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martes, 14 de octubre de 2014

Lo que es un ser humano (Filoanoisía II)

“Nosotras parimos, nosotras decidimos”

Muchos españoles habrán visto con alivio la retirada del plan del PP de no aplicar la reforma del aborto tal y como la planteaba el que fuera ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. En un mundo que va hacia, cada vez más derechos y libertades, parece un sinsentido el quitarle a la mujer el derecho de hacer lo que quiera con su cuerpo. El cuerpo de cada uno le pertenece a él mismo, y ningún gobierno debería obligar a nadie a ser madre sin que ella lo desee abiertamente. Al fin y al cabo, si alguien ha sido violada, la pobre mujer no está obligada a traer al mundo a un niño que le recuerde su traumática situación día tras día por el resto de su vida. Si una mujer espera traer al mundo a un niño con síndrome de Down, sería algo que destruiría su vida para siempre, y que condicionaría a los padres a ser esclavos de este bebé, si es que se le puede llamar así. Una niñita de 12 años que queda embarazada, puede tener todo el derecho a deshacerse de aquello que le va a arruinar su vida y le va a destruir la juventud.

Al fin y al cabo, de lo que se trata es de deshacerse de un puñado de células, algo así como sonarse los mocos o quitarse un grano frente al espejo. No es muy comprensible que nadie tenga que legislar la manera en que cada uno se limpia las narices o si puedo deshacerme de un grano o no.

Todo esto puede parecer lógico y normal, de hecho, puede que tú mismo pienses esto. Y para mí, esto es otro ejemplo clarísimo de filoanoisía. La clave en todo esto está en lo que consideres ser humano, dónde está la diferencia entre un ser humano y un puñado de células.

Respecto a esto, podemos considerar varios criterios para ver hasta qué punto piensa la gente que estamos hablando de persona, o de masa informe de células que más bien son un estorbo que un humano. Hay quien piensa que el nacimiento es el momento crucial, y es por esto que, en muchos lugares, el aborto está permitido hasta el mismo momento del parto. Otra teoría que cada día gana más popularidad, es la de pensar que un ser humano comienza a serlo desde el mismo momento en que es consciente de su propia existencia. Hay quien piensa que el ser humano comienza a existir en el momento en que sus órganos están formados. También existe la opinión de que un ser humano es tal en el momento que se considera que puede sobrevivir de manera independiente o incluso en el momento en que es útil para la sociedad, algo así como si tuviera que pasar un examen de aptitud para ser aceptado como “uno de los nuestros”.

Quizá en alguna de las razones que he mencionado, has asentido con la cabeza y has pensado, esa es la razón que a ti me parece más lógica. Pues bien, vamos a pensar y a plantear las razones que ponemos unos y otros para considerar a un puñado de células persona o apéndice sobrante en el vientre de una dama.

Por una parte, para los que piensan que el nacimiento es el momento crucial, se plantean varias preguntas importantes. Para empezar, el por qué un bebé es exactamente igual diez minutos antes del nacimiento que después. Así, en cuestión de una hora, un ser, sin cambiar en ningún momento en su fisiología, ha pasado de ser grano a ser persona. A lo que también tenemos que preguntarnos, ¿el nacimiento tiene que ser natural para ser un ser humano?, ¿o un puñado de células (que, casualmente se parecía demasiado a un bebé) que ha salido por una incisión practicada a la madre en la barriga, se convierte mágicamente en una persona? Parece que no tiene mucho sentido esta razón, si nos ponemos a plantearnos con un mínimo de seriedad. Parece más bien una excusa para poder deshacernos de algo que nos sobra sin herir nuestra conciencia que de una razón real y científica para considera humano a alguien o no.

Si un ser humano es aquel que es consciente de su propia existencia, entonces nos encontramos ante un problema de una envergadura colosal. Porque no solamente un feto en el vientre de su madre es un subproducto desechable, sino que un niño de 3 años también sería considerado como tal, porque aún no es consciente de forma plena de su propia existencia. Así que esta razón estaría fomentando el infanticidio con la misma razón (“nosotras parimos, nosotras decidimos”). Pero ahí no queda la cosa. Si tú mismo tienes un accidente y quedas postrado en coma o dentro de unos años se te detecta alzheimer, podrías llegar a ser considerado como amasijo de células descartables si se llegara a pensar que has dejado de ser consciente de tu propia existencia. Así que si tú eres de los que piensa de esta manera, te sugiero que siempre uses casco, te pongas el cinturón y reces con todas tus fuerzas para nunca sufrir nada que te haga perder la consciencia de tu propia existencia, o acabarás siendo descartado.

Si la razón es que puede sobrevivir de manera independiente, la situación se vuelve más peliaguda. Un feto no puede sobrevivir de manera independiente, así que adelante con ello, puedes descartarlo alegremente como el que se saca la cera de los oídos. Pero el tema escalofriante es hasta dónde nos lleva esto. Un niño de un año no puede sobrevivir de manera independiente, un parapléjico no puede sobrevivir de manera independiente, un anciano de avanzada edad, si está bastante aquejado, no puede sobrevivir de manera independiente. Pero ahí no queda esto, la independencia de una persona, es algo que cambia de una sociedad a otra. Hay niños en diferentes ciudades que son capaces de sobrevivir buscándose la vida desde una edad bastante temprana, pero vivimos en una sociedad en que cada vez se está postergando más la independencia, a lo que yo me pregunto, ¿un hombre hecho y derecho de 30 años que vive de sus padres y en su casa, y por lo tanto no sobrevive de manera independiente, es un ser humano? En ese caso, quitarle la vida sería un derecho de su madre, consecuencia natural de su libertad. Siguiendo la lógica del argumento, no es ninguna tontería ni se ha exagerado lo más mínimo la razón para ser persona, solamente está llevada hasta su conclusión más lógica, mostrando la brutalidad y la estupidez del argumento.

En cuanto a si un ser humano lo es si es útil para la sociedad, nos encontramos ante una situación que ni Hitler se atrevió a soñar. Porque si tu vida solo vale por lo que haces, tu seguridad ha desaparecido. Cualquier cosa que te pase, te convertirá en un lastre que, en bien de la sociedad, debe ser descartado. Ya hablé un poco de esto hace un tiempo, pero el problema principal radica aquí en quién es el encargado de decidir si tú eres útil o no. Porque si lo es el estado, o tu familia, tu existencia pende de un hilo. No digamos de aquellos que tienen alguna tara, como discapacidad física o mental, a las cámaras de gas todos, solo nos hacen gastar dinero y ser menos felices.

Si crees que un ser humano es aquel que tiene sus órganos formados, entonces tenemos una razón científica para ver si lo que tenemos es un ser humano o no, no sencillamente una razón filosófica e interpretable. Pues bien, me pregunto si alguien que, por cualquier razón, como un accidente o una enfermedad, pierde uno de sus órganos, por ese mismo hecho deja de ser persona y comienza a ser una pieza de carne bastante cara para la sanidad pública. Y no es ningún disparate el pensar esto, porque si los órganos son los que nos hacen humanos, perderlos sería perder nuestra humanidad, y convertirnos en víctimas potenciales de la libertad de nuestras madres para acabar con aquello que estorba y cohíbe sus derechos como mujeres.

No veo mucho sentido en estas razones. Si son aparentemente científicas, muestran una brutalidad extrema y pueden llevar a casos de auténtica pesadilla, en muchos casos son arbitrarias y podrían ser usadas para justificar auténticas barbaridades. Espero que no me tachéis de fanático religioso por presentar una nueva razón para considerar humano a alguien, espero que no lo hagáis porque no pienso dar ni una sola razón religiosa (que podría), sino sencillamente una biológica, fácil de comprender y que no lleva a ninguna aberración. ¿Podría ser que un ser humano lo es desde el mismo momento en que tiene un ADN de ser humano único, en el que ya está codificado perfectamente cómo será? No encuentro una mejor razón científica para considerar a un ser humano como tal, sencillamente porque no la hay. Pero el problema con esto son las escandalosas consecuencias lógicas que conlleva. Porque desde el mismo instante de la concepción, esas células ya tienen un ADN humano, perfectamente formado y único, procedente de las células reproductivas de sus progenitores, y esto hace que su destrucción sea, con toda la razón del mundo, considerado como asesinato. Esto pone por encima el derecho a vivir de un ser humano al derecho a escoger si quiere tener un bebé o no de una mujer, porque el precio a pagar si lo descarta no será como el de quitarse un grano, sino más bien el de asesinar a su propio hijo, con todas las consecuencias que eso conlleva, en todos los sentidos. El comprender esto, haría que todos los progresistas que dicen amar la vida y la libertad y que se llenan la boca con los derechos de los animales, dejaran de prestar tanta atención a si se matan toros en plazas o bisones para hacer abrigos (ojo, cosas con la que tampoco simpatizo), y comenzasen a defender las vidas de miles de seres humanos en toda regla, absolutamente desvalidos, que están siendo exterminados en nombre de los derechos y de las libertades de gente que, en la mayoría de los casos, aún no ha aprendido lo que significa la responsabilidad y las justas consecuencias de sus actos.

Así pues, en cuanto al aborto, las mujeres por supuesto que tienen libertad de elegir, porque ellas son las que paren. Y en la inmensísima mayoría de los casos tienen esta oportunidad de elegir, eligen en el momento en el que se acuestan con un hombre sin tomar medidas, esa es su elección. Lo que viene después es sencillamente las consecuencias de sus elecciones. A deshacerse de su error, a eso no deberían tener derecho, porque por encima de su libertad de elegir está, estuvo y siempre debería estar el derecho a la vida de un ser humano en toda regla.

sábado, 23 de noviembre de 2013

180

6 millones de judíos fueron sistemáticamente asesinados por orden de Adolf Hitler en la Alemania Nazi el siglo pasado. Cualquier persona sensata de hoy en día calificaría esto como una atrocidad y tomaría las medidas oportunas para que aquello nunca hubiera ocurrido. Pero el caso es que entonces no se tomaron estas medidas y que nadie paró aquella barbaridad, y no creo que fuera porque entonces fuesen menos morales o más descabellados que lo somos ahora.

¿Podría ser que, hoy en día, estemos viviendo lo mismo sin saberlo? ¿Es posible que un nuevo Holocausto, aún más atroz y descabellado, esté sucediendo en medio de nuestra sociedad, con el amparo de la ley, la protección del gobierno y el beneplácito de la sociedad?

Hoy os dejo con un vídeo de una media hora en el que, con simples preguntas y oportunas consideraciones, el entrevistador hace ver a la gente de la calle lo equivocados que vivimos y la urgencia de tomar medidas ante este nuevo Holocausto que estamos cometiendo contra nuestros propios hijos. 

Espero que os guste.

180

jueves, 4 de julio de 2013

Walter

Lexi Fretz llevaba un embarazo normal. Pero el viernes 14 de junio, estando embarazada de 19 semanas y tres días, no resultó como esperaba. Tras un agradable día con su muy buena amiga Megan, que preparaba su boda del día siguiente, y de regreso a su casa para recoger su equipo fotográfico para el ensayo de la boda, decidió llamar a su matrona "sólo para mi propia tranquilidad", cuenta: sabía que iba a estar de pie mucho tiempo al día siguiente, probablemente alrededor de 12 horas, por lo que pensó que  lo mejor sería ir a la sala de emergencia a comprobar que todo iba bien. Lexi había presentado placenta previa con su hija Michayla, por lo que tanto ella como su marido Josh estaban un poco preocupados por si se pudiera repetir.  Tras ser examinada en primera instancia  en el Hospital de Kokomo, los médicos decidieron adelantarle la ecografía de las 20 semanas que tenia programada para el miércoles siguiente.  Mientras aguardaba la prueba, Lexi sintió unas punzadas y sintió que estaba de parto. 

En recepción y las primeras fases de emergencias la trataron con frialdad. "No podía permanecer sentada en la cama porque el dolor era demasiado intenso", relata Lexi. Por fin la trasladaron para la ecografía: el técnico de ultrasonido fue la primera persona que se sintió realmente preocupadoDe inmediato encontraron los latidos del bebé, "lo que era alentador". El especialista se fue a hablar con el radiólogo y en la espera, cuando fue al baño para lavarse de la ecografía, Lexi vio que había sangrado mucho más sangre. Su marido Joshua llegó justo cuando estaba en la  habitación, le habían llamado desde el hospital.
"Yo no quería perder la esperanza, pero en mi fuero interno sabía que estaba perdiendo mi bebé. En algún momento entró el asistente y dijo "el feto es aún viable" (...). El doctor me revisó y luego se sentó a mi lado en la cama y me dijo que íbamos a tener a nuestro bebéEsta fue la primera que alguien le había llamado a un bebé. De inmediato empecé a llorar y preguntar si había alguna otra opción. Yo estaba completamente dilatada  y no había otra opción en este momento". "No puedo decir cuántas personas estaban en la habitación y hacían todo por mí,  nunca me dejaron sola y siempre tenía a alguien conmigo. Me ofrecieron algunos medicamentos para el dolor que yo acepté y el dolor empezó a aliviar un poco. Todavía era muy fuerte durante las contracciones, pero tuve la oportunidad de relajarme. Josué salió de la habitación para ofrecer la terrible noticia a mis padres y hermanas, que estaban todos de vacaciones. Nuestros amigos vinieron ensayo para ver si necesitábamos algo y estar con nosotros.  También la dulce Megan, que debía haber estado centrada en su boda del día siguiente, vino a vernos. Ella estaba allí, hablando y llorando conmigo, cuando rompí aguas". 

"Walter estaba de nalgas, así que estábamos esperando a que rompiera aguas para ver si avanzaba la naturaleza por su propio ritmo. No recuerdo a qué hora me empezaron a empujar, yo no me sentía las contracciones; más después rompí aguas, así que tuve que presionar varias veces para que su pequeño cuerpo salieraNació a las 9:42 pm y me lo entregaron tan pronto como se sujetó el cordón. Yo estaba llorando con fuerza en este momento, él era perfecto. Estaba completamente formado y todo estaba allí, podía ver su corazón latiendo en su pequeño pecho. Joshua y yo lo sujetamos y lloramos. La enfermera y el doctor dejaron que tuviéramos un momento de intimidad con él".

A la mañana siguiente, las hermanas del pequeño Walter, Michayla y Emma, fueron al hospital a conocer a su nuevo hermanito. Lexi advierte que los padres deben ver estas fotos y reflexionar antes de mostrárselas a un niño pequeño, no porque sean peligrosas, sino porque "suscitarán un montón de preguntas". “Yo no dudé en que las niñas vieran a su hermano. Michayla, sobre todo, estaba emocionadísima con el bebé, quería tanto un hermano. A Emma le costó un poco comprender lo que le estaba explicando, cuando le dije que Jesús se llevó al bebé al Cielo con Él. Pero lo entendió. Le dice a algunas personas al azar que nuestro bebé murió, pero no habla mucho de ello”, explica Lexi.

"No puedo decir suficientes cosas buenas acerca de mi doctor y las enfermeras que estaban allí conmigo. Ni una sola vez mencionaron la palabra 'feto'. Ellos oraron conmigo, lloraron conmigo" (...). Mi doctor hizo todo lo posible para asegurarse de que tenía todas las respuestas a mis preguntas. Incluso se tomó el tiempo para hablar con mi matrona personalmente y me dio su número de teléfono en caso de mi madre, una enfermera de OB, tenía alguna pregunta."

"Salimos del hospital con muchos libros y  objetos para recordar a nuestro hijo. Se aseguraron de que las niñas tenían cada unos recuerdos para recordar a su hermano. Al poco de regresar a casa, recibimos una tarjeta maravillosa con notas de todas las enfermeras y del doctor que me cuidaron durante nuestra estancia. Así que mientras me sentí abandonada y sola en la sala de emergencias, el área OB fue increíble. Alentaron el que mantuviéramos el vínculo con nuestro hijo (...) Tengo el corazón destrozado por las historias que he oído de la gente que no se les permitió ver a su hijo. ¡Eso sería absolutamente devastador! Lo alcé, lo abracé mientras su corazón latía, lo sostuve junto a mi corazón, conté los dedos de sus pies y le besé la cabecita. Siempre guardaré los entrañables recuerdos que tenemos de él". 

"Al principio yo no quería ninguna foto, pero es lo único que tengo para recordarle ahora. Todavía estoy en estado de shock por lo mucho se han compartido y se han comentado. En su corta vida de sólo unos minutos, Walter ha tocado más vidas de lo que jamás podría haber imaginadoHe recibido mensajes de gente de todo el país que han experimentado una pérdida o se muestran tocados por su historia. Incluso personas me dicen que las fotos son un testimonio que ha conmovido ante la posibilidad de un aborto. El hecho de que el niño dentro no puede ser visto por nosotros, no significa que se trata de una masa de células. Walter estaba perfectamente formado y muy activo en el útero. Si hubiera nacido con solo unas pocas semanas más, habría tenido una oportunidad de luchar por la vida. No entiendo por qué el Señor lo llevó a casa, pero tengo que confiar en que su tiempo es perfecto. Puede que nunca sé por qué, pero es un consuelo saber dónde está y que lo veré otra vez. Por ahora, está con su padre celestial que lo ama inmediblemente más que yo, como su madre terrenal podría darte.


Ante algunos comentarios mordaces y groseros, que también ha recibido, Lexi responde: "Yo no he colocado estas fotos o nuestra historia en un post para conseguir 'likes' en Facebook ni comentarios. Esas cosas no me interesan. He compartido estas fotos para que mis amigos y familia pudieran ver a mi hijo perfecto. Yo nunca, nunca podría haber imaginado que iba a extenderse por el mundo  de esta forma. Lo siento si alguien piensa que busco fama o potenciar mi negocio. No es el caso. Cualquier persona que me conoce sabe de mi corazón y de mi amor por el Señor. Me gustaría que esto no hubiera pasado, pero lo hizo por una razón. Tal vez eso fue compartir con el mundo lo perfecto que es en realidad un bebé al que es legal abortar en muchos estados". Y ofrece una regla básica de "etiqueta de internet": "Si usted tiene algún problema con mi fe, o mi postura respecto al aborto, simplemente no comente", propone. 

Todos hemos sido como Walter.  el ser humano prenatal se desarrolla igual en cualquier país del mundo. Y la medicina prenatal consigue cosas asombrosas: hay prematuros de 20 semanas que han sobrevivido. Ya se realizan muchas operaciones fetales que corrigen malformaciones antes del parto.  Pero las leyes son arbitrarias a la hora de establecer quién puede ser legalmente abortados y quien no
Walter, a sus 19 semanas, habría estado protegido por la ley en muchos países, y en otros no. Los límites varían: Holanda: aborto libre hasta las 24 semanas; Suecia: libre hasta las 18 semanas; Rumanía: libre hasta las 14 semanas; Italia: aborto libre los primeros 90 días (casi 13 semanas); Alemania, Francia, Grecia, Bélgica o Bulgaria: libre hasta las 12 semanas; Portugal: aborto libre las 10 primeras semanas; EEUU: sin límite... En España, desde 2010, la vida de Walter estaría totalmente desprotegida hasta las 14 semanas; luego, igualmente si se alegase un vaporoso "riesgo para la salud" de la madre o del feto antes de las 22 semanas. Para abortar pasadas las 22 semanas se exige detectar "anomalías en el feto incompatibles con la vida" o "una enfermedad extremadamente grave e incurable en el feto". O, simplemente, viajar a FranciaEl "misterio tremendo" de lo sagrado, de la vida, es igual para todos los hombres y países. Las leyes que regulan quien puede vivir y quien no, son distintas de país en país, de legislatura en legislatura. A veces, de hospital en hospital.

Fuente: Hazte Oir



martes, 21 de febrero de 2012

La caída del Imperio


Érase una vez un imperio que dominaba el mundo. Este imperio estaba rodeado de pueblos que deseaban sus avances tecnológicos, su riqueza, sus facilidades y su grandeza.

Pero este imperio, aún adornado por luces, monumentos y sabiduría, aún defendido por ingentes ejércitos y gozando de lo mejor de todo el mundo, se basaba en la explotación de los más débiles para seguir adelante. Era una maquinaria implacable cimentada en las desigualdades, en el derecho de los gobernantes, en la prevaricación y en el brillo del oro.

Pero había varias razones por las que este imperio estaba abocado a desaparecer. Razones que estaban en la base de su maquinaria y que, de una manera despiadada, iban a desmenuzar hasta las entrañas del sistema que mantenía erguido a este imperio.

Aquellos que estaban dentro del sistema se habían acostumbrado a la vida fácil. El imperio facilitaba las vidas en las ciudades. El abastecimiento de dinero y de comida no faltaba, así que la gente comenzó a pensar que los alimentos se producían en los mercados, en lugar de en los campos. Cuanto más dinero tenían los ciudadanos, más alejados de la realidad se encontraban. Entretenidos por miles de pasatiempos destinados única y exclusivamente a adormilar sus mentes, cada generación se iba metiendo más y más en un mundo nebuloso y completamente ajeno a la objetividad que imposibilitó su visión de la vida real, y cuando llegó el peligro, no fueron capaces de discernirlo hasta que fue demasiado tarde.

La vida fácil a la que se estaban acostumbrando, les llevó a considerar a su progenie como estorbos. De cada vez era menos atractivo tener hijos, porque entretenía su vida de la facilidad y la necedad en que estaban metidos. Como ya no los necesitaban para sobrevivir porque el sistema suplía sus necesidades, cada vez fue menos atractivo tener descendencia. Tan lejos llegaron en su mentalidad de despreciar a sus hijos que llegaron al punto de asesinar a sus propios vástagos al nacer, o incluso idearon métodos para poder evitar su nacimiento, matándolos en el vientre de su madre. El problema que trajo esto fue catastrófico, y aunque hubiera sido el único, habría firmado la sentencia de muerte del imperio. Con una sociedad tan rica y en clara disminución demográfica, rodeada de pueblos que desean sus avances y su dinero en clara explosión demográfica, el imperio estaba destinado a ser insostenible y terminar engullido, y los pueblos circundantes estaban destinados a repartirse los despojos.

Tuberías de plomo de época imperial
Hubo muchos avances tecnológicos que llevaron a este imperio a ser envidiado por todos los pueblos que le rodeaban. Sistemas de comunicaciones que hacían distancias enormes mucho más pequeñas, el comercio floreció por todo el mundo “civilizado”, y rápidamente se propagó la idea de que aquellos pueblos que no habían entrado a formar parte del imperio eran gentes de menor grado, que necesitaban ser incluidos en el “primer mundo” y comenzar a formar parte de esta maquinaria definitiva, que conocía todos los detalles de la vida y que, por supuesto, era la respuesta a las inquietudes sociales, familiares, espirituales, económicas y laborales. Todo aquel que no estaba dentro del sistema, era un enemigo, y debía ser incluido o destruido. Lo que no sabían es que estos “avances” suponían la ruina del propio sistema. Sin ir más lejos, tenían la costumbre de beber vino en cantidades exorbitadas en ollas de plomo, además, sus novedosos sistemas de fontanería que llevaban el agua hasta los mismos hogares, estaban hechos de plomo también. El resultado es que injerían unas 8 veces la cantidad de plomo necesaria para padecer una intoxicación por este metal al día. Los resultados por esta ingesta masiva de plomo trajeron muchas enfermedades y demencias, entre ellas, la disminución drástica de la capacidad reproductiva, empeorando aún más la situación demográfica y envejeciendo la población.

El imperio se pavoneaba de sus leyes y su modo de impartir justicia. Pero lo cierto es que el tiempo fue echando tierra sobre los jueces y acabó por convertirse en una justicia comprada en que los más ricos siempre tenían más posibilidades de quedar impunes ante un delito y los más pobres usualmente eran los culpables y los que más duramente pagaban sus penas.

En este imperio, la iglesia gozaba de mucho poder político y económico, pero se encontraba completamente narcotizada y al servicio de los poderosos. Las fuerzas políticas la utilizaban como escudo ante los ataques y como espada en sus manos para ejecutar estocadas. Además, se encontraba sumamente dividida por diferentes puntos de vista de doctrinas que para nada eran trascendentes. En suma, se había olvidado de su lugar en el mundo detrás de filosofías, de búsqueda de poder, de activismo vacío y de su propio ego dejando de lado sus raíces. El resultado fue que la mayoría de aquellos que se llamaban cristianos lo eran solamente de nombre. De cada vez tenían menos sentido los valores y la fe, ya que no los necesitaban en esa sociedad tan avanzada en que vivían. Los dioses pasaron a ser el dinero y la pseudo-libertad.

Este gigante con pies de barro que era el imperio, como dije antes, estaba rodeado de muchos pueblos que envidiaban todo el poder, la riqueza, los avances y los recursos de los que gozaban los ciudadanos de este imperio, pero los habitantes de estos pueblos eran completamente diferentes a la gente “civilizada”. Ellos habían crecido en otra sociedad completamente diferente a la imperial, una sociedad en que se premiaba el esfuerzo, en la que para tener algo había que ganárselo, una en la que el que no trabajaba no comía; una en la vida real, en la que el alimento sale de los campos, no de los mercados, una en la que los entretenimientos excesivos significaban el morir de hambre. Ellos sí trabajaban y sí sabían lo que era el esfuerzo y la responsabilidad. Al tener que trabajar para ganarse su sustento, necesitaban tener muchos hijos, lo que hizo que estos pueblos crecieran exponencialmente, al contrario que el imperio. Por último, estos pueblos sí conservaban sus creencias. Ellos sí que tenían fe, esperanza y sabían apreciar los valores. No habían crecido en esta sociedad en la que solamente los débiles creían en Dios y cada día rezaban para que sus cosechas crecieran para que sus familias no murieran de inanición. La fuerza de la creencia aún seguía siendo un motor para ellos.

Y para aquellos que no se habían dado cuenta, he estado hablando del Imperio Romano, sí. Pero más nos valdría tener un poco más en cuenta las valiosas lecciones que podemos sacar de la historia. Pues parecemos mucho más que dispuestos a repetirla casi al pie de la letra.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Inocentes

Aquella barbaridad caló tan hondo que aún hoy en día, dos mil años después, todos los inviernos se recuerda. Para eliminar al que, según las profecías, iba a sentarse en su trono, Herodes mandó asesinar a todos los niños menores de 2 años de Belén y sus alrededores. Inocentes asesinados para conservar el trono.

Tenemos ejemplos de muchas barbaridades a lo largo y ancho de la historia. Somos perfectamente conscientes de que los hombres somos capaces, de hecho con mucho ingenio, de hacer salvajadas con un nivel de bestialidad que nos ponen los pelos de punta. Tenemos a la vuelta de la esquina el atroz exterminio de seis millones de judíos el siglo pasado; el asesinato sistemático de enemigos, ya fueran de un bando o de otro, durante la guerra civil; las brutales condenas que daba el Santo Oficio a aquellos que no comulgaban con ellos, o que eran acusados de ello; tenemos las crucifixiones romanas; los desollamientos que hacían los persas; las empalaciones, la costumbre de cortar la cabellera a sus enemigos de los indígenas americanos...

No nos faltan aberraciones de todos los colores y gustos, maneras en que el ser humano se ha superado a sí mismo en el dudosamente noble arte de la muerte. Y en muchas ocasiones haciendo todas estas barbaridades a inocentes, a gente que no tenía la culpa, que no tenía capacidad de defenderse, ni siquiera de quejarse.

Pero esta capacidad destructora del ser humano ha llegado a cotas inimaginables de perfección y brutalidad en los últimos años. Hemos llegado a un nivel de bestialidad y de inhumanidad que ya quisieran para sí Jack el Destripador, Hitler o el mismísimo Jerjes.

Asesinar a niños es algo que se lleva haciendo miles de años. Los dioses de la antigüedad están saciados con la sangre de inocentes, desparramada en los altares buscando un bien mayor. Lo sabemos y nos produce repugnancia, consternación la idea de que unos padres sacrifiquen a sus pequeños en los altares de sus dioses. Ni siquiera el aborto es una práctica que se haya inventado en el último siglo. No faltan las historias de descubrimientos de esqueletos de fetos en los subterráneos de los conventos, o de historias de rudimentarios abortos a lo largo de la historia por miedo a que el marido de turno se enterase de lo que no se tenía que enterar.

Pero lo que ocurre ahora no tiene parangón en ningún lugar ni momento, por bestial que este sea, de la historia. En 15 años, en Europa han sido segadas, de la manera más aséptica posible, 20 millones de vidas. Ahí es nada. Una población comparable a casi la mitad de la del país de España ha sido exterminada.

Hace poco tiempo estuve viendo la semejanza entre la manera de pensar de los Nazis y demás engendros y los defensores a ultranza actuales del aborto, curiosamente gente de un modo de pensar de izquierdas. Y la idea central de todo esto es que hay gente que merece la vida, y gente que no la merece. Los niños que tienen la suerte de ser engendrados en una familia bien, merecen vivir. Si un niño es engendrado por una pareja que no tiene recursos, no merece la vida, mejor eliminarlo. Si un niño, en el momento de la gestación, presenta síntomas de llegar a tener una deformidad, una minusvalía o una deficiencia, eliminadlo. No merece la vida. Los espartanos a nuestro lado eran unos aficionados. Aquel Herodes que todos tenemos como un brutal asesino de niños no es nadie a nuestro lado.

Sí, amigos. Dudo mucho que haya habido una barbaridad mayor que la que estamos presenciando en nuestro tiempo. Y no solamente por la frialdad de los asesinatos de humanos, sino también por la ingente cantidad de agravantes. Son asesinatos con el consentimiento de los padres, permitidos e incluso fomentados por las autoridades, subvencionados por el gobierno (al menos 40 millones de euros han ido de las arcas públicas a las clínicas abortivas el último año), alimentando un sucio y multimillonario negocio que ni siquiera es controlado por absolutamente nadie. Los asesinados son completamente inocentes, no tienen opción de quejarse, de hacer huelga de hambre para que el mundo los escuche, no pueden ser grabados por sus asesinos haciendo sus últimos alegatos, ni suplicar clemencia. Millones de vidas segadas en clínicas bajo el consentimiento y el fomento de los gobiernos, rodeados de los aplausos de una sociedad narcotizada.

Si esto es la libertad, que paren ahora mismo, que yo me bajo.

Y lo peor de todo esto, es que de lo que hablo no es ninguna inocentada.

lunes, 12 de diciembre de 2011

Se acerca el invierno

Hace tres años, parecía una hecatombe que explotara la burbuja inmobiliaria. Miles, sino millones de personas se iban a la calle, miles de familias se quedaban sin las casas por las que habían pagado por no terminarse la obra, otras miles tenían que presentarse en las oficinas bancarias con las llaves de sus casas en mano para entregarlas, sencillamente habían tenido que elegir, o su casa o el futuro inmediato de sus familias. El gobierno se negaba a afirmar que esto era una crisis, era solamente una desaceleración económica de la que ya, hacía 2 años, se veía la luz al final del túnel. El tiempo nos ha enseñado la realidad, que nuestra Europa unida, y más fuerte que nunca, se está resquebrajando mientras sus gobernantes intentan pegar con tiras de celofán los cascotes que se despeñan en medio del terremoto. Que cinco millones de personas están en la calle intentando trabajar, que miles de familias están en una situación desesperada, sin ingresos de ningún tipo en la casa, que las entidades que ofrecen ayuda a las personas desamparadas no dan abasto. Esta crisis, hoy en día no tiene ninguna luz al final de ningún túnel, si seguimos con el euro, toda Europa parece al borde del abismo, si salimos del euro, nos iremos incluso antes por el sumidero. Ya nadie sabe qué hacer, todos esperan un milagro para salir adelante económicamente.

Muchas veces he hablado de la crisis moral que sufrimos también en nuestros años y en nuestras latitudes. El caso es que la familia está desintegrándose a pasos agigantados bajo un clima de apoyo aparente a la libertad y a la independencia. El número de abortos, de separaciones, de asesinatos entre parejas, de depresiones infantiles, de dramas familiares no deja de aumentar. Pero la cosa con la situación financiera en la que estamos metidos, no deja de crecer. El caso es que se han disparado en un 25% el número de suicidios desde que comenzó la crisis. Tenemos casos tan escalofriantes como el de aquella mujer de Estados Unidos que disparó a sus dos hijos antes de suicidarse en una oficina de asistencia social, o de personas que se han suicidado después de serle negada asistencia alimentaria en medio de su precaria situación. Cada vez son más las personas que, en medio de su situación desesperada, tanto moral como económica, deciden quitarse la vida como causa de su desesperación.

Parece ser que la guerra entre Israel e Irán es inminente. Esta guerra parece algo normal, algo más de lo mismo, a lo que nos tiene acostumbrados el Medio Oriente. El caso es que Estados Unidos está bastante convencido de entrar a apoyar a su aliado israelí, y China y Rusia ya han amenazado, además de movilizar a sus ejércitos, de que esto podría conllevar una contienda a mayor escala, aludiendo explícitamente a la Tercera Guerra Mundial y a una crisis nuclear a nivel mundial. 

Podría hablar de otros muchos temas, como del aumento de la corrupción a todos los niveles, del incremento de las protestas contra los políticos y la política en general en todos los rincones del mundo o de otras muchas cosas en las que podemos ver la manera en que todo se está desmoronando.

Parece que por todos los frentes, tenemos fuego abierto. Parafraseando a la Casa Stark de la saga de libros “Canción de Hielo y Fuego”, parece más evidente que nunca que “Se acerca el invierno”, y no me estoy refiriendo al invierno como estación, sino a algo mucho más grave, mucho más preocupante y mucho más trascendente.

A lo que yo me pregunto: ¿por qué será que, en medio de todo este clima apocalíptico, me sienta tan sumamente mal que el Real Madrid pierda contra el Barça?

martes, 29 de noviembre de 2011

Eugenesia


El 24 de noviembre de 1859 se publicaba un libro que no dejaría a nadie indiferente, y que ha revolucionado la manera de pensar de millones de personas, transformado la práctica científica y dado origen a cientos de filosofías, nuevas teorías científicas y pseudo científicas. Este libro es “El origen de las especies” de Charles Darwin.

En este libro, Darwin propone el mecanismo de la selección natural como método para explicar el origen y evolución de las diferentes especies vivas a lo largo de millones de años hasta llegar al punto en que nos encontramos en la actualidad.

A raíz de este pensamiento, entre otras muchas ideas, surgió una corriente que usaba las ideas de Charles Darwin para dar validez a una práctica que, de hecho, se llevaba a cabo desde hacía miles de años, la “eugenesia”. Como idea básica de este planteamiento se propone que las políticas sociales y el intento humano de ayudar al más débil no hacen sino poner impedimentos al proceso de la selección natural, que teóricamente es el proceder lógico de la naturaleza. De esta manera, con nuestra mejor intención, lo que estamos haciendo es dejar que los más débiles sobrevivan y triunfen, desmejorando la especie e introduciéndonos en un proceso de “reversión hacia la mediocridad”.

La selección natural debe abrirse paso a toda costa, sin que el propio hombre la frene. En este sentido, es una lacra para la propia naturaleza el cristianismo y la idea de la misericordia, de la piedad con los más desfavorecidos. Todos los servicios que ayuden a la supervivencia de los débiles deben ser eliminados, que solamente los que puedan valerse por sí mismos puedan seguir adelante. La idea es que los más aptos convivan entre ellos lo más posible para que su descendencia sea cada vez mejor y que los menos aptos no convivan entre ellos para que su descendencia desaparezca. Es necesaria para lograr una mejor especie que el ser humano tome las riendas de su propio desarrollo, que la eugenesia sea la auto-dirección de la evolución humana.

Esta idea de tratar de intervenir en la mejora de la especie ha sido muy recurrente a lo largo de toda la historia. Los espartanos desechaban a los bebés que consideraban que no eran perfectos para ser guerreros, Platón planteó en “La República” la idea de que el estado intervenga en la selección y educación de los niños para lograr una mejor sociedad, incluso las amazonas asesinaban a sus hijos varones por considerar superiores a las mujeres. Pero desde que Darwin presentara su obra cumbre, los que la defienden creen tener razones biológicas para asegurar que, de alguna manera, el poder civil debe tener la potestad de intervenir en la mejora de la especie, o al menos eliminar todas las barreras que los seres humanos hemos puesto a la supuesta sabiduría de la selección natural.

Así, se han tomado medidas estatales en base a la eugenesia tales como esterilizaciones obligatorias, promoción de tasas de natalidad diferenciadas, restricciones matrimoniales, abortos forzosos, segregación, control de natalidad, exploración genética o incluso el genocidio. El caso más brutal de esa derivación de la “Evolución de Darwin” lo encontramos en la Alemania del III Reich, en que se exterminaron a millones de judíos y miembros de otras minorías étnicas y sociales en nombre de la preeminencia de la raza más fuerte. La idea es muy clara, existen diferentes tipos de dignidad en la vida, la vida digna debe cuidarse y fomentarse, mientras que también hay un tipo de vida indigna con la que hay que acabar para que no contamine a los mejores y no lastre el correcto funcionamiento de la sociedad.

Normalmente, estos procesos de “selección artificial humana” o al menos de eliminación de trabas a la selección natural han sido identificados con ideologías de derechas, por su defensa a ultranza de algún tipo de aristocracia. En cambio, sorprendentemente, en los últimos tiempos, están siendo defendidos por los idearios más izquierdistas. El supuesto hecho de la diferencia entre la vida digna que hay que defender y la indigna que hay que suprimir sigue sobrevolando nuestras cabezas. Así, consideramos que si un niño no va a tener las condiciones supuestamente ideales para su correcto desarrollo, tendrá una vida indigna, por lo que es mucho mejor para todos suprimirlo de entrada. De esta manera el chico no sufrirá una vida cargada de problemas y el día de mañana nos habremos librado de un delincuente en potencia. O también consideramos que si una persona mayor ha llegado al punto en que su vida ya no es “digna de ser vivida”, debemos cambiar su vida indigna por la “muerte digna”. Suma y sigue.

A lo que yo me pregunto, ¿quién decide la barrera entre la dignidad y la indignidad en la vida? ¿Es que el bebé fruto de una violación a una adolescente no es merecedor de la vida, exactamente igual que el hijo de un rey? ¿Quiénes somos nosotros para sentenciar a muerte a alguien en nombre de su propio bien? Si en nombre de la libertad y de la vida nos tomamos la libertad de quitar la vida, es que no hemos entendido ni la una ni la otra.

Como dijo Gandalf, “Muchos de los que viven merecen morir y algunos de los que mueren merecen la vida ¿Puedes devolver la vida? Entonces no te apresures a dispensar la muerte, pues ni el más sabio conoce el fin de todos los caminos.”

sábado, 2 de julio de 2011

El Holocausto europeo

Muy buenas a tod@s.

Esta semana ha estado un tanto cargada de sensaciones y de trabajo, tanto que ni siquiera he pisado por casa, por eso me ha sido imposible escribir nada, salvo el lunes. Ahora simplemente quiero dejaros con una entrada que he visto de un amigo y profesor, don José Hutter acerca de un nuevo, y a mi parecer más brutal y escandaloso, holocausto. Uno muy de moda hoy en día y que nuestra sociedad aplaude ante los altares de la libertad.

Para acceder a la entrada original de su blog, pinchad aquí.


¿De qué mueren los europeos? La respuesta puede sorprender (o no): Después del cáncer, es el aborto. Cada año hay cerca de un millón de europeos al los que se les niega el derecho a vivir. Mueren por manos de médicos en clínicas subsidiados por regla general con el dinero de todos los ciudadanos - por cierto, en España también del tuyo y del mío.

Algunos hechos:

a. En toda Europa (incl. UE) se produce un aborto cada 11 segundos, 327 abortos cada hora, 7846 abortos al día.
b. En la Unión Europea se produce un aborto cada 26 segundos.
c. En el año 1998 se produjeron en UE 855.000 abortos anuales. En el 2008 se produjeron 926.000.
d. España representa con un aumento de 62.000 abortos anuales el 87 % del aumento de la UE.
e. En los últimos 15 años, murieron 20.000.000 niños en al UE antes de nacer. Esto equivale al 4% de la población actual de la UE
f. El número anual de abortos en la UE equivale a la población de Eslovenia - o a la población de la ciudad de Madrid.
g. Los abortos que se producen en 12 días en la UE equivale al número de los muertos en accidentes de tráfico en la UE de un año entero.
h. Los abortos que se produjeron en los últimos 20 años en la UE equivalen a la aniquilación de la población entera de Romania.
i. El 18% de los embarazos en la UE termina en aborto. Es decir: la probabilidad de nacer vivo está alrededor del 80% en el viejo continente.

Esto es el holocausto europeo de todos los días.

martes, 10 de mayo de 2011

El Derecho Supremo

“El derecho a la vida es el Derecho Supremo, como lo ha calificado el Comité de Derechos Humanos, porque sin su garantía efectiva todos los demás derechos carecen de significado y de razón de ser. Algo que parece obvio a ojos de todos pero que si lo fuera de verdad no nos empujaría hoy y mañana a reclamar de los poderes públicos de todo el mundo que sean plenamente consecuentes con el carácter inviolable, incondicionado de la vida humana y con el derecho a no ser sometido a penas crueles, inhumanas y degradantes.”
José Luis Rodriguez Zapatero.
Coloquio Internacional sobre la Abolición Universal de la Pena de Muerte.
9/12/2009.

No podría estar más de acuerdo con las palabras de nuestro presidente del gobierno. El derecho a la vida es el mayor de todos los derechos, todos los demás no tienen, ciertamente, ningún sentido sin este mismo derecho.

Yo no estoy, para nada, a favor de la pena de muerte, todo lo contrario. Lo que sí que afirmo es que no es ninguna locura el pensar que una manera lógica para que podamos vivir en un lugar mejor sea por medio hecho de matar a aquellos que, según a unas leyes, lo merezcan. No es algo que comparto, pero puedo llegar a entenderlo. Y esto es precisamente lo que ataca Zapatero aludiendo al derecho a la vida.

El problema llega cuando intentamos desvirtuar el concepto del ser humano. Lo que es en su esencia. Porque puede ser que, de una manera filosófica, podamos considerar a alguien como “deshumanizado” en el momento en que asesina fríamente a su mujer y a sus hijos de 3 y 6 años, por ejemplo, y de esta manera, tener todo el derecho del mundo a aplicar la pena de muerte porque no estaríamos “asesinando” a un ser humano. No estoy diciendo que una persona asesina deja de ser persona, es solo un ejemplo.

Entonces, si estamos de acuerdo en que no podemos negar la humanidad de alguien por medios morales o filosóficos, yo me pregunto qué le da autoridad al Congreso de los Diputados para poderlo hacer desde un punto de vista legal.

Porque si está mal el “asesinar” a un hombre de 35 años porque haya matado a una familia de una manera especialmente sanguinaria, mucho peor está el hecho de asesinar, sin comillas ni nada, con todas las letras, a más de cien mil humanos, de una manera legal, porque haya decidido que sea así nuestro Estado y teniendo a un presidente que tanto defiende el derecho a la vida. Personalmente, a mi no me cuadra para nada.

Y la razón por la que lo hacen es por el derecho a elegir, el derecho a expresarse, a decidir sobre el cuerpo de cada persona. Muchos derechos son los que aluden para este exterminio, pero, parafraseando a ZP, todos ellos no sirven para nada sin el derecho a vivir, sin este, según sus palabras, Derecho Supremo.

Pues bien, desde que se legalizó el aborto, se han perpetrado más de un millón trescientos mil penas de muerte a niños que nada hicieron para merecerlo. Ellos no asesinaron familias, ni siquiera tuvieron oportunidad de un abogado de oficio, ni de quejarse, ni de defender su derecho a vivir, este que dice defender también José Luis.

Como ya expresé con anterioridad, estoy en contra del aborto. Estoy en su contra con todas mis fuerzas. Es algo que, puede sonar muy fuerte, pero yo creo que está al nivel del genocidio perpetrado por los nazis contra los judíos, al menos ellos tuvieron oportunidad de quejarse, al menos la opinión pública condenó aquella barbarie, al menos ahora todos sabemos que fue una salvajada. Ahora bien, si estoy en contra del aborto en sí, todavía más fuerte me parece la manera en que nuestro gobierno lo publicita, lo acrecenta, lo fomenta, y todo esto en nombre de supuestos derechos que, en todo caso, no sirven de nada sin el Derecho Supremo. Derecho que brilla por su ausencia aquí en España. Derecho que, según sus propias palabras, debemos "reclamar de los poderes públicos de todo el mundo que sean plenamente consecuentes con el carácter inviolable, incondicionado de la vida humana".

jueves, 24 de marzo de 2011

Las cien mil voces

Uno de los rituales que, probablemente, más nos repugnan, o por lo menos a mi, de los indígenas americanos que vivían antes de la llegada de Cristobal Colón son los sacrificios humanos que ofrecían a sus dioses, especialmente cuando estos sacrificios eran de niños. Había gente dispuesta a sacrificar a sus propios hijos en los altares de sus dioses por la promesa que les hacían los sacerdotes. Probablemente pensaban que si ofrecían a sus propios hijos a estas divinidades iban a ser recompensados con riquezas, con salud, con tranquilidad y paz. Ciertamente viéndolo desde la distancia, podemos afirmar sin ninguna duda que se trataba de una barbaridad, de una aberración.

Recientemente me he enterado que el abogado general del Tribunal de la Unión Europea (TUE) ha dictaminado que “las células pluripotenciales, que aparecen desde la fusión de los gametos y que sólo subsisten con esta forma durante los primeros días del proceso, presentan la característica esencial de tener cada una por sí misma la capacidad de desarrollarse hasta formar un ser humano completo”. También añadió: “Dichas células, en la medida en que constituyen el primer estadio del cuerpo humano en el que van a convertirse deben calificarse jurídicamente de embriones, cuya patentabilidad deberá excluirse”.

Esta noticia tiene mucha más trascendencia de la que parece en un principio. Significa que, a nivel supra-nacional, se reconoce la identidad, a efectos jurídicos, de un embrión como ser humano desde el mismo momento de la fecundación. Esto significa, ni más ni menos, que, a nivel europeo, el aborto que se permite, practica e incluso fomenta en España, es considerado como asesinato.

Supongo que ya la mayoría de vosotros sabréis, y si no os informo, que personalmente estoy en contra del aborto. Es algo que nunca he tratado de ocultar y que, al igual que mi creencia en Dios, ha sido causa de que se me tache de retrógrado, de alguien que está tan anquilosado en lo antiguo que no puede ver la realidad presente, que no acepta que la sociedad cambia y que hay que adaptarse a estos cambios. Con total convicción digo, sin ningún miedo de parecer reaccionario, que si para defender la vida de un ser humano tengo que ser retrógrado, tengo que permanecer anquilosado en lo antiguo, tengo que estar ciego ante la realidad presente y no aceptar la sociedad que cambia y adaptarme a estos cambios, lo haré. Lo haré una y mil veces si es necesario.

Actualmente, según la legislación vigente (si estoy equivocado, por favor, corregidme), en España está permitido el aborto hasta la semana número 12 de gestación. No estoy muy enterado de las razones por las que han puesto este límite para poder practicar un aborto, seguramente estará relacionado con el concepto que tienen los “entendidos” de en qué momento de la gestación el feto se puede considerar como persona con derecho a la vida. De todas maneras, considero realmente absurdo este límite.
Baste con ver, a la derecha de estas palabras hay un par de imágenes. La primera es de un feto con 12 semanas menos un día de gestación, la imagen de abajo corresponde a este mismo feto con 12 semanas y un día de gestación. La imagen de arriba corresponde, según la legislación vigente a un ser humano en potencia sin derecho a vivir y perfectamente matable. La de abajo corresponde a un ser humano, con derecho a la vida y cuyo asesinato supone un crimen.

Hablando de esto con diferentes personas, se ha presentado el caso de niñas muy jóvenes que se quedan embarazadas, el tener ese niño es un gran riesgo para su salud física y emocional. O el caso de que el bebé podría salir con alguna deficiencia psíquica, o que el embarazo es fruto de una violación. Está claro que hay casos un poco delicados acerca de los cuales puedo hablar personalmente con quien quiera, pero, en cualquier caso, yo considero, y el TUE me da la razón, que el embrión es ser humano desde el mismo momento de la concepción, lo que supone que cualquier aborto es un atentado directo contra una persona. Cualquiera que sea la situación en que se efectúa el aborto, no estoy a favor.

Ahora bien, considero que hay algunos casos más graves que otros. Me parece una auténtica vergüenza que una joven pareja tenga relaciones sexuales sin ningún tipo de protección, por el placer de hacerlo así, o por la borrachera que llevan, y que, ante la noticia del embarazo de ella, opten por asesinar a su hijo por no tener la edad, los recursos o la madurez suficientes para criarlo. Pero si esto me parece ya bastante vergonzoso, aún más es que el gobierno no lo condene, es más, lo acepte, lo potencie y lo publicite como una opción favorable para todos. Sé que esto es ser retrógrado, pero, sinceramente, prefiero serlo a ser cómplice de los más de cien mil asesinatos que se celebran cada año en nuestro país.

Los indígenas americanos, probablemente hubieran pensado de alguien que les intentara convencer que sacrificar a sus hijos es una barbaridad, cuanto menos, que es alguien que no está muy enterado de la realidad, alguien que no se entera, que no es capaz de ver los beneficios que te darán los dioses si tú matas a tus hijos en su honor. Hoy en día se hace lo mismo. No tenemos aquellos dioses precolombinos pero tenemos otros altares en los que muchos se congratulan en sacrificar a sus propios hijos. Sacrifican a sus hijos en los altares de la justicia, de la libertad, de la salud, del placer. Muchos os llevaréis las manos a la cabeza al leer esto, pero en esto, como en otras muchas cosas, no pienso dejarme influir por lo que dice nuestra sociedad, no aceptaré miles de asesinatos de inocentes criaturas por encajar, porque la gente piense que soy parte, que no soy tan antiguo.

Hoy quiero denunciar en voz alta la atrocidad, la barbaridad que suponen cien mil asesinatos legales anuales, quiero hablar con la voz de cien mil niños que, solamente este año, perderán la oportunidad de ver el sol, de comer, de abrazar, de amar. Hoy quiero reclamar por la sangre de los más inocentes, de los que no pueden quejarse, de los más débiles. Hoy quiero gritar con la fuerza de las cien mil voces que nunca podrán hacerlo. Por todos ellos, por los genios muertos, por los sueños que nunca fueron mostrados, hoy digo con toda la fuerza que tengo: ¡Sí a la vida!

lunes, 7 de febrero de 2011

Sociedad adolescente

Vivimos en una sociedad avanzada, plural, racional y adaptada a nuestras necesidades. Que nos apoya para que saquemos lo mejor de nosotros mismos sin reprimir nuestra conducta, nuestras creencias o nuestros intereses.

Esa es la idea que se supone que debemos tener de nuestra civilización. Somos un pueblo adulto que ha sabido adaptarse al ritmo de los tiempos y que ha madurado, aprendiendo de nuestros errores. Una sociedad que apoya nuestras individualidades sin rechazar nuestra pertenencia a grupos.

Pero eso es solamente la teoría, al menos en mi opinión, nuestra sociedad no es ni mucho menos lo que debería ser. Y considero que nuestro principal problema es que no somos tan adultos como pensamos. Vivimos en una sociedad que cada vez es más adolescente.
Personalmente considero madurar como el proceso en que vamos tomando cada vez más responsabilidades, en que vamos siendo más conscientes que nuestros actos traen consecuencias y que, por una parte, tenemos que actuar conociendo y previendo esas consecuencias y por otra parte, tenemos que afrontar y dar la cara ante esas consecuencias.

Responsabilidad, según la R.A.E., es la capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.

Y este es nuestro problema en la sociedad en que vivimos. Nos hemos especializado en que no tengamos que reconocer y mucho menos aceptar las consecuencias de los hechos que libremente realizamos. Nos negamos a madurar, nos negamos a ver que nuestros actos pueden hacer daño a lo que nos rodea.

Y me gustaría poner un ejemplo para este hecho. Según he estado leyendo, cada año aumentan el número de abortos un 10%, lo que significa que en los últimos 10 años, se han duplicado el número de abortos anuales. Esto significa que cada año, hay 100000 interrupciones voluntarias del embarazo, según datos del 2008, lo que significa que si ha seguido creciendo, ya rondaremos los 120000. No quiero entrar en el eterno debate de si es una buena noticia o una mala noticia, quienes me conocen saben que personalmente no me hace mucha gracia el asesinato masivo de bebés no-natos bajo la responsabilidad y consentimiento de sus padres, pero ese será un debate para otra ocasión. El caso que nos ocupa es que hemos puesto todos los medios a nuestro alcance para no tener que afrontar las consecuencias de nuestros actos. El hecho es que es algo completamente normal, lícito e incluso sano (a ojos de nuestra sociedad) el tener sexo con quién nos parezca oportuno en el momento que nos venga bien, y, aunque todos sabemos que para estos casos ya hemos inventado otro método para eludir responsabilidades (método que en absoluto critico o considero dañino) llamado preservativo, siempre podemos argumentar que en ese momento no lo usamos apelando a la excusa del “calentón”. Y aún dentro de nuestra evidente irresponsabilidad, no tenemos que aceptar las consecuencias lógicas de nuestros actos, para eso mismo hemos inventado otro mecanismo para eludirlas, un método que pondrá fin al problema que nosotros mismos nos hemos creado. Asunto resuelto, no tengo que pagar las consecuencias de mis actos.

Y como este, podemos ahondar en nuestra civilización aparentemente madura, para contemplar cómo está favoreciendo nuestra eterna adolescencia. La idea está muy clara, no tenemos porqué responsabilizarnos por las consecuencias de nuestros actos, ya hemos inventado una serie de mecanismos que sirven para eludirlas, mecanismos aceptados por todos y todas, de un uso completamente normalizado y que a nadie le parecen extraños.

Si nos casamos, jurando incluso en muchas ocasiones ante los ojos de Dios y vemos que la cosa no funciona, o que hemos cometido un tremendo error, o una cadena de ellos, no ocurre absolutamente nada, hemos inventado algo precioso llamado divorcio que pondrá fin a nuestra responsabilidad, ahora incluso nos podemos divorciar por internet, prueba del avance de estos mecanismos adolescizantes.
Pero claro, el problema de todo esto, es que, como consecuencia de no vivir las consecuencias de nuestros actos, estamos empezando a difuminar la naturaleza de estos, es decir, que al no ver que lo que yo haga puede perjudicarme, comienzo a pensar que realmente no es tan malo como podía pensarse, y no solo eso, sino que puede llegar a ser algo positivo. Solamente me trae buenas sensaciones sin pedirme nada a cambio, pase lo que pase por el camino. Estamos comenzando a llamar bueno a lo malo y malo a lo bueno, y esta maquinaria sigue en funcionamiento, incitándonos a no madurar y avanzando a velocidades vertiginosas.

Yo no sé hasta qué punto llegaremos o cómo mejorará el uso de estas herramientas, pero la verdad es que me da un poco de miedo, no por los hechos en sí o las consecuencias físicas que pueden traer, que ya son bastante devastadoras, sino por el impacto que tienen en nosotros y más aún el que tendrá en las futuras generaciones. Generaciones que crecerán sabiendo a ciencia cierta que hagan lo que hagan, siempre saldrán beneficiados.

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