Ha pasado mucho
tiempo desde la última vez que nos vimos por aquí. Mucho tiempo y muchas cosas.
Mostrando entradas con la etiqueta católicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta católicos. Mostrar todas las entradas
martes, 17 de noviembre de 2015
miércoles, 2 de abril de 2014
Sola Fide
Hace
unos años, escribía una entrada en la que planteaba que solamente había dos clases de religiones, en la que el hombre tiene que hacer
algo por acercarse a Dios y, por así decirlo, tiene que cumplir con
una serie de preceptos y ritos para impresionar lo suficiente
a la deidad como para que le haga digno de ser salvado, y en la que
el hombre no puede hacer nada, no tiene manera de impresionar
a Dios, ni de pagar la tremenda deuda que tiene pendiente con su
Creador, y tiene que depender de lo que haga Dios.
Ahí
es exactamente donde nos posiciona la Sola Fide, eso es lo que
hace del cristianismo bíblico, es decir, aquel que sigue anclado en
la Sola Scriptura, diferente a todo el resto de las
religiones, a todo lo demás. Eso es lo que hace de la Biblia los
únicos escritos sagrados que presentan como ciertos la
segunda religión de la que hablábamos.
Sola
Fide es una frase latina que significa Solo por la Fe. Y
esto es algo completamente revolucionario, algo que no tiene que ver
con ninguna religión que haya surgido antes o después, y algo que
va, de manera absoluta, en contra de la naturaleza humana. Porque lo
que dice es que nuestra salvación es obtenida con el único
requisito de nuestra fe, nada más es necesario.
Cuando hablaba acerca de las dos religiones, decía que “así
se podrían resumir todas y cada una de las religiones que hay en el
mundo. En esencia son todas la misma. Hay algunos cambios en cuanto a
algunas cuestiones, como por ejemplo, unas se basan en unos escritos
y otras en otros, algunos toman como base la Biblia, otros el Corán,
el Talmud, el Libro del Mormón, el Rig Veda o el Tipitaka son
algunos de ellos. Otros ni siquiera se basan en ningún libro. Unos
creen que llegarán a trascender, a convertirse en dioses, otros
afirman que todos somos dios, o que dios está en todas partes, o que
todo es dios, otros dicen que no hay dios, y solo hay una fuerza que
mantiene todo. Todo esto son detalles, detalles más o menos
importantes, pero la base de esta religión universal es la misma,
que debemos
hacer algo para obtener algo. Ahí
está la clave de todo. En llegar a ser lo suficientemente buenos, o
santos, o a saber suficiente, o a ser lo suficientemente “algo”.
Si lo logramos, tendremos algo mejor, ya sea Nirvana, ir al cielo,
convertirnos en dioses en otros planetas, o ser uno con la Madre
Tierra. Los artificios y los detalles no cambian la base de la
religión, el hacer
algo para obtener algo.”
El
ser humano necesita tener la impresión de que controla su propio
destino, que es el único escritor del libro de su vida y que no
depende de nadie. Es por eso que hemos creado todas estas religiones,
para sentirnos seguros, para sentir que nos estamos mereciendo algo
mejor. El problema es que, como muchas veces he dicho, y la Biblia se
empeña en recordarnos una y otra vez, Dios no puede ser engañado,
Dios no va a ser comprado por nuestras buenas obras, el Juez Justo no va a hacer otra cosa que Justicia, y tú y yo saldremos mal parados,
más específicamente, saldremos parados al infierno eterno.

Esto no es una invención mía, ni siquiera de los reformadores del s. XVI que vindicaron esta afirmación. Esta es una verdad profundamente arraigada en la Biblia, basta con leer los tres primeros capítulos de Romanos, el salmo 14 o el 51. El ser humano no tiene ninguna esperanza por sí mismo, y no hay nada que podamos hacer para lograr ganar nuestra salvación. Para que nos entendamos, nunca podremos ganarnos el cielo.
Pero
el hecho de estar tan claro en la Biblia no es algo que sirva para
que la Iglesia Romana se haya dado por aludida, y es por esto que
protestaron con esta consigna los reformadores. Ellos dicen que hay
una serie de sacramentos,
de normas o rituales que, de ser realizados de la manera correcta,
puede hacerte ganar puntos para ir al cielo, doctrina completamente
opuesta a lo que nos enseñan las Escrituras.
Dios
es justo, no puede permitir la maldad en absoluto, y nunca perdonará
a nadie porque
sí
o porque le soborne con esta o la otra buena obra. Así que lo que
pide del hombre nunca puede ser el que haga nada para ganarse la
salvación. Pero, como ya he explicado muchas veces, Él mismo pagó la pena de nuestra maldad, el sacrificio perfecto, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, Cristo pagó lo que nosotros merecíamos. ¿Qué tenemos que hacer nosotros para apropiarnos de
este regalo tan valioso? Nada, solamente creerlo (Hechos 16:31,
Romanos 4:4-5, Romanos 5:8 Gálatas 2:16)
Fe,
sola fe y nada más que la fe. Eso es lo que pide Dios de ti, nada
más, nada menos. ¿Por qué? Porque Él ya lo ha hecho todo, porque
la deuda está saldada, porque tratar de hacer más para tratar de
ganar el cielo es decir que el sacrificio de Cristo no fue
suficiente, y rechazarlo significa afirmar que puedes burlarte de
Dios.
La salvación no es un premio, no es un pago. La salvación es un regalo. Para recibir un regalo, no tienes que hacer nada más que
aceptarlo, solamente extender la mano y recibirlo. Así es la
salvación que Dios ofrece, así es la salvación que enseña la
Biblia.
Sola Fide significa que hoy mismo, ahora mismo, puedes cambiar tu estado para siempre. Puedes pasar de ser enemigo de Dios a ser hijo de Dios por los méritos de Cristo, por el sacrificio de Jesús, el Mesías prometido, el Hombre perfecto, Dios hecho carne, a tu favor. Sola Fide, solo por la fe. Confía en Dios hoy, créele ahora, con tus problemas y tus dificultades, y dentro de mil años seguirás disfrutando de este regalo.
domingo, 30 de marzo de 2014
Sola Scriptura
Por tanto, a menos que yo sea persuadido o convencido por el testimonio de la Escritura, o por el más claro razonamiento, - a menos que sea persuadido por medio de los pasajes que he citado, - y a menos que mi conciencia sea sometida de esta manera por la Palabra de Dios, no puedo retractarme y no lo haré, porque es peligroso para un cristiano el hablar en contra de su conciencia. ¡Me mantengo firme, no puedo hacer otra cosa; que Dios me ayude! ¡Amén!
Estas
fueron las palabras con que terminó su comparecencia Martín Lutero
en la Dieta
de Worms,
a la que había sido convocado ante los príncipes alemanes y el
emperador Carlos V, para que se retractara de sus famosas tesis, con
las que había puesto en relieve los excesos de la Iglesia Católica
Romana, y es en estas palabras en que vemos con toda claridad la
primera de las consignas protestantes, las llamadas cinco
solas.
Sola
Scriptura
fue el grito de guerra de la Reforma Protestante. Esta es la primera
de las protestas protestantes, valga la redundancia, y lo primero que
tenía que cambiar la Iglesia del Papa para llegar a ser la Iglesia
de Cristo, que era la intención de los reformadores, no la de
constituir un cisma que dividiera la Iglesia, más bien era hacer
volver a la Iglesia a la doctrina de la Palabra de Dios, la doctrina
de los apóstoles. Paradójicamente, la intención era la de hacer
volver a la Iglesia que se decía apostólica a lo que los apóstoles
mismos dijeron, de lo cual se habían desviado.
Sola
Scriptura
es una expresión latina que significa “solamente por los
Escritos”, “con la única base de la Escritura”, es decir,
solamente basándose en la Biblia. Significa que la Biblia es la
única que tiene la autoridad última, y todos los ritos, dogmas,
creencias y tradiciones de la iglesia, deben estar supeditadas
siempre a la Biblia, porque se la considera completa, autoritativa y
verdadera, y tiene la última palabra en materia de fe y práctica
para el cristiano. La Biblia, en 2 Timoteo 3:16, dice: “Toda
la Escritura es ‘inspirada por Dios’ (dada
por la inspiración de Dios)
y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir
en justicia....”.
Desde
entonces, y a través de los siglos, la Iglesia Romana ha negado la
validez de la Sola Scriptura, y su principal argumento para negarla
es que no se encuentra explicitamente declarada en la Biblia, lo cual
es completamente cierto, en ningún lugar en las Escrituras se dice
que no debe haber más autoridad que la Biblia, pero lo que debemos
ver es lo que sí podemos encontrar ahí. La Biblia se reconoce a sí
misma como inspirada por Dios, que no falla y con autoridad total,
también podemos ver que Dios no cambia de opinión ni se contradice
a sí mismo. Así que, mientras está claro que la Biblia en ningún
momento menciona la Sola Scriptura, el hecho es que no permite que
existan tradiciones que, mientras que se dicen “cristianas”,
contradigan su mensaje. Por lo que podemos concluir que no es la
Biblia la que condena las tradiciones en sí misma, sino que son
éstas, las tradiciones, los dogmas, las decisiones conciliares,
bulas y demás invenciones humanas anti bíblicas, las que se
condenan a sí mismas al ir en contra de lo que Dios ha dicho en Su
Palabra, sabiendo que Él nunca va a contradecirse. Dios mismo se ha
ocupado de que tengamos un libro donde podamos ver qué es lo que Él
espera de nosotros. Si un hombre, por representante de Dios que se
diga, viene y nos presenta algo que contradiga lo que Dios mismo
ha declarado para que lo creamos como Palabra de Dios, la única
respuesta auténticamente piadosa sería la que dio Lutero, con la
que abro esta entrada, porque como dijo Pedro, junto al resto de los
apóstoles: ¡Es
necesario obedecer a Dios antes que a los hombres!
(Hechos 5:29), y como dijo el apóstol Pablo: Mas
si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio
diferente del que os hemos anunciado, sea anatema
(Gálatas 1:8), opinión esta, la de San Pablo (inspirado por el Espíritu Santo), que deja en muy mal lugar a los que se atreven a seguir a Roma en detrimento de la Biblia.
Aún
así, la Sola Scriptura no nos dice que no podamos tener una
tradición eclesiástica, o que no podamos tener una serie de ritos o
de prácticas, incluso aunque estos ritos no aparezcan explicitados
en la Biblia, eso es perfectamente posible, pero siempre debemos
tomar la Biblia como la base y como la máxima autoridad para poder
edificar sobre el cimiento que nos dejaron aquellos que vivieron con
Cristo durante todo Su ministerio, para que podamos edificar sobre
aquellos a quienes Dios mismo escogió, capacitó e inspiró para
guiarlos
a toda verdad
(Juan 16:13). Es sobre esa verdad, la Biblia, sobre la que debemos
basar, no solamente las normas y criterios de la iglesia, sino sobre
la que debemos basar nuestras vidas, para hacer como le fue ordenado
a Josué: Nunca
se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de
noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo
que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino,
y todo te saldrá bien.
(Josué 1:8).
Las
tradiciones no son el problema, el problema son aquellas tradiciones
que van en contra de la Biblia, más aún cuando es en base a esas
tradiciones que se rige la iglesia que se dice venir de aquel que dio
la Biblia. No es lógico que la Iglesia haya mantenido la misma
Biblia como libro prohibido durante siglos, condenando a millones de
fieles a la mentira y a la manipulación, cuando los apóstoles a los
que dicen suceder elogiaron la actitud de los habitantes de Berea,
que buscaban en la Biblia para ver si lo que San Pablo decía era
cierto o no (Hechos 17:11). No es lógico que una lista como esta exista, más aún viendo cómo dicen representar a Dios en este
mundo.
Sola
Scriptura es la primera de las cinco solas, las consignas de la
Reforma Protestante, y hoy más que nunca, a tan poco tiempo de
cumplirse el quinto centenario de aquel acontecimiento histórico,
debemos recordar contra lo que lucharon aquellos hombres, por qué lo
hicieron, y por qué estamos tan cerca de lo que llevó a hacerlo
necesario, ahora entre las filas de los que salieron del lado de la
Sola Scriptura en aquel momento. Es necesario recordarlo no sea que,
llevando 5 siglos buscando pajas en ojos ajenos, dejemos de ver,
hipócritamente, las vigas que crecen tan peligrosamente en los
nuestros.
lunes, 5 de noviembre de 2012
Así se entiende el ecumenismo
![]() |
| Cardenal Koch, Presidente del Consejo Pontificio para |
El Cardenal Koch, Presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos,
sigue hablando de lo que entiende como “ecumenismo” sin ambigüedades, sin
medias tintas, lo que seguro que agradecen muchos protestantes.
En junio de este año ya fue muy claro refiriéndose a la reforma protestante, diciendo que “no podemos celebrar un pecado , los acontecimientos que dividen ala
Iglesia no pueden ser llamados un día de fiesta”. Lo más
positivo que opinó el cardenal fue etiquetar este evento histórico como un día
que hay que recordar, pero no celebrar.
En aquella ocasión concluyó que le gustaría asistir -en lugar de a una celebración de la memoria dela
Reforma protestante- a una reunión en la que las confesiones
reformadas pidieran disculpas y reconociesen sus errores .
Las reacciones no fueron especialmente entusiastas entre quienes se habían creído el ecumenismo católico como un diálogo y acercamiento, y sí con cierta sorna por los muchos que siempre han visto el ecumenismo católico como “la unidad del lobo que quiere devorar al cordero para poder llegar a ser uno”, en palabras de José Cardona, primer secretario ejecutivo dela Federación evangélica
española (Ferede).
El pasado 2 de noviembre el cardenal Koch participó en el Sínodo General de la Iglesia Luterana Unida de Alemania (VELKD) , que está al cargo de los preparativos de la celebración de los 500 años dela
Reforma protestante en 2017.
Dos días después del simbólico 31 de diciembre, que recuerda el inicio dela Reforma en todo el mundo,
delante de aquellos con quienes busca la unidad declaró que “ la separación
de las iglesias protestantes de la
Iglesia no es una expresión de éxito, sino el fracaso de la Reforma . Los
reformadores no querían nuevas iglesias, más bien la reforma de la Iglesia
Católica”.
Terminaron las sesiones con propuestas para quela Iglesia asentada en el
Estado Vaticano y la
Federación Luterana Mundial promuevan el ecumenismo con las
iglesias pentecostales, algo que no parece fácil en la línea que está marcando
tan claramente el cardenal Koch.
Además de verla Reforma
como un fracaso, concluyó Koch planteando esta otra cuestión a sus oyentes, y
de paso a todo evangélico o protestante que quiera ecumenismo con Roma: hay que
elegir entre «considerar la
Reforma como una ruptura con la tradición universal
(católica) o en continuidad con la tradición».
Por si no había quedado claro, o a mayor satisfacción del Cardenal Koch, afirmó que el ministerio de los obispos proviene de la sucesión apostólica, un elemento clave de eclesiología dela
ICR y del que se derivan otros muchos aspectos que separan la
doctrina católica de la protestante, y del que con optimismo espera «una
declaración conjunta en los próximos 30 años».
En la réplica el obispo luterano Heinrich Bedford-Strohm (Munich) tampoco se quedó en medias tintas y le preguntó si no pensaba quela Iglesia del Vaticano no
debería pensar en reformarse en su camino hacia la unidad.
En este aspecto, remarcó que «es necesario reflexionar juntos sobre la base de la iglesia apostólica primitiva» y no sobre los fundamentos del catolicismo romano.
En junio de este año ya fue muy claro refiriéndose a la reforma protestante, diciendo que “no podemos celebrar un pecado , los acontecimientos que dividen a
En aquella ocasión concluyó que le gustaría asistir -en lugar de a una celebración de la memoria de
Las reacciones no fueron especialmente entusiastas entre quienes se habían creído el ecumenismo católico como un diálogo y acercamiento, y sí con cierta sorna por los muchos que siempre han visto el ecumenismo católico como “la unidad del lobo que quiere devorar al cordero para poder llegar a ser uno”, en palabras de José Cardona, primer secretario ejecutivo de
El pasado 2 de noviembre el cardenal Koch participó en el Sínodo General de la Iglesia Luterana Unida de Alemania (VELKD) , que está al cargo de los preparativos de la celebración de los 500 años de
Dos días después del simbólico 31 de diciembre, que recuerda el inicio de
Terminaron las sesiones con propuestas para que
Además de ver
Por si no había quedado claro, o a mayor satisfacción del Cardenal Koch, afirmó que el ministerio de los obispos proviene de la sucesión apostólica, un elemento clave de eclesiología de
En la réplica el obispo luterano Heinrich Bedford-Strohm (Munich) tampoco se quedó en medias tintas y le preguntó si no pensaba que
En este aspecto, remarcó que «es necesario reflexionar juntos sobre la base de la iglesia apostólica primitiva» y no sobre los fundamentos del catolicismo romano.
Fuentes: Infocatólica
Editado por: Protestante Digital 2012
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Entradas populares
-
Hace un tiempo hablé de la influencia que tiene en nosotros la sociedad y que no somos tan libres como presumimos . Otro ejemplo es el que ...
-
Filosoficamente, usamos el argumento Kalam para demostrar la existencia de una causa trascendental del universo. También llegamos a la conc...
-
Hace poco escuché que los blogs solo lo usa la gente para llorar, como si fuera una especie de desahogo de la vida donde poder ser sincero ...
-
Yo creo en Dios, esto es algo que jamás he tratado de ocultar y que más de una vez me ha traído problemas. Hay gente que me ha tomado por po...
-
Hoy tenía pensado hablar sobre otro tema, pero al sentarme delante de la pantalla del ordenador, he visto un evento al que me ha invitado un...
-
Había en una ciudad de un país lejano un Juez. Este Juez era respetado por toda la ciudad porque siempre impartía justicia de una manera exq...
-
Foto del ABC, estoy en el centro de la foto Muy buenas a tod@s y bienvenidos de nuevo a mi humilde pajarería. Como ayer prometí , quiero ...
-
En el ártico, hay una tribu de esquimales que han encontrado un método impresionantemente sencillo y eficaz para cazar lobos. Lo primero q...
-
Realmente digo que me alegro mucho del interés que ha suscitado mi entrada del 22 de febrero en que denunciaba el engaño que había supuesto...
-
Era el 7 de junio del 2007, como las once y cuarto de la noche. Iba conduciendo de Béjar a La Calzada, después de estar un rato en el gimnas...

