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miércoles, 23 de enero de 2013

Ricos más ricos, pobres más pobres


La concentración de recursos en las manos del 1% más rico debilita la actividad económica y hace la vida más difícil para el resto

 Los 240.000 millones de dólares de ingresos netos que sólo en 2012 han acumulado las 100 personas más ricas del mundo podrían acabar cuatro veces con la pobreza extrema. Además, el 1% de las personas más pudientes del planeta han incrementado sus ganancias en un 60% en los últimos 20 años y la crisis financiera no ha hecho más que acelerar esta tendencia, en lugar de ralentizarla.

 Estas son dos de los datos que arroja el informe  The cost of inequality: how wealth and income extremes hurt us all  (El coste de la inequidad: cómo la riqueza y los ingresos extremos nos dañan a todos), realizado por IntermonOxfam  días antes de que comience el Foro Económico de Davos.

El estudio advierte de que la riqueza y los ingresos extremos no solo no son éticos, sino que además son económicamente ineficientes, políticamente corrosivos, dividen a la sociedad y son medioambientalmente destructivos.

José María Vera, director general de Intermón Oxfam, afirma que "no podemos seguir fingiendo que la generación de riqueza por unos pocos beneficiará al resto" - y muchas veces la realidad es la contraria. "La concentración de recursos en las manos del 1% más rico debilita la actividad económica y hace la vida más difícil para el resto - particularmente para los más vulnerables y los más pobres".
"En un mundo en el que incluso los recursos más básicos, como la tierra y el agua son cada día más escasos, no podemos permitirnos concentrar activos en las manos de unos pocos y dejar a la mayoría pelear por lo que queda."  Y es que se estima que cada una de las personas que integran el selecto grupo del 1% más rico del planeta utiliza unas 10.000 veces más carbono que un ciudadano norteamericano medio.

"Desde paraísos fiscales hasta débiles leyes de empleo, los más ricos se benefician de un sistema económico global que está amañado a su favor. Es hora de que nuestros líderes cambien el sistema para que funcione en el interés de toda la humanidad en lugar de hacerlo para una élite mundial". 

Sólo acabar con los paraísos fiscales - que albergan cerca de 32 billones de dólares (o una tercera parte de la riqueza global) podría generar 189.000 millones de dólares adicionales en recaudación impositiva.

 Como paradigma de la tendencia contraria se encuentra Brasil, que ha crecido rápidamente al tiempo que reducía la desigualdad - así como el éxito histórico de los Estados Unidos en los años 30 cuando se implantó el New Deal de Roosevelt que ayudó a reducir la desigualdad y a atajar los intereses espurios .

En esta misma línea se manifiesta Vera y asegura que "necesitamos un New Deal global para revertir décadas de incremento de la desigualdad. Como primer paso los líderes mundiales deberían comprometerse formalmente a reducir la desigualdad a los niveles existentes en 1990".

Fuentes: Agencias, Religión Digital
Editado por: Protestante Digital 2013

martes, 27 de noviembre de 2012

Economista indignado


Hoy os dejo con un vídeo de la mesa de debate que tuvo lugar en Elche a finales de septiembre, con motivo del cierre de la celebración de las XIX Jornadas Tributarias de la Comunidad Valenciana. El que habla es el economista catalán José María Gay. Atentos porque no tiene desperdicio, son 5 minutos que dan para hablar mucho. Ya me contaréis qué os parece.







“Este es un pais de chorizos, lo digo con todo el respeto... y el pueblo tiene que decir ¡basta! El Gobierno está propiciando el fraude fiscal. Son unos ineptos. Ni la patronal ni los sindicatos son independientes, están todos comprados con subvenciones. La gente de más de 45 años que esté en el paro no volverá a trabajar nunca más. Nuestros universitarios se van de este país, en los centros estamos preparándolos para que se vayan a trabajar a Alemania y Estados Unidos. Yo, seguramente, me iré, porque un país que no tiene capacidad de reacción, que no hay sentido de la revolución como tiene que ser... ¡Venga a desaparecer las empresas, venga a subir los impuestos, venga el IVA! …”

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Profetas de la crisis

Llevaba un tiempo viendo en facebook cómo algunos amigos colgaban un vídeo que se llamaba: "Se veía venir..." Dos abuelos de Soria predicen la crisis en 2007, pero no había tenido la oportunidad de verlo hasta hoy, y el caso es que me ha parecido de lo más curioso cómo la sabiduría de dos señores que, según ellos, apenas acudieron un año y poco al colegio, eclipsa y sobrepasa con creces los conocimientos de los teóricamente expertos en la materia que nos han metido en este embrollo que cariñosamente llamamos crisis económica.

Así que me gustaría compartir este vídeo con vosotros para que lo disfrutéis y que atendamos entre todos qué es lo que estos dos señores mayores, "incultos" y de pueblo tienen para enseñarnos acerca de economía y de esta crisis que nos atañe a todos.




Y visto esto, disfrutad de este 14 de noviembre, perfecto día para hacer huelga.

¡Un saludo!

martes, 15 de mayo de 2012

Los dos deudores


Hacía poco leía un artículo (aquí os dejo el link) en el que nos habla de la triste realidad para miles de españoles, y es la de ser testigos de cómo el banco se queda con tu casa por no ser capaz de terminar de pagarla. Y es que los desahucios están a la orden del día. Veía en el telediario hace un tiempo el caso de una familia que había avalado con la casa que tanto les había costado pagar para que su hijo pudiera comprarse una casa. El hijo se había quedado en paro y ahora se habían quedado sin la casa que se estaba comprando el hijo y el banco les había desahuciado su casa también.

Son casos muy tristes, y lo más triste es que están a la orden del día. En este mismo artículo también dice que desde el 2007, 350000 familias se habían quedado sin hogar a causa de esta práctica. Y como todos sabréis ya de sobra, de nada vale que vayas al director del banco en cuestión a rogarle, a suplicarle o a arrodillarte delante de él para que no te robe tu casa. Él cobra o tú te quedas en la calle. Punto.

Pues bien, en la Comunidad de Madrid, una de las primeras en número de desahucios, Caja Madrid, es decir, Bankia, ejecuta más del 80% de estas operaciones que dejan en la más absoluta indigencia a familias enteras. Hasta aquí, algunos pensarán, no es todo tan injusto. Después de todo, ellos prestan el dinero para las hipoteca con unas condiciones, condiciones que los “beneficiarios” aprueban con todas sus consecuencias, el quedarse con el aval la entidad bancaria si no se puede pagar forma parte del contrato, no se lo inventa el señor banquero, podríamos decir que hasta ahí, por muy desastroso o incluso cruel que sea, estrictamente hablando se está haciendo justicia. El banquero es libre de hacer que la ley se cumpla, que de hecho lo hace, es libre de no tener misericordia con la pobre gente que se queda en la calle, las cosas como son.

Pero el tema no queda ahí. No es que solamente la pobre gente que pierde un piso tiene que suplicar misericordia ante los oídos sordos y metálicos de los banqueros, es que los banqueros también tienen que pedir misericordia ante otro oídos, oídos que son mucho más generosos con ellos de lo que ellos son con los que realmente lo necesitan.

Esto me recuerda a una historia que contó Jesús hace ya 2000 años, y que nos viene al pelo en esta situación. Esta historia la podemos encontrar en la Biblia, en el libro de Mateo, capítulo 18, versículos 23 al 34, permitidme que lo parafrasee para que se entienda mejor.

Por lo cual, el reino de los cielos es semejante a un presidente del gobierno, que quiso analizar la economía de su país. Y comenzando a analizarla, le fue presentado un banquero que le debía diez mil millones de euros. Mas a este, no pudiendo pagar, mandó su presidente echarle en la cárcel, y a su mujer e hijos, con todo lo que tenía, y que pagase al estado. Entonces aquel banquero, postrado, le imploraba, diciendo: Señor presidente, ten paciencia conmigo, y yo lo pagaré todo. El presidente, movido a misericordia de aquel banquero, le soltó e hizo un fondo de rescate para salvar su entidad.

Y saliendo aquel banquero, halló a uno de sus clientes, que le debía cuarenta mil euros; y agarrándole, le ahogaba, diciendo: Págame lo que debes. Entonces su cliente, postrándose a sus pies, le rogaba, diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo. Mas él no quiso; sino fue, y le echó de su casa por no pagarle la deuda. Y viendo los periodistas lo que pasaba, se entristecieron mucho, y viniendo, declararon al presidente todo lo que había pasado. Entonces llamándole el presidente, le dijo: Banquero malvado, toda aquella deuda te perdoné y te rescaté con miles de millones, porque me rogaste: ¿No te convenía también a ti tener misericordia de tu cliente, como también yo tuve misericordia de ti? Entonces su presidente, enojado, le entregó a disposición judicial, hasta que pagase todo lo que le debía.

Creo que ha quedado bastante claro.

martes, 24 de abril de 2012

Pobres


El precioso BMW  se deslizaba por la maltrecha carretera rural que les devolvía del agradable fin de semana que habían pasado. El motor de gran cilindrada rugía y hacía girar las cabezas de todos los lugareños con los que se cruzaban, eran gente humilde, de esos que se ganan la vida con sus propias manos.

Miguel había reservado aquel fin de semana para pasarlo con su hijo, David. Tenía la firme intención de que aprendiera a valorar la suerte que tenía por haber nacido en esa familia, con aquella posición de privilegio, que supiera ver que no todo el mundo podía gastar tanto como ellos, que la gente normal sobrevivía con mucho menos. Había hecho ese viaje para que David viera lo pobres que eran aquellas gentes.

El fin de semana pasó. Habían estado en la casa de un familiar lejano con su familia. El pequeño se lo había pasado en grande, todo el día jugando con sus primos y construyendo mundos de fantasía de esos de los que solamente los niños son dueños. Miguel estaba seguro que después de aquella experiencia su pequeño se portaría mucho mejor al ver la suerte que tenía y lo desdichados que eran aquellos pueblerinos.

- ¿Qué te ha parecido el fin de semana, David?

- Me lo he pasado genial, papá. Muchas gracias por este fin de semana.

- Me alegro mucho de que te lo hayas pasado tan bien. – El padre sonrió a su hijo a través del espejo retrovisor. – ¿Has visto lo pobre que puede ser la gente?

- Sí, papá. Lo he visto.

- Y ¿qué has aprendido de este fin de semana?

- Pues he aprendido que nosotros tenemos un perro muy pequeñito, mientras que ellos tienen 4 perros enormes y preciosos. He aprendido que nosotros tenemos una piscina cuadrada y que ellos tienen un río tan grande que nunca se termina. – El gesto del padre comenzó a cambiar.- He aprendido que nosotros tenemos un jardín rodeado por un muro de ladrillos y ellos tienen un jardín que no tiene fin. He aprendido que nosotros tenemos lámparas en el techo porque no tenemos la suerte de tener un cielo lleno de estrellas como ellos. He aprendido que tenemos que viajar en este coche porque no podemos tener un caballo. He aprendido que tengo una habitación llena de juguetes porque no tengo un patio de juego que llega hasta el horizonte. He aprendido que no puedo jugar en la calle porque hay muchos coches y gente mala, mientras que ellos pueden jugar por todo el campo.

El padre ya estaba sin habla.

- Muchas gracias papá. Gracias por enseñarme lo pobres que somos.

jueves, 19 de abril de 2012

Españistán & Simiocracia


El año pasado, el dibujante Aleix Saló publicó un libro y su correspondiente vídeo-trailer llamado Españistán dando a conocer de una manera sencilla, clara y muy gráfica las razones que nos han llevado a esta crisis tan brutal que sufrimos en nuestro país.

Aquí os dejo el video-trailer para que lo disfrutéis.










ESPAÑISTÁN








Pues bien, una vez tenemos la crisis encima, cuando se supone que tendríamos que haber reaccionado para atajarla lo mejor y lo antes posible, es cuando más nos hemos dado cuenta por la clase de incompetentes que estamos gobernados. Este mismo mes, Aleix Saló ha sacado a la luz otro video-trailer llamado Simiocracia en el que nos sigue explicando, con su personal humor y de una manera tan gráfica como su anterior trabajo, la manera tan, digamos, rocambolesca con que nuestros dirigentes han hecho frente a las vacas flacas.

A continuación podéis ver el video-trailer.





SIMIOCRACIA





Y es que, como dice el principio de Hanlon y se molesta en recordarnos Aleix, "nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez."

jueves, 22 de marzo de 2012

¡1440€!


No sé si habéis visto la nueva promoción que ha sacado una marca de alimentos para vender sus productos. El premio es estupendo, te regalan, nada más y nada menos que 1440€ al día para gastártelos en lo que quieras. Es impresionante, ¿verdad? 

Pero eso no es todo, lo mejor es que no te los regala solamente una vez, es un regalo vitalicio, y ellos se comprometen a regalarte esos 1440€ al día durante todos los días de tu vida. 

Y aún la promoción va mucho más allá. ¿Cómo puede ser esto?, pues es tan increíble que esta marca de productos alimenticios tiene pensado hacer ganador de esta promoción ¡a todo el mundo que lo solicite!

¿Te imaginas? Es increíble, ¿verdad? ¡Se acabó la crisis para todos! Este premio puede ser tuyo con solo solicitarlo. En su página web tienen un pequeño cuestionario para que lo rellenes y te apuntes a esta insólita promoción. 

Solamente tiene un pero, y es que el dinero que te den, debes gastarlo y disfrutarlo en ese mismo día. No puedes ahorrarlo, son 1440€ para gastar cada día, sin reservas. Pero esto tampoco es tan mala noticia, ¿verdad? Porque tienes la garantía de que al día siguiente te esperarán otros 1440€ que, a su vez, tendrás que gastar durante las 24 horas de mañana.

Pues bien, aunque esta promoción está en plena vigencia, la verdad es que no es de ninguna marca de productos de alimentación. Es una promoción que, de hecho, no corresponde a ninguna empresa. Pero sí que podemos acogernos a ella, si queremos.

Hay otra diferencia entre la realidad y la promoción que os he planteado, y es que lo que tenemos cada día no son 1440€, sino 1440 minutos, cosa que, a mi juicio, es mucho mejor. Porque el dinero no nos da la oportunidad de disfrutar con aquella persona que te importa, no te regala la sonrisa, no te hace estar satisfecho, no puede comprar las puestas de sol. El dinero puede hacer muchas cosas, y es muy sensato usar parte de esos 1440 minutos que tenemos al día para conseguir dinero que nos ayude a sobrevivir y que nos de facilidades que no obtendríamos tumbados en el sofá, pero la riqueza de esta promoción no está en el brillo de las monedas. En este caso, el tiempo es mucho más que oro.

La grandeza de estos 1440 minutos es que mañana no estarán. Aunque pueda parecer una contradicción, la belleza de cada uno de esos minutos es que son únicos, que nadie ni nada te los robará, que son irremplazables, que cada día la cuenta de esta promoción se pone a cero, y todos los minutos que has desaprovechado se desvanecerán, pero darán paso a otros 1440 nuevos que te ofrecerán otras oportunidades nuevas para enmendar los errores que cometiste, que te darán facilidades para volver a sonreír, para aprender de los errores pasados y usarlos para que cada vez valgan más esos 1400 minutos diarios que nos regala esta promoción.

Hoy tienes una oportunidad de usar lo mejor posible este dineral que te regala la empresa de alimentación. Úsalos lo mejor que sepas, sonríe siempre que puedas, ayuda a los que te necesitan, disfruta de los tuyos, empléalos con cabeza y con responsabilidad, hazlo con todo tu corazón. Pero si fallas, si los desaprovechas, si te caes, que lo harás; no te preocupes. Mañana la cuenta se pondrá a 0, y tendrás otros 1440€, completamente nuevos, recién imprimidos. Listos para ser usados en curar las heridas del pasado, para levantarte, para que sigas aprendiendo, incluso para que vuelvas a caer en lo mismo y sigas aprendiendo a levantarte con cada vez más fuerza.

Enhorabuena, has sido premiado con esta fantástica recompensa. Es toda tuya, sin reservas, sin nada más que hacer que disfrutarla y cuidarla. ¿Qué vas a hacer con ella?

jueves, 23 de febrero de 2012

Madonna y Whitney Houston


Una nació del góspel, se arraigó en la fe en Jesús, y desde sus caudales de luz surgió de manera explosiva haciendo asombrar al mundo entero con su voz.  Whitney, la chica buena.

La otra fue contestaría, provocativa con la religión, seductora sin prejuicios ni límites. Más que explosiva con su voz, con sus maneras y puestas en escena.  La chica mala, Madonna.

Ambas de la misma generación. La chica buena se casó, pero con el hombre equivocado. La chica mala siguió arrasando con todo a su paso sin atarse a nada ni a nadie, salvo a ella misma.

Ambas probaron las drogas. Madonna no sufrió por ello: estaba llena de otras muchas cosas como proyectos, y pasiones intrascendentes pero intensas que la ayudaron a continuar sin atarse a las cadenas artificiales. Whitney se rompió, porque apostó por el amor humano y le falló; y se quedó vacía, atada al fracaso personal y –como ella dice- a la droga que era su marido Bobby Brown, del que después se acabó divorciando tras un matrimonio roto en mil pedazos y clavado como cristales rotos por todas las partes de su alma.

 Madonna, la chica mala sigue adelante . Es como una de los amigos de la historia del hijo pródigo, celebrando la vida, gastando lo que tiene, y lo que tienen sus compañeros de camino.

 La chica buena acaba de morir con 48 años . Logró empezar a recomponer los trozos de su vida en 2009. Pero con secuelas, altibajos, sufriendo también la crueldad de una sociedad que parece disfrutar viendo las debilidades de los grandes personajes, hurgando en sus heridas en vez de curarlas y vendarlas.

 Sin duda Whitney tomó una decisión equivocada en su matrimonio . Algo que nos debe hacer reflexionar sobre la importancia de elecciones decisivas en nuestra vida; de saber verlas desde una perspectiva que vaya más allá del momento.

 Pero de quienes llevamos un cierto camino recorrido ¿quién no se ha equivocado seriamente alguna vez? ¡Si sólo fuera una!  Es bueno apoyar a quienes tropiezan y caen. Más aún a quienes cojean porque les resulta difícil encontrar o entrar en el camino de vuelta a casa, a la verdad, a la gracia.

 Y nos duele enormemente que quien, con mucho esfuerzo, estaba de regreso a la casa del padre, esta hija pródiga moderna que ha sido Whitney Houston, haya muerto justo ahora que estaba viviendo el abrazo del perdón y la oportunidad de una vida nueva junto a los suyos. 

© Protestante Digital 2012

miércoles, 22 de febrero de 2012

Clase de economía


Un economista reputado estaba de vacaciones en un pueblo costero de Galicia. Le encantaba liberarse del stress y de las turbaciones de la gran ciudad paseando en la playa, contemplando cómo rompían las olas en las afiladas rocas del acantilado y charlando con la gente humilde del diminuto municipio.

Estaba paseando por el embarcadero del puerto cuando vio llegar a un paisano con su bote de madera. Venía de pescar. Traía tres hermosos atunes. Cuando los vio, le impactó el tamaño y la vistosidad de los pescados, y fue hacia el pescador para charlar acerca de su trabajo.

-Excelente trabajo con esos peces, son realmente buenos.

-Gracias, amigo.

-¿Cuánto tiempo has estado en el mar para conseguir pescarlos?

-Umm, pues… Llevo desde las 10 de la mañana, ahora son las 12 y cuarto, pues eso. Un par de horitas.

-¿Solo dos horas?, ¿y por qué no estás más tiempo pescando y consigues más atunes tan hermosos como estos?

-La verdad es que no lo necesito- Dijo el pescador- Con este pescado tengo suficiente para abastecer a mi familia por hoy.

-¿Qué haces con el resto del tiempo?

-Pues mira, amigo, no necesito madrugar por las mañanas, después paso tiempo con mis chicos, me echo la siesta con mi mujer, después doy un paseo con el perro y por la noche me tomo algo con mis amigos en la taberna. La verdad es que tengo una buena vida, no puedo quejarme.

-Bien, pues yo soy un economista muy importante, catedrático de una gran universidad, y si quieres puedo ayudarte.

-¡Oh!, ¡muy bien! Claro que me gustaría que me ayudaras. ¿A qué?

-Pues podría darte algunos consejos para que te fuera mejor en la vida. Para empezar, podrías pescar más tiempo cada día y así tendrías más atunes que vender en el mercado.

-Muy bien, ¿y después?

-Pues ganarías más dinero con los atunes, y con el sobrante podrías comprar un bote más grande, con mejores sistemas de pesca. Así aún pescarías más atunes que vender en el mercado y obtener mayores beneficios.

-¡Oh!, ya veo. ¿Y después?

-Como ganarías más dinero, podrías comprar más naves y contratar a personal para aún pescar más y tener más beneficios. Podrías llegar a tener una flota de barcos de gran tecnología y tener una empresa puntera de pesca de atunes a gran escala.

-Interesante, ¿y después qué haría?

-Pues después, podrías contactar con grandes compradores para conservas y hacer negocios directamente con ellos, sin tener que tratar con proveedores. De esta manera ganarías más dinero. Además, al tener más gente trabajando en tu empresa, tú podrías dedicarte a controlar todo el proceso y tratar con los empresarios directamente en lugar de salir a pescar con tus propias manos.

-¿Y después?

-Pues después podrías salir a bolsa, de manera que algunos de los mayores multimillonarios pudieran apostar por tu empresa y poner su dinero, por lo que la empresa crecería, aún tendrías más barcos e incluso podrías exportar a varios continentes tus atunes de gran calidad. Podrías ir a vivir a Nueva York, la capital de la economía mundial. Allí ganarías mucho más dinero, tanto dinero como quisieras.

-¿Y después?

-Después de ganar muchos millones, podrías recogerlos, e ir a vivir a un pueblecito pequeño, donde retirarte, después de 15 o 20 años de arduo trabajo. Allí podrías levantarte tarde, disfrutar de tus hijos, dar paseos con el perro, echarte la siesta con tu mujer e incluso ir cada noche a la taberna con amigos para tomar algo. Lo que es vivir bien.

-¿Y para qué voy a pasar 20 años trabajando para eso, si es lo que ya tengo?

lunes, 20 de febrero de 2012

Las tres caras de tonto

El verano del 2010 nos dieron la feliz noticia. Nos habían concedido la subvención. Habíamos hecho un proyecto para hacer un encuentro juvenil internacional en Klaipeda, Lituania. Y había sido elegido para ser subvencionado por la Unión Europea. Más de 13000€ nos fueron ingresados, el 70%, el resto nos lo darían al presentar la memoria. Así que con ese dinero nos pusimos a trabajar duro para prepararlo todo y poder ir con un grupo de 25 bejaranos a la otra punta de Europa.

El caso es que quienes debían haber hecho su parte, allí en Klaipeda, no hicieron nada y, frustrados, vimos como fue imposible llevar a cabo nuestra aventura. La semana pasada nos llegó el email del Instituto de la Juventud para que devolvamos el dinero de la subvención. Y a ello fuimos esta mañana el presidente de nuestra asociación y yo.

13.137,60€

Solamente la cantidad da vértigo. Devolver este dinero nos deja sin apenas nada para afrontar el año, pero así son las cosas.

-Queremos hacer una transferencia. A esta cuenta. -Nos costará uno o dos euros, pensábamos según íbamos al banco.- ¿Cuánto nos puede costar?

-No lo sé aún, pero va a valer, ¿eh?.

-¿Cuánto?

-Según el tipo de cuenta. ¿A qué banco es?

-Banco de España.

-Bien, ahora mismo se lo digo. ¿Qué pongo en concepto?

-Pon devolución, y después el código este. Sí, ese, el de abajo.

-Bien, pues ya lo tengo. Tendrá un coste de 65€.

Primer momento de cara de tontos. 65€. Por hacer una transferencia. Por dar a unos botones y que unos números pasen de estar en el BBVA a estar en el Banco de España. Uno o dos  euros pensábamos, ¡qué tontos!

¿Cómo puede ser? 65€ supone que nos quedemos sin prácticamente dinero para sobrevivir durante este año. 65€ por deshacernos de 13000€.

-Esta transferencia estará lista durante el día de hoy. Es una transferencia especial de grandes capitales y hoy estará. -Luego nos estuvo contando algo de que las transferencias van por oleadas.

-¿Y no hay nada que podamos hacer para que no salga tan caro?

-Pueden ir a hablar con el director, es posible que él os dé otro tipo de condiciones.

Y allá que fuimos. No sin antes esperar un buen rato ante el despacho del director hasta que saliera la mujer que estaba dentro. Durante esta espera, no faltaron los necesarios comentarios acerca del robo a mano armada que supone esto, que los mayores ladrones de este país son legales y ricos ya de por sí. Son los bancos. Es del todo indignante que cueste una transferencia al Banco de España 65€. Incluso se paseó por nuestra conversación el hecho de las facilidades que están dando, tanto los poderes políticos como financieros para que todo estalle en pedazos y la gente empiece a salir a la calle, ya no con pancartas y con megáfonos, sino con piedras y cócteles molotov. Todo eso mientras, en una de las cajas, una chica trataba con los banqueros la manera en que pagaría todas las deudas que tenía y sacaría adelante a su familia, todo a la vez.

Pudimos entrar al despacho del gran jefe.

Le explicamos la situación. Nos mira con condescendencia. Se pone a teclear en el ordenador. Nos dice que si cambia no se qué, va a haber un 50% de rebaja. Puede hacernos el favor, parece. Un favor que se resume en que solamente nos robarán 33€. Demos gracias.

Llamo al tesorero de la asociación. Le explico. -Es mejor pagar 30€ que ir 30 días a la cárcel-, es su contestación. Nos duele, pero continuamos adelante. Puestos a ser robados, por lo menos pongamos nuestra mejor cara para que parezca que no nos duele. Pero duele. Duele y la sensación de dar las gracias por ser atracado es algo para lo que no te preparan en clase.

-Para cambiar las condiciones, tenemos que esperar un día o dos.

-Pero no podemos hacerlo otro día que no sea hoy. Necesitamos las firmas de los dos para poder hacer algo en la cuenta y yo voy a Madrid esta tarde. ¿No podemos hacerlo ahora, y cuando tengamos ese cambio que nos devuelvan el dinero?

La sonrisa mafiosa del gran jefe, al otro lado de la mesa del despacho fue lo que más me impactó de la mañana. -Somos bancos, aquí no se devuelve el dinero.

Segunda cara de tonto. Se acababan las opciones. 65€. Robo a mano armada. Serán desgraciados...

-¿Y si sacamos el dinero en metálico y lo ingresamos directamente?

-¿Vais a ir hasta Valladolid a llevarlo?

Imposible, tenemos que ceder. Tenemos que bajarnos los pantalones y poner la mejor cara posible.

Aceptamos. Que nos roben. Mejor eso a ir a la cárcel por no devolver lo que no es nuestro.

El gran jefe se pone a hacer la operación. Nos pide todos los datos. Al poco tiempo nos mira con cara de enfado.

-¿Quién os ha hecho la operación antes?

-En la caja de más acá.

-Bien, ya hablaré yo con él. La operación cuesta 1€.

Tercera cara de tonto de la mañana.

viernes, 3 de febrero de 2012

El dinero III: Feudalismo


En la última entrega de la serie del dinero, nos quedamos a mediados del siglo XX, cuando para mantener estable el precio del dinero, se decidió que solamente el dólar fuera convertible en oro, y el resto de las monedas, en dólares. Pero para llegar hasta ese punto, tuvieron que pasar muchas cosas, y muchas de las cuales no fueron tan sencillas y simples como explicaba, pues miles de años dan para mucho. Hoy me gustaría contaros una excepción a esta progresión, por la que, teóricamente, tendríamos que siempre ir hacia algo nuevo sin “involucionar”. Pero no es una excepción cualquiera, es una excepción que se extendió por toda Europa y se alargó durante siglos.

La economía florecía por la cuenca mediterránea durante siglos, mediante un comercio boyante impulsado por la paz y la protección reinante en el “gran lago romano”, los grandes puertos y la inmensa red de calzadas construidas con los impuestos de millones de almas, unido a la facilidad logística que supone un sistema monetario unificado y la tremenda ventaja de tener únicamente dos lenguas para todo el imperio, hicieron que lugares tan lejanos como Gran Bretaña y Jerusalén estuvieran tan unidas como hoy lo están París y Madrid. En estas condiciones, y siempre bajo el amparo imperial, la economía para los comerciantes solamente podía ir a mejor.

Pero esta situación ideal, casi utópica, no podía durar eternamente. Al igual que los vándalos, de los que hablábamos el otro día, otros muchos pueblos germánicos atravesaron las fronteras del imperio e invadieron toda la zona occidental. Así, con los vándalos en el norte de África, los visigodos en Hispania, los lombardos en la península Itálica, los francos en la Galia y los anglos y los sajones en las islas británicas, entre otros, se fue apagando la Pax Romana, florecieron los piratas, los asaltadores, la situación idílica terminó y el comercio fue reduciéndose.

Pero el fin definitivo llegó con el avance árabe. Empezaron asolando el imperio bizantino, pero pronto se expandieron por África, desembarcaron en el reino visigodo de Toledo y llegaron hasta el mismo corazón de la Galia donde por fin, fueron detenidos.

A resultas de esto, el comercio tuvo que replegarse. El Mar Mediterráneo, tan seguro y afable antaño, se había convertido en un nido de víboras. Así, la economía se vio forzada a localizarse y que cada zona sobreviviese con sus propios recursos. De esta manera, en la época carolingia, era complicado encontrar monedas, tan abundantes unos siglos atrás.

En estas circunstancias, la tierra valía mucho más que el dinero por eso, llegó a ser la principal moneda de cambio. Los grandes señores ya no querían grandes riquezas, sino extensiones de tierras cuanto más grandes y fértiles, mejor. Cuando los reyes querían pagar a un siervo, no le daban honores ni riquezas, le pagaban con tierras. De esta manera, las grandes extensiones que pertenecían a los grandes señores, poco a poco fueron dividiéndose en porciones de tierra más pequeñas por diferentes pagos a los súbditos que, a cambio, les debían lealtad y honor. Y así nació el feudalismo.

Pero este sistema tenía un gran problema, y es que las tierras son un bien tangible, explotable e innegable, pero la lealtad y el honor son bienes, digamos, efímeros. Así, el poder real e imperial fue desvaneciéndose entre los diferentes nobles, en detrimento de los reyes o emperadores, y pronto se convirtieron los propios nobles en personajes mucho más influyentes e importantes que incluso algunos reyes a los que supuestamente debían lealtad. Esto provocó que se sucedieran las guerras y las confrontaciones entre diferentes nobles del mismo estado, debilitando la cristiandad y postergando tanto tiempo la reacción lógica ante los avances imperialistas de los musulmanes, las cruzadas.

martes, 31 de enero de 2012

El amortiguador


Según la Encuesta de Población Activa correspondiente al primer trimestre de 2011, la cifra de desempleados en España es de 4.978.300, con una tasa de desempleo del 21,52% (Fuente de la EPA Encuesta de Población Activa del INE). Desde 2009, España tiene la tasa de desempleo más alta del primer mundo. La tasa deparo juvenil en España es del 43,61%. El 27 de enero de 2012 se llegó al máximo histórico de paro. La Encuesta de Población Activa cierró el pasado año con una tasa de paro del 22,85%, 5.273.600 personas sin trabajo. Nunca en la historia ha habido tantas personas desempleadas en España. (Wikipedia)

Más de un cuarto de millón de familias, sobreviven sin ningún tipo de ingreso, lo que representa un 52,9% más que en la misma fecha del año pasado. (Eleconomista.es)

La pregunta es necesaria: ¿cómo es posible que, ante tal situación, no haya disturbios graves?

¿Cómo puede ser que sobreviva esa gente, todos esos miles o millones de personas que no tienen absolutamente nada que llevarse a la boca? La respuesta es muy simple, la podemos encontrar en la institución más antigua de la historia y que más atacada está siendo durante los últimos años. La familia.

Porque el hecho es que cuando la gente se vuelve más peligrosa, es cuando no tiene nada que perder. Y alguien que ve que la única manera de dar de comer a sus hijos pasa por delinquir, va a tener más estima por la vida de su progenie que por la contemplación de las leyes o el bienestar de los demás. La única razón por la que, en España, no tenemos a medio país en las calles asaltando tiendas y secuestrando millonarios es por tener un amortiguador tan valioso como el que tenemos, y no apreciamos, como tantas otras cosas, hasta que lo necesitamos de verdad.

Según Jesús Martínez de Rioja: “Es evidente que la familia actúa como amortiguador en tiempos de crisis. Su papel está probado y ayuda a sobreponerse a las dificultades”. Sin embargo, agrega, “esa relevancia no encuentra siempre reflejo en los medios de comunicación ni un apoyo proporcionado por parte de las instituciones y las grandes empresas”.

Sabemos que hay miles de familias que han tenido que volver a la casa de los abuelos, incluso muchas familias numerosas que sobreviven únicamente con la pensión de jubilación de los mayores del clan familiar. Sabemos también de muchos que, aunque tengan que vender el coche, dejar las llaves del piso a medio pagar en la entidad bancaria, aunque tengan que renunciar a todo lo que tuvieron y perdieron junto con su trabajo, siempre queda en casa de papá y mamá un último recurso. Y todo esto es gracias al arraigo que tiene en nuestra cultura la familia, aún en medio de todos los ataques que está sufriendo y que vivimos en el tiempo en que uno de cada dos matrimonios acaba en divorcio.

Hoy me gustaría defender el valor de la familia, ya no solamente como la última salida en una situación de desesperanza y el freno al caos total de nuestra sociedad en crisis, sino como la primera escuela, el entrenamiento para la vida, el lugar donde aprender lo que es la disciplina, la obediencia, el compañerismo, la importancia de compartir, de tenerse a uno mismo como parte de algo, y no como un individuo ajeno al mundo, el valor de la autoridad, de la responsabilidad, a sentirse valioso, protegido, protector, como ese lugar al que acudir en busca de ayuda para problemas, pero también para ayudar a otros, para compartir alegrías, para tener hombros sobre los que llorar y lo más importante, donde aprender a ciencia cierta, sin ningún tipo de reservas ni de excusas, lo que significa el amor.

martes, 24 de enero de 2012

La hoguera


Hace algunos años, el empleo de un miembro de la familia (generalmente el padre) era suficiente para que toda la familia sobreviviera. De una manera más o menos modesta, el hecho es que era mucho más fácil que un cónyuge (generalmente la mujer) se dedicara al hogar y a criar a los niños. Así ha sido durante cientos, miles de años. Sin embargo, actualmente nos estamos viendo en la situación de tener los sueldos más altos, el nivel adquisitivo más grande desde que tenemos constancia y, sin embargo, tenemos serias dificultades para llegar a fin de mes mientras hacen horas extras tanto el padre como la madre de la familia, sin tener  tiempo para la casa ni para los hijos, teniendo que contratar una asistenta para que atienda las labores del hogar y una guardería o colegio privado con comedor para los niños. No hay otra manera, hay que trabajar mucho más para poder costear tantas cosas como tenemos y “necesitamos”.

Cada vez todo está mucho más caro, y no solamente eso, sino que cada vez son necesarias más cosas. Por ejemplo, pagar la factura de Internet, del móvil o de la luz no era un problema hace 100 años, sencillamente porque, aunque a nosotros nos parezca imposible, vivían sin todo eso. No porque fueran más independientes y “perroflautas” que nosotros, sino por la sencilla razón de que estas cosas no existían, y no se habían convertido en algo tan sumamente necesario como nosotros lo tenemos. No tenían que pagar el seguro del coche, ni los libros de los niños cada septiembre, no se tenían que preocupar por pagar la comunidad ni el alquiler de la plaza de garaje. Antes tenían mucho menos que ahora, pero el hecho es que antes la vida era mucho más sencilla.Por no hablar de la manera en que los precios de todo han ido subiendo mientras los salarios han ido bajando, claro.

Vivimos en la cultura del consumismo, esto es algo que todos sabemos. Hoy en día, cuando más tengamos, más felices somos, o al menos así es como debería ser, y así es como todo el mundo nos vende que tiene que ser. Vivimos en la cultura de la grandeza, de la extravagancia, del culto a la posesión. Y muchas veces, según mi punto de vista al menos, nos dejamos llevar por la tontería de nuestro alrededor y empezamos a ver normales algunas cosas que, si nos paramos a pensar, son un absurdo como la copa de un pino.

Por poner un ejemplo. Todos sabemos la importancia de poder desenvolvernos en el idioma inglés para poder obtener un trabajo. Hoy en día hasta para ser basurero necesitamos saber inglés, prácticamente. Sin embargo, paradojas de la vida, para aquellas personas que realmente deberían ser conocedoras de este idioma, como por ejemplo los diplomáticos o parlamentarios, no solamente no es necesario, sino que de hecho la mayoría lo desconoce. Cuando visité el Parlamento Europeo en Bruselas, me llamó mucho la atención la cantidad de dinero que se invierte en traductores para que todos los eurodiputados se enteren de lo que hablan unos y otros. El artículo 138 del reglamento de la cámara dice: "Todos los diputados tendrán derecho a expresarse en el Parlamento en la lengua oficial de su elección". Nos parece algo normal, es lógico que en un parlamento con tantas lenguas y tantos orgullos nacionales por herir, se traduzca todo a todos los idiomas. Pero el caso es que allí están representantes de 22 lenguas diferentes, lo que significa que para tener todas las opciones de traducciones de lenguas posibles necesitamos más de 500 combinaciones con traductores acreditados. Esto es mucho dinero, demasiado. Por no hablar de las traducciones de todos los documentos a todas y cada una de las lenguas. En total, 163 millones de euros en traducciones solamente en la eurocámara en el 2003, mucho de esto en gastos que podrían haber ahorrado por contratarse servicios que no se utilizaron finalmente. Y todo esto por no obligar a dominar la lengua inglesa, por ejemplo, a todos los que allí nos representan Y esto ocurre también en España, solamente en el Senado se gastan casi 12000 euros en gastos de traducción cada sesión. Esto en un país en el que todo el mundo habla el mismo idioma. Lo siento si hiero sensibilidades nacionales, pero me parece una soberana tontería y despilfarro.

Así, en el momento en que más tenemos y de más calidad de nuestra historia, en un momento idílico para disfrutar de la abundancia, de la tecnología, de las oportunidades. Es ahora cuando estamos más preocupados por sobrevivir, cuando más trabajamos para obtener el pan, cuando menos disfrutamos de nuestros hijos. Pagamos a gente para que limpie nuestras casas y eduque a nuestra progenie, para poder tener el privilegio de trabajar para pagarlo.

Mi madre siempre que puede me recuerda algo que decían los indios acerca de los colonos, y que es perfectamente aplicable a lo que nos sucede hoy en día. “El piel roja hace hogueras pequeñas y se junta, mientras el hombre blanco hace hogueras grandes y se aleja.”

sábado, 7 de enero de 2012

El dinero II: Patrón oro

El pasado 15 de noviembre, reduje la extensa historia que condujo a la creación del dinero en una historieta que nos contaba la manera en que el trueque llevó necesariamente, por razones de logística y comodidad, al uso de un comercio con bienes que, aunque no tuvieran un uso en sí mismos, valían para intercambiarlos por otros bienes o servicios. 

En el cuento narraba cómo una comunidad comenzó a usar pepitas de oro como bien intercambiable, pero la historia nos cuenta cómo fueron muchos otros objetos los que fueron usados de esta manera como alimentos, conchas, otras piedras preciosas o incluso plumas, al terminar la Segunda Guerra Mundial, se llegó a usar como moneda de cambio el chocolate. La única condición para estos bienes de intercambio era que todos los que lo usaban lo apreciaran y lo aceptaran como moneda de cambio valiosa. Tanto es así que incluso hoy en día se usan como moneda de cambio en las prisiones cigarrillos, y son usados de esta manera incluso por los no fumadores, sabedores que pueden intercambiarlos por bienes y servicios.

Con el tiempo, se comenzó a extender el oro y la plata como dinero por todo el mundo mediterráneo por su facilidad de conservación y movilidad. Pero esto tenía un problema, y es que si se usaban piezas de oro, o bien eran demasiado valiosas para la gente de a pie, o bien demasiado pequeñas para que se pudieran usar de una manera normal, mucho más para no perderlas. Entonces se comenzaron a usar mezcladas con otros materiales para que su valor dependiera de la cantidad de oro o de plata que contenía.

Pero esto llevó a que, como suele pasar, saliera a relucir la picaresca y se solían usar mezclas de baja calidad para engañar a los incautos. Entonces los reinos y los gobernantes tomaron cartas en el asunto, y comenzaron a acuñar monedas oficiales que, mientras servían de método de publicidad de los gobernantes, daban su aval a la calidad de las monedas, poniendo punto y final a los intentos de particulares de lucrarse con monedas de baja calidad. Así, comenzaron a circular monedas de metales preciosos en mayor o menor cantidad y con las efigies de diferentes reyes, reinas o símbolos de imperios y naciones, y así continuó siendo durante miles de años.

Pero la evolución, aunque tardó en llegar, no paró en las monedas de metales preciosos. Los estados comenzaron a emitir monedas que, en sí mismas carecían de valor, pero se basaban en el oro o la plata que había en las reservas del estado o banco en cuestión. De esta manera, se introdujo el billete, un papel que básicamente era un cheque al portador, es decir, este papel significaba que quien lo poseyera tenía el derecho de ir al banco o a la entidad que lo emite para que les de la cantidad de oro consecuente.

Durante los siglos XVIII y XIX se usaron los patrones oro y plata, aunque en la Primera Guerra Mundial, se impuso el patrón oro para todos los estados y sistemas monetarios. Pero llegó la crisis del 29, en que la desconfianza en el sistema económico llevó a que millones de personas se presentaran en los bancos para reclamar el oro que valían los billetes que tenían. Esto, acompañado, o más bien generado, por una crisis bursátil, llevó a la bancarrota de los estados y de las familias. Para que no volviera a suceder, se prohibió que los particulares pudieran cambiar el papel-moneda en oro.

A través de la segunda mitad del siglo XX, todo cambió tan rápido y fuera de control que se impuso una nueva evolución al finalizar la Segunda Guerra Mundial. Este cambio se llamó Bretton Woods, y se basaba en que la moneda de cambio seguiría siendo el oro, pero con un precio en dólares, es decir, que todas las divisas serían convertibles en dólares estadounidenses y sólo el dólar estadounidense sería convertible en lingotes de oro a razón de 35 dólares por onza para los gobiernos extranjeros.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

La partida


Todos nacemos con unas cuantas cartas en la mano. No todos iniciamos esta partida con las mismas, ni siquiera parecidas ni en el mismo número. Pero el hecho es que todos y cada uno comenzamos esta partida de la vida con alguna carta, alguna valiosa manera de sacar jugo de los años que viviremos en esta mota de polvo del universo.

Creo que  todos conocemos casos de gente que ha disfrutado de todo en la vida, que su familia tenía dinero, que han tenido oportunidades para triunfar y que las han aprovechado, que eran trabajadores, entusiasmados con lo que hacían y les ha ido realmente bien. Que lo han conseguido. Son gente que nació con buenas cartas en la mano, que las han sabido jugar correctamente y que, al menos aparentemente, van ganando su partida.

También están los casos de aquellos que lo tienen todo, nacen con unas cartas inmejorables, y sin embargo, las juegan desastrosamente. Todos conocemos también casos de aquellos que han nacido en buenas familias, con todo en la vida, con dinero, oportunidades, incluso atractivo físico, absolutamente todo lo que puedan necesitar, al menos aparentemente, para ser felices. Y sin embargo acaban fatal, parece una tragedia, como una maldición que cayó sobre ellos y el negro del sudario les envuelve por una decisión fallida, o una cadena de ellas. Vienen a mi mente personajes como Lady Di, Heath Ledger o Michael Jackson. Ejemplos de poderosos y gente que lo tenían todo que mueren en las peores circunstancias por errores.

Otro caso que nos podemos encontrar en la vida son aquellas personas que tienen cartas normales, nada del otro mundo, o incluso podríamos considerar que tienen malas cartas, no tuvieron suerte en el reparto. Teniendo estas cartas, cualquiera podría pensar que se rendirían a la evidencia y que dejarían de luchar, que se conformarían con sobrevivir y tratar de hacer el menor ruido posible. Sin embargo, luchan. Conscientes de sus propias miserias, se lanzan a cumplir sus sueños amparados por la fuerza que da la esperanza. Estas “flores que crecen en medio de la basura” son casos raros que logran triunfar partiendo de una base mucho más baja que otros que triunfan. Desde luego nadie pensaría que triunfaran con aquellas cartas en la mano. Pero juegan con brillantez y arduo trabajo cada carta, poniendo toda la carne en el asador. Estos personajes son dignos de admiración. No faltan los casos de grandes compañías informáticas que comenzaron en un garaje, con un par de adolescentes buscando ganarse la vida de una manera modesta.

Y el último caso, el que lamentablemente más nos tiene acostumbrada la vida, es el de aquellos que no parten con buenas cartas en la mano, algo normal o incluso malo, al menos desde el punto de vista del poseedor de aquella mano. La verdad es que pocas son las ocasiones en que alguien reconoce que tiene buena mano, nos gusta quejarnos demasiado. Al tener estas cartas tan “malas”, el poseedor piensa que no merece la pena luchar por absolutamente nada. Así que malgasta sus cartas a la menor, sin buscar su bien, sin intentar ganar una mano siquiera. Me da mucha pena el ver, según ando por la calle, adolescentes que han entregado algunas de sus mejores cartas a jugadas tan penosas como las drogas, gente que apuesta todo por alguien a quien quiere, cuando resulta que lo único que obtiene a cambio es desprecio, y ahí sigue, entregando una y otra vez sus mejores cartas al dolor, conociendo perfectamente el resultado de la jugada. Los casos de aquellos que no tienen dinero para alimentar a sus familias, y sin embargo, gastan lo poco que tienen en alcohol o en juego son ejemplos perfectos para los jugadores de este último tipo.

La partida que jugamos es a vida o muerte. No nos jugamos el honor, unas fichas ni unos euros. Nacemos con unas cartas, que debemos jugar lo mejor que podamos. Está claro que podemos tener un golpe de suerte y robar de la bajara en algún momento una carta que cambie el sino de nuestra partida, o todo lo contrario, recibir un varapalo en forma de carta desastrosa que nos hunda en aquel lugar del que nos costará sangre, sudor y lágrimas salir. Pero lo que está claro en esta partida es que lo más importante de todo no son las cartas que tenemos en nuestra mano. Es algo importante, claro está, pero en ninguna manera determinante para el cómo acabaremos. Lo más importante es qué haremos con esas cartas que tenemos, a qué jugadas las apostaremos, en qué momento enseñaremos los ases que teníamos guardados.

¿Qué jugadas haremos? ¿De dónde aprenderemos a usar nuestras cartas de la mejor manera posible? ¿Hay alguna manera de tener la garantía de saber que ganaremos esta partida cósmica? La verdad es que hay tantas soluciones a estas preguntas casi como personas habitan nuestro mundo, y como en casi todo en lo que podemos encontrar varias respuestas, no todo el mundo puede tener razón. La prueba es evidente viendo la cantidad ingente de personas que fallan estrepitosamente en sus apuestas y lo pierden todo.

¿Cuál es la jugada más importante? ¿Hay algo lo suficientemente importante para apostarlo todo y asegurame la victoria? ¿Algún órdago a la vista? Hay algunos que dirán que si lo apuestas todo al dinero, si te conviertes en un millonario, ganarás esta partida. O que si encuentras a alguien que te quiera lo suficiente y tal y como eres, obtendrás la victoria. O que si logras acumular suficiente poder para que los demás bailen a tu son, o quizá si tienes fama y la gente te admira.

Yo os propongo una solución. Una que sé que merece la pena para asegurarnos la victoria de nuestra partida, esta en la que, queramos o no, tenemos que jugar, pues se trata de nuestra propia vida. Creo que para aprender a hacer nuestras jugadas de quien mejor podemos fiarnos es de Dios mismo, de nuestro Creador. Él nos dejó en su Palabra cuales eran las mejores jugadas, a dónde debíamos apostar ese as que tenemos reservado. Cual era el órdago más importante de nuestras vidas. El resto de las cosas poco importan. En el evangelio de Mateo, Jesús mismo dice: “Porque, ¿qué aprovechará el hombre, si ganare el mundo entero, pero pierde su propia alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?”

No estoy hablando de una victoria física, de una que te concederá favores entre los hombres como los triunfadores que estamos acostumbrados a ver. Te estoy diciendo que en la Biblia está descrita la manera en que Jesús ya ganó esa partida por ti, la manera en que te ofrece esa victoria de una forma absolutamente gratuita y el medio por el que podrás disfrutar de esta victoria de una manera completa y eterna.

lunes, 21 de noviembre de 2011

La Gran Vía


Fernando estaba sentado en su despacho, detrás de su imponente mesa de nogal, refinadamente tallada. Detrás, estaban colgados algunos cuadros carísimos que había comprado en pujas a las que solía acudir para adquirir las nuevas tendencias del arte. Su despacho estaba situado en pleno centro de Madrid, en la Gran Vía.

Era el dueño de una de las empresas que más habían crecido en medio de la crisis internacional que asola los mercados. El negocio en Internet va viento en popa, sobre todo aquellos que prometen ganancias fáciles con solo un golpe de suerte, y de eso se había aprovechado Fernando. Una casa de apuestas en Internet había multiplicado las cifras de su cuenta bancaria, sus ceros habían crecido como la espuma. Entonces, con sus cuentas subiendo vertiginosamente, se sintió capacitado para comenzar a invertir en bolsa, quería llegar a ser uno de aquellos hombres que decidían cosas realmente importantes. Llevaba 2 años confiando sus abultados ahorros al oleaje de las compras, las ventas y las primas de riesgo, hasta ahora le había ido bien.

Pero aquella mañana le llamaron, era su inversor. El caso es que aquella empresa lituana en que había invertido medio millón de euros había quebrado. Nunca se había encontrado en una situación como aquella. No lo entendía, dos meses atrás, cuando hizo esa inversión, aconsejado por alguien que presumiblemente entendía mucho del tema, parecía una ganancia segura, un mero trámite. Pero el caso es que todo se había desmoronado a marchas forzadas, sin tener tiempo a reaccionar. Fernando estaba furioso, hablaba con aquel que le había hecho perder una barbaridad de millones de las antiguas pesetas, no tenía excusa, le pagaba para ganar dinero y resulta que lo estaba perdiendo. El pobre hombre que se encontraba al otro lado del aparato trataba de excusarse y pedir perdón, aseguraba que no volvería a pasar y le proponía otras posibles inversiones interesantes.

El todopoderoso ricachón, se sentía vulnerable por primera vez en mucho tiempo. Se levantó y se encaminó a la ventana mientras seguía hablando por el teléfono. Se quedó mirando al precioso edificio de enfrente mientras trataba de ignorar las excusas de su inversor. Ahora solo estaba centrado en su rabia. Él había perdido dinero por la incompetencia de aquel hombre, cuando llegara a su casa, tendría que explicar a su mujer cómo había tirado por el retrete más de 80 millones de pesetas. Seguramente ella se enfadaría también. Ese hombre merecía ser despedido, ninguna excusa es válida. Cuando uno cobra una millonada por hacer algo, y resulta que hace lo contrario, merece ser castigado. En ese momento, si hubiera tenido delante a aquel incompetente, le habría matado.

Entonces, mientras miraba una ventana del edificio que tenía delante, observando la chica que allí trabajaba, notó un pequeño palpitar en la joven. No le extrañó demasiado, estaba acostumbrado a ver aquellas imágenes palpitantes cuando estaba furioso. Se podía imaginar perfectamente la sangre regando hasta lo más profundo de sus ojos, y que ahora era consciente, no como normalmente. Seguramente era consciente porque ahora, al estar enfadado, la sangre corría con más fuerza por su cuerpo, empujada por su corazón. Entonces su mente comenzó a volar libre mientras la voz de su empleado proseguía en su ardua tarea de dar excusas ante tal pifia.

Aquel palpitar en la visión le recordó algo muy importante. La sangre seguía fluyendo por sus venas. Su corazón seguía latiendo. El complicadísimo mecanismo que le mantenía con vida continuaba funcionando como un reloj. Pero esto le llevó mucho más allá. Estaba respirando, lo que no solamente significaba que tenía fosas nasales, pulmones y todo lo necesario para conseguir oxígeno del aire, sino que además existía el aire, con una composición muy precisa, perfecta para que nosotros, al respirar, obtuviéramos lo que necesitamos de él. En este momento estaba haciendo la digestión, lo que no solamente significa que pudiera hacerlo de manera interna, sino que tenía una serie de alimentos para llevarse a la boca. La gravedad le permitía estar ahí, mirando por la ventana, de hecho la gravedad mantenía allí ese edificio que lo albergaba. También tiene relación con esa gravedad, la atmósfera que lo mantenía a salvo de los peligros que vienen del espacio exterior.

Estaba tan pendiente de sus millones que ni siquiera había tomado en cuenta todas las condiciones que eran necesarias para su supervivencia. Llevaba tanto tiempo mirándose el ombligo que no había sido consciente nunca que, no solamente ni siquiera dependía de sí mismo para su supervivencia. Es más, aquello le llevó directamente a pensar que si algo tenía, era porque se lo habían dado. Que nada le pertenecía por su propio trabajo. Había tenido suerte en montar su pequeño negocio, que le había dado muchas ganancias, muy en parte gracias a los profesionales que habían pasado por él. Las primeras inversiones en bolsa habían sido prácticamente con los ojos vendados, no entendía bien cómo funcionaba ese mundo por aquel entonces. En cambio todo le había ido bien. En el banco, su fortuna sobrepasaba con creces los 5 millones de euros, en cambio, se estaba poniendo como una furia por haber perdido medio. Medio millón que, de hecho, ni siquiera necesitaba. Todo lo que había obtenido había sido por tener las oportunidades, la suerte, la salud necesaria y el apoyo debido de su familia y de la gente con que se había rodeado.

Al fin, mientras escuchaba las propuestas para recuperar ese dinero que le hacía su inversor, Fernando tuvo que aceptar, mientras las lágrimas comenzaban a asomar por su rostro, que si algo tiene es de prestado. Que tenía más que lo necesita y, desde luego, más de lo que merece. Que debe estar muy agradecido por su situación. Que no tiene ningún derecho para pensar mal contra aquel hombre que, desesperado, solamente trataba de hacer lo que sabía lo mejor posible.

En ese momento decidió que no volvería a cegarse con su éxito, que el dinero no volvería a negarle la realidad.

Que era un buen momento para comenzar a dar gracias a Dios, para ayudar a los que lo más lo necesitaban y no habían tenido tanta suerte como él y que esa misma noche invitaría a su mujer a cenar.

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