sábado, 26 de febrero de 2011

El Diluvio

Génesis 7

1 Y JEHOVA dijo á Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca porque á ti he visto justo delante de mí en esta generación. 2 De todo animal limpio te tomarás de siete en siete, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, dos, macho y su hembra. 3 También de las aves de los cielos de siete en siete, macho y hembra; para guardar en vida la casta sobre la faz de toda la tierra. 4 Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré toda sustancia que hice de sobre la faz de la tierra. 5 E hizo Noé conforme á todo lo que le mandó Jehová. 6 Y siendo Noé de seiscientos años, el diluvio de las aguas fué sobre la tierra. 7 Y vino Noé, y sus hijos, y su mujer, y las mujeres de sus hijos con él al arca, por las aguas del diluvio. 8 De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que anda arrastrando sobre la tierra, 9 De dos en dos entraron á Noé en el arca: macho y hembra, como mandó Dios á Noé. 10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio fueron sobre la tierra. 11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo á diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas; 12 Y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 13 En este mismo día entró Noé, y Sem, y Châm y Japhet, hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos con él en el arca; 14 Ellos y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales mansos según sus especies, y todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, todo pájaro, toda especie de volátil. 15 Y vinieron á Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida. 16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios: y Jehová le cerró la puerta 17 Y fué el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. 18 Y prevalecieron las aguas, y crecieron en gran manera sobre la tierra; y andaba el arca sobre la faz de las aguas. 19 Y las aguas prevalecieron mucho en extremo sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. 20 Quince codos en alto prevalecieron las aguas; y fueron cubiertos los montes. 21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganados, y de bestias, y de todo reptil que anda arrastrando sobre la tierra, y todo hombre: 22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en la tierra, murió. 23 Así fué destruída toda sustancia que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, y los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra; y quedó solamente Noé, y lo que con él estaba en el arca. 24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento y cincuenta días.

Así describe el libro sagrado judeo-cristiano el relato del diluvio, una historia en que Dios destruye la tierra con agua, dejando solamente un remanente humano formado por Noé y su familia y animal formado por machos y hembras de cada especie animal.

Este relato, en sí mismo, podría ser desestimado por ser una historia inverosímil escrita hace varios milenios por el líder de una civilización supersticiosa con la única intención de amedrentar al pueblo y tenerle controlado bajo el miedo de un dios castigador y perverso. Al menos esa es la opinión más extendida que tiene la gente a nuestro alrededor respecto a esta singular historia.

Pero la realidad es que no todo es tan sencillo. Hay algo que debería hacer pensar a los antropólogos respecto a este tema. El caso es que en civilizaciones completamente diferentes y distantes entre sí, existe esta misma historia, civilizaciones que es completamente imposible, de una manera racional, que se haya comunicado y hayan compartido sus leyendas y mitos de la antigüedad. Y me gustaría poner varios ejemplos.

Para empezar, todas las civilizaciones que se cultivaron en la cuna de oriente medio, mesopotamia y el noreste de África, tienen esta historia como parte de sus leyendas antiguas. Hasta aquí bien, es algo normal que pueblos tan unidos, que incluso algunos provienen de otros o provienen varios de la misma familia, tengan las mismas leyendas. Acepto que este caso es algo lógico, racional y completamente asumible la invención de la historia por parte de algún sacerdote, rey o quien fuera.

El problema llega cuando nos alejamos más y más de esta cuna de la civilización. En la mitología griega, se nos cuenta cómo Poseidón, por orden de Zeus, trató de poner fin a la existencia humana por aceptar el fuego que Prometeo había robado del olimpo. En esta historia, Prometeo mandó a su hijo Deucalión que construyera un arca donde pudiera salvarse él y su familia, así como una pareja de cada animal, en clara semejanza con el relato bíblico. Algunos de vosotros pensaréis que es algo normal que pueblos tan cercanos tengan los mismos mitos, pues, relativamente, oriente medio y Grecia están cerca. De acuerdo, continuemos alejándonos.

En China, existe una leyenda que, resumiendo mucho (Si alguien quiere ver la leyenda entera que me lo diga y le enseñaré donde la he encontrado), nos dice que un rayo descendió a la tierra oculto con la forma de un dragón, y un campesino la recogió y la metió en una caja. Cuando la abrieron sus descendientes, descubrieron al rayo que les advirtió que iba a venir un diluvio y tenían que construir una barca de hierro para escapar a la muerte. De esta manera se salvaron y pudieron repoblar la tierra después de la destrucción universal.


En América, son muy numerosas las civilizaciones que dejaron registradas sus leyendas respecto a este tema. Los mayas narran la destrucción del mundo con agua por el dios Huracán, los aztecas explican como, en la anterior era del mundo, la diosa Chalchitlicue destruyó el mundo con agua, nuevamente, dando de esta manera comienzo a la era actual de la tierra. Los Uros, una tribu proveniente del lago Titicaca, explican que, después del diluvio, fue en este mismo lago donde se vieron los primeros rayos del sol. Los incas van más allá en la semejanza con el relato bíblico, ellos aseguran que Viracocha destruyó a los gigantes con una gran inundación (gigantes de los que también habla la bíblia en Génesis 6:4 y en Números 13:33 y que también podrían ser los análogos de los titanes griegos, destruídos por Zeus.). Dos personas repoblaron la tierra después de esta hecatombe, Manco Cápac y Mamá Ocllo. Los Kawésqar, en la Tierra del Fuego, dicen que un joven cazó una nutria sagrada para regalársela a su novia. La nutria estaba protegida por el espíritu de las aguas y éste, para vengarse de la humanidad por la afrenta hecha, hizo subir el nivel de las aguas. Al final, los dos jóvenes se salvan subiendo a altas montañas, y son los encargados de repoblar la humanidad después del diluvio. En San Juan, Puerto Rico, hay unos jeroglíficos que narran la historia de cómo el dios Yukiyu creó una gran inundación y que los pocos supervivientes se lograron salvar porque se refugiaron en el bosque fluvial del Yunque. Incluso en la Isla de Pascua en medio del Pacífico, cuesta imaginar un lugar más alejado de Israel que este, tienen la leyenda que sus ancestros llegaron a esta isla huyendo de la gran inundación que asoló su anterior hogar, una isla llamada Hiva.

Hay varios puntos que podemos entrever a la luz de todas estas leyendas. Que en una remota antigüedad, hubo un gran diluvio, presumiblemente enviado por algún dios o ser superior, que esta inundación asoló la tierra, que unos pocos se salvaron, o bien en un gran barco, o bien en una montaña, y que de esta manera también se salvaron las diferentes especies animales. Incluso se podría ver que anteriormente a esta hecatombe, había gigantes de algún tipo que eran dañinos para los hombres. Estos parecen ser los puntos que han “dejado poso” en la conciencia de las culturas y que se han trasmitido de generación en generación desde tiempos inmemoriales hasta poder tener sorprendentemente una imagen tan clara de una situación de hace tantos años. Para mí, esto es prueba suficiente de la realidad de una inundación terrible que destruyó la tierra en el pasado, y de unos pocos que se salvaron. Para mí, insisto, esto es prueba suficiente de la realidad del relato bíblico.

Que cada uno saque sus propias conclusiones.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo tengo una explicación sencilla y lógica (a mi parecer)y me da igual lo que la gente piense respecto a mi opinión: ni dios, ni divinidades ni nada eso, simplemente civilizaciones venidas de otros mundos. La verdad está ahí fuera

Anónimo dijo...

que cada cual piense lo que quiera, yo sigo diciendo, que son historias para controlar a las persona, ni biblia ni na.

David Godoy dijo...

¡Buenisimo Tio Poe!, El problema nunca ha estado en la inteligencia del ser humano sino en el corazón, El factor común es el cataclismo universal del diluvio, pero Dios pone las cosas en orden y nos explica como sucedieron. Es de suponerse que el ser humano miente y cuando nos cuentan una historia le aumenta y le quita teniendo como resultados mitos y fábulas, sin embargo hay una gran diferencia entre la palabra de Dios y la mitología y es su exactitud en ciencia sin ser un libro científico y su profecía exacta. Mucha gente se dedica a NEGAR sin conocer a profundidad la palabra de Dios ignorando hechos históricos y contexto cultural incluso cuestionando porque simplemente es locura para los que se pierden.

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