lunes, 5 de septiembre de 2011

Carta


Ya son muchos los años que han pasado. Tantos segundos, tantos momentos, tantas decepciones y tantas alegrías. Y aún así, puedo decirte, sin miedo a equivocarme, que jamás ha cambiado mi forma de verte, de sentirte, de amarte.

La verdad es que no es nada fácil el ver cómo, después de tantas cosas que hemos vivido juntos, tanto como te he dado, tanto como me he volcado para que fueses feliz, para que cumplieses tus más altos sueños, no pasa un día sin que desprecies mi nombre, sin que escupas en mi corazón, sin que sales las heridas que tú hiciste. Es duro ver cómo me intentas engañar, sabiendo de sobra que no puedes. Es difícil el saber como sé lo poco que te importa todo el amor que te he dado desde el primer día, sin excepción. Sin duda, es algo que me hace mucho daño.

No hay un día, no pasa un minuto, sin que te eche de menos. Desde lo más profundo de mi corazón te anhelo. Desearía que fueses capaz de comprender la profundidad del amor, de la pasión que siento por ti. He demostrado miles de veces lo mucho que me importas, todo lo que he estado y estoy dispuesto a hacer por ti. Cada día mi deseo más ferviente es que vuelvas, que cada amanecer vengas conmigo, que me hables, que me cuentes tus inquietudes, tus problemas, tus dudas. Que cuando me necesites puedas descansar en mi pecho, que puedas descargar tus lágrimas sobre mis hombros, que puedas escucharme mientras te digo con mis propios labios cuánto te amo. Deseo tenerte entre mis brazos y que nada de lo demás importe, que puedas descansar de tu fatiga, de tu dolor, de tus fracasos; que puedas descansar a mi lado. 

Sé que muchas veces sientes que no vales, probablemente tanta gente gritándote a diario lo desastre que eres, lo inútil, lo poco que sirves haya afectado a lo que sientes. Quiero decirte que eres una persona preciosa, que nadie en todo el mundo es más valioso que tú. Sabes que he dado mucho por tenerte cerca, por hacerte sentir quien realmente eres, he dado mucho y no dudaría ni un momento en dar más, en dar lo que fuera por volver a sentir el calor de tu alma cerca, acurrucado en mis piernas.


No dudes en ningún momento que nadie podrá amarte como yo, que nadie te comprenderá como yo, que nadie te hará sentir como yo.

Espero que esta carta llegue a su destino, que no es sino tu corazón, la parte más profunda y sensible de tu pequeño corazón de piedra. Espero que pueda reblandecer un corazón arrugado y pueda volver a transformarlo en el gran corazón tierno que quiero tener cerca por siempre. Mis manos, mis brazos, mi casa y mi corazón siguen estando abiertos para ti, siempre lo han estado.

Pero también hay algo que quiero que comprendas. Ahora mismo es el momento perfecto para que vuelvas a mi lado, para que dejes de lado todo aquello que te impide estar conmigo para siempre, es ahora. Pero no siempre estará esta invitación abierta. Puede que llegue el día en que sea demasiado tarde, y te arrepientas amargamente por haber perdido la oportunidad de tu vida, puede ser que, para cuando hayas decidido que merece la pena volver a mi lado, la invitación haya expirado. No es una broma, deseo con todas mis fuerzas tenerte cerca, pero no estaré aquí esperando por siempre.

Eres mi especial tesoro, eres aquella persona que quiero tener cerca para siempre. Deseo fervientemente que cuentes conmigo, que dejes todo para seguirme a mi, que te dejes caer en mis brazos para disfrutar de mi amor, de mi compañía, de mis caricias por siempre. No lo olvides nunca, y no tardes en acudir a mi llamada.

Te amo.




Dios.

Jeremías 31:3
Juan 3:16
Isaías 43:4

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Que manera de emocionarme...


Grácias!

Lidia

Miguel Ángel Pozo dijo...

Muchas gracias guapisima!! un placer, como siempre!

Anónimo dijo...

Dios te ha equipado de un Don precioso, gracias por darle uso.

Me ha emocionado, realmente conoces el corazón de nuestro Señor.

Muchas bendiciones y te seguiré leyendo.

Susana García

Miguel Ángel Pozo dijo...

Gracias Susana, de verdad, muchas gracias.

Anónimo dijo...

simplemente ... sublime!! m a gustado mucho esa carta y es mi deseo y oración que llegué a su destino y cumpla su cometido, pq a pesar d los pesares no mayor amor que el q Dios regala y no hay mayor bendición q vivir sabiendo q nos espera una eternidad junto a él!!!
un abrazoo Miguiiii tatimuuu ^^

Esther

Miguel Ángel Pozo dijo...

Gracias reina!

Esteer dijo...

Que boniitooooooooooooooo!!!!!!

me ha encantado! es preciosoo! al principio pensé que era una carta romantica de un chico a una chicaa pero al seguir leyendo me di cuenta de que no! jajaja precioso me ha llegado!

saludooss! :DD

carmeloti dijo...

Me encanta, y si es cierto me fui y lejos la vida sin ti no me ha ido bien, recuerdo un misdrag, que me contaste siendo niña...

Israel yo te cuidé desde niño, y en la playa te enseñé a caminar, eran tus pies minúsculos los que estaban junto a mis huellas.

Ahora has crecido y te olvidaste de mi, sé que estás sufriendo, que tus días son amargos, y aún así me vuelves la cara y reclamas que en la playa ya solo hay unas huellas de adulto.

Ohh Israel, yo no te olvido, porque en este tiempo solo ves mis huellas, porque a tí te llevo en mis brazos, porque a pesar que te enseñé a caminar, no estas no sabes hacerlo solo...

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