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miércoles, 23 de enero de 2013

Ricos más ricos, pobres más pobres


La concentración de recursos en las manos del 1% más rico debilita la actividad económica y hace la vida más difícil para el resto

 Los 240.000 millones de dólares de ingresos netos que sólo en 2012 han acumulado las 100 personas más ricas del mundo podrían acabar cuatro veces con la pobreza extrema. Además, el 1% de las personas más pudientes del planeta han incrementado sus ganancias en un 60% en los últimos 20 años y la crisis financiera no ha hecho más que acelerar esta tendencia, en lugar de ralentizarla.

 Estas son dos de los datos que arroja el informe  The cost of inequality: how wealth and income extremes hurt us all  (El coste de la inequidad: cómo la riqueza y los ingresos extremos nos dañan a todos), realizado por IntermonOxfam  días antes de que comience el Foro Económico de Davos.

El estudio advierte de que la riqueza y los ingresos extremos no solo no son éticos, sino que además son económicamente ineficientes, políticamente corrosivos, dividen a la sociedad y son medioambientalmente destructivos.

José María Vera, director general de Intermón Oxfam, afirma que "no podemos seguir fingiendo que la generación de riqueza por unos pocos beneficiará al resto" - y muchas veces la realidad es la contraria. "La concentración de recursos en las manos del 1% más rico debilita la actividad económica y hace la vida más difícil para el resto - particularmente para los más vulnerables y los más pobres".
"En un mundo en el que incluso los recursos más básicos, como la tierra y el agua son cada día más escasos, no podemos permitirnos concentrar activos en las manos de unos pocos y dejar a la mayoría pelear por lo que queda."  Y es que se estima que cada una de las personas que integran el selecto grupo del 1% más rico del planeta utiliza unas 10.000 veces más carbono que un ciudadano norteamericano medio.

"Desde paraísos fiscales hasta débiles leyes de empleo, los más ricos se benefician de un sistema económico global que está amañado a su favor. Es hora de que nuestros líderes cambien el sistema para que funcione en el interés de toda la humanidad en lugar de hacerlo para una élite mundial". 

Sólo acabar con los paraísos fiscales - que albergan cerca de 32 billones de dólares (o una tercera parte de la riqueza global) podría generar 189.000 millones de dólares adicionales en recaudación impositiva.

 Como paradigma de la tendencia contraria se encuentra Brasil, que ha crecido rápidamente al tiempo que reducía la desigualdad - así como el éxito histórico de los Estados Unidos en los años 30 cuando se implantó el New Deal de Roosevelt que ayudó a reducir la desigualdad y a atajar los intereses espurios .

En esta misma línea se manifiesta Vera y asegura que "necesitamos un New Deal global para revertir décadas de incremento de la desigualdad. Como primer paso los líderes mundiales deberían comprometerse formalmente a reducir la desigualdad a los niveles existentes en 1990".

Fuentes: Agencias, Religión Digital
Editado por: Protestante Digital 2013

jueves, 12 de abril de 2012

Schaeffer, el profeta de la decadencia occidental


Se ha cumplido el centenario del nacimiento de Francis Schaeffer, filósofo de la cultura del siglo XX. La noticia ha pasado desapercibida en los medios. 

Comió con presidentes como Ronald Reagan, Gerald Ford o George Bush padre; escribió docenas de libros que se publicaron por millones de ejemplares, e incluso produjo e interpretó una serie de televisión que se enfrentaba con la pregunta de «¿Cómo deberíamos vivir?».

Sin embargo, por encima de todo ello, consiguió explicar de manera extraordinariamente sencilla y, a la vez, escalofriantemente profunda la cultura de nuestro tiempo y su decadencia.

 Francis Schaeffer recibió una educación teológica y filosófica, pero era también un magnífico conocedor del arte y la cultura occidentales. Su primer ensayo de éxito, «Huyendo de la razón», constituía un análisis extraordinariamente bien articulado de la manera en que la cultura occidental se había ido desplomando  desde un Santo Tomás que concedió a la razón un papel mucho mayor del que le correspondía hasta unas formas artísticas que, a finales del siglo XX, habían renunciado a la armonía musical o pictórica.

De manera extraordinaria, Schaeffer podía lo mismo reflexionar sobre el libro bíblico del Génesis, «Génesis en el tiempo y en el espacio», o la experiencia profética de Jeremías, «Muerte en la ciudad»; que sobre los últimos avances científicos, «Regreso a la libertad y a la dignidad», como el descubrimiento del ADN o las tesis de la psicología conductista.

En ese sentido, siguen resultando antológicas sus líneas sobre la canción «Eleanor Rigby» de los Beatles como canto a la soledad del ser humano en la sociedad de la segunda mitad del siglo XX o su análisis de las películas de Antonioni.

 Aunque su presencia era habitual en campus de Europa Occidental y de los Estados Unidos, en los años sesenta Francis Schaeffer decidió retirarse a Suiza donde estableció un centro de reflexión filosófica que recibió el nombre de L’Abri.  

Solía discutir en este enclave con grupos de estudiantes que acudían a verlo y, precisamente, en una de esas conversaciones pronunció  uno de los principios éticos que dieron sentido a su vida: «Yo no puedo sacrificar la verdad a la popularidad». 

Durante esa misma década, se convirtió en un referente ineludible de la acción política que llevó a Ronald Reagan a la Casa Blanca.

 Schaeffer recuperó el pensamiento político de la Reforma del siglo XVI insistiendo en cuestiones como la libertad del individuo frente al intervencionismo del Estado, la escrupulosa separación de poderes, la lucha contra la manipulación de los medios de comunicación o la recuperación de una investigación científica .

Una de sus últimas obras, «A Christian Manifesto», fue considerada el manifiesto cristiano por excelencia en Estados Unidos y una clave para comprender la evolución política de la nación.

Autor de best sellers –en España algunas de sus obras serían publicadas por EEE–, sus libros aún son analizados en las universidades británicas y norteamericanas.

 Con certeza, si hoy se le hubiera preguntado por las razones de la crisis de la Unión Europea, Schaeffer habría señalado a las naciones denominadas PIGS y habría dicho: «No tuvieron Reforma en el siglo XVI».  

Autor: César Vidal Manzanares.
Fuentes: La Razón
©Protestante Digital 2012

martes, 10 de abril de 2012

Arregla el mundo


Un gran psicólogo estaba trabajando en su despacho. Andaba enfrascado en un proyecto literario de autoayuda. Arregla el mundo se llamaba la obra que, con tanto esfuerzo y brillantez, escribía. Su intención era la de hacerse rico generando un best seller que, a la vez, pudiera ser un referente que salvara la cultura occidental de la decadencia y la oscuridad total.

Tenía miles de ideas de consejos que dar a sus lectores para que mejorasen el mundo, para que ayudasen a crear una sociedad mejor, para que se hicieran políticas que salvasen las selvas, que ayudasen a los necesitados, que destruyeran las injusticias, que arreglasen todo un poco.

Y entonces entró por la puerta de su despacho su hijo pequeño, de 6 años. Entraba cantando una canción que había aprendido en la televisión. Se puso a corretear delante de él y a gritar el tema de los dibujos animados que acababa de ver. Su padre se puso nervioso, no podía concentrarse en su noble tarea con la criatura haciéndole la vida imposible. Por un momento intentó hacer oídos sordos, no lo consiguió, cada vez se ponía más nervioso. Llamó a su mujer, nadie contestó, recordó que se había ido a casa de su madre a pasar la tarde. Estaba solo con el niño. Se levantó. Algo tenía que hacer para que el pequeñajo no le fastidiase la tarea que tenía programada para ese día. El mundo no se salvaría solo.

Entonces vio una revista. La tomó y la abrió. Se puso a buscar algún pasatiempo o algo que pudiera darle al niño para que se entretuviera. Encontró un mapa físico del mundo. Agarró unas tijeras y se propuso cortar, país por país, ese mapa, con las tijeras. Depositó en su mano todos los pedacitos y se los dio a su hijo junto con un rollo de celofán. Le dio instrucciones específicas para que no volviera hasta que no hubiera resuelto el rompecabezas, y le dijo que no podía mirar otro mapa.

El crío salió correteando del despacho. A buen seguro en toda la tarde no terminaría la tarea, el pequeño desconocía cómo era el mundo, era muy pequeño. Incluso era una tarea muy difícil para un adulto que supiera cómo era el mundo. Colocar cada país en su lugar es muy complicado.

En apenas una hora, el pequeño volvió a abrir la puerta. Cantando y saltando entró a la habitación. El psicólogo, con cara de desesperación, miró a su vástago. Le sorprendió ver que tenía el mapa reconstruido con pedazos de celofán. Parecía que estaba bastante bien hecho. El niño, sonriente, se lo pasó. Lo tomó en sus manos. Estaba perfecto, cada país en su lugar, cada mar en su lugar. Sencillamente perfecto.

- ¿Cómo lo has conseguido, hijo mío? – El padre no podía cerrar la boca de admiración.

- No ha sido complicado, papá. En el otro lado de la hoja estaba la foto de un hombre. Lo único que tuve que hacer fue arreglar al hombre, y el mundo se arregló solo.

El libro del padre fue todo un éxito.

domingo, 1 de abril de 2012

Aquella semana I: Los dos generales


Había una vez un conquistador. Era el hijo del emperador Vespasiano y un brillante general. El gobierno de su padre había sido insultado y traicionado por los judíos, así que el gran señor del mundo decidió enviar a su querido hijo para poner fin al problema.

Los judíos eran un pueblo muy difícil de controlar. Se negaban a servir al imperio, a servir a sus dioses, a reconocer la superioridad de Roma. Era un pueblo obstinado, tozudo. Ya había habido un intento de hacerles entrar en cintura durante el gobierno de Nerón, pero su muerte interrumpió la purificación.

Pero ahora era el turno del gran general, del hijo del emperador. Congregó sus ejércitos como un solo hombre. Destruyó toda oposición, pasó por fuego aldeas, campos, mató niños, mujeres, dejó viudas a su paso, desolación, muerte. Hizo justicia con ese pueblo rebelde. Puso sitio a Jerusalén, sus legiones rodearon la Ciudad de Paz.

Y al fin entró, montado en su enorme corcel, en su caballo blanco, resplandeciente. Protegido por su armadura de acero bañado en oro, con piedras preciosas, con su manto púrpura que indicaba su ascendencia real. Legiones le flanqueaban, miles de hombres de hierro arrodillaban a las multitudes. La gente se escondió a su paso, el que no se ocultaba o se arrodillaba, pagaba con su vida. La ciudad ardió hasta sus cimientos. El Templo de Herodes fue saqueado, destruído, arrasado. No quedó piedra sobre piedra. Fue una victoria completa.

Este hombre se llamaba Tito Flavio Sabino Vespasiano, y más adelante sería conocido como Tito, emperador de Roma. La dura opresión de Judea le dio fama, le abrió las puertas del imperio.



Había una vez un conquistador. Era el Hijo del Emperador del Universo y un brillante general. El gobierno de su Padre había sido insultado y traicionado por todos los hombres, así que el Gran Señor del mundo decidió enviar a su querido Hijo para poner fin al problema.

El hombre es un ser muy difícil de dejarse amar. Se niega a respetar la Ley, a servir a Su Señor, a reconocer la soberanía suprema. Es un ser obstinado, tozudo. Ya había habido varios intentos de hacerles ver su error y arrepentirse en multitud de ocasiones mediante mensajeros, pero les habían insultado, vejado, incluso les habían dado muerte.

Pero ahora era el turno del Gran General, el Hijo del Emperador. Se había acercado al hombre, durante años vivió entre los pobres, los humildes, había enseñado secretos guardados durante milenios, había sufrido, había reído, había comido, había llorado. Amó a todos los opositores, pasó por aldeas sanando a los enfermos, haciendo andar a los cojos, dando vista a los ciegos, dejó a su paso bendición y bien. Venía a cumplir la justicia de Su Padre con ese pueblo rebelde. Llegó a Jerusalén, sus discípulos le acompañaron a la Ciudad de Paz.

Y al fin entró, montado en un humilde pollino, en un sencillo asno. Vestido con una simple túnica de lana sin ninguna gloria, sin orgullo alguno. Sus amigos, sus discípulos le rodeaban, apenas una docena de hombres modestos, insignificantes. La gente gritaba a su paso. Entusiasmados, tendían sus mantos a los pies del General y echaban pequeñas ramas de árboles en el camino que acolchara su paso. Entonaban cantos dándole la bienvenida, rogando que los salvase, dando gloria a Su Padre. La ciudad fue testigo del mayor acontecimiento de la historia. La Justicia fue satisfecha, la rebelión fue sofocada para siempre, el Hijo del Emperador fue sacrificado para ello. El velo del templo se rasgó, la separación fue eliminada. Fue una victoria completa.

Este hombre se llamaba Jesús, el hijo de Dios, y más adelante sería conocido como Jesucristo, Rey de reyes. La victoria total en la cruz y su resurrección de entre los muertos le elevaron a lo más alto, abrieron las cadenas de los hombres y restauraron el camino a Dios, para siempre.

miércoles, 14 de marzo de 2012

No soy tan bueno


Muy buenas, hoy os dejo con una canción brutal. Un rap de 1Dtantos, llamado No soy tan bueno. 

Nunca he sido mucho de rap, pero la verdad es que esta canción es de esas que aún después de haberla escuchado un montón de veces, sigue consiguiendo ponerme la piel de gallina. Os he dejado la letra abajo. 

Espero que lo disfrutéis.


No soy tan bueno. 1Dtantos.
 
 
A veces las cosas no son lo que parecen. A veces nos molestamos en darle la vuelta a la tortilla de la forma más complicada, para hacer las cosas más sencillas a nuestro modo de entender.

Pensé en todo esto, y en compartirlo con vosotros. Y aquí os lo traigo, todo en lo que pensé.

Pensé en vosotros al hacer este tema, generación televisión, los que os movéis por inercia.
Pensé en aquellos que no os gusta el sistema, y en los de inerte conciencia y en los que solo protestan.

Pensé en la ciencia y en las noches de fiesta, pensé en mi curre y en las tardes de siesta, en los curritos de diario y en la alta sociedad, pensé en la estupidez de la metro sexualidad. Alguien suelta una memez por los medios y de repente todos visten como gays pero sin serlo.

Pensé en las modas, pensé en las bodas y en el protocolo, pensé en qué parte es buena y qué parte es negocio.
Pensé en los socios y en los que van por libre, pensé en la típica frase de que Dios nos libre, cuando eres ateo.
Pensé en lo poco que leo, lo poco que me preocupa, pensé en la televisión y en el tiempo que me ocupa y no debería.
Pensé en los programas que en teoría no interesan, si es así, ¿por qué tiñen nuestras tardes de rosa? Ana Rosa Quintana, Las tardes con Ana y por supuesto Gran Hermano, resumen de la semana.
Pensé en el Hola, el Diez Minutos, el Marca, pensé en David Beckham y en Victoria Adams, pensé en porque nos importan tanto esas chorradas, sus vidas privadas, sus líos de faldas.
Pensé en la manera de ganarme la vida sin hacer nada.

Pensé en Shin Chan, mejor no comment. Pensé en mi madre cuando dice este hijo mío que mal come.
Pensé en Homer, Los Simpson y en Futurama.
Pensé en los que utilizan su lengua como un arma.

Pensé en el alma y en que es eterna, pensé si sabes qué significa el crucifijo que tu cuello adorna.

Pensé en la belleza y en que es etérea, pensé en las rarezas y en por qué son bellas.
Pensé en tus ojos que será lo que quede cuando tu cuerpo se arrugue y me muestren tu belleza interna.

Pensé en las drogas y en los que se hunden en ellas, pensé en las botellas y en los que se enamoran de ellas.

Pensé en el cielo, el universo, las estrellas.
Pensé en si realmente habría vida inteligente ahí fuera pues encontrarlo en esta esfera no es tan fácil no creas.

Pensé en los tres mundos que en teoría el planeta habitan.
Pensé en Chechenia, Palestina, Irak, Afganistan y en lo poco que me afectan.
Puedo estar en mi salón comiéndome una hamburguesa y a la vez ver la masacre en un colegio de Serbia.

Pensé en la bestia que puede ser el ser humano, pensé en no generalizar y en mirarme a mí mismo.
Pensé en mi egoísmo, en mi teórico civismo.
Pensé en los indigentes que cada vez hay más en Vigo, pensé en qué hago por ellos, aparte de compadecerlos, y entonces me doy cuenta de que no he movido un dedo.

Pensé en las veces que me he quejado por pagar un alquiler y las veces que no he pensado en los que duermen en la calle.
Pensé en que en mi ciudad hay quien no tiene qué comer y en que yo tiro la comida cada vez que voy al Burger.
Pensé en que tengo colegas con verdaderos problemas y mi problema más grande es el que dirán los demás, y las veces que critiqué a los que llevan vidas de desenfreno, pero al fin y al cabo...

Yo no soy tan bueno, no, no, no soy tan bueno.

Disculpa, soy humano y como tal, hipócrita.
Pregúntame qué tal estoy y te diré que bien aunque me deshaga.
Si en mi corazón hay cargas procuraré que no te enteres, que parezca siempre que hice bien mis deberes.
¿Qué pasa, seré un fracaso si en mi vida algo no funciona?, ¿o será que mi propio ego es el que me coacciona?
No sé pero me da que aquí hay algo que desentona y por una vez, mira, no va a ser mi ropa.

Disculpa, ¿pediste ayuda y no te ayudé? Será que estuve ocupado y que no te pude atender, tenía mil buenas excusas y nada mejor que hacer que ponerme a pensar en todo lo que pensé.
Me auto examiné y salí suspenso, y entonces me di cuenta de que quizá no sea tan bueno. Es que...

No soy tan bueno, no, no soy tan bueno.

¡Pero hombre tranquilo!, ¡no seas tan duro contigo mismo!, será que tú al igual que yo eres víctima de tu hedonismo.
Comprendo tu escepticismo pero dime: ¿de qué vale que de lecciones morales a los chavales si mi vida no refleja lo que por mi boca sale?
Busco perfeccionarme y avanzar en el camino como un buen cristiano, pero Cristo sólo hay uno.

¡No demandes de mi lo que no consiguió ninguno!

Por eso confié en Dios y me puse en sus manos, porque por mi mismo no he logrado ser tan bueno.

No, no soy tan bueno, no, no soy tan bueno.

Por eso pido perdón por las veces que te ofendí y las veces que actué sin pensar en ti, las veces que lloraste y contigo no me dolí, las veces que te alegraste y que no supe sonreír, tal vez por envidia.
Por eso doy gracias a Dios por su misericordia y a ti por existir, o simplemente por estar ahí, o simplemente por estar ahí.

Pensé en el tiempo y en que es etéreo.
Pensé en el Cielo y en que me gustaría veros allí a todos y no tener que echar a nadie de menos, y no tener que echar a nadie de menos.
Al fin y al cabo...

Yo no soy tan bueno, no, yo no soy tan bueno.

jueves, 19 de enero de 2012

Tim Tebow


 
Todos los ojos miran a Tim Tebow, de fe protestante, el <em>
 Messi</em>  del deporte americano
En el final de su segunda temporada como profesional, Tim Tebow se ha convertido en la estrella mediática más seguida en Estados Unidos. Nadie le supera, ni en la NBA, ni en la Major League ni en la NHL. El ‘quarterback’ de los Denver Broncos es un referente por su ética de trabajo, su actitud en el campo, y sobre todo, por su fe en Dios como cristiano evangélico .

Hijo de misioneros protestantes, a Tim Tebow le acaban de nombrar como el  “Deportista más popular”  del pasado mes de diciembre. Según la encuesta que lleva a cabo mensualmente la televisión deportiva por excelencia,  ESPN , Tebow supera incluso a la súper-estrella del baloncesto, Kobe Bryant. La NFL, por su parte, le ha  dedicado un especial en su página web .

 El interés alrededor de este jugador de fútbol americano ha crecido por su inmensa progresión deportiva, pero también por su carácter. Tebow nació en las Filipinas, donde sus padres estaban sirviendo como misioneros bautistas.  Uno de los detalles que más ha trascendido de su historia es que su madre decidió no abortar aún cuando se lo recomendaron por el riesgo que ella misma y el bebé corrían al ser tratada por una importante infección.  La historia de ese niño sano pese a los malas previsiones y que después se convertiría en jugador de la NFL  ha inspirado a muchas personas y el propio jugador ha protagonizado mensajes pro-vida junto a organizaciones como la cristiana Focus on the Family.

Además,  en los últimos meses, todos los críticos que le apuntaban como poco más que un fanático religioso han tenido que reconocer la evidencia de que se ha convertido en el líder incontestable de su equipo . “No tiene precisión en los pases” o “no sabe correr” son críticas que aún ahora se oyen sobre el jugador, pero nadie niega ya que ha sido el artífice de  remontadas espectaculares  en varios partidos que parecían perdidos para su equipo. Los Denver Broncos no se cuentan entre los favoritos, pero siguen en los play-offs.

 LA CIFRA 3.16 Y EL TEBOWING
 Después de que el jugador llegara a 316 yardas en pases durante el último partido y a una media de de 31,6 yardas por pase completado, la conversación mediática alrededor del jugador aún ha crecido más. La coincidencia de las estadísticas con los números del versículo Juan 3:16 fue el tema de conversación en las tertulias post-partido .  “Sus estadísticas hablan tanto de su fe como sus palabras” , comentaba un periodista.  El jugador suele escribirse esa misma referencia sobre la típica mancha negra que los jugadores de fútbol americano se pintan debajo de los ojos. El lunes, tras la curiosa coincidencia de las cifras, “John 3:16” se convirtió por muchas horas en uno de los tres términos más buscados en Google.

 Tebow no tiene problemas para mostrar su fe en Cristo ante las cámaras, y lo hace con naturalidad.   Uno de sus gestos más comunes sobre el terreno de juego es doblar una rodilla, apoyar la otra sobre el suelo, y orar brevemente. El gesto ya ha sido bautizado como “Tebowing”.  Lo copian ahora niños y jóvenes en todo el mundo, e incluso se ha creado  una página web de fans que le imitan .

 DEBATE Y PRESIÓN
 Entre los propios cristianos evangélicos de Estados Unidos, ha surgido la duda sobre cómo tratar el fenómeno Tebow . A diferencia de otras celebridades que se llaman cristianos a sí mismos,  Tim sí parece tener una vida íntegra  y su exposición a los medios sólo ha ayudado a confirmar aún más claramente que sus palabras cuadran con sus actos.

 La mayoría de los evangélicos consideran que la figura de Tebow favorece a la imagen pública de los cristianos evangélicos y debería ser apoyado como un modelo de vida cristiana. Otros recuerdan, sin embargo, que no deja de ser un humano más. Ponerle en un pedestal, opinan, sería negativo , especialmente si a lo largo de su carrera comete errores que arruinaran su imagen.

La presión para conseguirlo seguirá allí. Una de las ideas que más comentarios jocosos ha levantado en la NFL han sido sus declaraciones en las que insiste en  su intención de llegar virgen al matrimonio . Entre las reacciones desafiantes está la de una  modelo de la revista Playboy , que ha dicho que “es un bombón, es emocionante que sea virgen”, y asegura que su objetivo será conseguir que Tebow pierda esa virginidad.

 REPUBLICANOS BUSCAN SU APOYO
 Incluso los políticos estadounidenses se han interesado por Tebow . Según ha reconocido el propio jugador,  varios candidatos de las primarias republicanas  que se están celebrando en este inicio de año en Estados Unidos le han pedido su apoyo. Conscientes de su capacidad de influencia y de  su aceptación entre los votantes evangélicos , varios han intentado contactarle con el fin de incluirle en su campaña política.

Un anuncio televisivo de  Michelle Bachmann , que ahora ya se ha retirado de la carrera electoral, le mencionaba: “Se podría decir de Bachamnn lo mismo que de Tebow: ‘no tiene trayectoria, es Cristiana, y como Tebow, sigue luchando y sigue ganando apoyos’”.

 También  Rick Perry , gobernador de Texas, ha intentado aprovecharse de la ola de popularidad del jugador. “Espero ser el Tim Tebow de los caucases de Iowa”, dijo antes de que empezaran las primarias.

 LA AUTENTICIDAD COMO PRUEBA
Muy posiblemente los Denver Broncos no conseguirán ganar el título este año. Pero el impacto de Tebow, más allá de lo deportivo, ya ha sido enorme. Como lo define una aficionada del equipo en el diario Christian Post, “la gente quiere saber qué es lo que hace que Tebow esté tan emocionado. Creo que lo bonito de él es que  sabes dónde está y qué es lo que cree , pero no sale a exigir a sus fans que lean la Biblia, vayan a la iglesia o den sus ingresos a Ongs. No es la enseñanza evangélica sofocante que hace que mucha gente no quiera saber nada de la religión, sino que es una fe mostrada a través de su ejemplo que te hace pensar si es posible que detrás de él haya algo más que sería interesante descubrir”.

 Fuentes:NFL, Christian Post, ESPN, Sky News, 442. 
 
Autores: Joel Forster
© Protestante Digital 2011
 

miércoles, 18 de enero de 2012

¿Orientados?

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Mapa Bizantino del siglo VI orientado al Este
Hace muchos años, había una costumbre que actualmente hemos perdido. El caso es que normalmente, los mapas de la antigüedad están orientados hacia el punto cardinal Este. Es decir, así como nosotros pintamos los mapas con el Norte hacia arriba, ellos lo hacían con el Este, por considerar que era el más importante y el más fácil de localizar de los puntos cardinales.

De ahí viene nuestra palabra “orientar”. Esto es algo que ha dejado tal calado en la sociedad que incluso ahora, cientos de años después de que se dejara de usar este punto cardinal como el más básico, en nuestra propia lengua consideramos que ir por el buen camino significa “ir al oriente”.

La palabra “Oriente” viene del verbo latino “oriri”, que significa nacer, por ser el punto cardinal por el que sale el sol. De la misma manera, oeste, u occidente, viene del latín “occidere”, que a su vez deriva del verbo “cadere”, caer.

Es muy lógico que en el pasado se usara este punto cardinal como el básico, al ser, lógicamente el más fácil de identificar. Era mucho más fácil orientarse hacia el lugar por donde salía el Sol, eso sí que no tenía ninguna pérdida. Además, influyen otros hechos, sobre todo religiosos; Jerusalén está al este de Europa, así como La Meca, incluso el Paraíso estaba situado al oriente, también La Torre de Babel y el Arca de Noe; lugares emblemáticos para millones de personas durante milenios.

Actualmente miramos al norte, todos nuestros mapas, toda nuestra sabiduría y nuestros sistemas se enfocan en el norte. Pero es curioso, que incluso la palabra que da nombre a nuestro punto cardinal favorito viene del oriente, del este. Norte viene del inglés antiguo “noró”, que a su vez viene del vocablo indoeuropeo “ner”, que significa izquierda, porque al mirar al este, al lugar por donde sale el sol, lo que tenemos a la izquierda es el norte.

Pero hay varias razones, y algunas de peso, para que actualmente nuestros mapas consideren que lo que está arriba es el norte, y no el este. Para empezar, cuando no tenemos el referente del Sol, hemos tenido que idear otros sistemas para orientarnos. Para estos menesteres, y sobre todo, para los marineros que debían su vida a la capacidad de saber dónde estaban y hacia dónde se dirigían, se descubrió que el mundo está organizado magnéticamente, y que, misteriosamente, los objetos imantados de alguna manera siempre apuntan hacia aquel lugar que está a la izquierda del este. Así, las brújulas tienen la mágica capacidad de, pase lo que pase, apuntar hacia el norte. También hay una lumbrera, la Estrella Polar, que es de gran ayuda para los marinos por estar indefectiblemente ubicada en el norte. Y en cuanto al Sol, no es complicado saber dónde estar el norte sabiendo el lugar desde el que está saliendo. Por todas estas razones y otras muchas, actualmente hemos considerado como mucho más lógico y más sabio el enfocarnos al norte.

Porque lo cierto es que ahora sabemos mucho más que nuestros pobrecitos antepasados. La verdad es que los conocimientos que dominamos y las técnicas son cada día más avanzadas, jamás supimos tanto como ahora ni fuimos tan grandes como lo somos en este momento.

Pero lo que a mí se me pasa por la mente, sabiendo lo importante que antaño fue el oriente, es si no puede ser que en medio de tantos adelantos, nos hayamos dejado olvidado algo por el camino. Si no fuera posible que la grandeza de la humanidad haya traído intrínseca la ruina del hombre. Si, metafóricamente, con la búsqueda del norte, del magnetismo, de la Estrella Polar y de los musgos en las piedras, hayamos perdido el este, nos hayamos desorientado de nuestra verdadera naturaleza.

viernes, 5 de agosto de 2011

Construido para creer en lo trascendente

Los resultados de un proyecto internacional de investigación de tres años de duración, realizado en 20 países y dirigido por dos académicos de la Universidad de Oxford sugieren que  el ser humano tendría una tendencia natural a creer en dioses o agentes sobrenaturales, así como en la vida después de la muerte.

Estudios realizados con niños y adultos revelaron, por ejemplo, que personas de muchas culturas distintas creen instintivamente que su mente, su espíritu y su alma seguirán existiendo después de morir. A raíz de estos hallazgos , los investigadores concluyen que la religiosidad existe para favorecer la cooperación social y que nunca será fácil erradicarla , porque en ella hunde sus raíces el pensamiento humano.

Un proyecto internacional de investigación de tres años de duración y dirigido por dos académicos de la Universidad de Oxford, en el Reino Unido, ha descubierto que el ser humano tiene una tendencia natural a creer en dioses o agentes sobrenaturales, así como en la vida después de la muerte.

Según publica la propia Universidad de Oxford en un comunicado , el proyecto implicó a 57 investigadores, que realizaron más de 40 estudios independientes, en un total de 20 países . Los países escogidos eran representantes tanto de sociedades tradicionalmente religiosas como de sociedades generalmente ateas. De esta forma, la investigación ha abarcado un amplio espectro de culturas y perspectivas.

 A partir de los resultados obtenidos en dichos estudios (que fueron tanto analíticos como empíricos),  los científicos concluyen que los seres humanos están predispuestos a creer en un dios o dioses y en la vida después de la muerte, y que tanto la teología como el ateísmo son respuestas razonadas a un impulso que es básico en la mente humana.

Los investigadores señalan que el proyecto no fue realizado para probar la existencia o no de Dios, sino para tratar de comprender si conceptos como el de la divinidad o la vida después de la muerte pueden ser enseñados o, por el contrario, son expresiones básicas de la naturaleza humana.

Con esta finalidad,  “The Cognition, Religion and Theology Project”, como fue bautizada la iniciativa, aplicó una metodología multidisciplinar. La investigación ha combinado así en su desarrollo la antropología, la psicología, la filosofía y la teología.

Los hallazgos obtenidos serán publicados en dos libros escritos por Justin Barrett, investigador del Centre of Antrophology and Mind de la Universidad de Oxford y co-director del proyecto.
 
Fuentes: tendencias21
© Protestante Digital 2011

viernes, 8 de julio de 2011

Inmortales

Hace un ratillo, estaba viendo un documental en la 2 en el que preguntaban a una serie de científicos si sería posible que, en un futuro, se llegase a la inmortalidad. Algunos hablaban de que si tomamos en cuenta lo que aprendemos de los árboles sería posible, o que si aprendemos de ciertas medusas que no mueren nunca, sino que se regeneran a sí mismas, podríamos llegar a conseguir esa meta de vivir por siempre.

Pero la que sí que me llamó la atención fue la respuesta de un joven científico. Su respuesta fue la siguiente: “Espero que no”. Es una respuesta muy breve, pero con una profundidad enorme.

Todos hemos tenido que pasar por el duro trago de tener que despedir a un ser querido, y probablemente nos hayamos preguntado el porqué tenemos que morir. Que es tan fácil que en cualquier momento muramos, que no podemos asegurar con total certeza que llegaremos al final del día. Somos una pequeña neblina que se disipa con la brisa de la mañana. Nos sentimos débiles ante la mortalidad, y eso nos da miedo. Es por eso que soñamos con burlar a la muerte por siempre.

Pero lo que este científico nos decía es que es algo malo, que la inmortalidad sería una tragedia para la humanidad. Si no muriera la gente, en poco tiempo necesitaríamos deshacernos de millones de personas, porque no hay ningún método para controlar la demografía como la muerte. Otro método sería el que nunca naciera nadie más. Cosa que robaría la esperanza de la humanidad, si todos seguimos siendo los mismos, si se nos niega el derecho a tener descendencia, nos robarían una parte de nosotros mismos, de lo que somos. Pero la razón principal, yo creo, es que somos malos. Muchas veces hemos hablado de esto. Somos seres perversos que disfrutamos haciéndonos daño unos a otros. Imaginemos si la barbarie nazi hubiera durado mil años, si los violadores de niños vivieran por siempre, pudiendo empeorar sus instintos hasta extremos insospechados, o si nuestro antiguo dictador Francisco Franco hubiera vivido para siempre, alargando las décadas en que estuvimos bajo su bota a siglos, o milenios.

Cuando presentaba el primer episodio de “La Rosa de Sharón”, planteaba levemente este tema. Que en el momento en que el hombre inclinó su corazón al mal, era vital el hecho de traer la mortalidad al ser humano. Un hombre malvado no debe vivir eternamente, porque eso traería el colapso. El mal no debe alargarse por siempre, la muerte debe frenar nuestro avance. Es totalmente necesario.

Como nuestro amigo Connor McLeod podrá atestiguar, la inmortalidad no es un regalo. Si viviésemos eternamente, en nuestra condición, solamente sería para vivir un infierno terrenal como jamás hemos imaginado. Pero, afortunadamente el tema de la inmortalidad no queda ahí. El hombre sí está hecho para vivir por siempre. Pero no hasta que todo esto haya cambiado, no hasta que solucionemos nuestro gran problema con el mal.

miércoles, 6 de julio de 2011

Nuestro enemigo

Quien tenga la sana (o no tan sana) costumbre de ver el telediario cada día, se dará cuenta que es una alegría contemplar las noticias, las escenas de asesinatos brutales, escuchar de las violaciones a jovencitas desvalidas, de saber de una muerte más de una mujer a manos de su cobarde y terrible marido. Y muchas veces ni siquiera tenemos que saber de lo que ocurre en otro punto del globo, donde una guerra hace saltar por los aires cualquier rastro de justicia o de ley, sino que podemos ver al otro lado de nuestra calle a una viejecita que grita histérica señalando al ratero que corre con su bolso, o sabemos de aquel hombre que conocíamos que ha aparecido ahorcado en el árbol donde solíamos jugar cuando éramos pequeños porque no soportaba la situación en su casa, o incluso podemos contemplar a los niños que juegan en la calle cómo se pelean, incluso usando palos y piedras.

Vivimos en un mundo cruel, que se está volviendo loco. Analizando un poco la naturaleza humana, nos podemos dar cuenta que la libertad como concepto ideal no es viable entre los hombres. Hemos sido diseñados para tener normas, no sabemos vivir en libertad.

Estoy trabajando en el campamento urbano del Ayto. de Béjar y esto es algo que puedo ver constantemente. Hay un niño, probablemente el más problemático de todos los que hay, que sencillamente no tiene límites en su entorno, está acostumbrado a hacer lo que quiera, y que nadie le diga nada. Me parece muy curioso cómo este chico, cuando es disciplinado, cuando se le castiga, se enfada, grita, patalea, hace todo lo posible por evitar el castigo. Pero al poco tiempo se puede comprobar que aprecia más a aquel que le pone límites. Cuanto más claro eres en cuanto a fijarle unos límites, más cerca de ti quiere estar. Es muy curioso cómo este chico solamente pide normas, demanda, a su modo, que le ofrezcas un patrón, porque conoce que está perdido.

Como ya hemos visto muchas veces, nuestro mundo cada vez está mas idiotizado, cada vez ponemos menos barreras a nuestra libertad, de hecho, hoy en día hay una curiosa tendencia a ofrecer como mejores alternativas las que tradicionalmente habían sido las peores, solamente por llevar la contraria.

El ser humano no ha sido hecho para tener una libertad como concepto ideal. Si no hay alguna norma, alguna barrera que nos impida salir de unos mínimos, nos sacaremos los ojos unos a otros, nuestra propia estupidez nos llevará a la ruina. Nosotros somos nuestro peor enemigo, tenemos que protegernos de nosotros mismos. Porque si no lo hacemos así, seremos testigos y causantes de nuestro propio fin.

martes, 14 de junio de 2011

El condado de Stonebridge

En el próspero y rico condado de Stonebridge llegó, despues de muchos años de abundantes cosechas, una temporada de mucha hambre. Los impuestos que los campesinos tenían que pagar a su señor, el conde Lord Completon, se habían hecho tan gravosos que las familias, desesperadas, se habían visto en la obligación de vender sus pocas pertenencias para poder seguir adelante. Ya ni las casas donde vivían eran suyas.

Hubo algunos pocos que habían guardado algo de grano para un momento como este, lo que hizo que pudieran subir el precio de lo poco que había ante la gran escasez de los alimentos. Las familias más pobres, ni aún habiendo vendido todas sus posesiones a su señor, tuvieron para alimentarse. Pero el verdadero problema llegó cuando vino el día en que tenían que pagar sus impuestos a Lord Completon por utilizar sus campos, por usar sus molinos, por beber de sus ríos, por cruzar por sus puentes, por vivir en sus casas.

Muchas familias estaban desesperadas con solo pensar en enfrentarse a la mirada inquisitoria del Lord. Él les reclamaría su dinero, y la mayoría de ellos no tenían ni para alimentar a sus pequeños, cuánto menos para pagar el arrendamiento de un año entero de todo lo que antaño les mantenía. Hubo algunos que incluso llegaron a ahorcarse para no tener que afrontar la cruda realidad. Todos se imaginaban al Lord con su mirada cruel, disfrutando mientras veía como su pueblo moría de inanición, sonriendo mientras imaginaba los azotes que ordenaría dar a todos aquellos que no pagasen.

Y llegó el día. El primer sábado de septiembre, recién terminada la temporada de verano, temporada que nada dio a los habitantes de Stonebridge más que miseria. Cuando las primeras luces del alba sacaron del sopor a los súbditos de Lord Completon, en la puerta de la iglesia había una nota clavada. Poco a poco, todos, calladamente, se acercaron a leer lo que, seguramente, sería su sentencia de muerte, para ellos y para todas sus familias.

Todos y cada uno de los que lo leían se quedaban perplejos. En la nota informaba que el noble había visto los sufrimientos de su gente y que, por lo tanto, había decidido perdonar todas las deudas a todos aquellos que así lo desearan. Y no solamente eso, sino que había decidido que también a quienes perdonara les entregaría en propiedad sus viviendas y una porción de campo suficiente para poder subsistir con sus familias sin problemas. Solo pedía una condición, y es que debían pasarse esa misma tarde, entre las 4 y las 5, por su despacho en el castillo del Lord.

Aquello formó un revuelo entre los ciudadanos que la ciudad parecía un gallinero más que un pueblo sumido en la miseria. Parecía que estaban todos de fiesta. La felicidad les había embargado. Entonces, poco a poco, un pequeño sector comenzó a contagiar al resto de pesimismo. “Seguramente sea una trampa” decían, “yo creo que el Lord se estará partiendo de risa ahora mismo, ¿cómo nos va a perdonar todo?”. “Se arruinaría”. “No tiene sentido”. “Yo escuché que pasó algo así en el pueblo de mi madre y lo que hizo el señor es matar a quien se presentara”. Y así, poco a poco, perdieron la ilusión, lo que convirtió la alegría en miedo o en pasotismo.

Llegó el momento, las 4 de la tarde. Una gran multitud se agolpaba a las puertas del castillo de Lord Completon. Un pobre campesino, Kent, llegó a la aglomeración de gente. “¿Quién es el último?” preguntó. “¡Ah! ¿que tú piensas entrar?” le respondió el líder del gentío. “¡Claro!, ¿cómo no voy a entrar? Mi casa es del Lord, no tengo tierras, mis hijos se mueren de hambre. Seguramente vosotros tenéis mucho miedo, pero yo no tengo nada que perder.” “Estupendo”, el líder alzó la voz para que todos le oyeran, “entonces entra, y si es verdad esto que dice en la nota, sales y nos lo dices para que nosotros también podamos disfrutarlo.” Kent asintió levemente con la cabeza mientras penetraba por las grandes puertas del castillo rumbo a su destino.

Lord Completon esperaba sentado en su sillón de piel a que la avalancha de súbditos reclamara las promesas que él les había hecho. De pronto, una sombra se vislumbró por debajo de la puerta de su despacho. La golpeó tímidamente. “¿Lord Completon?”, era el joven agricultor, Kent. “Sí, estoy aquí. Pase, pase.”

El muchacho pasó adentro con la cabeza agachada. Estaba entrando delante de su señor como un auténtico pordiosero, pero el caso es que no podía presentarse de otra manera, no tenía otras ropas.

“Así que tú eres Kent, ¿verdad?.” El súbdito afirmó con la cabeza, la verdad es que estaba muerto de miedo. “Pues bien, mi joven amigo, siéntate en esa silla, por favor.” El chico se sentó tan dignamente como pudo. “Aquí tengo datos de todo lo que me debes, que cultivas mis tierras y vives de ellas, que habitas, con tu familia en una casa de mi propiedad, que, de hecho, el año pasado no terminaste de pagarme los impuestos, que usas mis puentes, mis molinos, incluso tengo datos de alguna vez que cazaste en mi coto.” Kent ya se temía lo peor. “Pero yo también he visto tu desgracia con toda esta hambruna, he visto que apenas tenías para alimentar a tus preciosos hijos, ni a tu mujer, he visto como cada noche, llorando, ibas a buscar algo por los campos para que los tuyos no murieran de hambre. Así que he tomado una decisión. Desde ahora la tierra que cultivas, más otra semejante de entre lo que rodea mi castillo será tuyo, que remodelaré tu casa para que puedas vivir dignamente con tu familia y te la entregaré en propiedad, que cada vez que necesites algo, podrás venir a pedírmelo, y yo te lo daré, sea lo que sea. He decidido que haré misericordia de ti, Kent y de tu familia. He decidido que jamás, ni tú ni los tuyos, volveréis a pasar penalidades. Y, por supuesto, olvidate de todo lo que me debes. De hecho, hasta que pase esta hambruna, vendréis a comer a mi mesa.

El joven cabeza de familia no se lo podía creer. No solamente había cumplido con su palabra, sino que había añadido mucho más. No podía hablar, no podía expresar su agradecimiento a su señor.

“Tengo que pedirte otra cosa, mi joven amigo.” Lo que sea, trató de decir Kent mientras se levantaba para salir a anunciar a todo el mundo lo que les pasaría si entraban. “No salgas de mi despacho hasta que sean las 5. Quiero que, quien acepte mi misericordia, lo haga creyéndome a mi, y no a nadie más.” El chico se volvió, sonrió al Lord y se volvió a sentar en la silla donde estuvo hablando con Lord Completon hasta que se cumplió la hora, hora en la que nadie más entró a reclamar lo que decía en la nota.

Cuando salió por la puerta, la cara de Kent era todo felicidad. Los que esperaban fuera le preguntaban todos a la vez. El chico solo pudo decir una cosa “todo es verdad, y mucho más”. Y con las mismas, se fue corriendo a dar las buenas noticias a su familia.

Entonces, todo el mundo entró en razón. Supieron que debían entrar a recibir lo que les ofrecía su señor. Pero, cuando llegaron a la puerta del despacho, ya estaba cerrada, Lord Completon se había ido. Su oportunidad había pasado. Habían podido recibir todo de gratis. Y no lo hicieron por dejarse llevar por el pesimismo de unos pocos, por no creer en la buena voluntad de su señor. Por no creer en Él.

viernes, 29 de abril de 2011

Gaia

Los seres vivos son algo tremendamente complejo. Para que pueda existir la vida en un cuerpo biológico, este ser tiene que poseer unas condiciones que incluso con toda nuestra comprensión y conocimiento científicos somos incapaces de conocer completamente. Esto es algo de lo que ya he hablado y que dudo que haya nadie con un mínimo de raciocinio que ponga en cuestión. Nuestra fisionomía, en todos los sentidos, es algo increíblemente complejo, algo tan impresionante, tan lejos a nuestra comprensión que desafía nuestra inteligencia. Poppe dijo : “Si nuestro cerebro fuera lo suficientemente sencillo para que lo pudiéramos comprender, nosotros seríamos tan estúpidos que no podríamos comprenderlo.”

Pero así como es tremendamente complejo nuestro organismo, también es impresionante todo lo que nos rodea. Todo lo que hace posible que estos cuerpos, que estos seres vivos puedan crecer, puedan reproducirse, puedan alimentarse, respirar, autorregularse. La verdad es que el planeta en el que vivimos está compuesto de tantos factores que hacen posible nuestra existencia que, nuevamente, el hecho escapa a nuestro control y a nuestras mentes.

Es sorprendente cómo tantísimos elementos como la atmósfera, los seres vivos desde los más complejos como nosotros hasta los seres unicelulares, las mareas, los océanos, las masas continentales, las nubes, los vientos, absolutamente todo, presenta unas características de autorregulación perfectamente orquestadas y distribuidas para que sea posible nuestra existencia.

No creo que sea un disparate la visión del mundo que presenta la vida del globo como un enorme ser vivo. Algunas de las religiones más antiguas presentan a la naturaleza como una diosa, seguramente habréis escuchado acerca de Gaia. Esta deidad es algo así como la diosa Eywa de los Na'vi en la película de Avatar. Incluso hoy hay mucha gente que, si no venera a la “Madre Naturaleza”, por lo menos de una manera ideal o pseudo espiritual afirma su existencia. No me parece muy extraña esta visión ni un disparate el pensar que funciona así porque la verdad es que la naturaleza que nos rodea es tan increíblemente compleja, tan finamente ajustada, con tanta capacidad autorreguladora que resulta muy complicado el entender que todo eso pueda estar ahí y seguir funcionando si no hay alguien más allá que lo maneja con tal precisión, con tanto control.

El tema es que, como decíamos antes, el equilibrio de todo esto, para que nuestra amiga “Gaia” pueda seguir adelante, protegiendo a sus chiquillos, es precisa la existencia de los árboles, de los microorganismos, de los grandes seres, de las nubes, del monzón, del cierzo, de la flora intestinal, de los escarabajos peloteros, de tantas cosas que me es bastante difícil el imaginar cómo pudieron surgir seres sin las condiciones favorables, como las que tenemos ahora, y que pudieran evolucionar hasta lo que son actualmente. O que las condiciones se pudieran dar sin estos seres, pues ellos son la base de muchas de ellas, de prácticamente todas. Supongo que la solución para sus defensores será que se “crearon mutuamente mediante una serie de evoluciones aleatorias y favorables”, así es su respuesta para todo.

Eywa, Gaia o como se quiera llamar, existe. Probablemente no tenga conciencia ni sea una diosa, pero ahí está. El mundo es como un gran ser viviente, perfectamente ajustado, autorregulado, una autentica obra maestra de la ingeniería divina. Otra prueba más de, no solamente la existencia de un creador sumamente inteligente, sino de la profunda ignorancia del ser humano.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Héroes

Cuando vas a una librería a comprar la biografía de alguien que admiras, normalmente estás buscando un ejemplo, una vida que pueda servirte de arquetipo de bondad, determinación, valentía, sabiduría, fuerza o lo que fuera.

Más aún, cuando estamos buscando en las figuras religiosas presentadas por sus propios seguidores, esperamos que en ellos se pongan en relieve sus virtudes, intentando camuflar en la medida de lo posible sus fallos y maximizando sus capacidades, porque el interés está en presentar lo mejor posible a sus héroes. La meta es que todo el mundo vea qué bueno es aquel a quien ellos siguen, de quien están tomando ejemplo es ciertamente digno de seguir, con muy pocos o ningún error y cargado de santidad, poder y misticismo. Así es en la mayoría de los escritos sagrados de casi todas las religiones.

Pero los escritos judíos y seguidamente los cristianos de la Biblia para nada son así. La idealización de los héroes que podemos ver en los escritos narrativos, mucho más en los religiosos de todo el mundo y aún más en la antigüedad tiene esta enorme excepción. Y es que parece que los escritores del antiguo y del nuevo testamentos están empeñados en sacar toda la basura de sus, teóricamente, héroes a la luz, para que todo el mundo pueda verlo, para que cualquiera pueda decir cualquier cosa sobre ellos. ¡Qué extraño!, ¿verdad?.

Y es que a poco que investiguemos, nos encontramos con que los líderes del judaísmo y cristianismo, los que, al menos a ojos de su pueblo, tendrían que ser ejemplo de santidad y pureza, quedan como unos villanos de cuento de los Grimm.

Para empezar, el gran Abraham, el primer patriarca, aquel de quién se dijo que su fe le contó por justicia, aquel a quién se le prometió que llegaría a ser padre de naciones, que por medio de su descendencia llegarían a ser benditas todas las familias de la tierra, éste, comenzó sus días viviendo en la tierra de Ur, un lugar pagano en el que se adoraba a multitud de dioses, incluso con sacrifios humanos en su honor. Abraham mismo comenzó su vida en esta cultura adorando a estos dioses a los que se sacrificaban personas. Él intentó mentir al faraón diciéndole que su mujer Sara realmente se trataba de su hermana, para que no tuviera problema en acostarse con ella. Este Abraham estuvo dispuesto a mentir para que un hombre se acostase con su mujer. Me resulta difícil de imaginar alguna cosa peor.

Moisés, el gran libertador, aquel que Dios eligió para que liberase a su pueblo de la esclavitud en Egipto, por el que hizo grandes proezas y milagros, aquel que partió el Mar Rojo en dos, como todos sabemos gracias a Charlton Heston, aquel con quién Dios habló directamente y le reveló su Ley, el escritor de la Toráh; este Moisés, durante cuarenta años fue criado en la corte de faraón como un príncipe. Durante estos años, él mismo fue testigo de la manera en que su propio pueblo era esclavizado para darle este rango, para proporcionarle su bienestar y su grandeza. Durante este tiempo podríamos compararlo a algunos de los tiranos que hoy en día señalamos por vivir como dioses mientras su pueblo se muere de hambre. Este hombre asesinó a sangre fría a un soldado del ejército que le servía. Este gran líder, o al menos eso se piensa, era tartamudo, no era especialmente bueno hablando. Y sin embargo Dios llegó a afirmar que él era el hombre más manso y humilde del mundo.

David, el rey de Israel, el niño que derrotó al gigante Goliath, el que pacificó toda la tierra de Israel, al que Dios mismo prometió que de su linaje nacería un rey que reinaría por siempre en clara alusión a Cristo, el que siendo niño mataba leones y osos para cuidar de sus ovejas, el que compuso la mayoría de los salmos, el cantor de Jahweh, el conquistador de Jerusalén; este David desobedeció a Dios en multitud de ocasiones. Este David usó su poder como rey para acostarse con una mujer y, ante la noticia de que ella estaba embarazada, trató de hacer volver de la guerra a su marido, uno de los soldados de su ejército, para que se acostase con su mujer y así tratar de tapar su error. Al ver que no lo conseguía, por la integridad de Hurías, mandó matarle. Este asesino, este mentiroso, este adultero, de él dijo Dios que tenía el corazón conforme al suyo.

Pedro, el que según los católicos fue nombrado por Jesús como el primer Papa, uno de los discípulos más cercanos a Cristo, él pasó mucho tiempo cerca de Jesús, él fue uno de los fundadores de la Iglesia, aquel que con una valentía y una sabiduría impropias de un pescador del Israel del primer siglo lideró la primera iglesia con determinación y humildad, sin duda una de las figuras clave del libro más leído y más trascendental de la historia de la humanidad; este Pedro, traicionó a su maestro en los momentos más críticos de su vida, cuando más le necesitaba, le dio la espalda. Este hombre impulsivo usó la violencia cuando debería haber usado la humildad y el amor, Jesús mismo le reprendió llamándole “Satanás”.

Pablo, el apóstol que Jesús llamó después de haber ascendido al cielo, el hombre que ha escrito más libros de la Biblia, una de las figuras más influyentes en la iglesia de los primeros tiempos, aquel cuyos escritos más han influido en la teología en casi todos los aspectos en toda la historia, el que pasó penalidades, cárceles, desnudez, naufragios, sufrimientos, el que fue martirizado en Roma por ser seguidor de Cristo; este Pablo, fue uno de los más fanáticos perseguidores de los cristianos en los años anteriores a su conversión al cristianismo, él mismo consintió la muerte de Esteban, el primer mártir del cristianismo. Este Pablo, una vez era apóstol, tenía un temperamento que era ciertamente dificil tratar con él, la gente no quería pasar tiempo con Pablo porque era lo que hoy consideraríamos un “gruñón”.

Es muy curiosa la tendencia de la Biblia a humillar a sus héroes. Esa es la idea que podemos sacar leyendo por encima las historias de estos personajes. La solución nos llega cuando comenzamos a ver el personaje que está detrás de todos ellos. La Biblia no trata que sus héroes sean repudiados por lo que han hecho, solamente los pone en su sitio. Ellos son hombres como tú y como yo, no son semidioses ni gente con un poder de santidad sobrehumano, simplemente son personas que hicieron grandes cosas porque se pusieron en manos de Dios.

Pero hay un héroe, el mayor de toda la Biblia, que sí que es alabado, exaltado, puesto en lo más alto. Toda la biblia, no solamente los evangelios, sino lo que hay antes y lo que va después, trata del plan de Dios y su realización en la persona de Jesús, él es el único digno de ser puesto en lo más alto, y el más digno de ser llamado héroe. Los hombres, por muy importantes que fueran, los trata como lo que son, hombres.

Porque todos los hombres somos malos, todos fallamos. Absolutamente todos.

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