Ha pasado mucho
tiempo desde la última vez que nos vimos por aquí. Mucho tiempo y muchas cosas.
martes, 17 de noviembre de 2015
lunes, 27 de octubre de 2014
Carta al Califa
Sr.
Abu-Bakar al-Baghdadi
Califa
Mosul,
Irak
Estimado
Sr. al Baghdadi,
Recientemente,
usted públicamente se presentó como el Califa, el líder de un
Nuevo orden para el mundo islámico. En su sermón inaugural en la
mezquita en Mosul, cerca de las ruinas de Nínive, usted dijo: “Si
ustedes me ven en el camino correcto, ayúdenme. Si me ven en el
camino equivocado, aconséjenme y deténganme”. Yo he tomado en
cuenta su solicitud y quiero hacer exactamente eso.
jueves, 16 de octubre de 2014
De los ni-ni a los in-in
Se
habla mucho de los jóvenes ni-ni (ni estudian ni trabajan) pero en
realidad lo que se lleva es la moda de los adultos in-in,
indefinidos e intolerantes.
El
problema hoy en día es definirse, posicionarse de forma clara frente
a otros. Se lleva el “todo vale”, donde el teórico tolerante es
capaz de asimilar cualquier idea salvo aquella que cuestione el fondo
de las suyas propias.
El/la
in-in viene a querer decir algo así como esto:
Si
yo soy tolerante y acepto cualquier cosa, ¿quién eres tú,
repugnante intolerante para decir que crees algo concreto, que estás
convencido de alguna idea, que te crees capaz de creer y tomar una
postura y defenderla saliéndote de mi planteamiento? Sin ninguna
duda (yo sí puedo definirte) eres orgullos@, prepotente,
inquisidor/a, excluyente y desde luego fundamentalista. No como yo,
que sé lo que los demás deben pensar, la indefinición que hay que
asumir, y el relativismo de ideas que TIENES que aceptar para entrar
en mi tolerancia incuestionable.
El/la
in-in considera en el fondo que tiene la verdad absoluta de que todo
es relativo
y lo que los demás deben pensar o no pensar dentro siempre de ese
marco.
Sabe
integrar en su sistema cualquier idea (por muy opuesta o
contradictoria que sea) en una especie de Torre de Babel en la que
convivan bajo el paraguas del amor, la convivencia, la unidad o la
tolerancia como etiqueta.
Presume
de aceptarlo todo, pero es incapaz de respetar la realidad de que la
diversidad no se vive dentro de una armadura, sino en la posibilidad
de elegir cada uno su traje, en el que cada cual decide con quién
quiere y no quiere caminar.
Hoy
en día vivimos rodeados de in-in, de forma que quien se atreve a
opinar de manera diferente cuestionando a lo estipulado es tachado/a
de opresor/a, y se le condena. No se trata de quién tiene razón,
sino de la posibilidad de elegir coincidir o no, permanecer o no,
elegir dónde y con quién estar.
Y
quien se atreve a ser coherente con sus ideas negando el relativismo
in-in es acusado de “imponer” sus ideas por simplemente defender
la libertad de conciencia y negarse a que otros le impongan su forma
de pensar.
Los
in-in en el fondo defienden un pensamiento único en el ellos son
quienes dictan las normas, imponen un relativismo absoluto y crean un
sistema de pensamiento en el que todo tiene cabida siempre y cuando
no vaya contra la filosofía de su sistema.
Si
Jesús hubiese sido in-in, nunca habría dicho y hecho lo que dijo e
hizo. Aunque, está de más decirlo, tampoco habría sido
crucificado.
martes, 14 de octubre de 2014
Lo que es un ser humano (Filoanoisía II)
“Nosotras
parimos, nosotras decidimos”
Muchos
españoles habrán visto con alivio la retirada del plan del PP de no
aplicar la reforma del aborto tal y como la planteaba el que fuera
ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón. En un mundo que va
hacia, cada vez más derechos y libertades, parece un sinsentido el
quitarle a la mujer el derecho de hacer lo que quiera con su cuerpo.
El cuerpo de cada uno le pertenece a él mismo, y ningún gobierno
debería obligar a nadie a ser madre sin que ella lo desee
abiertamente. Al fin y al cabo, si alguien ha sido violada, la pobre
mujer no está obligada a traer al mundo a un niño que le recuerde
su traumática situación día tras día por el resto de su vida. Si
una mujer espera traer al mundo a un niño con síndrome de Down,
sería algo que destruiría su vida para siempre, y que condicionaría
a los padres a ser esclavos de este bebé, si es que se le puede
llamar así. Una niñita de 12 años que queda embarazada, puede
tener todo el derecho a deshacerse de aquello que le va a arruinar su
vida y le va a destruir la juventud.
Al fin
y al cabo, de lo que se trata es de deshacerse de un puñado de
células, algo así como sonarse los mocos o quitarse un grano frente
al espejo. No es muy comprensible que nadie tenga que legislar la
manera en que cada uno se limpia las narices o si puedo deshacerme de
un grano o no.
Todo
esto puede parecer lógico y normal, de hecho, puede que tú mismo
pienses esto. Y para mí, esto es otro ejemplo clarísimo de
filoanoisía. La clave en todo esto está en lo que consideres
ser humano, dónde está la diferencia entre un ser humano y un
puñado de células.
Respecto
a esto, podemos considerar varios criterios para ver hasta qué punto
piensa la gente que estamos hablando de persona, o de masa informe de
células que más bien son un estorbo que un humano. Hay quien piensa
que el nacimiento es el momento crucial, y es por esto que, en muchos
lugares, el aborto está permitido hasta el mismo momento del parto.
Otra teoría que cada día gana más popularidad, es la de pensar que
un ser humano comienza a serlo desde el mismo momento en que es
consciente de su propia existencia. Hay quien piensa que el ser
humano comienza a existir en el momento en que sus órganos están
formados. También existe la opinión de que un ser humano es tal en
el momento que se considera que puede sobrevivir de manera
independiente o incluso en el momento en que es útil para la
sociedad, algo así como si tuviera que pasar un examen de aptitud
para ser aceptado como “uno de los nuestros”.
Quizá
en alguna de las razones que he mencionado, has asentido con la
cabeza y has pensado, esa es la razón que a ti me parece más
lógica. Pues bien, vamos a pensar y a plantear las razones que
ponemos unos y otros para considerar a un puñado de células persona
o apéndice sobrante en el vientre de una dama.
Por
una parte, para los que piensan que el nacimiento es el momento
crucial, se plantean varias preguntas importantes. Para empezar, el
por qué un bebé es exactamente igual diez minutos antes del
nacimiento que después. Así, en cuestión de una hora, un ser, sin
cambiar en ningún momento en su fisiología, ha pasado de ser grano
a ser persona. A lo que también tenemos que preguntarnos, ¿el
nacimiento tiene que ser natural para ser un ser humano?, ¿o un puñado de
células (que, casualmente se parecía demasiado a un bebé) que ha
salido por una incisión practicada a la madre en la barriga, se
convierte mágicamente en una persona? Parece que no tiene mucho
sentido esta razón, si nos ponemos a plantearnos con un mínimo de
seriedad. Parece más bien una excusa para poder deshacernos de algo
que nos sobra sin herir nuestra conciencia que de una razón real y
científica para considera humano a alguien o no.
Si un
ser humano es aquel que es consciente de su propia existencia,
entonces nos encontramos ante un problema de una envergadura colosal.
Porque no solamente un feto en el vientre de su madre es un
subproducto desechable, sino que un niño de 3 años también sería
considerado como tal, porque aún no es consciente de forma plena de
su propia existencia. Así que esta razón estaría fomentando el
infanticidio con la misma razón (“nosotras parimos, nosotras
decidimos”). Pero ahí no queda la cosa. Si tú mismo tienes un
accidente y quedas postrado en coma o dentro de unos años se te detecta
alzheimer, podrías llegar a ser considerado como amasijo de células
descartables si se llegara a pensar que has dejado de ser consciente
de tu propia existencia. Así que si tú eres de los que piensa de
esta manera, te sugiero que siempre uses casco, te pongas el cinturón
y reces con todas tus fuerzas para nunca sufrir nada que te haga
perder la consciencia de tu propia existencia, o acabarás siendo
descartado.
Si la
razón es que puede sobrevivir de manera independiente, la situación
se vuelve más peliaguda. Un feto no puede sobrevivir de manera
independiente, así que adelante con ello, puedes descartarlo
alegremente como el que se saca la cera de los oídos. Pero el tema
escalofriante es hasta dónde nos lleva esto. Un niño de un año no
puede sobrevivir de manera independiente, un parapléjico no puede
sobrevivir de manera independiente, un anciano de avanzada edad, si
está bastante aquejado, no puede sobrevivir de manera independiente.
Pero ahí no queda esto, la independencia de una persona, es algo que
cambia de una sociedad a otra. Hay niños en diferentes ciudades que
son capaces de sobrevivir buscándose la vida desde una edad bastante
temprana, pero vivimos en una sociedad en que cada vez se está
postergando más la independencia, a lo que yo me pregunto, ¿un
hombre hecho y derecho de 30 años que vive de sus padres y en su
casa, y por lo tanto no sobrevive de manera independiente, es un ser
humano? En ese caso, quitarle la vida sería un derecho de su madre,
consecuencia natural de su libertad. Siguiendo la lógica del
argumento, no es ninguna tontería ni se ha exagerado lo más mínimo
la razón para ser persona, solamente está llevada hasta su
conclusión más lógica, mostrando la brutalidad y la estupidez del
argumento.
En
cuanto a si un ser humano lo es si es útil para la sociedad, nos
encontramos ante una situación que ni Hitler se atrevió a soñar.
Porque si tu vida solo vale por lo que haces, tu seguridad ha
desaparecido. Cualquier cosa que te pase, te convertirá en un lastre
que, en bien de la sociedad, debe ser descartado. Ya hablé un poco de esto hace un tiempo, pero el problema principal radica aquí en
quién es el encargado de decidir si tú eres útil o no. Porque si
lo es el estado, o tu familia, tu existencia pende de un hilo. No
digamos de aquellos que tienen alguna tara, como discapacidad física
o mental, a las cámaras de gas todos, solo nos hacen gastar dinero y
ser menos felices.
Si
crees que un ser humano es aquel que tiene sus órganos formados,
entonces tenemos una razón científica para ver si lo que tenemos es
un ser humano o no, no sencillamente una razón filosófica e
interpretable. Pues bien, me pregunto si alguien que, por cualquier
razón, como un accidente o una enfermedad, pierde uno de sus
órganos, por ese mismo hecho deja de ser persona y comienza a ser
una pieza de carne bastante cara para la sanidad pública. Y no es
ningún disparate el pensar esto, porque si los órganos son los que
nos hacen humanos, perderlos sería perder nuestra humanidad, y
convertirnos en víctimas potenciales de la libertad de nuestras
madres para acabar con aquello que estorba y cohíbe sus derechos
como mujeres.
No veo
mucho sentido en estas razones. Si son aparentemente científicas,
muestran una brutalidad extrema y pueden llevar a casos de auténtica
pesadilla, en muchos casos son arbitrarias y podrían ser usadas para
justificar auténticas barbaridades. Espero que no me tachéis de
fanático religioso por presentar una nueva razón para considerar
humano a alguien, espero que no lo hagáis porque no pienso dar ni
una sola razón religiosa (que podría), sino sencillamente una
biológica, fácil de comprender y que no lleva a ninguna aberración.
¿Podría ser que un ser humano lo es desde el mismo momento en que
tiene un ADN de ser humano único, en el que ya está codificado
perfectamente cómo será? No encuentro una mejor razón científica
para considerar a un ser humano como tal, sencillamente porque no la
hay. Pero el problema con esto son las escandalosas consecuencias
lógicas que conlleva. Porque desde el mismo instante de la
concepción, esas células ya tienen un ADN humano, perfectamente
formado y único, procedente de las células reproductivas de sus
progenitores, y esto hace que su destrucción sea, con toda la razón
del mundo, considerado como asesinato. Esto pone por encima el
derecho a vivir de un ser humano al derecho a escoger si quiere
tener un bebé o no de una mujer, porque el precio a pagar si lo
descarta no será como el de quitarse un grano, sino más bien el de
asesinar a su propio hijo, con todas las consecuencias que eso
conlleva, en todos los sentidos. El comprender esto, haría que todos
los progresistas que dicen amar la vida y la libertad y que se llenan
la boca con los derechos de los animales, dejaran de prestar tanta
atención a si se matan toros en plazas o bisones para hacer abrigos
(ojo, cosas con la que tampoco simpatizo), y comenzasen a defender
las vidas de miles de seres humanos en toda regla, absolutamente
desvalidos, que están siendo exterminados en nombre de los derechos
y de las libertades de gente que, en la mayoría de los casos, aún
no ha aprendido lo que significa la responsabilidad y las justas
consecuencias de sus actos.
Así pues, en cuanto al aborto, las mujeres por supuesto que tienen libertad de elegir, porque ellas son las que paren. Y en la inmensísima mayoría de los casos tienen esta oportunidad de elegir, eligen en el momento en el que se acuestan con un hombre sin tomar medidas, esa es su elección. Lo que viene después es sencillamente las consecuencias de sus elecciones. A deshacerse de su error, a eso no deberían tener derecho, porque por encima de su libertad de elegir está, estuvo y siempre debería estar el derecho a la vida de un ser humano en toda regla.
lunes, 13 de octubre de 2014
El Dios moral
¿Cómo
puede ser que exista un Dios bueno en gran manera y permita tanto mal
y sufrimiento en la Tierra? ¿Es coherente el creer en la existencia
del Dios de la Biblia, que tanto ama al mundo, mientras vemos cómo
se exterminan poblaciones enteras, vemos las barbaridades que hacen
los miembros del ISIS, mientras cada día salen a la luz los casos de
corrupción política a diario, en medio de un país con cada vez más
indigentes? ¿Es posible que, ante los casos tan flagrantes de maldad
en la humanidad, haya un Dios contemplativo? ¿No es verdad que la
existencia de este mal en medio nuestro es la más grande prueba en
contra de la existencia de un Dios benevolente?
En el
punto de vista teísta, los valores morales vienen de Dios. Como dijo
San Anselmo, Dios es, por definición, el mayor ser concebible y por
lo tanto el bien supremo. De hecho, Él no solamente es perfectamente
bueno, sino que es la fuente y el paradigma de todo valor moral. La
santidad y el amor intrínsecos de Dios dan el estándar con el que
se pueden medir todas las acciones de las personas. Él es por
naturaleza amoroso, generoso, fiel y amable. Así que si Dios existe,
los valores morales objetivos existen, y lo hacen independientemente
de los seres humanos.
Posiblemente hayas escuchado este tipo de preguntas, puede ser incluso que tú mismo te lo estés preguntando en este momento. Pues bien, vamos
a comenzar con un asunto de extrema importancia en este tema: hacer
este tipo de preguntas significa considerar que hay algo que es malo,
aún cuando haya gente que no lo vea como tal, que existen valores y
deberes morales objetivos ajenos a opiniones, culturas o
cosmovisiones. Me explico, decir que el Holocausto fue algo malvado
es legítimo, porque así fue, fue una barbaridad, incluso aunque
muchos nazis pensaban en ese momento que estaban haciendo un bien a
la humanidad. Incluso aunque solamente una persona en todo el mundo
hubiera pensado que aquello era perverso, no por ello habría dejado
de serlo, aunque todo el mundo pensara que era algo bueno.
Y es
curioso que, incluso la mayoría de los ateos en este mundo, crean
que haya cosas buenas o malas independientemente de los valores
morales de los que llevan a cabo tales acciones. La violación de una
niña es algo terrible, aunque la cultura en la que se lleve a cabo
lo permitiera, eso no hace que deje de ser terrible. Esto significa
que hay un bien y un mal absolutos, que van más allá de opiniones o
de cosmovisiones. El violar a una niña de 6 años es algo objetiva y
absolutamente perverso, más allá de la opinión del violador al
respecto.
Si
Dios existe, tenemos un sólido fundamento para los valores y deberes
morales objetivos.
En el
punto de vista teísta, los valores morales vienen de Dios. Como dijo
San Anselmo, Dios es, por definición, el mayor ser concebible y por
lo tanto el bien supremo. De hecho, Él no solamente es perfectamente
bueno, sino que es la fuente y el paradigma de todo valor moral. La
santidad y el amor intrínsecos de Dios dan el estándar con el que
se pueden medir todas las acciones de las personas. Él es por
naturaleza amoroso, generoso, fiel y amable. Así que si Dios existe,
los valores morales objetivos existen, y lo hacen independientemente
de los seres humanos.
Desde
el punto de vista teísta, los deberes morales objetivos están
constituidos por los mandamientos de Dios. La naturaleza moral de
Dios se expresa en relación a nosotros en forma de mandamientos
divinos que constituyen nuestros deberes u obligaciones morales. Así
pues, lejos de ser arbitriarios, los mandamientos de Dios deben ser
consistentes con su naturaleza santa y amorosa. Esto significa que
nuestros deberes, están basados en los mandamientos de Dios y éstos
reflejan su carácter esencial. En la tradición judeo-cristiana,
todos los deberes morales se pueden resumir en los dos grandes
mandamientos: El primero, amarás a Dios con todo tu corazón, con
toda tu mente y con todas tus fuerzas, y el segundo, amarás a tu
prójimo como a ti mismo. Sobre esta base podemos afirmar la justicia
objetiva del amor, la generosidad, el auto-sacrificio y la igualdad,
y condena como objetivamente malo el egoísmo, el odio, el abuso, la
discriminación y la opresión.
Resumiendo,
el teísmo ofrece los recursos para un sólido fundamento para la
moralidad: da base tanto a los valores morales como a las
obligaciones morales objetivas; y como yo pienso, que es evidente que
Dios existe, tenemos una base sólida para los valores y deberes
morales objetivos.
Si
Dios no existe, no tenemos un sólido fundamento para los valores y
deberes morales objetivos.
Si
Dios no existe, ¿qué base queda para la existencia de los valores
morales objetivos? Particularmente, ¿por qué pensamos que los seres
humanos tendrían valor moral objetivo? Desde el punto de vista
ateo, los seres humanos somos sencillamente bioproductos
accidentales que han evolucionado hace relativamente poco tiempo en
una mota de polvo llamada planeta Tierra, y que están condenados a
perecer de una manera individual y colectiva en relativamente poco
tiempo. Desde el punto de vista ateo, es complicado ver alguna
razón para pensar que el bienestar de un humano es objetivamente
bueno, al menos no más que el bienestar de un insecto o el bienestar
de una hiena.
Desde
el punto de vista naturalista, los valores morales solamente son
consecuencia de la evolución biológica y el condicionamiento
social. Así como un grupo de babuínos exhiben cooperación e
incluso auto-sacrificio porque la selección natural ha determinado
que este comportamiento es ventajoso en la lucha por la
supervivencia, de la misma manera, sus primos homo sapiens,
han evolucionado a una especie de moral de rebaño por las mismas
razones. Como resultado de las presiones socio-biológicas en el homo
sapiens, esto ha evolucionado en una especie de moralidad que
funciona bien en la perpetuación de nuestra especie. Pero en el
punto de vista ateo, no parece haber nada que haga que esta moralidad
sea objetiva y real, sencillamente es algo que es útil para
sobrevivir.
Así
pues, según este punto de vista, nuestra moralidad es el producto de
la evolución biológica. De la misma manera que tenemos pulgares
oponibles y andamos erguidos, tenemos un comportamiento tribal que
nos ayuda a sobrevivir.
Así
que nosotros, como seres humanos, al pensar que somos especiales y
que nuestra moralidad es cierta de una manera objetiva, estamos
cayendo en “especie-ismo”, es decir, establecer la superioridad
de nuestra especie sin justificación alguna.
Si
no hay Dios, cualquier razón para pensar que la nuestra es una moral
de rebaño que ha evolucionado con el homo sapiens en este planeta,
para llegar a convertirse en verdad moral objetiva, parece haber
desaparecido. Saca a Dios del cuadro, y verás que lo que queda es
una criatura simiesca en una mota de polvo con serios delirios
morales de grandeza.
La
afirmación de Richard Dawkins (un eminente defensor del ateísmo)
del valor del hombre puede ser deprimente. Dice: “al final no hay
diseño, no hay propósito, no hay mal, no hay bien, nada salvo
indiferencia sin sentido... Somos máquinas que propagan ADN... ¿Esta
es la única razón para la existencia de todo ser viviente?”
No
tiene sentido el pensar que pueden haber valores morales objetivos y
reales, sin la existencia de un Dios que los haya puesto ahí. La
evolución biológica no resuelve el problema, el ateísmo no tiene
respuestas válidas. Así que, de una manera sorprendente, la
acusación contra Dios se torna en una prueba más de Su existencia.
Ya hablamos de que Su existencia es, no solamente posible a la vista de la existencia del mal partiendo de Sus atributos de poder, bondad y sabiduría, sino que la existencia del mal es una prueba más de que existe un Dios con estas características. Hoy la gran pregunta
de que cómo puede un Dios bueno existir cuando existe el mal, se
torna hacia la necesidad de que un Dios moral exista, puesto que ha
puesto en nosotros la idea de bien y mal, sin que nos quede otra
explicación que la de que Él es la base de lo que llamamos
moralidad.
Así que la pregunta que queda es, ¿cómo es posible que Dios no exista, puesto que sabemos que hay cosas que son objetivamente malas?
martes, 7 de octubre de 2014
Perder el tiempo, perder la vida
He
estado 4 años a pleno tiempo en una institución educativa, SEFOVAN,
poniendo todo mi esfuerzo y mi ilusión, y al final no he obtenido
una acreditación del gobierno de que he hecho absolutamente nada. He
perdido el tiempo.miércoles, 23 de abril de 2014
Φιλοανοησία (Filoanoisía)
Es un interesante, curioso, y sin duda, enriquecedor ejercicio el plantearnos hasta dónde nos llevan nuestros planteamientos si intentamos vivirlos hasta las últimas consecuencias.
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