El pasado 22 de febrero, denuncié el caso de una mentira que había alimentado la creencia en la evolución, y hablaba de la vergüenza que me parecía que los teóricamente sabios, quienes tienen la misión de educar a las nuevas generaciones, usen una mentira demostrada desde hace ya siglo y medio para introducir una idea a favor de lo que ellos aseveran como una verdad científica, cuando en absoluto lo es.
El 24 hablaba de que mi creencia en Dios no incluye la aceptación de todas las barbaridades que se han cometido a lo pargo de la historia en nombre de Dios, o incluso de Jesús, y respondía a algunas de las opiniones vertidas sobre este tema, como la que la idea de la evolución no había traído ningún mal sobre la tierra, no intento decir que una ha traído más mal que otra, simplemente digo que es falsa la afirmación de que la evolución no puede traer nada malo, ni siquiera la ciencia. El ser humano es mucho más que capaz de traer destrucción y mal al mundo en nombre de cualquier cosa, literalmente somos capaces de lo que sea.
Y en ambas entradas prometía que hablaría más sobre este tema, y que propondría razones científicas a favor de la existencia de Dios. Ante todo quiero dejar bien claro que no soy científico, solamente alguien curioso que quiere razonar su fe y demostrar que no es una tontería, que no es de gente poco inteligente o débil emocionalmente la creencia en un ser superior. Es más, pienso que tiene sentido, que es racional y hay razones inteligentes para creer en Dios. Agradecería que aquellos que no estáis de acuerdo conmigo y creéis en la verdad científica de la evolución aportéis razones también. Me gustaría retaros a investigar y rebatir lo que os presente de una manera justa, no simplemente con negar lo que digo sin más. Creo que me daría la razón que creáis lo que creéis porque sí. Creo que eso os convertiría en los fanáticos que criticáis.
Para empezar, y esto no lo digo con ánimo de demostrar la realidad científica de la existencia de Dios, me gustaría aclarar que hay realmente muchos científicos reputados que realmente son escépticos respecto a la teoría de la evolución, quiero ser especialmente insistente en este punto, no rechazo la ciencia, la teoría de la evolución no es una realidad científica. No ha sido probada y no se puede asegurar que sea cierta. Esto es así le pese a quién le pese.
Hoy quiero comenzar con la defensa del caso de un diseñador inteligente del universo partiendo con otra ciencia del conocimiento que muchas veces se ha usado para negar y afirmar la existencia de Dios. Quiero empezar con la filosofía. Espero no defraudar a aquellos que esperaban que comenzara a dar datos científicos, lo siento, pero, por favor, seguid leyendo, otros días hablaré de la evidencia que dan otras ciencias respecto a este mismo tema. Hoy me gustaría hablar del llamado argumento “Kalam”.
Este argumento, fue originalmente ideado por el árabe al-Ghazali que vivió entre los años 1058 y 1111 de nuestra era influenciado por la filosofía griega, especialmente por la aristotélica y regresó a los cristianos a través de los judíos, especialmente en la Península Ibérica. Esta palabra, en árabe clásico, significa “discurso” o “argumento”. Como podréis comprender, en estos años no existía conocimiento científico suficiente para afirmar o negar la existencia de Dios en sí. Pero estos filósofos también tenían las mismas inquietudes que nosotros ahora y necesitaban, de alguna manera, racionalizar sus creencias y sentir que en lo que están bastando sus vidas, descansa sobre la seguridad de la verdad.
Este argumento filosófico tiene tres pasos simples. “Todo lo que empieza a existir tiene una causa. El universo empezó a existir. El universo tiene una causa.” Me gustaría desgranar esta afirmación paso por paso para explicarlo un poco y que nadie se lleve a equívocos y me acusen de haber dicho cosas que realmente no he hecho.
Comencemos por la primera afirmación. “Todo lo que comienza a existir tiene una causa.” Antes de comenzar a explicar y a intentar prever vuestras discrepancias con esta afirmación, me gustaría que pensásemos por un momento en el concepto de la nada absoluta. La idea que algo pueda llegar a existir de la nada es aún más impresionante que la idea de la magia. Con la magia, el mago puede sacar un conejo de un sombrero, por ejemplo. En este caso tenemos sombrero y tenemos mago, no aparece el conejo de la nada, de lo que estamos hablando es de la nada absoluta. Que algo llegue a existir completamente partiendo de absolutamente nada es un caso de magia tal cual, inexplicablemente algo que no era es. No me imagino una negación mayor de las verdades científicas que esto mismo. Es algo que sabemos que es verdad porque hemos visto toda nuestra vida. Nadie sale de su casa con miedo a que aparezca en medio de su salón un hipopótamo, porque sabe que es, cuanto menos, tan científicamente improbable que sería realmente una estupidez pensarlo.
Segunda afirmación. “El universo empezó a existir.” Esta idea, planteada hace unos cien años, habría traído muchos problemas. Entonces, parecía que toda evidencia científica apuntaba a la idea de que el universo siempre había existido, que eternamente había permanecido tal y como lo conocemos. Para ver si el universo comenzó a existir en algún momento, trazaremos un camino matemático, espero que no sea demasiado complicado, para aquellos que quieran más pruebas de este punto en específico, puedo ofrecerle alguna más, pero mi intención es no cansar demasiado.
Vamos a imaginar que los eventos que han ocurrido en el pasado en todo el universo son, en nuestra ilustración, canicas. Si el universo se extiende temporalmente hasta el infinito en el pasado, podemos ver que los eventos son infinitos de la misma manera. Entonces, tenemos, de una manera hipotética, claro está, un número infinito de canicas representando estos eventos pasados. Partiendo de esta base, pongamos tres supuestos casos.
En el primero, tomemos la opción de que cogemos todas las canicas. En este caso podemos ver esta operación matemática: Infinito menos infinito es igual a cero. Creo que es algo bastante sencillo.
Segundo caso, de entre todas las canicas que tenemos tomamos una sí y una no de entre todas, es decir, que tomaremos la mitad de ellas. Por lo tanto tomaremos infinitas canicas, y nos quedarán infinitas canicas. La operación resultante es la siguiente: Infinito menos infinito es igual a infinito.
El tercer caso es que descartemos las cuatro primeras canicas y tomemos las demás, la operación de este caso es: infinito menos infinito es igual a cuatro.
El resumen matemático de la inexistencia de un principio del universo es una imposibilidad total. Es imposible que un número sea al mismo tiempo infinito, cero y cuatro, sencillamente no tiene sentido. Matemáticamente debe haber un inicio histórico de lo que existe.
Tercer y último paso del argumento Kalam. “Por lo tanto, el universo tiene una causa.” Según lo que he estado hablando anteriormente, es natural y lógico el ver que este universo tiene, de hecho, una causa. Suponed que escucháis una explosión fortísima en la cocina en este momento, y cuando preguntáis a alguien que estaba en la cocina qué ha ocurrido os responde que nada, que el ruido de la explosión simplemente ocurrió, sin más. Obviamente, no os lo creeríais. Pues este punto es exactamente igual, sencillamente es imposible que el universo no tenga una causa, algo que lo hizo existir. Eso es un hecho innegable, y, como hemos visto a través de este argumento, lógicamente cierto.
Mañana, si Dios quiere, llevaré esta misma idea hasta otro punto, procuraré hablar un poco (prometo ser más breve que hoy) de la evidencia de un Dios personal, que nos ha creado con un propósito. De todas maneras, como ya sabéis, estoy abierto a todo tipo de preguntas y retos que me queráis hacer, prometo tomarme vuestras inquietudes de una manera seria e intentar ser lo más concienzudo posible para procurar dar una contestación satisfactoria.
De verdad que lo siento si ha habido alguien que no ha entendido completamente todo lo que he dicho hoy, comprendo que son conceptos muy difíciles de concebir de primeras, si hay algo que no ha quedado lo suficientemente claro, por favor, preguntad sin miedo. Hay un proverbio chino que me gusta mucho en este sentido y es el siguiente: “Si hay algo que tienes miedo a preguntar por no quedar por tonto durante 5 minutos, preguntalo, o seguirás tonto toda la vida.”
Un saludo.
miércoles, 2 de marzo de 2011
martes, 1 de marzo de 2011
Stop corrupción
El pasado 17 de febrero, os comentaba que la institución que menos confianza ofrecía a los españoles son los partidos políticos, con una nota de 2,88 sobre 10. También decía que como media, los españoles piensan que únicamente 2 de cada 10 políticos no son corruptos. Yo no se si será tan escandalosamente depravada nuestra clase política como conjunto pero lo que sí que está claro es que tenemos muchos más sinvergüenzas dirigiéndonos de los que deberíamos.
En estos momentos los partidos políticos están ultimando las listas con los candidatos que presentarán para las próximas elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán en mayo, no nos quepa ninguna duda que incluirán cientos de políticos corruptos, políticos que serán los encargados de regir nuestros destinos durante los siguientes 4 años. Ellos se supone que deben liderar los cambios que nos sacarán de la brutal crisis en la que estamos metidos. El pasado año se cerró con más de 700 investigaciones abiertas de corrupción, tales como el cohecho, la malversación de fondos públicos y la financiación ilegal de partidos, que afectan a miles de funcionarios y cargos electos. ¿Es a ellos a quienes vamos a dar la confianza de nuestro voto y nuestro apoyo para que gestionen nuestro futuro?
La reacción que normalmente vemos en los partidos políticos es la de poco menos que ignorar estos casos y mencionar los casos similares que tienen otros partidos. Aparte de eso, completamente nada. En las listas que se presenten irán los mismos políticos ladrones que nos han estado gobernando durante tantos años. Y estaremos obligados a aceptarlos como nuestros líderes. No hay nada que podamos hacer. ¿Estamos seguros que no hay nada que podamos hacer?
En el pasado, miembros de Avaaz han conseguido impulsar una ley en Brasil para prohibir a los políticos corruptos presentarse en las listas electorales. Esto puede parecer un imposible, pero el caso es que se ha hecho, después de una tremenda campaña por internet, se ha logrado alejar los intereses privados del poder y, de alguna manera, devolverle algo de poder al pueblo.
Esta misma iniciativa se está intentando llevar a cabo aquí en España. Avaaz está intentando alcanzar el mismo objetivo, y echar del poder a aquellos que lo usan para su propio beneficio y el de unos pocos en detrimento de la mayoría. Pienso que ha llegado la hora de dar la vuelta a esta situación y obligar a los políticos a ser claros y tajantes con este tema de una vez por todas. La sociedad española no está dispuesta a seguir tolerando a esta jauría de perros. Si queréis uniros a esta iniciativa y firmar la petición para prohibir a los corruptos que vuelvan a sentarse en los cálidos despachos que no merecen aquí os dejo el link de la petición en la página de Avaaz.
Ya está bien de seguir entregando nuestros impuestos y nuestro futuro a aquellos que solamente piensan en nosotros como fuentes de ingresos y de votos. Estos sinvergüenzas deben abandonar el poder, tenemos que dejar claro que no seguiremos consintiendo estos robos.
Si queréis información de este tema, os dejo los links de algunos periódicos que tratan estos temas para si os apetece adentraros un poco más en el tema.
El Mundo, Barómetro de la ONG Transparencia Internacional: "Los españoles perciben ahora más corrupción y señalan a los partidos políticos"
El País, "PSOE y PP evitan excluir de sus listas a todos los imputados por corrupción"
El País, "¿Por qué hay tanta corrupción en España?"
Ecologistas en Acción, "Presentada alcaldesa imputada en un caso de corrupción"
Público, "Rajoy entierra su código ético y abraza al imputado Camps"
ABC, "Blanco ofrece cobertura a los candidatos imputados del PSPV"
El País, "PSOE: "no habrá personas imputadas por corrupción y enriquecimiento" ni condenadas por cualquier motivo"
En estos momentos los partidos políticos están ultimando las listas con los candidatos que presentarán para las próximas elecciones municipales y autonómicas que se celebrarán en mayo, no nos quepa ninguna duda que incluirán cientos de políticos corruptos, políticos que serán los encargados de regir nuestros destinos durante los siguientes 4 años. Ellos se supone que deben liderar los cambios que nos sacarán de la brutal crisis en la que estamos metidos. El pasado año se cerró con más de 700 investigaciones abiertas de corrupción, tales como el cohecho, la malversación de fondos públicos y la financiación ilegal de partidos, que afectan a miles de funcionarios y cargos electos. ¿Es a ellos a quienes vamos a dar la confianza de nuestro voto y nuestro apoyo para que gestionen nuestro futuro?
La reacción que normalmente vemos en los partidos políticos es la de poco menos que ignorar estos casos y mencionar los casos similares que tienen otros partidos. Aparte de eso, completamente nada. En las listas que se presenten irán los mismos políticos ladrones que nos han estado gobernando durante tantos años. Y estaremos obligados a aceptarlos como nuestros líderes. No hay nada que podamos hacer. ¿Estamos seguros que no hay nada que podamos hacer?
En el pasado, miembros de Avaaz han conseguido impulsar una ley en Brasil para prohibir a los políticos corruptos presentarse en las listas electorales. Esto puede parecer un imposible, pero el caso es que se ha hecho, después de una tremenda campaña por internet, se ha logrado alejar los intereses privados del poder y, de alguna manera, devolverle algo de poder al pueblo.
Esta misma iniciativa se está intentando llevar a cabo aquí en España. Avaaz está intentando alcanzar el mismo objetivo, y echar del poder a aquellos que lo usan para su propio beneficio y el de unos pocos en detrimento de la mayoría. Pienso que ha llegado la hora de dar la vuelta a esta situación y obligar a los políticos a ser claros y tajantes con este tema de una vez por todas. La sociedad española no está dispuesta a seguir tolerando a esta jauría de perros. Si queréis uniros a esta iniciativa y firmar la petición para prohibir a los corruptos que vuelvan a sentarse en los cálidos despachos que no merecen aquí os dejo el link de la petición en la página de Avaaz.
Ya está bien de seguir entregando nuestros impuestos y nuestro futuro a aquellos que solamente piensan en nosotros como fuentes de ingresos y de votos. Estos sinvergüenzas deben abandonar el poder, tenemos que dejar claro que no seguiremos consintiendo estos robos.
Si queréis información de este tema, os dejo los links de algunos periódicos que tratan estos temas para si os apetece adentraros un poco más en el tema.
El Mundo, Barómetro de la ONG Transparencia Internacional: "Los españoles perciben ahora más corrupción y señalan a los partidos políticos"
El País, "PSOE y PP evitan excluir de sus listas a todos los imputados por corrupción"
El País, "¿Por qué hay tanta corrupción en España?"
Ecologistas en Acción, "Presentada alcaldesa imputada en un caso de corrupción"
Público, "Rajoy entierra su código ético y abraza al imputado Camps"
ABC, "Blanco ofrece cobertura a los candidatos imputados del PSPV"
El País, "PSOE: "no habrá personas imputadas por corrupción y enriquecimiento" ni condenadas por cualquier motivo"
sábado, 26 de febrero de 2011
El Diluvio
Génesis 7
1 Y JEHOVA dijo á Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca porque á ti he visto justo delante de mí en esta generación. 2 De todo animal limpio te tomarás de siete en siete, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra. 3 También de las aves de los cielos de siete en siete, macho y hembra; para guardar en vida la casta sobre la faz de toda la tierra. 4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré toda sustancia que hice de sobre la faz de la tierra. 5 E hizo Noé conforme á todo lo que le mandó Jehová. 6 Y siendo Noé de seiscientos años, el diluvio de las aguas fué sobre la tierra. 7 Y vino Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él al arca, por las aguas del diluvio. 8 De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que anda arrastrando sobre la tierra, 9 De dos en dos entraron á Noé en el arca: macho y hembra, como mandó Dios á Noé. 10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio fueron sobre la tierra. 11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo á diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas; 12 Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 13 En este mismo día entró Noé, y Sem, y Châm y Japhet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca; 14 Ellos y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales mansos según sus especies, y todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, todo pájaro, toda especie de volátil. 15 Y vinieron á Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida. 16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios: y Jehová le cerró la puerta 17 Y fué el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. 18 Y prevalecieron las aguas, y crecieron en gran manera sobre la tierra; y andaba el arca sobre la faz de las aguas. 19 Y las aguas prevalecieron mucho en extremo sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. 20 Quince codos en alto prevalecieron las aguas; y fueron cubiertos los montes. 21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganados, y de bestias, y de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, y todo hombre: 22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió. 23 Así fué destruída toda sustancia que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra; y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el arca. 24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento y cincuenta días.
Así describe el libro sagrado judeo-cristiano el relato del diluvio, una historia en que Dios destruye la tierra con agua, dejando solamente un remanente humano formado por Noé y su familia y animal formado por machos y hembras de cada especie animal.
Este relato, en sí mismo, podría ser desestimado por ser una historia inverosímil escrita hace varios milenios por el líder de una civilización supersticiosa con la única intención de amedrentar al pueblo y tenerle controlado bajo el miedo de un dios castigador y perverso. Al menos esa es la opinión más extendida que tiene la gente a nuestro alrededor respecto a esta singular historia.
Pero la realidad es que no todo es tan sencillo. Hay algo que debería hacer pensar a los antropólogos respecto a este tema. El caso es que en civilizaciones completamente diferentes y distantes entre sí, existe esta misma historia, civilizaciones que es completamente imposible, de una manera racional, que se haya comunicado y hayan compartido sus leyendas y mitos de la antigüedad. Y me gustaría poner varios ejemplos.
Para empezar, todas las civilizaciones que se cultivaron en la cuna de oriente medio, mesopotamia y el noreste de África, tienen esta historia como parte de sus leyendas antiguas. Hasta aquí bien, es algo normal que pueblos tan unidos, que incluso algunos provienen de otros o provienen varios de la misma familia, tengan las mismas leyendas. Acepto que este caso es algo lógico, racional y completamente asumible la invención de la historia por parte de algún sacerdote, rey o quien fuera.
El problema llega cuando nos alejamos más y más de esta cuna de la civilización. En la mitología griega, se nos cuenta cómo Poseidón, por orden de Zeus, trató de poner fin a la existencia humana por aceptar el fuego que Prometeo había robado del olimpo. En esta historia, Prometeo mandó a su hijo Deucalión que construyera un arca donde pudiera salvarse él y su familia, así como una pareja de cada animal, en clara semejanza con el relato bíblico. Algunos de vosotros pensaréis que es algo normal que pueblos tan cercanos tengan los mismos mitos, pues, relativamente, oriente medio y Grecia están cerca. De acuerdo, continuemos alejándonos.
En China, existe una leyenda que, resumiendo mucho (Si alguien quiere ver la leyenda entera que me lo diga y le enseñaré donde la he encontrado), nos dice que un rayo descendió a la tierra oculto con la forma de un dragón, y un campesino la recogió y la metió en una caja. Cuando la abrieron sus descendientes, descubrieron al rayo que les advirtió que iba a venir un diluvio y tenían que construir una barca de hierro para escapar a la muerte. De esta manera se salvaron y pudieron repoblar la tierra después de la destrucción universal.
En América, son muy numerosas las civilizaciones que dejaron registradas sus leyendas respecto a este tema. Los mayas narran la destrucción del mundo con agua por el dios Huracán, los aztecas explican como, en la anterior era del mundo, la diosa Chalchitlicue destruyó el mundo con agua, nuevamente, dando de esta manera comienzo a la era actual de la tierra. Los Uros, una tribu proveniente del lago Titicaca, explican que, después del diluvio, fue en este mismo lago donde se vieron los primeros rayos del sol. Los incas van más allá en la semejanza con el relato bíblico, ellos aseguran que Viracocha destruyó a los gigantes con una gran inundación (gigantes de los que también habla la bíblia en Génesis 6:4 y en Números 13:33 y que también podrían ser los análogos de los titanes griegos, destruídos por Zeus.). Dos personas repoblaron la tierra después de esta hecatombe, Manco Cápac y Mamá Ocllo. Los Kawésqar, en la Tierra del Fuego, dicen que un joven cazó una nutria sagrada para regalársela a su novia. La nutria estaba protegida por el espíritu de las aguas y éste, para vengarse de la humanidad por la afrenta hecha, hizo subir el nivel de las aguas. Al final, los dos jóvenes se salvan subiendo a altas montañas, y son los encargados de repoblar la humanidad después del diluvio. En San Juan, Puerto Rico, hay unos jeroglíficos que narran la historia de cómo el dios Yukiyu creó una gran inundación y que los pocos supervivientes se lograron salvar porque se refugiaron en el bosque fluvial del Yunque. Incluso en la Isla de Pascua en medio del Pacífico, cuesta imaginar un lugar más alejado de Israel que este, tienen la leyenda que sus ancestros llegaron a esta isla huyendo de la gran inundación que asoló su anterior hogar, una isla llamada Hiva.
Hay varios puntos que podemos entrever a la luz de todas estas leyendas. Que en una remota antigüedad, hubo un gran diluvio, presumiblemente enviado por algún dios o ser superior, que esta inundación asoló la tierra, que unos pocos se salvaron, o bien en un gran barco, o bien en una montaña, y que de esta manera también se salvaron las diferentes especies animales. Incluso se podría ver que anteriormente a esta hecatombe, había gigantes de algún tipo que eran dañinos para los hombres. Estos parecen ser los puntos que han “dejado poso” en la conciencia de las culturas y que se han trasmitido de generación en generación desde tiempos inmemoriales hasta poder tener sorprendentemente una imagen tan clara de una situación de hace tantos años. Para mí, esto es prueba suficiente de la realidad de una inundación terrible que destruyó la tierra en el pasado, y de unos pocos que se salvaron. Para mí, insisto, esto es prueba suficiente de la realidad del relato bíblico.
Que cada uno saque sus propias conclusiones.
1 Y JEHOVA dijo á Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca porque á ti he visto justo delante de mí en esta generación. 2 De todo animal limpio te tomarás de siete en siete, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra. 3 También de las aves de los cielos de siete en siete, macho y hembra; para guardar en vida la casta sobre la faz de toda la tierra. 4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré toda sustancia que hice de sobre la faz de la tierra. 5 E hizo Noé conforme á todo lo que le mandó Jehová. 6 Y siendo Noé de seiscientos años, el diluvio de las aguas fué sobre la tierra. 7 Y vino Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él al arca, por las aguas del diluvio. 8 De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que anda arrastrando sobre la tierra, 9 De dos en dos entraron á Noé en el arca: macho y hembra, como mandó Dios á Noé. 10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio fueron sobre la tierra. 11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo á diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas; 12 Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 13 En este mismo día entró Noé, y Sem, y Châm y Japhet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca; 14 Ellos y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales mansos según sus especies, y todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, todo pájaro, toda especie de volátil. 15 Y vinieron á Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida. 16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios: y Jehová le cerró la puerta 17 Y fué el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. 18 Y prevalecieron las aguas, y crecieron en gran manera sobre la tierra; y andaba el arca sobre la faz de las aguas. 19 Y las aguas prevalecieron mucho en extremo sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. 20 Quince codos en alto prevalecieron las aguas; y fueron cubiertos los montes. 21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganados, y de bestias, y de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, y todo hombre: 22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió. 23 Así fué destruída toda sustancia que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra; y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el arca. 24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento y cincuenta días.
Así describe el libro sagrado judeo-cristiano el relato del diluvio, una historia en que Dios destruye la tierra con agua, dejando solamente un remanente humano formado por Noé y su familia y animal formado por machos y hembras de cada especie animal.
Este relato, en sí mismo, podría ser desestimado por ser una historia inverosímil escrita hace varios milenios por el líder de una civilización supersticiosa con la única intención de amedrentar al pueblo y tenerle controlado bajo el miedo de un dios castigador y perverso. Al menos esa es la opinión más extendida que tiene la gente a nuestro alrededor respecto a esta singular historia.
Pero la realidad es que no todo es tan sencillo. Hay algo que debería hacer pensar a los antropólogos respecto a este tema. El caso es que en civilizaciones completamente diferentes y distantes entre sí, existe esta misma historia, civilizaciones que es completamente imposible, de una manera racional, que se haya comunicado y hayan compartido sus leyendas y mitos de la antigüedad. Y me gustaría poner varios ejemplos.
Para empezar, todas las civilizaciones que se cultivaron en la cuna de oriente medio, mesopotamia y el noreste de África, tienen esta historia como parte de sus leyendas antiguas. Hasta aquí bien, es algo normal que pueblos tan unidos, que incluso algunos provienen de otros o provienen varios de la misma familia, tengan las mismas leyendas. Acepto que este caso es algo lógico, racional y completamente asumible la invención de la historia por parte de algún sacerdote, rey o quien fuera.
El problema llega cuando nos alejamos más y más de esta cuna de la civilización. En la mitología griega, se nos cuenta cómo Poseidón, por orden de Zeus, trató de poner fin a la existencia humana por aceptar el fuego que Prometeo había robado del olimpo. En esta historia, Prometeo mandó a su hijo Deucalión que construyera un arca donde pudiera salvarse él y su familia, así como una pareja de cada animal, en clara semejanza con el relato bíblico. Algunos de vosotros pensaréis que es algo normal que pueblos tan cercanos tengan los mismos mitos, pues, relativamente, oriente medio y Grecia están cerca. De acuerdo, continuemos alejándonos.
En China, existe una leyenda que, resumiendo mucho (Si alguien quiere ver la leyenda entera que me lo diga y le enseñaré donde la he encontrado), nos dice que un rayo descendió a la tierra oculto con la forma de un dragón, y un campesino la recogió y la metió en una caja. Cuando la abrieron sus descendientes, descubrieron al rayo que les advirtió que iba a venir un diluvio y tenían que construir una barca de hierro para escapar a la muerte. De esta manera se salvaron y pudieron repoblar la tierra después de la destrucción universal.
En América, son muy numerosas las civilizaciones que dejaron registradas sus leyendas respecto a este tema. Los mayas narran la destrucción del mundo con agua por el dios Huracán, los aztecas explican como, en la anterior era del mundo, la diosa Chalchitlicue destruyó el mundo con agua, nuevamente, dando de esta manera comienzo a la era actual de la tierra. Los Uros, una tribu proveniente del lago Titicaca, explican que, después del diluvio, fue en este mismo lago donde se vieron los primeros rayos del sol. Los incas van más allá en la semejanza con el relato bíblico, ellos aseguran que Viracocha destruyó a los gigantes con una gran inundación (gigantes de los que también habla la bíblia en Génesis 6:4 y en Números 13:33 y que también podrían ser los análogos de los titanes griegos, destruídos por Zeus.). Dos personas repoblaron la tierra después de esta hecatombe, Manco Cápac y Mamá Ocllo. Los Kawésqar, en la Tierra del Fuego, dicen que un joven cazó una nutria sagrada para regalársela a su novia. La nutria estaba protegida por el espíritu de las aguas y éste, para vengarse de la humanidad por la afrenta hecha, hizo subir el nivel de las aguas. Al final, los dos jóvenes se salvan subiendo a altas montañas, y son los encargados de repoblar la humanidad después del diluvio. En San Juan, Puerto Rico, hay unos jeroglíficos que narran la historia de cómo el dios Yukiyu creó una gran inundación y que los pocos supervivientes se lograron salvar porque se refugiaron en el bosque fluvial del Yunque. Incluso en la Isla de Pascua en medio del Pacífico, cuesta imaginar un lugar más alejado de Israel que este, tienen la leyenda que sus ancestros llegaron a esta isla huyendo de la gran inundación que asoló su anterior hogar, una isla llamada Hiva.
Hay varios puntos que podemos entrever a la luz de todas estas leyendas. Que en una remota antigüedad, hubo un gran diluvio, presumiblemente enviado por algún dios o ser superior, que esta inundación asoló la tierra, que unos pocos se salvaron, o bien en un gran barco, o bien en una montaña, y que de esta manera también se salvaron las diferentes especies animales. Incluso se podría ver que anteriormente a esta hecatombe, había gigantes de algún tipo que eran dañinos para los hombres. Estos parecen ser los puntos que han “dejado poso” en la conciencia de las culturas y que se han trasmitido de generación en generación desde tiempos inmemoriales hasta poder tener sorprendentemente una imagen tan clara de una situación de hace tantos años. Para mí, esto es prueba suficiente de la realidad de una inundación terrible que destruyó la tierra en el pasado, y de unos pocos que se salvaron. Para mí, insisto, esto es prueba suficiente de la realidad del relato bíblico.
Que cada uno saque sus propias conclusiones.
viernes, 25 de febrero de 2011
¿Qué opinais?
He puesto a vuestra disposición una encuesta para que me comentéis cuales pensáis que son los temas más interesantes. La idea es no cansaros con mis gustos y preferencias y que escriba más sobre lo que más os interesa.
Viendo las estadísticas de las entradas más visitadas y comentadas. creo que los temas que más os gustan son por este orden: Científico/religiosos y personales, así que supongo que seguiré basando bastante la temática por este camino, aún así, es posible que penséis que también debo centrarme más en otras cosas. La última palabra la tenéis vosotros.
También podéis comentar en esta entrada si queréis alguna cosa que pensáis que puedo cambiar, quitar o añadir para que este proyecto sea cada vez mejor.
Espero vuestros consejos y votaciones.
Un saludo.
jueves, 24 de febrero de 2011
Ciencia vs Dios
Realmente digo que me alegro mucho del interés que ha suscitado mi entrada del 22 de febrero en que denunciaba el engaño que había supuesto durante 150 años en la educación la imagen para ilustrar la evolución de los embriones de Ernst Haeckel. Mi intención al escribir en este blog es que podamos compartir opiniones respecto a varios temas y es algo muy positivo que tengamos esta oportunidad para comunicarnos y expresar nuestros puntos de vista.
Dije que tenía pensado mostrar algunas evidencias científicas que creo que apoyan la existencia de un diseñador inteligente del universo, pero hoy me gustaría centrarme en responder algunas de las opiniones y acusaciones que he recibido con respecto a mi fe cristiana.
En primer lugar, quería preguntar acerca de la acusación de demagogia que he recibido de algunos de vosotros. No niego que esté usando de esto pero realmente no soy consciente, por lo que agradecería que me explicaseis en qué sentido estoy siendo demagogo. Realmente no entiendo muy bien el significado de esta palabra, así que busqué en la R.A.E. donde encontré lo siguiente:
Demagogia.
(Del gr. δημαγωγία).
1.f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
2.f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.
Sería muy positivo que me aclaraseis esto para intentar no volver a caer en lo mismo, pidiendo ante todo perdón por este motivo, aseguro que no he sido consciente.
Para continuar, quiero intentar contestar algunos de los puntos que me habéis comentado. Para empezar, y cosa que veréis es la base de todo esto, no comparto ni acepto como bueno todo acto realizado en nombre de Dios o de la religión. Está claro que muchos religiosos, incluso (o mejor podría decir, sobre todo), cristianos, han cometido un sinfín de atrocidades a lo largo de toda la historia, matando gente indiscriminadamente, buscando esconder y luchar contra todo adelanto científico, robando, extorsionando, y tantas y tantas cosas que se han hecho basadas en la perversidad humana y que condeno con todas mis fuerzas. No defiendo ni disculpo sus errores, no me posiciono con ellos en absoluto y reconozco que muchas veces se han cometido tremendos errores. Ante todo quiero dejar eso claro.
En este caso, me gustaría poner un ejemplo para intentar dejarlo claro. Vamos a imaginar que una persona X se mete en un colegio con un arma y comienza a matar niños indiscriminadamente. Cuando es reducido por la policía después de asesinar salvajemente a 13 criaturas, él alega que lo hizo en nombre y bajo el mandato de Miguel Ángel Pozo. Cuando la policía viniera a buscarme y en el posterior juicio, yo no aceptaría la autoría de estos crímenes bajo ningún concepto, por mucho que este señor X diga y asegure que él lo hizo en mi nombre, realmente lo hacía bajo su propio consejo y no bajo mi influencia. Lo que quiero mostrar es que no soy culpable de lo que se hace en mi nombre, sino de lo que realmente haga o influencie para que se haga.
En cuanto a la afirmación de que el evolucionismo no ha hecho daño a nadie ni ha causado guerras, me gustaría aclarar que es completamente incierto. Baste un ejemplo para ilustrarlo, Entre los años 1939 y 1945, se desarrolló la guerra más terrorífica y devastadora que el hombre haya conocido en toda su historia. La Segunda Guerra Mundial, como todos sabréis, surgió como consecuencia de la oposición de los países “aliados” en contra de la barbarie nazi, en general, y de su expansión “pangermanista” en concreto. La ideología nazi, desde un punto de vista biológico, se basaba en la evolución. Ellos pensaban que la cúspide de la mutación y adaptación biológica que llevó a la diversidad presente es el ser humano, y dentro de esta cúspide, el punto más alto es la raza aria. Por lo tanto es de suponer que en un orden lógico de las cosas, el ario debe ser el líder de entre los hombres, y no debe mezclarse con los otros seres humanos inferiores. De esta manera está justificada la matanza de más de 6 millones de judíos, así como su uso para investigaciones científicas por parte de Aribert Heim, apodado el Doctor Muerte. Yo no haré como vosotros, no acusaré a todo aquel que cree en la evolución de asesino y de antisemita, pero solamente quiero que veáis que el peligro está allí también, que la afirmación que el evolucionismo no trajo mal es completamente incierta.
Lo que me gustaría mostraros, no con estas palabras, sino con otras publicaciones que haga más adelante, es que la teología no tiene que estar en contra de las ciencias físicas, astronómicas, matemáticas, paleontológicas, etc. Que simplemente son dos ramas del conocimiento humano que pueden complementarse si se usan de una manera adecuada. Trataré de mostraros que no desprecio la ciencia como algo que tengo que ocultar porque niega la existencia de Dios, sino precisamente que veáis que esta misma ciencia de hecho afirma la existencia de un diseñador inteligente, de alguien que ha colocado todo y lo ha hecho funcionar tan perfectamente, que pensar que todo es producto del azar es un acto de fe infinitamente mayor que afirmar la existencia de un creador.
Dije que tenía pensado mostrar algunas evidencias científicas que creo que apoyan la existencia de un diseñador inteligente del universo, pero hoy me gustaría centrarme en responder algunas de las opiniones y acusaciones que he recibido con respecto a mi fe cristiana.
En primer lugar, quería preguntar acerca de la acusación de demagogia que he recibido de algunos de vosotros. No niego que esté usando de esto pero realmente no soy consciente, por lo que agradecería que me explicaseis en qué sentido estoy siendo demagogo. Realmente no entiendo muy bien el significado de esta palabra, así que busqué en la R.A.E. donde encontré lo siguiente:
Demagogia.
(Del gr. δημαγωγία).
1.f. Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.
2.f. Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.
Sería muy positivo que me aclaraseis esto para intentar no volver a caer en lo mismo, pidiendo ante todo perdón por este motivo, aseguro que no he sido consciente.
Para continuar, quiero intentar contestar algunos de los puntos que me habéis comentado. Para empezar, y cosa que veréis es la base de todo esto, no comparto ni acepto como bueno todo acto realizado en nombre de Dios o de la religión. Está claro que muchos religiosos, incluso (o mejor podría decir, sobre todo), cristianos, han cometido un sinfín de atrocidades a lo largo de toda la historia, matando gente indiscriminadamente, buscando esconder y luchar contra todo adelanto científico, robando, extorsionando, y tantas y tantas cosas que se han hecho basadas en la perversidad humana y que condeno con todas mis fuerzas. No defiendo ni disculpo sus errores, no me posiciono con ellos en absoluto y reconozco que muchas veces se han cometido tremendos errores. Ante todo quiero dejar eso claro.
En este caso, me gustaría poner un ejemplo para intentar dejarlo claro. Vamos a imaginar que una persona X se mete en un colegio con un arma y comienza a matar niños indiscriminadamente. Cuando es reducido por la policía después de asesinar salvajemente a 13 criaturas, él alega que lo hizo en nombre y bajo el mandato de Miguel Ángel Pozo. Cuando la policía viniera a buscarme y en el posterior juicio, yo no aceptaría la autoría de estos crímenes bajo ningún concepto, por mucho que este señor X diga y asegure que él lo hizo en mi nombre, realmente lo hacía bajo su propio consejo y no bajo mi influencia. Lo que quiero mostrar es que no soy culpable de lo que se hace en mi nombre, sino de lo que realmente haga o influencie para que se haga.
En cuanto a la afirmación de que el evolucionismo no ha hecho daño a nadie ni ha causado guerras, me gustaría aclarar que es completamente incierto. Baste un ejemplo para ilustrarlo, Entre los años 1939 y 1945, se desarrolló la guerra más terrorífica y devastadora que el hombre haya conocido en toda su historia. La Segunda Guerra Mundial, como todos sabréis, surgió como consecuencia de la oposición de los países “aliados” en contra de la barbarie nazi, en general, y de su expansión “pangermanista” en concreto. La ideología nazi, desde un punto de vista biológico, se basaba en la evolución. Ellos pensaban que la cúspide de la mutación y adaptación biológica que llevó a la diversidad presente es el ser humano, y dentro de esta cúspide, el punto más alto es la raza aria. Por lo tanto es de suponer que en un orden lógico de las cosas, el ario debe ser el líder de entre los hombres, y no debe mezclarse con los otros seres humanos inferiores. De esta manera está justificada la matanza de más de 6 millones de judíos, así como su uso para investigaciones científicas por parte de Aribert Heim, apodado el Doctor Muerte. Yo no haré como vosotros, no acusaré a todo aquel que cree en la evolución de asesino y de antisemita, pero solamente quiero que veáis que el peligro está allí también, que la afirmación que el evolucionismo no trajo mal es completamente incierta.
Lo que me gustaría mostraros, no con estas palabras, sino con otras publicaciones que haga más adelante, es que la teología no tiene que estar en contra de las ciencias físicas, astronómicas, matemáticas, paleontológicas, etc. Que simplemente son dos ramas del conocimiento humano que pueden complementarse si se usan de una manera adecuada. Trataré de mostraros que no desprecio la ciencia como algo que tengo que ocultar porque niega la existencia de Dios, sino precisamente que veáis que esta misma ciencia de hecho afirma la existencia de un diseñador inteligente, de alguien que ha colocado todo y lo ha hecho funcionar tan perfectamente, que pensar que todo es producto del azar es un acto de fe infinitamente mayor que afirmar la existencia de un creador.
miércoles, 23 de febrero de 2011
La perla rota
Hagamos un ejercicio de imaginación. Cuarenta años han pasado en nuestra ciudad. La nieve ha seguido cayendo en invierno, las estaciones han continuado su curso, el mundo ha seguido cambiando, nosotros mismos hemos ido envejeciendo.
Hemos envejecido, y hoy dedicamos la soleada tarde de domingo a pasear por las ruinas de la ciudad de Béjar, por las calles que nos vieron crecer, que nos enseñaron a madurar, que nos hicieron caer y nos alentaron a levantar, por aquellas que nos acogieron cálidamente en la desnuda ignorancia del nacimiento y nos enseñaron a vivir, aquellas que, seguramente, disten mucho de ser las mejores, pero son las nuestras.
Y paseando, recordamos el pasado de Béjar viendo sus calles maltrechas, los restos apenas reconocibles de la antaño orgullosa ciudad textil, del ducado de un grande de España, de la perla roja de Castilla, de la cuna de grandes pensadores, de deportistas, de sabios, de ilustres artistas, de músicos, de humoristas, de ministros. Con sus telas abastecía a España de lanas, en sus calles se libraron revoluciones gloriosas, de ella se supo por su proverbial riqueza, albergó a una de las mayores juderías de Castilla, miró frente a frente a las ahora mayores ciudades de nuestro país, y les sostuvo la mirada.
Pero estas ruinas, que hablan de poder y gloria, nos hacen llorar de desesperación. Apenas son piedras derruidas, el paisaje imponente que recordábamos de niños fue suplantado por enormes edificios insulsos y desnudos, sin más honra que la horrenda ambición humana. Sus palacios, fábricas, murallas, calles fueron abandonados a las ratas y a la podredumbre. Vimos con nuestros propios ojos y sin mover un solo dedo cómo caían, roca a roca, inexorablemente, y ni nos molestamos en apartar las piedras de la calle.
Béjar tuvo orgullo, tuvo belleza exuberante, tuvo historia, tuvo gloria. Ya nada queda de aquello salvo el recuerdo.
Sus jóvenes tuvieron que irse buscando pan dejando atrás su corazón. La que fuera hogar de miles de familias trabajadoras se transformó en un geriátrico cuyos ocupantes fueron cayendo como las hojas secas en otoño. Los ruidos de los niños jugando en los parques fueron sustituidos por el silencio más sepulcral. El turismo que pudo atraer la rica historia bejarana murió. Solo quedó una Cáparra sin valor envuelta en mastodónticos y horribles edificios vacíos. La ciudad se transformó en pueblo, y el pueblo en ruina. La vida se extinguió y no se supo más de ella.
Al ver la maleza cubriendo la ruina de las murallas, imaginamos que aquello es parecido a como estaba en tiempos en que Béjar fue tomada por los bereberes. Al ver al ganado pastando en plena Corredera, pensamos que así sería cuando aún poblaban nuestra tierra los Vettones, cuatro siglos antes de nuestra era. Parece como si la historia volviera a comenzar, parece que por nuestra estupidez y nuestra vaciedad hemos dejado escapar más de dos milenios de historia, sin sacar nada más que dolor y la consciencia de nuestra derrota y nuestra sepultura. Como pudimos ver en nuestros libros de historia cuando éramos niños, nuestros ojos son testigos de cómo el ciclo que atrapó a otras grandes joyas de la antigüedad nos engulle. Como ocurrió con los templos egipcios, con las colonias griegas, con el férreo control romano, y con tantos y tantos otros, después de nuestra gloria vino nuestra desgracia, y después, el olvido. Y todo por nuestra ineptitud.
Y lloramos por haber perdido nuestra tierra. Heredamos un paraíso y dejamos en herencia una yerma tierra, sin más consuelo que la memoria. Fuimos cómplices de cómo vendieron nuestras raíces a forasteros con vanas promesas, contribuimos a hacer de Béjar un campo de batalla entre colores que solo buscaban destruir los de nuestros montes, y cambiarlos por el vacuo gris, que únicamente ansiaban expoliarla. Y ahora nos lamentamos amargamente. Nos preocupamos más por buscar enemigos entre nosotros, culparnos unos a otros sin pararnos a razonar ni a pensar que por el bien y el progreso de la ciudad. Nos interesaba más ver a nuestros hermanos como enemigos y procurar acabar con ellos con mentiras y falsedades para acallar nuestra frustración por estar perdiéndolo todo que reconocer que no podemos hacerlo sin ellos y apoyarnos. Dimos prioridad a las ideas que nos vendieron extraños antes que a nuestro corazón. Y acabamos pagándolo.
Porque lo cierto es que sí tuvimos oportunidad de cesar esta atrocidad, en nuestras manos estuvo el atar las zarpas de los que querían robarnos, el conservar la vida y la belleza de nuestro entorno, el salvar el recuerdo de nuestros padres, el conseguir reaccionar ante la muerte de nuestra historia física, de nuestras fábricas, palacios, jardines históricos, la judería, las murallas, las antiguas calles cargadas de recuerdo vivo, el no rendidos ante el monstruo que devoraba nuestro trabajo y nuestro pan y obligaba a nuestros hijos a huir de su tierra.
“Si solo me hubiera dado cuenta antes”, nos decimos, derrotados. “Si hubiera conservado la fe en mi tierra, en la que recuerdo, en la verde, en su historia, en la orgullosa, en la grande.”
“Si hubiera pretendido dejar la mejor herencia a mis nietos, en lugar de permitir esta destrucción. Si hubiera apreciado la herencia de mis padres, no como un objeto que se compra y se vende, sino como la propiedad de mis hijos. Si no hubiera preferido estar de brazos cruzados mientras veía día a día, año a año, cómo destruían los colores de los montes que antaño me recibían cada mañana. Si no hubiera admitido estos pactos con el maligno y hubiera luchado por mi tierra y por mi alma...” Y estas lágrimas no nos salvarán de nuestra ruina. Hemos perdido la partida, agotado las monedas. Jamás volveremos a jugar. Solo quedará el dulce pasado y la amargura presente.
Y al volver de nuestro viaje imaginario, podemos ver que aún estamos a tiempo, que podemos luchar. Que nuestra tierra sigue siendo verde, que podemos hacer que nuestros nietos se sientan tan orgullosos de sus raíces como lo estuvieron nuestros abuelos.
Pero solo lo lograremos si conseguimos que no se cumpla este futuro. Si reaccionamos con determinación y unidad. Si dejamos de rendir cuentas a los colores que nos han sido impuestos desde afuera y que reclaman nuestra ruina mediante mentiras. Si dejamos de lado nuestra guerra fratricida para tratar de salir a flote. Si dejamos de tirar piedras a nuestros tejados por órdenes de afuera. Si, como un solo hombre, nos unimos para rescatar nuestra historia y nuestro recuerdo, tanto el físico como el cultural, dando honor a la ciudad de Béjar, Muy Noble, Muy Leal, Liberal y Heroica. Si no dejamos que nuestro verde manto caiga en manos de especuladores destructores de bosques, si no abandonamos a nuestra juventud y no los obligamos a abandonar su hogar por la incompetencia y la desidia de quienes deben velar por su bien.
Estamos a tiempo de recuperar nuestro papel de cabeza comarcal que tuvimos, debemos lograr una sanidad digna, una buena educación para nuestros hijos, tenemos que unirnos para que todo el mundo sepa que Béjar no ha muerto, que aún se puede invertir en nuestra tierra sin tener que destruir nuestros montes, que la riqueza de nuestro patrimonio volverá a resplandecer, que nos negamos a aceptar el futuro que nuestros ojos auguran. Porque yo creo que si nos deshacemos de las etiquetas y prejuicios que nos hemos ido poniendo, salvo de la de “bejaranos”, y comprendemos la fuerza que podemos tener todos juntos, lograremos ahuyentar el fantasma del fracaso y de la ruina que nos asola.
Este será nuestro futuro si no reaccionamos, inexorablemente así será nuestro mañana.
Seguramente ha habido mucho que se ha podido hacer en el pasado y no se ha hecho. Está claro que ya se ha causado mucho mal a Béjar, podemos ver calles de la zona histórica completamente abandonadas a su suerte, y cómo poco a poco van cayendo. Podemos sentirnos abatidos al ver que, tal y como está nuestra ciudad, el futuro que hemos imaginado está más cerca incluso que los cuarenta años que dimos de plazo. Podemos pensar que no llegamos a tiempo para salvarla. Mucho hemos perdido por este camino que hemos elegido vivir, demasiado tiempo hemos andado por la senda que conduce a la destrucción. Estamos a tiempo de evitarlo, estamos a tiempo de rescatarnos, estamos a tiempo de dar a nuestros descendientes la mejor herencia.
Hemos envejecido, y hoy dedicamos la soleada tarde de domingo a pasear por las ruinas de la ciudad de Béjar, por las calles que nos vieron crecer, que nos enseñaron a madurar, que nos hicieron caer y nos alentaron a levantar, por aquellas que nos acogieron cálidamente en la desnuda ignorancia del nacimiento y nos enseñaron a vivir, aquellas que, seguramente, disten mucho de ser las mejores, pero son las nuestras.
Y paseando, recordamos el pasado de Béjar viendo sus calles maltrechas, los restos apenas reconocibles de la antaño orgullosa ciudad textil, del ducado de un grande de España, de la perla roja de Castilla, de la cuna de grandes pensadores, de deportistas, de sabios, de ilustres artistas, de músicos, de humoristas, de ministros. Con sus telas abastecía a España de lanas, en sus calles se libraron revoluciones gloriosas, de ella se supo por su proverbial riqueza, albergó a una de las mayores juderías de Castilla, miró frente a frente a las ahora mayores ciudades de nuestro país, y les sostuvo la mirada.
Pero estas ruinas, que hablan de poder y gloria, nos hacen llorar de desesperación. Apenas son piedras derruidas, el paisaje imponente que recordábamos de niños fue suplantado por enormes edificios insulsos y desnudos, sin más honra que la horrenda ambición humana. Sus palacios, fábricas, murallas, calles fueron abandonados a las ratas y a la podredumbre. Vimos con nuestros propios ojos y sin mover un solo dedo cómo caían, roca a roca, inexorablemente, y ni nos molestamos en apartar las piedras de la calle.
Béjar tuvo orgullo, tuvo belleza exuberante, tuvo historia, tuvo gloria. Ya nada queda de aquello salvo el recuerdo.
Sus jóvenes tuvieron que irse buscando pan dejando atrás su corazón. La que fuera hogar de miles de familias trabajadoras se transformó en un geriátrico cuyos ocupantes fueron cayendo como las hojas secas en otoño. Los ruidos de los niños jugando en los parques fueron sustituidos por el silencio más sepulcral. El turismo que pudo atraer la rica historia bejarana murió. Solo quedó una Cáparra sin valor envuelta en mastodónticos y horribles edificios vacíos. La ciudad se transformó en pueblo, y el pueblo en ruina. La vida se extinguió y no se supo más de ella.
Al ver la maleza cubriendo la ruina de las murallas, imaginamos que aquello es parecido a como estaba en tiempos en que Béjar fue tomada por los bereberes. Al ver al ganado pastando en plena Corredera, pensamos que así sería cuando aún poblaban nuestra tierra los Vettones, cuatro siglos antes de nuestra era. Parece como si la historia volviera a comenzar, parece que por nuestra estupidez y nuestra vaciedad hemos dejado escapar más de dos milenios de historia, sin sacar nada más que dolor y la consciencia de nuestra derrota y nuestra sepultura. Como pudimos ver en nuestros libros de historia cuando éramos niños, nuestros ojos son testigos de cómo el ciclo que atrapó a otras grandes joyas de la antigüedad nos engulle. Como ocurrió con los templos egipcios, con las colonias griegas, con el férreo control romano, y con tantos y tantos otros, después de nuestra gloria vino nuestra desgracia, y después, el olvido. Y todo por nuestra ineptitud.
Y lloramos por haber perdido nuestra tierra. Heredamos un paraíso y dejamos en herencia una yerma tierra, sin más consuelo que la memoria. Fuimos cómplices de cómo vendieron nuestras raíces a forasteros con vanas promesas, contribuimos a hacer de Béjar un campo de batalla entre colores que solo buscaban destruir los de nuestros montes, y cambiarlos por el vacuo gris, que únicamente ansiaban expoliarla. Y ahora nos lamentamos amargamente. Nos preocupamos más por buscar enemigos entre nosotros, culparnos unos a otros sin pararnos a razonar ni a pensar que por el bien y el progreso de la ciudad. Nos interesaba más ver a nuestros hermanos como enemigos y procurar acabar con ellos con mentiras y falsedades para acallar nuestra frustración por estar perdiéndolo todo que reconocer que no podemos hacerlo sin ellos y apoyarnos. Dimos prioridad a las ideas que nos vendieron extraños antes que a nuestro corazón. Y acabamos pagándolo.
Porque lo cierto es que sí tuvimos oportunidad de cesar esta atrocidad, en nuestras manos estuvo el atar las zarpas de los que querían robarnos, el conservar la vida y la belleza de nuestro entorno, el salvar el recuerdo de nuestros padres, el conseguir reaccionar ante la muerte de nuestra historia física, de nuestras fábricas, palacios, jardines históricos, la judería, las murallas, las antiguas calles cargadas de recuerdo vivo, el no rendidos ante el monstruo que devoraba nuestro trabajo y nuestro pan y obligaba a nuestros hijos a huir de su tierra.
“Si solo me hubiera dado cuenta antes”, nos decimos, derrotados. “Si hubiera conservado la fe en mi tierra, en la que recuerdo, en la verde, en su historia, en la orgullosa, en la grande.”
“Si hubiera pretendido dejar la mejor herencia a mis nietos, en lugar de permitir esta destrucción. Si hubiera apreciado la herencia de mis padres, no como un objeto que se compra y se vende, sino como la propiedad de mis hijos. Si no hubiera preferido estar de brazos cruzados mientras veía día a día, año a año, cómo destruían los colores de los montes que antaño me recibían cada mañana. Si no hubiera admitido estos pactos con el maligno y hubiera luchado por mi tierra y por mi alma...” Y estas lágrimas no nos salvarán de nuestra ruina. Hemos perdido la partida, agotado las monedas. Jamás volveremos a jugar. Solo quedará el dulce pasado y la amargura presente.
Y al volver de nuestro viaje imaginario, podemos ver que aún estamos a tiempo, que podemos luchar. Que nuestra tierra sigue siendo verde, que podemos hacer que nuestros nietos se sientan tan orgullosos de sus raíces como lo estuvieron nuestros abuelos.
Pero solo lo lograremos si conseguimos que no se cumpla este futuro. Si reaccionamos con determinación y unidad. Si dejamos de rendir cuentas a los colores que nos han sido impuestos desde afuera y que reclaman nuestra ruina mediante mentiras. Si dejamos de lado nuestra guerra fratricida para tratar de salir a flote. Si dejamos de tirar piedras a nuestros tejados por órdenes de afuera. Si, como un solo hombre, nos unimos para rescatar nuestra historia y nuestro recuerdo, tanto el físico como el cultural, dando honor a la ciudad de Béjar, Muy Noble, Muy Leal, Liberal y Heroica. Si no dejamos que nuestro verde manto caiga en manos de especuladores destructores de bosques, si no abandonamos a nuestra juventud y no los obligamos a abandonar su hogar por la incompetencia y la desidia de quienes deben velar por su bien.
Estamos a tiempo de recuperar nuestro papel de cabeza comarcal que tuvimos, debemos lograr una sanidad digna, una buena educación para nuestros hijos, tenemos que unirnos para que todo el mundo sepa que Béjar no ha muerto, que aún se puede invertir en nuestra tierra sin tener que destruir nuestros montes, que la riqueza de nuestro patrimonio volverá a resplandecer, que nos negamos a aceptar el futuro que nuestros ojos auguran. Porque yo creo que si nos deshacemos de las etiquetas y prejuicios que nos hemos ido poniendo, salvo de la de “bejaranos”, y comprendemos la fuerza que podemos tener todos juntos, lograremos ahuyentar el fantasma del fracaso y de la ruina que nos asola.
Este será nuestro futuro si no reaccionamos, inexorablemente así será nuestro mañana.
Seguramente ha habido mucho que se ha podido hacer en el pasado y no se ha hecho. Está claro que ya se ha causado mucho mal a Béjar, podemos ver calles de la zona histórica completamente abandonadas a su suerte, y cómo poco a poco van cayendo. Podemos sentirnos abatidos al ver que, tal y como está nuestra ciudad, el futuro que hemos imaginado está más cerca incluso que los cuarenta años que dimos de plazo. Podemos pensar que no llegamos a tiempo para salvarla. Mucho hemos perdido por este camino que hemos elegido vivir, demasiado tiempo hemos andado por la senda que conduce a la destrucción. Estamos a tiempo de evitarlo, estamos a tiempo de rescatarnos, estamos a tiempo de dar a nuestros descendientes la mejor herencia.
martes, 22 de febrero de 2011
¡Mentira!
Yo creo en Dios, esto es algo que jamás he tratado de ocultar y que más de una vez me ha traído problemas. Hay gente que me ha tomado por poco inteligente y ha habido otros que me han confesado abiertamente que no entienden como alguien tan inteligente como yo, cosa que dudo, puede creer los mitos que aparecen en la Biblia.
Recuerdo cómo, en el instituto, el hecho de ser cristiano me llevaba a estar en contra de lo que nos enseñaban los profesores. Desde pequeños, nos enseñaron que la creencia en un ser superior ya no es necesaria, no solamente esto, sino que realmente es poco menos que una tontería. La teoría de la Evolución de Darwin nos ha sido enseñado como un hecho científico, a pesar de ser una teoría, para nada demostrada, que trata de explicar la existencia de todo lo que existe sin vernos en la obligación de recurrir a ningún ser superior.
No digo que este intento de la explicación de la naturaleza sea buena o mala, eso es algo de lo que intentaré hablar más adelante. Pero me gustaría hoy denunciar algo de lo que recientemente me he enterado, y realmente me ha indignado mucho. Algo que me parece vergonzoso es que para tratar de demostrar esta teoría se recurra a mentiras. Y hoy quiero hablaros de una mentira que he sufrido en mis propias carnes. Recuerdo en mis clases de filosofía en la Escuela de Artes y Oficios de Salamanca, cómo el profesor organizaba debates, Creación contra Evolución, en la que los contendientes eran toda la clase, incluido el profesor, contra mí.
Como muchos de vosotros habréis visto en la imagen y habréis reconocido, quiero hablar de una de las principales pruebas en favor de la evolución, quiero hablar de “Los bocetos de embriones de Ernst Haeckel”.
La idea de este cuadro, es demostrar que en la fase embrionaria más primaria de los animales, se puede reproducir la manera en que los diferentes seres vivos tenemos un ancestro común y que a lo largo de los millones de años nos hemos ido diferenciando de la misma manera que podemos ver en los embriones, que van tomando las diferentes formas partiendo de una misma base embrionaria. Es algo así como una muestra express de la Evolución. Esta prueba es algo inequívoco que nos muestra que la Evolución es más que una teoría y que todos los que piensan que hay razón para creer en un diseñador universal realmente están equivocados y solamente creen en Dios porque son seres débiles que no saben aceptar la realidad y necesitan una esperanza para poder afrontar la crudeza de la vida.
Pues bien, y aquí llega mi indignación. Todo este cuadro, esta suposición de que podemos encontrar las secuelas de nuestro ancestro común en las fase más básica de los embriones de las diferentes especies animales es una gran mentira. Un engaño, un fraude, una distorsión de la realidad para servir a un fin.
Nuestro amigo, el señor Haeckel, usó el mismo grabado para imprimir todos los embriones porque estaba tan seguro de su tesis que no creyó necesario que tuviera que dibujarlos separados. Ya en 1860, cuando Ernst presentó los resultados de su investigación, sus colegas le acusaron de fraude. Pero lo más grave es que hoy en día esto se sigue enseñando a los chicos. Se sigue enseñando como real algo que ya hace 150 años se sabe que es mentira. Debajo os enseño las imágenes reales de estos mismos embriones y su crecimiento para que veáis hasta qué punto llega el engaño.
Y esto es lo que realmente me ha indignado, lo que me ha hecho enfadar. ¿Cómo es posible que tantos años después, se siga enseñando esto como un hecho científico, comprobado y prueba de la evolución?. ¿Cómo se puede estar engañando a los estudiantes, a las nuevas generaciones con mentiras tan abiertas, sabiendo que lo son, únicamente para que crean como cierta y como ley científica una teoría?.
En el momento que yo me enteré de esto, realmente me enfurecí, me indigné, no sé expresar francamente lo que sentí, pero realmente considero esto como el “equivalente académico a un asesinato”. Cosa que se sigue haciendo hoy en día. Tendríamos que preguntarnos qué clase de educación nos intenta engañar para adoctrinarnos en la idea que compartía al principio, que es una tontería la creencia en Dios.
Recuerdo cómo, en el instituto, el hecho de ser cristiano me llevaba a estar en contra de lo que nos enseñaban los profesores. Desde pequeños, nos enseñaron que la creencia en un ser superior ya no es necesaria, no solamente esto, sino que realmente es poco menos que una tontería. La teoría de la Evolución de Darwin nos ha sido enseñado como un hecho científico, a pesar de ser una teoría, para nada demostrada, que trata de explicar la existencia de todo lo que existe sin vernos en la obligación de recurrir a ningún ser superior.
No digo que este intento de la explicación de la naturaleza sea buena o mala, eso es algo de lo que intentaré hablar más adelante. Pero me gustaría hoy denunciar algo de lo que recientemente me he enterado, y realmente me ha indignado mucho. Algo que me parece vergonzoso es que para tratar de demostrar esta teoría se recurra a mentiras. Y hoy quiero hablaros de una mentira que he sufrido en mis propias carnes. Recuerdo en mis clases de filosofía en la Escuela de Artes y Oficios de Salamanca, cómo el profesor organizaba debates, Creación contra Evolución, en la que los contendientes eran toda la clase, incluido el profesor, contra mí.
Como muchos de vosotros habréis visto en la imagen y habréis reconocido, quiero hablar de una de las principales pruebas en favor de la evolución, quiero hablar de “Los bocetos de embriones de Ernst Haeckel”.
La idea de este cuadro, es demostrar que en la fase embrionaria más primaria de los animales, se puede reproducir la manera en que los diferentes seres vivos tenemos un ancestro común y que a lo largo de los millones de años nos hemos ido diferenciando de la misma manera que podemos ver en los embriones, que van tomando las diferentes formas partiendo de una misma base embrionaria. Es algo así como una muestra express de la Evolución. Esta prueba es algo inequívoco que nos muestra que la Evolución es más que una teoría y que todos los que piensan que hay razón para creer en un diseñador universal realmente están equivocados y solamente creen en Dios porque son seres débiles que no saben aceptar la realidad y necesitan una esperanza para poder afrontar la crudeza de la vida.
Pues bien, y aquí llega mi indignación. Todo este cuadro, esta suposición de que podemos encontrar las secuelas de nuestro ancestro común en las fase más básica de los embriones de las diferentes especies animales es una gran mentira. Un engaño, un fraude, una distorsión de la realidad para servir a un fin.
Nuestro amigo, el señor Haeckel, usó el mismo grabado para imprimir todos los embriones porque estaba tan seguro de su tesis que no creyó necesario que tuviera que dibujarlos separados. Ya en 1860, cuando Ernst presentó los resultados de su investigación, sus colegas le acusaron de fraude. Pero lo más grave es que hoy en día esto se sigue enseñando a los chicos. Se sigue enseñando como real algo que ya hace 150 años se sabe que es mentira. Debajo os enseño las imágenes reales de estos mismos embriones y su crecimiento para que veáis hasta qué punto llega el engaño.
Y esto es lo que realmente me ha indignado, lo que me ha hecho enfadar. ¿Cómo es posible que tantos años después, se siga enseñando esto como un hecho científico, comprobado y prueba de la evolución?. ¿Cómo se puede estar engañando a los estudiantes, a las nuevas generaciones con mentiras tan abiertas, sabiendo que lo son, únicamente para que crean como cierta y como ley científica una teoría?.
En el momento que yo me enteré de esto, realmente me enfurecí, me indigné, no sé expresar francamente lo que sentí, pero realmente considero esto como el “equivalente académico a un asesinato”. Cosa que se sigue haciendo hoy en día. Tendríamos que preguntarnos qué clase de educación nos intenta engañar para adoctrinarnos en la idea que compartía al principio, que es una tontería la creencia en Dios.
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