viernes, 14 de octubre de 2011

Recortes


No hay un duro por ningún sitio, eso está claro. La necesidad de unos y la falta de vergüenza de otros lleva a casos como el de uno de mis compañeros de piso, que trabaja cuidando de un anciano durante 11 horas al día para ganar 10 € en toda la jornada laboral, teniendo que pagar él mismo el transporte y teniendo que llevar su propia comida, eso está claro, que la vida está muy mala. Y encima se supone que debe estar agradecido por tener un trabajo que le permita sobrevivir en estos tiempos aciagos.

Personalmente, en uno de los trabajos donde estuve este verano, todos los empleados hemos tenido problemas con el jefe, que antes de empezar el trabajo nos dijo que cobraríamos la hora a una cifra, y a mitad del trabajo, nos dijo que había cambiado de opinión y que cobraríamos menos.

Y así ocurre en todos los ámbitos, son tiempos de recortes y de limitaciones. Es normal que así sea, si queremos salir adelante, debemos ajustarnos el cinturón y ser conscientes que hemos estado viviendo durante demasiado tiempo pensando que éramos más ricos de lo que realmente somos.

Así que, como todo el mundo preveía, tenemos que ingresar más y gastar menos para sobrevivir a esta devastación económica.

Hoy mismo me he enterado de que el equipo de gobierno estudia la posibilidad de suprimir el aula de la UNED en Béjar. Esto entra en lo que decíamos hace un momento, que hay algunas cosas de las que tenemos que prescindir, tenemos que ahorrar y hay algunos gastos innecesarios. En Béjar tenemos una cobertura sanitaria terrible, todos conocemos casos de gente conocida que ha sufrido mucho, incluso algunos tristes casos de gente que ha muerto por la nefasta sanidad de la que gozamos en nuestra ciudad, y a cada año que pasa, los servicios se van degenerando, cada vez más y más casos son derivados a Salamanca, incluso para una triste radiografía. Pero eso es necesario, el “hospital” de Béjar no necesita más especialidades, porque tenemos que ahorrar en gastos innecesarios, como todo el mundo sabe, la sanidad es innecesaria. Podría dar más ejemplos como el día en que mi hermano pequeño me informaba que había tenido que sentarse en el suelo en una clase en que se hacinaban más de 40 alumnos porque no había suficientes profesores para atender a los chicos. Todos conocemos muchos casos como estos. Esto está bien, hay que eliminar gastos como sea para salir delante de esta situación.

Pero hay cosas en que no podemos dejar de gastar. Eso está claro, estamos en crisis pero hay algunos servicios y obras mínimas en que no podemos dejar de invertir. Puedo dar algunos ejemplos de Béjar, para no ir más lejos. Como el caso de aquel parque infantil y lugar emblemático que fue destruido, con el dinero de todos, y no poco, por cierto, para construir un parking subterráneo en que cupieran una docena de coches, varios años y millones de euros después.U otros casos como crear una ciudad fantasma de más de 40000 habitantes, a todas luces insostenible y absurda, teniendo en cuenta la situación real, sin parar un momento a mirar la realidad actual. O como aquella deuda de las parcelas de La Condesa de dos millones y medio de euros, que es mejor no cobrar, porque tampoco estamos tan mal. Estamos en crisis, pero tampoco es para tanto.

Está bien recortar en algunas cosas para lograr sobrevivir. La sanidad o la educación son lujos que no todo el mundo tiene porqué disfrutar, hay otras cosas más importantes que sí que nos sacarán de la crisis y en las que debemos poner mucho más énfasis como las grandes obras faraónicas o el bienestar de nuestros amigos los millonarios.

Así nos luce el pelo.

jueves, 13 de octubre de 2011

Incestos bíblicos


Una de las dudas con las que podemos encontrarnos cuando nos adentramos en la Biblia es acerca de los primeros seres humanos, y la manera en que estos pudieron reproducirse. Son dudas lógicas partiendo de las bases que nosotros tenemos. Porque sabemos de Adán y Eva que tuvieron 3 hijos solamente, Caín, Abel y Set, y también sabemos que Abel fue asesinado por su hermano Caín. Con lo cual nos quedan dos hijos varones, que como todo el mundo sabe, o al menos la gran mayoría, no pueden tener hijos entre ellos por mucho que se empeñen. Y también sabemos que si dos hermanos tienen descendencia, aún siendo hombre y mujer, hay muchas posibilidades de que la genética no favorezca a la progenie, la historia de nuestra monarquía lo atestigua, por no hablar de la moralidad más que dudosa que supondría ese hecho, más aún en la Biblia, donde aparece penado en el libro del Levítico, escrito también por Moisés.

Pues bien, hoy me gustaría explicar un poco todo este aparente fallo y/o contradicción. Para empezar, es algo obvio que para cuando Caín mató a su hermano y huyó, ya había más seres humanos sobre la tierra, porque en Génesis 4:14, Caín se queja delante de Dios de que cualquiera que le encontrara en el desierto le podría matar. Si partimos de la base que los primeros seres humanos que hubo fueron sus padres, y que de ellos vino todo el resto de la humanidad, aquí se nos presenta un enorme problema. ¿Quiénes eran esos otros de quien Caín tenía miedo? Según mi opinión, la respuesta la encontramos algo antes en este libro, en el capítulo 1, versículo 28, donde Dios ordena a sus padres, Adán y Eva que “fructifiquen y se multipliquen”. Esto se lo ordenó estando ellos todavía en el Huerto del Edén. Así que no me parece ninguna tontería el pensar que ellos cumplieron el mandato divino, aún estando en el paraíso. De todas maneras, está claro que ellos lo cumplieron. En Génesis 5:4, afirma que “Adán engendró hijos e hijas”, y el historiador judío Flavio Josefo afirma que fueron un total de 32 hijos y 23 hijas (pueden parecer demasiados hijos para esta pareja, pero hemos de recordar que Adán vivió por lo menos durante un milenio completo, lo que da tiempo a semejante descendencia con holgura). En todo caso, parece claro que el problema aquí reside en que no conocemos las identidades del resto de la progenie de esta primera pareja, pero es obvio el hecho que ellos no perdieron el tiempo y tuvieron abultada descendencia que cumpliera la orden de Dios y que diera pie al miedo de Caín.

Pero esto nos lleva a otro problema, porque Caín, Set, y el resto de los hijos de Adán y Eva que tuvieran descendencia, tendría que ser con hermanas, o en todo caso sobrinas o primas, parientes cercanos. En cuanto pensamos en esto en seguida aparece en nuestra mente una palabra muy fea: “Incesto”. Para nosotros, como decía antes, esta palabra tiene un doble peligro, uno moral o pecaminoso y otro físico o genético. Me gustaría explicaros cómo para el momento del que hablamos ninguno de estos peligros u objeciones tiene sentido.

Por una parte, en el sentido moral, no veo ningún problema al hecho de que alguien tenga hijos con su hermana si nunca ha visto ni ha conocido a ninguna otra. Para ellos eso era lo único que había, no podían sentirse mal por casarse con su hermana o con su sobrina porque, para empezar nadie les había dicho que estaba mal y para seguir, era la única opción que existía para cumplir el mandato de Dios y para tener hijos y que la especie continuara su andadura por la Tierra. Es cierto que Dios lo censura y ordena que no se hagan cosas como esa, pero no es hasta varios milenios después que ocurre esto. En el momento del que hablamos, el “incesto”, por muy feo que suene ahora, no solamente no había sido prohibido, sino que no se veía como algo malo y, de hecho, era la única manera en que nosotros podemos estar aquí preguntándonos cómo fue.

Por otra parte, existe una razón física o genética para que no tengamos descendencia con parientes cercanos, y es que podríamos trasmitir la misma información genética defectuosa a nuestros hijos y de esta manera, no se contrarrestaría la carencia de un progenitor con la del otro. Esto quiere decir que nuestro ADN no es perfecto, sino que a medida que se multiplica y se trasmite de padres a hijos, va adquiriendo mutaciones y variaciones. Si dos hermanos que han recibido de su padre una carencia o mutación genética similar tiene descendencia, sus retoños la heredarán necesariamente, pero si alguien con esa misma carencia tiene hijos con otra persona que no la tenga, el ADN sano suplirá esa mutación y no será heredada por generaciones posteriores. Pero en el tiempo del que estamos hablando, esta objeción tampoco funciona, porque los padres de estos a quienes valientemente estamos acusando tenían un ADN perfecto. Ellos habían sido los prototipos, estaban “recién salidos de fábrica”, lo que significa que los padres de Adán no pudieron haberle transmitido ninguna carencia o mutación perjudicial porque sencillamente no tenía padres, y lo mismo ocurre con Eva. Así que si dos hijos de los primeros progenitores a su vez tuvieran vástagos, estos no heredarían ninguna información perjudicial en su genética, sería prácticamente perfecta. Sencillamente no hay miedo de trasmitir fallos en la cadena genética cuando no existe ningún fallo que transmitir.

martes, 11 de octubre de 2011

Hogar


Es curioso, pero uno de los primeros recuerdos que tengo de cuando era pequeño es una mini aventura en la que me embarqué. No recuerdo muy bien el porqué, pero sí que sé que mi madre se había ido y yo no sabía adonde. Así que, pensando que sabía el camino que ella había tomado, fuera el que fuese, salí en su busca. Quien sepa dónde vivo sabe que para ir a cualquier sitio, tengo que bajar una cuesta, pues la urbanización donde está el piso de mis padres está en lo alto de un monte.
Así que me encaminé, por el camino que conocía hacia abajo, por donde alguna vez había acompañado a mi madre a comprar algo al supermercado. Todo lo que veía, me era familiar, así que yo estaba tranquilo.
Pero de repente, eso cambió. Me encontraba en un lugar inhóspito, del que apenas recordaba nada, y lo más traumático de todo, no sabía cómo volver al refugio seguro, conocido y amable que era mi casa.
La verdad, no recuerdo la parte de cómo volví a mi casa, supongo que me encontraría alguien y me llevaría de vuelta al lugar conocido. Y cada vez que pienso en este recuerdo me hace mucha gracia, porque no entiendo cómo pude perderme. El sitio donde la desesperación me embargó por no conocer el camino está muy cerca de mi casa, y solamente tienes que andar en línea recta para llegar, sin ninguna pérdida.
Yo soy de Béjar, en la provincia de Salamanca. Seguramente no sea el mejor lugar del mundo para vivir, pero a mí me encanta. No es un sitio muy grande, ni vive mucha gente, ni hay mucho trabajo, todo lo contrario, ni todo el mundo es simpático. Pero es el refugio seguro, conocido y amable que yo he conocido durante toda mi vida.
Muchas veces he salido de Béjar para ir a diferentes lugares. Cuando estudiaba en Salamanca, cuando fui a Estados Unidos, a Dublín, a Bruselas, a Marruecos, o ahora que estoy en Madrid. Y en cada sitio de todos estos, aún siendo lugares maravillosos, me he perdido, me he sentido solo y lejos de casa. Mucha gente pensará que ese lugar montañoso entre Castilla y Extremadura es peor lugar para vivir que Madrid, o que Bruselas, y no quiero yo discutírselo a nadie, es probable que tengan razón en algunos sentidos.
Pero cada vez que supero el Puerto de Vallejera, cada vez que miro a mi alrededor y me veo enredado en el exuberante verdor de las montañas bien tapadas por el tupido manto vegetal, me siento como aquel niño que, después de su corta pero emocionante aventura, vuelve a casa. A ese lugar, quizá no sencillo, ni generoso, ni cálido. Pero sí a ese rincón tan profundamente ligado al corazón que sin ninguna duda, con total seguridad, con sus virtudes y sus defectos, poder llamar hogar.

lunes, 10 de octubre de 2011

Libertad para Youcef


 Youcef Nadarkhani, así se llama. Por mucho que intenten ocultarlo o que pretendan restarle importancia no lo van a conseguir. Puede que logren sus fines a corto plazo pero su equivocación va mucho más allá de lo que jamás han supuesto.

Este iraní de 34 años, está casado y es padre de dos hijos, uno de 6 y otro de 8 años. Aunque nació y se crió en una familia musulmana, a los 19 años se convirtió al cristianismo y llegó a convertirse en el pastor de una red de iglesias evangélicas que supera los 400 miembros.

Lleva ya desde el 2009 teniendo problemas con la justicia, que lo atormenta para lograr que rechace su fe en Cristo y vuelva al “redil” de Mahoma. Incluso su mujer fue detenida y sentenciada a cadena perpetua por los mismos motivos, aunque fue liberada más tarde cuando lograron apelar la sentencia, labor nada sencilla en la justicia iraní. También han denunciado que la congregación cristiana de la zona está siendo hostigada, que ha habido muchas detenciones y hostigamientos por parte de la justicia. Durante todo este tiempo les advirtieron que si no se convertían al Islam les quitarían a sus hijos y los entregarían a una familia musulmana.

En octubre de 2009, Youcef fue a la escuela donde asistían sus hijos para protestar del hecho de que obligaban a aprender el Islam, en clara oposición a la constitución, que legisla libertad religiosa en el territorio. La policía secreta le llamó a comparecer ante un tribunal político y fue detenido por protestar, acusación que después volvió a cambiar al delito de apostasía y evangelización. Desde entonces ha estado preso. Han intentado por todos los medios convertirle de vuelta al Islam sin resultados, incluso le llegaron a medicar y decir que estaba loco.

El 23 de agosto del 2010, fue juzgado y el tribunal le sentenció a muerte verbalmente. Podrían recurrir la sentencia si hubiera sido por escrito, pero al ser verbal, esto imposibilita que se pueda protestar. La justicia iraní alega que ha tenido muchas ocasiones de retractarse y salir completamente libre pero está siendo muy obstinado.

Esta sentencia es firme, y las autoridades iraníes están tratando de ocultar y restar importancia al tema por todos los medios posibles. Este hombre va a ser asesinado, su mujer encarcelada, si tiene suerte y no corre la misma suerte que Youcef, y sus dos hijos entregados a una familia musulmana para que los críe.

Y todo esto está ocurriendo bajo el amparo y el apoyo de una nación, la iraní, que fundó junto con nuestro país, la alianza de civilizaciones, dando una clara muestra de la clase de alianza que está buscando esta gente.

Poco o nada podemos hacer nosotros, ya ha habido una petición formal por parte de Estados Unidos para que Youcef sea liberado, y numerosas organizaciones se están movilizando enormemente para salvar la vida de este hombre y para que cese la persecución de los cristianos por todo el mundo musulmán, pero cada grano de arena que aportemos es mucho más que importante. En estos momentos, ante el fanatismo intolerante y religioso, ante la injusticia más vil y más sucia, somos la boca de miles de personas como Youcef, que se juegan la vida a diario solamente por creer lo que se supone que no deben. Aquí os dejo un link para si queréis firmar para la liberación de Youcef, aunque si buscáis un poco, encontraréis muchas otras organizaciones que están recogiendo firmas para esto mismo.

En España sabemos de sobra qué es el fanatismo intolerante religioso, pues lo hemos sufrido en nuestras propias carnes hace no muchos años, en que era un delito pensar diferente, mucho más creer diferente. Estemos agradecidos por la libertad que gozamos y ayudemos a otros que no tienen esta suerte, a costa de su propia vida y la de su familia.

sábado, 8 de octubre de 2011

Crisis


 Estamos en crisis. Esto es algo que todo el mundo sabe desde que nuestro presidente nos lo informó. El paro está por las nubes, estamos sintiendo los recortes por todas partes, todo el mundo se está levantando contra las injusticias que vemos, la educación, la sanidad, los servicios públicos se están viendo afectados. Lo más probable es que dentro de poco cambie el color de nuestros gobernantes, y aún así nadie tiene la confianza suficiente como para decir que nos irá mejor con ellos. Mucha gente que había luchado durante años para lograr tener un hogar, ahora se ven en la calle, sin trabajo ni ayudas y sin esperanza de conseguir ninguna cosa. Ciertamente está todo muy mal, muchas cosas que habíamos conseguido a lo largo de nuestra historia a base de sacrificio, trabajo y tenacidad se está derrumbando como un castillo de naipes.

Y esta no es la única manera en que estamos en crisis. Todos podemos ver cómo, de la misma manera que de toda la vida, los niños jugábamos en la calle, hacíamos amigos, corríamos, hacíamos casetas en los árboles y usábamos nuestra imaginación para entretenernos, hoy en día se usan solamente algunos músculos de los dedos para pulsar teclas de una videoconsola. Esa es la máxima aspiración de los pequeños. Pero esto, aunque sea preocupante, no es lo peor. Esta mañana me contaban de botellones que hacían grupos de niños de 11 y 12 años durante las fiestas de Béjar, y de algún caso en que habían tenido que llevar a algún pequeño al hospital con un coma etílico. Si esto es lo que hemos logrado con nuestros pequeños, creo que la crisis económica se queda ciertamente corta al lado de la degeneración a la que estamos llegando. Cada vez la edad en que se practica sexo por primera vez desciende preocupantemente. Cuando escucho hablar a grupos de chavalillos que apenas superan la decena de años de existencia, me topo con auténticos expertos en temas de sexo, cuando veo a niñas, ya ni siquiera adolescentes, prácticamente desnudas por la calle, con ropas que no debería ponerse ni una mujer ya formada física y mentalmente para no ser confundida con una concubina, cuando soy testigo de pequeñas que se hacen amigas de, digamos, mala gente, y hacen lo que sea para que no les falte su dosis diaria, me doy cuenta que esta crisis sobrepasa todo lo que pudiéramos haber previsto.

La crisis económica que tenemos encima, no es nada en comparación con la crisis de valores que nos está sitiando. Ya conceptos como la familia, la autoridad, la amistad, el amor, el esfuerzo, la humildad o la generosidad no tienen ningún valor en medio de nuestra avanzada y libre sociedad. Han sido reemplazados por el aquí y el ahora. Nada más importa. Y si nuestros actos libres nos traen consecuencias, nuestra sociedad adolescente se ocupa de que no tengamos que pagarlas, y si el no tener que pagarlas pasa por segar una vida en nombre de la libertad, adelante con ello.

Realmente tengo miedo. Porque en un futuro, me gustaría ser padre. Y el traer un niño a este mundo en crisis, ya no económica, que me preocupa menos, sino moral, es algo peligroso, difícil, sacrificado. Y también porque tener que enfrentarse a todo esto no es sencillo ni agradable para mi, que se supone que ya estoy minimamente preparado para afrontarlo, así que para alguien indefenso, inocente y sin filtros apropiados, puede ser un bombardeo brutal de estupidez difícilmente soportable.

jueves, 29 de septiembre de 2011

David


Los gritos y la algarabía aún resonaban en su mente, recordando el pasado glorioso, mientras en los poros de su piel y en las gotas de su sudor atronaba con fuerza el duro presente. Parecía como si todo se fuera derrumbando cuando mejor estaba, en lo mejor de su vida.

Ahora el sol imponente quemaba la piel que antaño vistió delicadas telas de lino, ahora el estómago que se llenó del mejor vino y de los mayores manjares de la mesa del rey rugía de hambre, ahora aquellas piernas que montaron los regios corceles caminaban sin apenas fuerzas por entre las afiladas piedras del desierto. Pero aquello no era lo peor de todo, lo peor era que después de ver cómo una nación entera le aclamaba incluso por encima del rey, ahora era un proscrito, ahora debía huir para salvar su vida. Ahora le parecía una broma aquello que ocurrió hacía ya casi 10 años, cuando aún era un muchacho, un pequeño pastor, hijo menor de ocho, que pasaba su tiempo libre en el campo tocando el arpa y entonando bellos cantos en medio de un paisaje bucólico.

Fue una soleada tarde de primavera, él regresaba de los campos con las ovejas de Isaí, su padre. Estaba contento, siempre lo estaba cuando le bañaba el agradable calor del sol cuando aún no aprieta demasiado, le parecía como una mullida manta de lana, una que arropa, arrulla, pero no pesa. Y, ya de lejos, cuando aún no había entrado en Belén, su pueblo, vio como se acercaba corriendo Sama, su hermano. Extrañado, se acercó a ver qué quería.

Aquello sí que no se lo esperaba. Había llegado Samuel, profeta de Dios y Juez de Israel, él fue quien ungió como rey a Saúl, el actual monarca. Y este gran hombre, había ido a su casa a ofrecer sacrificios a Dios, era todo demasiado extraño.

Cuando llegaron a su casa, vieron cómo el revuelo se había extendido por todo el pueblo, era normal, no todos los días se tenía a una personalidad tan importante en la pequeña y desconocida Belén. Casi todo el pueblo estaba pendiente de lo que ocurría en la pequeña plaza que estaba frente a su casa. Allí, Samuel, con la ayuda de Isaí y sus hijos, estaban construyendo un altar de piedras para ofrecer un holocausto a Adonai. Cuando se estaban acercando, vio cómo su padre se acercó a Samuel y le introducía a su hijo pequeño, mientras le señalaba. Samuel se volvió y lo miró. Aquella mirada se quedó marcada en la mente del muchacho. Aquel personaje tan imponente, tan poderoso, envuelto en una capa tal de misticismo, sonrió profundamente al ver al chico, su cara expresaba una satisfacción abrumadora, recibió al pequeño con los brazos abiertos, gesto poco habitual en el anciano profeta, que de hecho, no era conocido por sus muestras de afecto, precisamente. El pequeño, amedrentado, se dejó abrazar sin saber muy bien qué ocurría allí. Entonces, Samuel se volvió a Isaí y le dijo: “Isaí, este es. Me ha hablado El Señor y me lo ha confirmado, tu hijo pequeño será el próximo rey.” Ese mismo día, David fue ungido como rey sobre toda Israel, Un chico de 12 años sustituiría al poderoso Saúl.

Y ahora allí estaba, acorralado por aquel a quien se suponía que debía sustituir en el trono, después de haber salvado a la nación, después de calmar al orgulloso rey con su habilidad y su música. Nada en su mente le hacía ver que aquello pudiera tener algún sentido. Dios se estaba burlando de él, en ese momento, parecía la opción más lógica, si no, no lograba ver el sentido de todo aquello. Los hombres que le acompañaban tenían hambre, así que decidió parar en Nob, a ver al sumo sacerdote Ahimelec, allí podrían comer pan y, quién sabe, quizá encontrar alguna respuesta a estas cuestiones que lo atormentaban.

Ya de lejos, el sumo sacerdote les vio. Llevaba el atuendo merecido a su cargo, con el efod con las doce piedras preciosas, la túnica, la corona de oro. Él era el encargado de velar porque la maquinaria de sacrificios a Dios nunca cesase, y que fuera del agrado del Altísimo. Su tarea era cubrir los pecados de su pueblo, mantener a Israel en paz con Dios. Salió a su encuentro, extrañado. Ahimelec conocía a David, y le conocía por ir acompañando a Saúl o a Jonatán, el príncipe, en alguna misión o a alguna batalla contra los filisteos, y obviamente, no le había visto con aquella pinta de moribundo. Los acompañó adentro sin hablarles, cruzaron entre el resto de los sacerdotes y la gente que había llegado para ofrecer sacrificios. Una vez estuvieron con un mínimo de intimidad, les habló.

-¿Cómo vienes tú solo, y nadie contigo? - La sequedad del sacerdote no pilló de improviso a David.

-Vengo en una misión secreta del rey, él me ordenó que nadie lo supiera. Y he pasado por aquí para ver si tienes algo que comer para mi y para mis criados, con algo de pan sería suficiente.

-No tengo pan normal, David. - Ahimelec bajó el tono de voz y miró para que nadie le escuchase excepto el joven. - Pero si me garantizas que tú y tus hombres venís puros y no habéis tocado mujer en los últimos días, puedo daros algo del pan sagrado de las ofrendas.

-Puedo garantizarlo, Ahimelec, mis acompañantes y yo no hemos visto siquiera mujer desde que salimos de palacio, de hecho, incluso allí estos chicos son santos.

El sacerdote sonrió y se dio la vuelta para ir a por los panes. Entonces David vio a Doeg, el edomita, uno de los principales de su enemigo, Saúl. Se agachó de repente y hizo aspavientos a sus hombres para que se escondieran. Cuando vio que se acercaba Ahimelec, se ocultó detrás de una cortina para que no le viera Doeg, mientras intentaba aparentar normalidad delante del sacerdote. Éste venía con una bandeja con 5 panes encima, ya solamente del olor, se le hacía la boca agua, pero ahora era otra la prioridad.

Tuvimos que salir rápidamente de la presencia de Saúl porque la orden que nos dio era muy urgente, así que no tuvimos ocasión de coger nuestras armas, ¿no tienes una lanza o una espada que pueda sernos útil?

-Esta casa no es casa de guerra, sino de paz. - El sacerdote volvió a bajar la voz y a mirar alrededor para que nadie les escuchara. - De todas maneras, tengo guardada la espada de Goliat, el gigante filisteo, a quien diste muerte en el valle de Ela.

Seguramente, si David tuviera que elegir un día en su vida como el más importante, ese sin duda fue aquel. Sus hermanos estaban en la guerra, contra los filisteos. Su padre le ordenó que fuera a llevarles comida y otras cosas que iban a necesitar. Y según estaba acercándose al campamento, escuchó desde el otro lado del valle una voz atronadora. Profería insultos contra Israel y contra Dios, y retaba a un judío para que fuera a batirse contra él. David se indignó, no podía entender cómo un hombre pudiera insultar al Dios de Israel, delante de todo su ejército y vivir para contarlo. Le preguntó a un soldado que vio por allí la razón por la que nadie había aceptado su reto, nadie podía insultar a Dios y seguir respirando.

-Nadie con dos dedos de frente querría enfrentarse a Goliat, niño. Tú no has visto a ese gigante de cerca, podría aplastarte solamente con pisarte. Si eres tan valiente, podrías ir tú mismo a matarle.

David sabía que él podía vencer a aquel hombre. Era muy fuerte, era un gigante, era temible, sí. Pero era un blasfemo, un enemigo de Dios, y él era el futuro rey, el ungido, el elegido por Dios. La elección estaba clara, lucharía con Goliat.

Que una piedra en la frente acabara con el enorme adversario era algo que nadie hubiera esperado. Ni siquiera dio tiempo al gigante a sacar su espada de la vaina. Cuando el filisteo estaba ya en el suelo, inmóvil, David agarró la espada y se la clavó en el pecho, lo había hecho. Había limpiado el nombre de su pueblo, de su Dios. Entonces el ejército de Israel salió de su campamento, celebrando, corriendo hacia el campamento de los filisteos al otro lado del valle. Esta batalla estaba ganada. 

Pero, entre la algarabía, se quedó mirando fijamente a la espada. Era muy extraña. Era una espada negra, nunca había visto una espada tan negra, tan brillante. Parecía como si el poder fluyera por su hoja. Cuando la empuñaba, se sentía invencible, parecía como si aquella espada le pudiera conceder todo aquello que quisiera. Quería aquella espada para sí, sería su premio por derrotar a tan formidable enemigo. 

Durante la celebración, se cantaba un cántico que a David le encantaba, le hacía sentir más cerca del trono, pero en realidad fue su sentencia de muerte. “Saúl mató a sus miles, David a sus diez miles” coreaba la gente a su paso. David estaba contentísimo, la satisfacción le salía por las orejas. Pero Saúl comenzó a pensar, aquel chiquillo podría llegar a hacerse demasiado famoso, él ya no contaba con el favor de Dios, y el joven sí. Podría pensar en robarle el trono, y eso no lo podría permitir, antes mataría al elegido de Dios. Para colmo de males, Samuel prefirió que aquella espada, la hoja negra de Goliat, permaneciera en Nod, en la casa del sumo sacerdote, como una ofrenda a Dios por aquella victoria.

Y dijo David – Ninguna espada como ella, dámela. - Mientras a su mente llegaban todas las respuestas que buscaba, y vislumbraba, al fin, después de tantos años, el camino hacia el trono prometido abierto, más abierto que nunca. Aquella espada garantizaría su supervivencia, y le daría todo aquello que soñara. Después de un tiempo con ella, contemplando su belleza, su delicadeza, y al mismo tiempo su poder, su misticismo, su profundidad, le llamó "La Rosa de Sharón", porque no había nada más bello, más valioso, más preciado que una rosa negra del valle de Sharón.

martes, 27 de septiembre de 2011

Money rules


Hace tan solo algunas decenas de años, solamente por no creer lo que “se debía creer” podías ser señalado, encarcelado o asesinado. En tiempos de Franco, el tener una opinión política podía suponer tu ruina, el cuestionarte minimamente cualquiera de los dogmas católicos podía traer tu mal, el pensar por ti mismo que algo de lo que se suponía que “estaba bien” no lo estaba tanto, podía acarrearte miseria. Y, viendo la manera en que evolucionó la sociedad con la caída del franquismo, la verdad es que pienso que realmente la inmensa mayoría de la sociedad estaba disconforme con ese sistema.

Y así ha sido durante toda la historia. La mayoría de la gente disconforme por la manera en que los que gobiernan guían sus destinos. El movimiento 15M es todo un ejemplo.

Nuestros gobiernos, que teóricamente deben velar por nuestro bien, parece que están velando por otros intereses.

Hace tiempo vi un video de alguien que se planteaba una pregunta. ¿Cómo es posible que los gobiernos estén más interesados en pagar los intereses de los créditos que en su propia sanidad o en su educación? El gobierno griego apenas tiene dinero para garantizar pensiones, sueldos de funcionarios y sanidad hasta el mes que viene, y sin embargo eso no es lo importante, lo importante es de qué manera conseguirán pagar los intereses del dinero prestado. En España estamos dispuestos a tocar la “intocable Constitución” para poder tener un techo de gastos que nos permita continuar devolviendo estos intereses. Todo esto no es algo que yo crea que es malo, ni que es bueno. No entiendo mucho de economía, pero ciertamente es algo que me llama la atención. No me parece algo normal que se de prioridad al pagar los desorbitados intereses a las grandes fortunas antes que a los ciudadanos que son los que más están sufriendo la crisis.

Y hoy, seguramente muchos de vosotros lo habréis visto, ha sido especialmente importante una entrevista que ayer mismo retransmitió un canal británico a un “broker” en el que decía que el euro va a caer, que los planes de rescate no van a funcionar y que él está la mar de contento con todo esto, pues le permite seguir ganando dinero a espuertas. Pero también dijo que el mundo no lo gobiernan los políticos, lo gobierna Goldman Sachs, es decir, la banca, el dinero.

Esto es algo que muchos de nosotros suponíamos desde hacía mucho, pero que te lo diga abiertamente alguien que está ahí dentro hace que te lo creas un poquito más.

En Islandia, aunque apenas se haya tocado el tema en los telediarios, hubo una autentica revolución. Allí el pueblo se adueñó del gobierno, frenó todo este robo institucional y castigó por lo penal a los responsables de la crisis y del paro, de la misma manera que se le puede castigar aun médico si comete un fallo gravísimo en una operación a vida o muerte, o de la misma manera que el conductor de un autobús escolar debe pagar si tiene un accidente con el bus cargado de niños por ir borracho. Y tomaron otra medida, decidieron dejar de pagar los intereses de los créditos. Lo que pasó entonces fue que los demás países decidieron que dejarían de pagar los intereses a las grandes fortunas islandesas. De esta manera, los que más dinero tenían en Islandia fueron los que dejaron de ganar tanto dinero (ojo, no digo que perdieran dinero, pues lo que se dejó de pagar fueron los intereses, no los créditos en sí mismos).

Si esto lo llevamos a nuestro país o a Grecia, nos encontramos que los que perderían con la operación de dejar de pagar los intereses serían las grandes fortunas, por lo tanto se decide que es mucho más importante salvar los negocios de 4 familias españolas que salvar los de varios millones. Y con cosas como esta podemos ver hasta qué punto este “broker” tenía razón.

Y lo más grave de todo esto, es que aún, casi todos los españoles, siguen planteándose si salvará a España el PP o el PSOE.

Entradas populares