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martes, 3 de abril de 2012

Aquella semana II: Mercaderes


Normalmente ningún sistema o institución nace con intención de hacer mal, de empobrecer, de hacer daño, de robar o de matar. Lo más lógico es que nazca con intención de hacer bien, de mejorar algo que estaba corrompido, de salvar vidas, de conseguir que la situación vaya a mejor de alguna manera.

Pero, basados en la perversidad humana, no hay un sistema o una institución que no caiga en la corrupción, hasta tal punto, que después de un tiempo es prácticamente irreconocible esa bondad, esa mejora, esa bendición con la que teóricamente surgió. Y en este sentido tenemos tantos ejemplos como intentos de cambiar las cosas a lo largo de la historia.

No tenemos más que mirar nuestra democracia en pañales, que apenas lleva 30 años en funcionamiento, y ya emana un hedor repugnante. Tenemos una justicia al servicio del mejor postor. Tenemos una serie de medios de comunicación que se basan en el adoctrinamiento y atontecimiento de las masas. Tenemos un sistema económico basado en el aprovechamiento al máximo de los recursos y de los trabajadores para el beneficio de unos pocos. Tenemos un bombardeo de publicidad que intoxica todo y a todos.

Y así ha sido siempre, todo en lo que metemos las narices, acaba por pudrirse.

A veces pienso en cómo sería la primera iglesia, aquella perseguida por los romanos. Seguramente tendría muchísimos errores, pero pienso que si a alguno de aquellos valientes se les mostrara por una ventanita el oro, las joyas, las obras de arte, la grandeza artificial y superficial en lo que se ha convertido, no se lo creería. O si pudiera ver por un momento uno de esos programas “cristianos” de televisión en que no hacen más que pedir dinero y dar voces proclamando supuestas sanidades milagrosas se llevaría las manos a la cabeza y pensaría, sinceramente, y con toda la razón del mundo, que esto se ha corrompido demasiado.

El lunes de Semana Santa, Jesús se encontró con un caso bastante parecido a estos. Había una buena institución, un buen sistema, que había sido corrompido por la avaricia, por la vaciedad humana. El templo de Jerusalén, donde se supone que los judíos podían ir a que animales fueran sacrificados en sustitución por sus pecados ante Dios, se había convertido en un mercado, en un lugar destinado a ganar dinero exclusivamente. Y aquello se había corrompido hasta tal punto que ya nadie se daba cuenta de que eso estaba mal. Jesús mismo llegó a llamarlo “cueva de ladrones”.

¿Qué hizo Jesús ante tal situación?

Lo que hizo fue indignarse. Puso en relieve que aquello estaba mal, que no debía seguir así. Y actuó. Había gente que había desvirtuado lo bueno, y lo había hecho para su bien, y para el mal de los demás. Se presentó ante los cambistas y mercaderes, se hizo un látigo de cuerdas, los echó, volcó sus mesas, liberó a los animales. Actuó con seriedad, con determinación, con toda la fuerza, actuó de frente, sin ocultar sus intenciones, dejando claro por qué lo hacía, sin dejar que aquellos que estaban haciendo el mal continuaran con ello.

Son muchas las cosas que podemos aprender de su manera de actuar. Pero lo importante es que fue consciente del hedor de aquello, supo que eso que nació como algo bueno se había corrompido y ahora era malo; y actuó en consecuencia.

El mundo está lleno de estas causas. Por todos lados podemos encontrar mal olor saliendo de sitios que deberían ser buenos. Y es nuestra responsabilidad el actuar para que eso cambie.

Y cuando cambie, debemos reconocer cual es el problema de base. Debemos saber que el hombre es malvado, que somos malos, que soy malo. Porque el cambio no sirve de nada si no sale del corazón. Por eso precisamente a Jesús no se le recuerda por acabar con el comercio en el Templo, entre otras cosas porque seguramente al día siguiente estarían allí los mercaderes de la misma manera. Jesús no vino a volcar mesas, no vino a denunciar injusticias, ni a acabar con la corrupción, aunque bien es cierto que lo hizo. Jesús vino a comenzar una revolución, y como decíamos ayer, no lo hizo de la manera convencional, precisamente porque quería que fuera una revolución que jamás terminara.

Jesús actuó, sí. Lo hizo con determinación, con sinceridad y con pasión. Pero siiendo completamente consciente de que la revolución debía comenzar por adentro, por el corazón. De lo contrario, al día siguiente, al volver los mercaderes a sus puestos, todo habría terminado.

lunes, 18 de julio de 2011

75 años

Ese es el tiempo que hace de aquello. España vivía un tiempo tumultuoso. Las opiniones de los políticos estaban tan divididas que casi nadie esperaba una solución diplomática de todo aquello. La gente estaba cansada, cansada de que los poderosos camparan a sus anchas mientras ellos no tenían para alimentar a sus familias, la mayoría, de hecho, ni siquiera tenía una opinión totalmente formada en cuanto a la opción política que querían. Entonces tenían democracia, tenían libertad, pero casi todos preferían no opinar de quienes les gobernaban, y dedicarse a ganarse el sustento. Pero las voces del cambio estaban a pie de calle. Había protestas por todos lados, las fuerzas de seguridad se excedían muchas veces en las represalias, y esto solo provocaba aún más violencia de los “indignados”.

Estoy hablando del 18 de julio de 1936, fecha del alzamiento nacional. No estoy hablando del 18 de julio de 2011. Aunque bien podría estar hablando de ello.

Entonces dio comienzo al periodo más dramático de nuestra historia. El momento en que nos encontramos los españoles luchando contra nosotros mismos. La guerra fue cruenta, mortal, dramática. Pero no fue lo peor. Lo peor es el odio, lo peor es la venganza, la ira, los pagos. Lo peor es que durante la guerra, incluso bien terminada ya, la gente viviera con miedo en sus casas porque la disputa con un vecino porque tu perro había hecho sus necesidades cerca de su casa supusiera la muerte. España se convirtió en un campo de batalla, toda España lo era. No solamente las trincheras, ni siquiera hacía falta una sirena para prevenir de los ataques aereos. Toda España estaba amenazada de muerte, y lo peor es que durante esa guerra toda España murió. Aquel día tan funesto de nuestra historia se abrió una herida que aún sangra.

Palacio Ducal en 1936
Béjar ha sido de siempre una ciudad de izquierdas. Aquel tiempo no era una excepción. El caso es que una ciudad tan industrial como esta, estaba bien organizada en torno al sindicato socialista. Hubo una débil resistencia abierta, pero tuvieron la mala suerte de tener la capital de la entonces España Franquista en la cercana Salamanca, sofocando cualquier intento de no simpatizar con el alzamiento. Pero esto provocó que en Béjar hubiera una especial resistencia clandestina así como intensa búsqueda de aquellos que no comulgaban con los rebeldes. Así tenemos decenas de “toperas” (escondites, a cada cual más imaginativo y original, donde se escondieron durante mucho tiempo algunos no simpatizantes de Franco para salvar su vida) a lo largo y ancho de nuestra ciudad, algunas de ellas siguen apareciendo en lugares insospechados.

Tanto un bando como el otro sucumbieron a la barbarie. Sabiendo ambos bandos que tenían la razón, se la quitaron con asesinatos en masa, odios infundados y terrorismo ideológico. 

En este tiempo en que vivimos, estas fechas son de especial importancia, pues se dice mucho que estamos ante la mayor crisis desde este hecho que ya cumple 75 años. Si releéis el primer párrafo, podréis contemplar que el clima, salvando las evidentes distancias, no es tan diferente. Espero que todos hayamos aprendido algo de estos 75 años de odio. Por el bien de todos nosotros, pongo todas mis esperanzas en que sepamos arrancar la garra de las dos Españas, de los fanatismos políticos, de creer que quién piensa o cree esto o aquello es de tal o cual manera.

Y realmente lo espero, porque veo que todo lo que hemos “construido” desde entonces se hunde, porque veo que la gente está cansada de las actitudes de sus representantes. Porque los indignados que protagonizaron la rebelión de Asturias han vuelto. Porque esta revolución llegará, lo quieran los poderosos o no. La única incógnita es si para entonces habremos aprendido algo del casi millón de muertes, y los 75 años de miseria económica, moral y política que trajo aquel día.

miércoles, 1 de junio de 2011

#democraciarealya

Leía hace unos días en Béjar.biz, un periódico digital de Béjar, cuál era el consenso de mínimos a los que habían llegado en las asambleas que se realizaron en #acampadasalamanca, en la Plaza de la Constitución de la ciudad charra, o como ellos la han rebautizado, “Plaza del 15 de mayo”. Con estos mínimos han salido a la calle el pasado domingo en una manifestación que, la verdad, si no fui es porque me fue imposible, pero estoy con ellos completamente.

Estas exigencias, véase que no digo peticiones, se basan en tres puntos clave y básicos. Estos puntos son: Reforma de la ley electoral, democracia participativa e intolerancia a la corrupción y transparencia gubernamental.

Considero que son pilares básicos de un cambio completamente necesario. No es lógico que IU o UpyD necesiten casi 10 veces más votos para obtener los mismos escaños que CiU, por ejemplo. No es tolerable que la opinión de unos valga más que la de otros por el hecho de venir de tal o cual región. Sencillamente no es justo. También es un buen punto de inicio el hecho de consultar con los ciudadanos cuando se va a aprobar una ley que nos afecta directamente, la democracia no debe ser, como decía el otro día, la obligación de ratificar unas listas creadas por unos pocos para beneficio de los menos cada cuatro años, eso no es la democracia. Y por último, es completamente inadmisible que aquellos que nos dirigen, los que toman las decisiones que determinarán nuestro futuro sean aquellos que han demostrado sobradamente que solamente buscan su bien personal. No se puede permitir que aquellos implicados en tramas de corrupción se vuelvan a presentar a ningunas elecciones.

Estos son pilares básicos, buenos comienzos, pero ahí no se puede quedar la cosa. Hace un tiempo hablaba de algo que era indecente, yo presenté unos datos y dije que si alguien creía que no eran correctos que lo dijera, y nadie dijo nada, así que supongo que todos estaréis conmigo en que no es permisible que el salario mínimo de un diputado sea de 3.996€ al mes, más aún cuando estamos cansados de ver en los telediarios cómo cuando se supone que tendrían que estar estos señores “trabajando”, sus asientos están vacíos. Es una vergüenza la cantidad de coches oficiales que se usan en nuestro país. No se puede tolerar que cualquier persona sin ninguna preparación y cuyo único logro sea su fidelidad ciega al partido de turno sea quien cargue sobre sus hombros el destino de 47 millones de españoles.

Mapa mundial de acampadas
Pues bien, como os prometí aquí os he traído los consensos a los que han llegado en Salamanca, solamente una de todas las que está habiendo en el mundo. Aquí podéis ver con más exactitud los lugares donde se están reuniendo gente de todas las edades, intentando cambiar las cosas. Los considero muy positivos, necesarios. Obviamente hay cosas imperfectas y que no salen tan bien como esperábamos en todo este movimiento, eso está claro. Pero en reglas generales y ahora viéndolo un poco desde la distancia, puedo decir que estoy muy orgulloso de haber participado, que me alegro que haya sucedido y que, en reglas generales, me ha encantado el método. Ya lo decía Perez Reverte en su twitter, lo mejor de todo esto ha sido el método.

Para aquellos que queráis hacer algo práctico, aquí os dejo un enlace para firmar a favor de una democracia más parcitipativa.

viernes, 20 de mayo de 2011

#selfrevolution

Esta semana ha sido una locura. A pesar de estar ahora mismo en la recta final de este curso y tener trabajos que hacer y exámenes que solucionar, hoy mismo he tenido uno, he estado todo lo involucrado que he podido en las protestas ciudadanas que se están desarrollando en la Puerta del Sol en Madrid y en las que se están llevando a cabo por todo el mundo a través de las redes sociales, y lo está pagando mi descanso, mi sueño y mi salud mental, pero creo que merece la pena. Aún así, quedaos tod@s tranquil@s pues no estoy descuidando mis estudios y el examen que he hecho hoy me ha salido razonablemente bien.

El caso es que llevo un par de días informando de lo que yo he vivido y he visto en la #acampadasol, intentando desmentir todos los bulos que he comprobado que la gente suelta acerca de este movimiento, obviamente gente que no ha estado allí o que tiene intereses puestos en estos bulos.

Y firmemente pienso que de aquí podemos sacar un cambio, algo realmente grande, algo que, como ya decía, nuestros hijos estudien en el colegio, algo que, por lo menos, pueda hacer ver a los dirigentes que no pensamos quedarnos parados viendo a dónde nos están conduciendo sus políticas y sus planteamientos. Ha llegado el momento de levantarnos y hacer saber que, a partir de ahora, no seguiremos callados ante lo que consideramos injusto, y por lo visto, muy equivocados no debemos andar pues todo el mundo nos mira y se nos une.

Pues bien, en medio de toda esta vorágine de sucesos en mi vida, en Madrid, en España, en Europa y en el mundo, ayer por la noche, mientras seguía la actualidad por twitter y por la televisión, me llegó un email de una amiga que realmente me desconcertó.

Después de contarme una serie de sucesos que habían pasado en el día, me escribió unas pocas palabras que desmontaron mi planteamiento y me hicieron caer del lugar alto en que yo mismo me había colocado.

Sigo pensando en la legitimidad de estas protestas, y por lo menos en la mayoría de la gente que está allí, sigo creyendo que existe el ánimo de mejorar las cosas, de indignarse, y hacerlo saber, ante la podredumbre del sistema, de la clase política, de la banca, de la economía, de la especulación, de las desigualdades, de la injusticia. Y sigo pensando que esto traerá un cambio, mayor o menor, pero lo traerá. Pero aunque todo salga mucho mejor de lo que nadie espera, aunque consigamos crear la democracia perfecta, aunque eliminemos todas las desigualdades, aunque consigamos generar un Edén en la Tierra y alcanzar la perfección en nuestra civilización, o en otra nueva que inventemos, donde tod@s seamos iguales en efecto a tod@s, no nos quepa la menor duda que la maldad regresará, que la gente volverá a conseguir los medios para manipular, para controlar, para robar, para dominar. Y esto será así inevitablemente. Que nadie lo dude. Porque el caso es que el problema no es la política, el problema no es la banca, ni siquiera la injusticia. El problema son nuestros corazones.

El problema es que el hombre es malo, yo soy malo. Seguramente si yo estuviera en una posición de autoridad, de poder, intentaría aprovecharlo para mi beneficio, porque ciertamente soy perverso, mi corazón, como el de tod@s está inclinado al mal, queramos o no.

Por esto precisamente, antes de cambiar el mundo, debemos cambiar nosotros mismos. Lo que esta amiga me dijo, y tocó el resorte correcto, es “que deje de preocuparme de qué puede hacer el mundo por mi, que me pregunte qué puedo hacer yo por el mundo.”

Y esto me dejó planchado. Mi tarea no es cambiar el mundo, mi tarea es cambiar yo. No quepa ninguna duda que lo demás vendrá rodado. Ghandi ya lo dijo: “Sé el cambio que esperas en el mundo”.

Así que, amigos, amigas, indignaos profundamente ante la injusticia, no toleréis a los ladrones, denunciad los robos, los atropellos, comenzad la revolución que tanto ansiáis; pero más aún, iniciadla en vuestros corazones, cambiar el mundo debe comenzar por cambiar uno mismo, si no, solo servirá para hundirlo más en la miseria. Pues el problema real reside en nuestros corazones. Sed este cambio que tanto deseáis ver y haceos esta pregunta conmigo: ¿qué puedo hacer yo por el mundo?.

jueves, 19 de mayo de 2011

#spanishrevolution

Foto del ABC, estoy en el centro de la foto
Muy buenas a tod@s y bienvenidos de nuevo a mi humilde pajarería. Como ayer prometí, quiero seguir hablando del fenómeno que se ha dado por llamar, y así se conoce en todo el mundo por #spanishrevolution.

El caso es que, como decía ayer, desde que el pasado domingo 15 de mayo, finalizara la manifestación convocada en varias ciudades de España a favor de una democracia real, algo enorme está pasando. Que la magnitud de todas estas movilizaciones es algo que nadie preveía es algo que todo el mundo sabe, a pesar de todos los intentos de la inmensa mayoría de la casta política de desprestigiar, tergiversar y buscar manos negras.

Llevo un par de días acudiendo a la #acampadasol y tratando de sacar el máximo de información en el epicentro de todo este terremoto que sacude nuestro país. Como ayer anunciaba, lo que yo he visto es una movilización fresca, sana, pacífica y positiva, eso es lo que yo veo desde el mismo lugar. Todo lo demás son ganas de rizar el rizo e intentos de que quien tiene siga teniendo, y procedo a intentar responder a algunas de las principales críticas que están surgiendo alrededor de todo esto.

Se acusa de ser una manifestación de “cuatro antisistemas” que, como suelen hacer, aprovechan cualquier ocasión para “montarla”. Pues bien, creo que las imágenes de ayer o el lunes que habréis podido ver en los medios de comunicación lo dejan muy claro. El lunes cuando yo llegué, a eso de las 9 y media de la noche, me costó mucho acceder a la Puerta del Sol, estimo que unas cuatro mil personas estaban manifestándose, como indiqué, de una manera pacífica y sana. Ayer, a pesar de (o más bien debería decir gracias a) la prohibición por parte de la Comisión Electoral de la Comunidad de Madrid, cuando accedí a la plaza a eso de las 7 menos cuarto de la tarde, ya había mucha más gente que el día anterior. A las 8 de la tarde, no solamente la plaza estaba abarrotada, también todas las calles que acceden a ella eran hervideros de gente. Yo no soy bueno en números y mucho menos contando miles de personas, pero es fácil que hubiera el doble de personas que el día anterior, casi 100 veces la cantidad de personas que fueron desalojadas el domingo por la noche por la policía. Creo que eso deja de lado la hipótesis de los “cuatro”, pero en cuanto al tema de los “antisistemas”, os puedo decir, con todo el convencimiento, que, a pesar de que, obviamente, estaba la típica gente que acude a las manifestaciones, aquellos llamados “antisistema”, había de todo tipo de jóvenes, había personas mayores, había familias, había gente con chándales, había gente de traje y corbata. Personas de todo tipo y condición estaban allí reunidos.

Se acusa de que la manifestación fue orquestada por el PSOE para “romper la baraja”. Se alude incluso al fatídico atentado del 11-M para decir que cada vez que la izquierda tiene miedo de perder unas elecciones, se recurre a “maniobras tenebrosas” para lograr un golpe de efecto. Pues bien, yo no soy precisamente de izquierdas y allí estaba, pero el caso es que, como decía al principio, nadie se esperaba esta acogida, absolutamente nadie. Que una semana antes de unas elecciones se organice una manifestación en varias ciudades españolas y que esta manifestación tenga más o menos acogida es una maniobra que podría ser orquestada por un partido político o por un grupo de personas para dar un golpe de efecto. Incluso que un grupo decida acampar enfrente de una base de poder del PP, puede ser interpretado con cierta justicia como un acto hostil hacia este partido político. Pero tenemos que recordar que el grupo que acampó el primer día en la Puerta del Sol no era tan numeroso. Eso puede ser una maniobra oscura de la izquierda, puede ser algo orquestado por los masones, o por quien sea. De ahí a que, sin ninguna publicidad en los medios (hasta que esto no ha sido realmente grande, apenas se ha nombrado en ningún medio de comunicación mediático) y de una manera completamente espontánea se formen acampadas en todas las grandes ciudades que están teniendo que ser orquestadas y movidas sobre la marcha, que se creen las peticiones para que las autoridades acepten las acampadas mientras se van necesitando, que todos los medios internacionales estén interesados y manden corresponsales a #acampadasol, que se estén haciendo movilizaciones similares frente a muchas de las embajadas españolas por todo el mundo como son las que hay en Londres, Estambul, Viena, París, Nueva York, Lisboa o Roma, eso no lo orquesta un grupo político, eso no lo hacen los masones. Eso lo hace un pueblo que lleva indignándose e indignado durante mucho tiempo. Es posible que los que han propuesto todo esto hayan puesto su granito de arena, y es posible que trataran de dar un golpe de efecto a las elecciones, no lo sé. Pero lo cierto es que han dado en el clavo, han tocado el resorte exacto para que toda una nación salte y salga a la calle. Una curiosidad que tengo la obligación de contar porque me ha llamado mucho la atención es que, en contra de lo que muchos quieren afirmar, en esta manifestación he visto más consignas en contra del PSOE que contra el PP. De hecho, todo lo que he visto contra el PP esta acompañado del PSOE diciendo que son exactamente lo mismo, cosa que llevo sospechando durante mucho tiempo.

Acusan de que ¿porqué en este momento?. A lo que yo respondo, ¿porqué no?. Tenemos casi 5 millones de parados, tenemos una población juvenil que no es que no tenga ganas de trabajar, es que no tiene trabajo, ni opciones, ni esperanzas de un futuro mejor. Tenemos las peores perspectivas posibles, estamos cansados de que nos mientan, de que nos usen en estadísticas para probar que éste o el otro lo está haciendo mal solamente para salir ellos ganando. Estamos realmente cansados de ver que nuestro futuro, nuestras opiniones no se tienen en cuenta, de comprobar cómo aquello que nos vendieron como la libertad, como democracia, se basa en la obligación de ratificar unas listas de personas que unos pocos elaboran, de espaldas a la población y para favorecer a los mismos. Estamos hartos de ver cómo las campañas que hacen los partidos se convierten en patios de preescolar en que cada uno se dedica a insultar a los demás y su razonamiento se podría resumir en el infantil “¡pues anda que tú!”. Respecto a si los cientos de miles de personas que han salido a la calle por todo el mundo precisamente ahora tienen intención de variar la intención del voto de la gente, yo digo: ¡claro que sí!. Digo que sí como la mayoría de los que hemos participado en estas protestas. Queremos que la gente piense antes de votar, queremos invitar a un voto responsable en contra del “voto zombie” al que estamos acostumbrados.

Otra de las cosas con las que quieren atacar es que esta movilización no tiene fundamentos, que no se sabe qué piden. En este tema me gustaría aclarar que quién organizó la manifestación del 15M es un grupo que se llama “Democracia real ya” y lo que piden es que los políticos nos representen, un cambio en la ley electoral para que se vote a las personas en lugar de a los partidos y que cada voto cuente lo mismo y no como hasta ahora que valen más los votos que se concentran en provincias, cosa que perjudica a los partidos nacionales que no sean los dos grandes. Otra cosa es la movilización que vino después y que salió de aquello. Esta movilización es un proyecto vivo, en crecimiento, formándose. No puedes pedir que miles de ciudadanos indignados salgan a la calle de una forma espontánea y que ya entre todos tengan unas ideas concretas y propuestas en común respecto a lo que pretenden conseguir. Por eso precisamente cada día hay asambleas para organizarse y ponerse de acuerdo respecto a lo que se quiere lograr, a las peticiones que se quieren proponer a la ciudadanía y a las autoridades. Os aseguro que en cuanto estén completadas estas peticiones, os las haré saber para que juzguéis vosotros mismos si estáis de acuerdo con ellas o no.

Otra de las razones que dan aquellos que se oponen a este clamor popular es que incumple la ley. Por un lado dicen que es una escusa para hacer botellón en la calle sin que nadie diga nada. Entre ayer y el lunes, he visto a varios miles de personas en la Puerta del Sol, mentiría si dijera que no he visto a nadie bebiendo cerveza, pero sí que os puedo asegurar que entre todos no superaban la decena de personas que bebían de su lata de Mahou. De hecho, desde la megafonía se hacía especial hincapié en que no se bebiera, en que diéramos ejemplo en todo para que no tuvieran ninguna razón para descalificarnos ni para atacarnos. Por otro lado, en cuanto a la concentración de ayer por la noche, la JE de Madrid no permitió esta manifestación porque (y cito textualmente) “...la petición del voto responsable a que hace referencia puede afectar a... la libertad de derecho de los ciudadanos en el ejercicio al voto”. Puede ser que sea porque yo estoy completamente ciego ante la gran verdad, pero que una invitación al voto responsable afecte al ejercicio al voto es algo bueno. Es bueno que la gente ejerza el voto responsable, así es como debería ser. Porque eso quiere decir que si no se hace así, se votaría por votar, sin pensar, sin plantearse nada. Y eso es precisamente lo que nos ha llevado a esta situación. Un ejercicio de autoexamen de conciencia ciudadana es positivo, pensar en nuestro futuro no solamente es sano, sino loable. Por otra parte, en casi todas las ciudades españolas, las comisiones electorales han dado luz verde a las protestas, lo que quiere decir que, cuanto menos, las razones de la de Madrid no son tan absolutas como quieren hacer creer. Y, yo no sé lo que opinaréis, pero yo no voy a cumplir una ley que considere injusta, y mucho menos cuando va en contra de la gente.

Uno de los gritos que más se llevan escuchando durante este tiempo es “¡Que no nos representan!”, pues bien, amigos, el caso es que, así es como yo lo veo. Frustrado, contemplo como los grandes partidos en mi ciudad presentan a los candidatos que, probablemente los grandes quieren, pero que la sociedad no desea. Nos vemos en la obligación de votar al menos malo, y cada vez más gente como yo, pensamos que nos están tomando el pelo, que esto no puede seguir siendo así. Que ya está bien de jugar con los ciudadanos, que cuando las reglas del juego no favorecen a la mayoría, sencillamente hay que cambiarlas.

Y de esto está tomando nota el resto de la comunidad internacional. Todo el mundo mira con lupa lo que ocurre en las acampadas pacíficas de toda España, de todo el mundo. El germen de la revolución pacífica está llegando a los países cercanos, y ya he oído hablar de la #portugueserevolution, de la #italianrevolution o incluso de la #europeanrevolution. Ya se compara lo que ocurre en España con lo que ocurrió en Egipto y en Islandia. Está claro que cuando no se tienen razones para atacar por la razón se recurre a descalificaciones, cuando no se puede con el fin, se critican los medios. La sociedad española está cansada de la situación actual, no es viable que la cosa esté como está y nada cambie. Está claro que hemos fallado en algo muy grande. Y cuando algo sale mal, lo que se debe hacer es reconocer los errores y enmendarlos, de eso se trata #spanishrevolution. Todo lo que se quiera agregar es pura especulación, lo siento por aquellos que pierdan los privilegios que, por otra parte, nunca deberían haber tenido.

Ya otras veces lo he mencionado, pero como se dijo en la película de “V de Vendetta”: “El pueblo no debería temer a sus gobernantes, los gobernantes deberían temer al pueblo.”

miércoles, 18 de mayo de 2011

#acampadasol

Muy buenas a tod@s.

Hoy, la verdad, tengo muchas cosas de que hablar y muy poco tiempo para hacerlo, así que me limitaré a informar brevemente y mañana lo desarrollaré mucho más.

Llevo siguiendo en Twitter y en Facebook desde hace bastante tiempo la organización de la manifestación orquestada por “Democracia Real Ya” el pasado domingo 15 de mayo. El caso es que, como algunos de vosotros sabréis, aquella manifestación para reivindicar una representación real por los políticos a los ciudadanos se convirtió en una protesta continua que tiene previsto alargarse hasta el próximo domingo, día de las elecciones.

Ayer por la noche tuve la oportunidad de estar allí, y esta tarde tengo la intención de volver, así que mañana, si Dios quiere podré daros mi punto de vista de todo lo que está pasando y acompañar con algunas fotos para que tod@s veáis cual es la magnitud de todo esto.

Pero hoy quiero daros una pequeña pieza. Está claro que, como ya venía hablando hace algunos meses, la gente está muy cansada de la clase política, es imprescindible un cambio. Y la mecha ha sido prendida por la insostenible situación que sufre nuestro país en cuanto a la economía y, más especialmente, en cuanto al paro. No es viable un sistema económico y político con casi 5 millones de parados, no es viable un nivel de paro juvenil que ronda el 50%, sencillamente no es viable.

Esté de acuerdo con todos y cada uno de los puntos que defienden en estas protestas o no, el caso es que es de agradecer esta movilización. Porque yo creo que lo que está pasando es algo realmente grande. El domingo unos ciento cincuenta manifestantes, según tengo entendido, fueron desalojados por la policía para que no acamparan en la Puerta del Sol. Ayer, según yo mismo vi, eran varios miles de personas las que llenaban el Kilómetro 0 en una protesta con un civismo mucho más que envidiable. Mañana lo explicaré más detalladamente pero digo, con toda convicción, que yo vi un ejemplo de protesta pacífica, miles de personas en un muy buen ambiente, muy organizados y de una manera muy sana.

Pero ahí no queda la cosa. Prácticamente en todas las capitales de provincia, se están haciendo protestas similares, con el pero de la represión que están sufriendo por parte de las autoridades en algunas ciudades. Un ejército de abogados está surgiendo para tratar de defender legalmente el cambio y los medios para llevarlo a cabo. Incluso tengo noticias vía Twitter de movilizaciones internacionales para hacer acampadas a las puertas de diferentes embajadas españolas por el mundo.

Es posible que me esté equivocando, pero yo creo que estamos siendo testigos de algo muy importante, de algo que estudiarán nuestros hijos en sus libros de historia, que es posible que consigamos un mundo un poquito más justo entre tod@s.

Un cartel que vi ayer y que creo que resume perfectamente todo esto que está pasando es: “Si no nos dejan soñar, no nos dejaremos dormir.”

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