lunes, 7 de abril de 2014

Evolucionismo Bíblico

El relato bíblico de la Creación es uno de los temas más polémicos en la iglesia hoy en día. La Evolución Darwiniana ha dado al mundo secular la excusa para ignorar el Génesis, y dentro de la iglesia ha intentado hacer que la Biblia comulgue con esta “Teoría científica”, y así ha nacido el llamado “Creacionismo de la Tierra antigua”, que no ha hecho más que añadir aun más confusión al asunto. Ellos afirman que el relato del Génesis no es un recuento histórico de lo que sucedió, sino una poesía figurativa que hoy en día debemos interpretarla a la luz de la Evolución Darwiniana. Los días bíblicos serían edades, millones de años, y Dios sería el gran creador evolutivo. Aun así, hay varios puntos significativos que no tienen ningún sentido, si no se lee de forma literal el relato de Génesis 1-11.

El primer punto es tan sencillo como que hay que leerlo literalmente. Los eruditos en lingüística hebrea están de acuerdo en que el relato de la Creación no fue escrito en forma de poesía metafórica, que tiene su propio estilo gramatical, sino como narrativa histórica. Otra consideración es que, aunque la palabra hebrea para día (
יום) pueda ser utilizada en algunos contextos para expresar un periodo de tiempo que no tiene por qué ser un día de 24 horas (Gn. 2:4), en este pasaje específicamente, podemos ver que la intención del autor era expresar la medida de tiempo de un día natural. Esto lo podemos ver en que van numerados (podemos ver cómo dice “día primero”, “día segundo”, “día tercero”, etc. por todo el primer capítulo de Génesis) y también podemos verlo por la frase “y fue la tarde, y fue la mañana” (vss. 5, 8, 13, 19, 23), cuando esto ocurre, no cabe ninguna duda que se está refiriendo aun día natural, el tiempo que tarda la Tierra en rotar sobre su propio eje.

Si esto es así, si Génesis 1-11 fue escrito literalmente pero es incorrecto, entonces deberíamos comenzar a dudar de todo el mensaje de la Biblia.
Si Moisés estaba confundido en el principio fundamental, sobre el que se cimentó toda la Escritura, entonces todos sus libros son igualmente sospechosos; más aún, Jesús aseguró que estaba usando a Moisés como la autoridad que guiaba a Su identidad (Jn. 5:46-47). Él dijo que quien creyera en Moisés debería saber quién era Jesús. Si los escritos de Moisés estuvieran equivocados, ¿para qué le usaría Jesús como Su testigo? Si Moisés estaba equivocado, entonces Jesús también debería estar equivocado, así que los cristianos somos “los más dignos de lástima de todos los hombres” (1 Cor. 15:19).

El relato del Génesis de la Creación es crucial para la teología cristiana de una manera absolutamente fundamental. Génesis 1-3 nos muestra que,
en el momento de la creación de Adán y Eva, no había pecado. No había entrado la muerte en el mundo. Pero si el mundo ha existido millones de años antes de que Adán entrase en escena, la muerte debía haber sido inevitable (para los animales, y para los supuestos ancestros de la humanidad). Pero si la muerte (y el pecado) es una parte natural del desarrollo evolutivo, ¿cómo podría Dios haber dicho que “todo era bueno” (Gn. 1:31)? Y si Adán y Eva fueron los primeros en pecar, ¿cómo habría podido ser el pecado la causa de la muerte, como establece Romanos 5:12? Adán debería haber pecado antes de que el mundo experimentase la muerte.

Si no lo hizo, si la muerte era una parte natural y normal de la Creación, y no una consecuencia del pecado, no tenemos ninguna necesidad del sacrificio de Cristo. Si la muerte no está relacionada con el pecado, la muerte no es una paga suficiente para el pecado (y la resurrección no es una certificación de que el pago es aceptable y ha sido completado)
.

Sin los “seis días” literales del relato de la Creación, Dios creó un mundo “muy bueno” que degeneró a la violencia y a la vanidad de forma natural, no como una maldición por el pecado. La misma muerte no es, entonces, una maldición o una desviación del mundo y el plan que Dios creó “muy bueno”. Sin los “seis días” literales del relato de la Creación, Dios incluyó muerte, violencia y enfermedad en Su mundo. Y si la muerte es un aspecto natural y “muy bueno” de la Creación, no necesitamos a Cristo para que nos salve de ella.

Los argumentos anteriores están dirigidos directamente a varios tipos de
creacionistas de Tierra antigua. Aquellos que creen que los hombres llegaron a existir estrictamente a través de una evolución que no tuvo asistencia divina, pintan un panorama aún más oscuro, si cabe. Sin un Creador que nos de valor, solo tenemos el valor de lo que conseguimos. Sin un Espíritu que nos “insufle aliento de vida” (Gn. 2:7), no tenemos alma. Amor, bondad, odio y pasión no tienen ningún sentido. La vida no tiene sentido. Los individuos no tienen sentido. Tú no tienes sentido. Nada tiene sentido.


Afortunadamente, la Biblia nos dice otra cosa. La Biblia nos dice que Dios, el Creador, hizo el mundo y dijo que era “muy bueno”. Dice que el primer hombre y la primera mujer pecaron y llevaron la muerte y el sufrimiento al mundo. Y porque el pecado de un hombre trajo la muerte al mundo, la muerte y la resurrección de otro hombre, uno sin pecado, Cristo, conquistó el pecado y la muerte para todos nosotros (Rom. 5:12-15).

Traducido y adaptado de http://www.compellingtruth.org/biblical-creationism.html por Miguel Ángel Pozo.

miércoles, 2 de abril de 2014

Sola Fide

Hace unos años, escribía una entrada en la que planteaba que solamente había dos clases de religiones, en la que el hombre tiene que hacer algo por acercarse a Dios y, por así decirlo, tiene que cumplir con una serie de preceptos y ritos para impresionar lo suficiente a la deidad como para que le haga digno de ser salvado, y en la que el hombre no puede hacer nada, no tiene manera de impresionar a Dios, ni de pagar la tremenda deuda que tiene pendiente con su Creador, y tiene que depender de lo que haga Dios.

Ahí es exactamente donde nos posiciona la Sola Fide, eso es lo que hace del cristianismo bíblico, es decir, aquel que sigue anclado en la Sola Scriptura, diferente a todo el resto de las religiones, a todo lo demás. Eso es lo que hace de la Biblia los únicos escritos sagrados que presentan como ciertos la segunda religión de la que hablábamos.

Sola Fide es una frase latina que significa Solo por la Fe. Y esto es algo completamente revolucionario, algo que no tiene que ver con ninguna religión que haya surgido antes o después, y algo que va, de manera absoluta, en contra de la naturaleza humana. Porque lo que dice es que nuestra salvación es obtenida con el único requisito de nuestra fe, nada más es necesario.

Cuando hablaba acerca de las dos religiones, decía que “así se podrían resumir todas y cada una de las religiones que hay en el mundo. En esencia son todas la misma. Hay algunos cambios en cuanto a algunas cuestiones, como por ejemplo, unas se basan en unos escritos y otras en otros, algunos toman como base la Biblia, otros el Corán, el Talmud, el Libro del Mormón, el Rig Veda o el Tipitaka son algunos de ellos. Otros ni siquiera se basan en ningún libro. Unos creen que llegarán a trascender, a convertirse en dioses, otros afirman que todos somos dios, o que dios está en todas partes, o que todo es dios, otros dicen que no hay dios, y solo hay una fuerza que mantiene todo. Todo esto son detalles, detalles más o menos importantes, pero la base de esta religión universal es la misma, que debemos hacer algo para obtener algo. Ahí está la clave de todo. En llegar a ser lo suficientemente buenos, o santos, o a saber suficiente, o a ser lo suficientemente “algo”. Si lo logramos, tendremos algo mejor, ya sea Nirvana, ir al cielo, convertirnos en dioses en otros planetas, o ser uno con la Madre Tierra. Los artificios y los detalles no cambian la base de la religión, el hacer algo para obtener algo.”

El ser humano necesita tener la impresión de que controla su propio destino, que es el único escritor del libro de su vida y que no depende de nadie. Es por eso que hemos creado todas estas religiones, para sentirnos seguros, para sentir que nos estamos mereciendo algo mejor. El problema es que, como muchas veces he dicho, y la Biblia se empeña en recordarnos una y otra vez, Dios no puede ser engañado, Dios no va a ser comprado por nuestras buenas obras, el Juez Justo no va a hacer otra cosa que Justicia, y tú y yo saldremos mal parados, más específicamente, saldremos parados al infierno eterno.



Esto no es una invención mía, ni siquiera de los reformadores del s. XVI que vindicaron esta afirmación. Esta es una verdad profundamente arraigada en la Biblia, basta con leer los tres primeros capítulos de Romanos, el salmo 14 o el 51. El ser humano no tiene ninguna esperanza por sí mismo, y no hay nada que podamos hacer para lograr ganar nuestra salvación. Para que nos entendamos, nunca podremos ganarnos el cielo.

Pero el hecho de estar tan claro en la Biblia no es algo que sirva para que la Iglesia Romana se haya dado por aludida, y es por esto que protestaron con esta consigna los reformadores. Ellos dicen que hay una serie de sacramentos, de normas o rituales que, de ser realizados de la manera correcta, puede hacerte ganar puntos para ir al cielo, doctrina completamente opuesta a lo que nos enseñan las Escrituras.

Dios es justo, no puede permitir la maldad en absoluto, y nunca perdonará a nadie porque sí o porque le soborne con esta o la otra buena obra. Así que lo que pide del hombre nunca puede ser el que haga nada para ganarse la salvación. Pero, como ya he explicado muchas veces, Él mismo pagó la pena de nuestra maldad, el sacrificio perfecto, el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo, Cristo pagó lo que nosotros merecíamos. ¿Qué tenemos que hacer nosotros para apropiarnos de este regalo tan valioso? Nada, solamente creerlo (Hechos 16:31, Romanos 4:4-5, Romanos 5:8 Gálatas 2:16)

Fe, sola fe y nada más que la fe. Eso es lo que pide Dios de ti, nada más, nada menos. ¿Por qué? Porque Él ya lo ha hecho todo, porque la deuda está saldada, porque tratar de hacer más para tratar de ganar el cielo es decir que el sacrificio de Cristo no fue suficiente, y rechazarlo significa afirmar que puedes burlarte de Dios.


La salvación no es un premio, no es un pago. La salvación es un regalo. Para recibir un regalo, no tienes que hacer nada más que aceptarlo, solamente extender la mano y recibirlo. Así es la salvación que Dios ofrece, así es la salvación que enseña la Biblia. 

Sola Fide significa que hoy mismo, ahora mismo, puedes cambiar tu estado para siempre. Puedes pasar de ser enemigo de Dios a ser hijo de Dios por los méritos de Cristo, por el sacrificio de Jesús, el Mesías prometido, el Hombre perfecto, Dios hecho carne, a tu favor. Sola Fide, solo por la fe. Confía en Dios hoy, créele ahora, con tus problemas y tus dificultades, y dentro de mil años seguirás disfrutando de este regalo. 

domingo, 30 de marzo de 2014

Sola Scriptura

Por tanto, a menos que yo sea persuadido o convencido por el testimonio de la Escritura, o por el más claro razonamiento, - a menos que sea persuadido por medio de los pasajes que he citado, - y a menos que mi conciencia sea sometida de esta manera por la Palabra de Dios, no puedo retractarme y no lo haré, porque es peligroso para un cristiano el hablar en contra de su conciencia. ¡Me mantengo firme, no puedo hacer otra cosa; que Dios me ayude! ¡Amén!

Estas fueron las palabras con que terminó su comparecencia Martín Lutero en la Dieta de Worms, a la que había sido convocado ante los príncipes alemanes y el emperador Carlos V, para que se retractara de sus famosas tesis, con las que había puesto en relieve los excesos de la Iglesia Católica Romana, y es en estas palabras en que vemos con toda claridad la primera de las consignas protestantes, las llamadas cinco solas.

Sola Scriptura fue el grito de guerra de la Reforma Protestante. Esta es la primera de las protestas protestantes, valga la redundancia, y lo primero que tenía que cambiar la Iglesia del Papa para llegar a ser la Iglesia de Cristo, que era la intención de los reformadores, no la de constituir un cisma que dividiera la Iglesia, más bien era hacer volver a la Iglesia a la doctrina de la Palabra de Dios, la doctrina de los apóstoles. Paradójicamente, la intención era la de hacer volver a la Iglesia que se decía apostólica a lo que los apóstoles mismos dijeron, de lo cual se habían desviado.

Sola Scriptura es una expresión latina que significa “solamente por los Escritos”, “con la única base de la Escritura”, es decir, solamente basándose en la Biblia. Significa que la Biblia es la única que tiene la autoridad última, y todos los ritos, dogmas, creencias y tradiciones de la iglesia, deben estar supeditadas siempre a la Biblia, porque se la considera completa, autoritativa y verdadera, y tiene la última palabra en materia de fe y práctica para el cristiano. La Biblia, en 2 Timoteo 3:16, dice: “Toda la Escritura es ‘inspirada por Dios’ (dada por la inspiración de Dios) y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia....”.

Desde entonces, y a través de los siglos, la Iglesia Romana ha negado la validez de la Sola Scriptura, y su principal argumento para negarla es que no se encuentra explicitamente declarada en la Biblia, lo cual es completamente cierto, en ningún lugar en las Escrituras se dice que no debe haber más autoridad que la Biblia, pero lo que debemos ver es lo que sí podemos encontrar ahí. La Biblia se reconoce a sí misma como inspirada por Dios, que no falla y con autoridad total, también podemos ver que Dios no cambia de opinión ni se contradice a sí mismo. Así que, mientras está claro que la Biblia en ningún momento menciona la Sola Scriptura, el hecho es que no permite que existan tradiciones que, mientras que se dicen “cristianas”, contradigan su mensaje. Por lo que podemos concluir que no es la Biblia la que condena las tradiciones en sí misma, sino que son éstas, las tradiciones, los dogmas, las decisiones conciliares, bulas y demás invenciones humanas anti bíblicas, las que se condenan a sí mismas al ir en contra de lo que Dios ha dicho en Su Palabra, sabiendo que Él nunca va a contradecirse. Dios mismo se ha ocupado de que tengamos un libro donde podamos ver qué es lo que Él espera de nosotros. Si un hombre, por representante de Dios que se diga, viene y nos presenta algo que contradiga lo que Dios mismo ha declarado para que lo creamos como Palabra de Dios, la única respuesta auténticamente piadosa sería la que dio Lutero, con la que abro esta entrada, porque como dijo Pedro, junto al resto de los apóstoles: ¡Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres! (Hechos 5:29), y como dijo el apóstol Pablo: Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema (Gálatas 1:8), opinión esta, la de San Pablo (inspirado por el Espíritu Santo), que deja en muy mal lugar a los que se atreven a seguir a Roma en detrimento de la Biblia.

Aún así, la Sola Scriptura no nos dice que no podamos tener una tradición eclesiástica, o que no podamos tener una serie de ritos o de prácticas, incluso aunque estos ritos no aparezcan explicitados en la Biblia, eso es perfectamente posible, pero siempre debemos tomar la Biblia como la base y como la máxima autoridad para poder edificar sobre el cimiento que nos dejaron aquellos que vivieron con Cristo durante todo Su ministerio, para que podamos edificar sobre aquellos a quienes Dios mismo escogió, capacitó e inspiró para guiarlos a toda verdad (Juan 16:13). Es sobre esa verdad, la Biblia, sobre la que debemos basar, no solamente las normas y criterios de la iglesia, sino sobre la que debemos basar nuestras vidas, para hacer como le fue ordenado a Josué: Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. (Josué 1:8).

Las tradiciones no son el problema, el problema son aquellas tradiciones que van en contra de la Biblia, más aún cuando es en base a esas tradiciones que se rige la iglesia que se dice venir de aquel que dio la Biblia. No es lógico que la Iglesia haya mantenido la misma Biblia como libro prohibido durante siglos, condenando a millones de fieles a la mentira y a la manipulación, cuando los apóstoles a los que dicen suceder elogiaron la actitud de los habitantes de Berea, que buscaban en la Biblia para ver si lo que San Pablo decía era cierto o no (Hechos 17:11). No es lógico que una lista como esta exista, más aún viendo cómo dicen representar a Dios en este mundo.

Sola Scriptura es la primera de las cinco solas, las consignas de la Reforma Protestante, y hoy más que nunca, a tan poco tiempo de cumplirse el quinto centenario de aquel acontecimiento histórico, debemos recordar contra lo que lucharon aquellos hombres, por qué lo hicieron, y por qué estamos tan cerca de lo que llevó a hacerlo necesario, ahora entre las filas de los que salieron del lado de la Sola Scriptura en aquel momento. Es necesario recordarlo no sea que, llevando 5 siglos buscando pajas en ojos ajenos, dejemos de ver, hipócritamente, las vigas que crecen tan peligrosamente en los nuestros.

sábado, 22 de marzo de 2014

El comienzo de todo lo que tuvo un comienzo

El mundo de la ciencia vive días de sorpresa e ilusión tras la detección de ondas gravitacionales, que confirmarían la teoría inflacionaria del Big Bang.

Las observaciones realizadas para medir la radiación de fondo -una señal que, según los científicos, procede del mismísimo origen del tiempo- muestran que el universo habría surgido hace 13.800 millones de años tras una gran explosión que vino precedida de una “inflación” acelerada.

Antonio Cruz es biólogo y ha escrito varios libros sobre ciencia y fe. Este experto concedió una entrevista a Protestante Digital, explicando la importancia del descubrimiento y sus implicaciones. “Si eso no hubiera ocurrido esta inflación- dice Cruz- no hubiera sido posible el Big Bang, que es una expansión de la energía y la materia”.El mundo de la ciencia vive días de sorpresa e ilusión tras la detección de ondas gravitacionales, que confirmarían la teoría inflacionaria del Big Bang.


Las observaciones realizadas para medir la radiación de fondo -una señal que, según los científicos, procede del mismísimo origen del tiempo- muestran que el universo habría surgido hace 13.800 millones de años tras una gran explosión que vino precedida de una “inflación” acelerada.

Antonio Cruz es biólogo y ha escrito varios libros sobre ciencia y fe. Este experto concedió una entrevista a Protestante Digital, explicando la importancia del descubrimiento y sus implicaciones. “Si eso no hubiera ocurrido esta inflación- dice Cruz- no hubiera sido posible el Big Bang, que es una expansión de la energía y la materia”.


“En ese brevísimo tiempo de la inflación -explica Antonio Cruz- ocurrirían cosas muy raras para la física. Por ejemplo, la gravedad en ese instante funcionaba al revés. En lugar de ser atracción, era una repulsión que inflaba el espacio y el tiempo (...) Estas pequeñísimas variaciones cuánticas en el espacio-tiempo que se propagan por el universo son los ecos del primer temblor que dio origen al Big Bang”.

Se trata de un hallazgo “importante, porque ratifica la conexión entre lo minúsculo y lo enorme. Abrirá un nuevo capítulo en la física, en la astrofísica, y en la cosmología”.

Lo que la ciencia está revelando en los últimos tiempos en el campo de la cosmología y la astrofísica parece indicar a un origen en el que “todo salió de la nada”, apunta Cruz. En ese sentido, el relato de la Biblia, que presenta a un Creador activo en el origen del universo y de la vida, aparece como una coincidencia sorprendente.

“Génesis no puede dar información científica, porque no es un libro de ciencia, pero que no ofrezca información científica no quiere decir que su información no sea veraz”, dice Cruz. “Este relato bíblico de la creación, a pesar de situarse a ras de suelo, desde un punto de vista muy humilde, no contradice en absoluto los descubrimientos que la ciencia ha hecho en nuestro tiempo”, añade.

En cuanto a las teorías del origen, Cruz apunta que la Biblia muestra que “hubo un principio del universo”, algo que durante muchísimos años la ciencia negó. “Hasta principios del siglo XX se mantenía como cierto que el universo era eterno. Tras la teoría del Big Bang -que reconoce un origen- se han desarrollado otras teorías que intentan matizarlo. Por ejemplo, la de una expansión y contracción eterna. Otra es la del multiverso”. Estas teorías que algunos proponen, apunta Cruz, siguen sin resolver la necesidad de un creador.

“Hoy tanto la ciencia como el Génesis señalan a un origen a partir de la nada, y aún el relato de Génesis 1, entendido adecuadamente, se puede ver como piezas que van encajando”.

A pesar de que la ciencia avanza en su sabiduría y conocimiento en cuanto a los orígenes, hay muchas cuestiones que continúan “envueltas en el misterio”, dice Cruz. “¿Qué había antes? ¿Cómo de la nada surgió todo en un instante? ¿Por qué existen leyes físicas?”. Son preguntas que llevan a reflexionar sobre la posibilidad de una mente inteligente detrás de la existencia.

Ante la propuesta de un ateísmo que niega esta posibilidad, Cruz considera que el debate sobre Dios está más de moda que nunca en el ámbito intelectual contemporáneo. “La ciencia contemporánea hace cada vez más difícil ser un ateo intelectualmente satisfecho” porque “todos los descubrimientos apuntan a una mente inteligente que fue la causa de todo”.

Sin embargo, en España no se produce ese debate intelectual. “Hay un muro de indiferencia que nos aísla del pensamiento filosófico contemporáneo deísta. No se traducen obras, o si se traen, es en editoriales minoritarias”, explica Cruz, lo que “priva al lector culto de reflexionar. Los jóvenes universitarios piensan que el debate sobre Dios está superado, y se piensa que es irracional ante la claridad del ateísmo. No nos queremos enterar de que el tema de Dios está en boga en el campo intelectual”.

“La ciencia -expresa finalmente Cruz- converge hacia la idea de una sabiduría detrás de todo. Lo que me preocupa es que esa mente que llamamos Dios, ¿ha querido revelarse? ¿Y cómo lo ha hecho? Si Dios nos ha creado tan inteligentemente, creo que es sabio acercarse a descubrir cuál es su propósito para nosotros”.  

Editado por: Protestante Digital 2014

lunes, 3 de marzo de 2014

La Marea (Había un sabio rey... -Parte IV)

Sol, arena, sal, un viento que quema.

Y allí esta un niño, con su cubo y su pala. Esmerado, llena el cubo de arena mojada. Selecciona un lugar en donde no haya desniveles y allí vuelca la arena. Satisfecho, contempla cómo ha creado la primera torre de lo que será su castillo. La termina de aplanar y reparar imperfecciones con ayuda de su pala. Así pasará toda la tarde, construyendo su precioso castillo. Pequeños palos serán los guardianes de las murallas.

Y cuando hayan pasado varias horas, cuando la noche amenace y la marea suba, el niño contemplará con entusiasmo cómo su castillo se desmorona y vuelve al mar. Entonces tomará la mano de su padre y volverá a casa.



Madera, papeles, plumas carísimas.

Y allí está un ejecutivo con su ordenador portátil y su teléfono móvil que no para de sonar. Usa su creatividad para abrir nuevos mercados, para generar más beneficios. Esmerado, busca el negocio perfecto para su macro empresa y lo monta. Satisfecho, contempla cómo los números de su cuenta bancaria se multiplican. Continua dando órdenes a sus subordinados. Así pasará toda la vida, construyendo su precioso castillo. Las rentas anuales serán los guardianes de sus murallas.

Y cuando hayan pasado varios años, cuando la muerte amenace y la marea suba, el ejecutivo contemplará con desesperación cómo su castillo se desmorona y vuelve al mar. Entonces, deprimido, con aflicción en su corazón, morirá rodeado de buitres que esperan su caída.




Ambos casos son muy parecidos, el trabajo en el que ponen todo su empeño, tanto el niño como el ejecutivo, pronto será devorado por el mar. La única diferencia es que el niño recibe al mar dando saltos de alegría y el ejecutivo lo recibe con desesperanza. La única diferencia es que el niño ya sabía que este final llegaría y ya era consciente mientras el ejecutivo soñaba con siempre reinar desde su castillo de arena.

Por esto mismo yo prefiero ser el niño. Fabricar mi castillo de arena lo mejor que sepa, pero sin perder nunca de vista que la marea llegará, ola a ola. Que cada minuto que pase, esta marea estará más cerca de devolver mi castillo al mar, a donde pertenece. Y lo más importante de todo, prefiero ser el niño porque quiero, una vez la marea haya acabado con el castillo y la noche haya llegado, tomar la mano de mi Padre y volver a casa.

Idea extraída de "Y los ángeles guardaron silencio" de Max Lucado.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Las flores mintieron (Había un sabio rey... -Parte III)

Hoy he tirado un ramo de flores a la basura.

Los pétalos habían caído, las hojas estaban secas, el antaño delicioso aroma primaveral se había esfumado en el tiempo. Fueron un regalo, con todo mi amor, para mi esposa. El vertedero será su fin.

Posiblemente hayas estado enamorado alguna vez en tu vida, quizá hasta lo estás en este momento. Quizá hayas regalado flores a tu amor, con todo tu corazón, quizá hasta te las ha aceptado con todo su corazón también. Quizá todo ha sido un cuento de hadas, en esos momentos en que los pétalos están frescos y relucientes, en que las hojas irradian vida y verdor, en que el aroma embriaga los sentidos en un halo de belleza y perfección. Esos momentos de ensueño parece que nunca van a terminar, que el viento siempre soplará a nuestro favor, esos momentos hacen que nos sintamos exultantes, como si nada pudiera tocarnos, como si la vida hubiera sido creada para ese instante en particular, y todo lo demás poco importa.

Pero el mundo, el tiempo, las circunstancias y nuestras faltas terminan haciendo que las flores se sequen, terminan haciendo que el sueño de la eterna primavera quede sofocado por el destructor sol estival, y es en estos momentos en que comienzas a plantearte que quizá el cuento de hadas solo era un escalón.

Hoy he tirado un ramo de flores a la basura.

Y con él, he tirado un pedacito de mi orgullo, de mí mismo. En algún lugar de aquellas flores marchitas se me enredó el alma, y al tirarlo, me caí al contenedor. El vertedero será mi fin.

Y ha sido en ese momento, en que me he dado cuenta que las flores no están hechas para una vida, sino para un momento. Que el dulzor de su aroma, los colores que la engalanan, la alegría que desprende morirán. Pero que así está bien.

Porque es en esos momentos, cuando que ves caer el ramo a la oscuridad, que puedes comprender que no era tan importante, al fin y al cabo. Es en esos momentos en que te ves caer al contenedor, cuando eres consciente que no se trata de ti, ni muchísimo menos. Es en esos momentos, cuando ves que el cuento de hadas se llena de lobos, en que tienes que despertar de la somnolencia, y ver que el amor que comenzó con aquel ramo, se demuestra después de tirado a la basura; el amor del cuento de hadas, se demuestra luchando contra los lobos; el amor de las sonrisas, se demuestra más allá de las lágrimas. Es en esos momentos en que te das cuenta, al fin, de que el amor va más allá del sentimiento, más allá del aroma, mucho más allá de ti mismo. Es en esos momentos en que te das cuenta que el amor verdadero jamás será un contrato mercantil, en el que solo das si recibes. El amor se trata de dar, sin medida, sin esperar nada, sin pensar en ti.

Y más importante todavía, es en esos momentos, en que te das cuenta de que, así como las flores van a perecer por sí mismas, cualquier esfuerzo que hagas está avocado a la muerte de la misma manera. El cordón de dos dobleces se romperá cuando llegue la tensión, o quedará unido artificialmente. Pero el cordón de tres dobleces no se romperá fácilmente (Eclesiastés 4:12), es más, no se romperá jamás. Y al tirar el ramo, me he dado cuenta de hasta qué punto necesito esa tercera doblez.

Hoy he tirado un ramo de flores a la basura.

Y al tirarlo, me he caído al contenedor también. Y al caer, me he dado cuenta de que yo no soy el importante, ni el ramo, ni el cuento que creí vivir. Al caer, me he dado cuenta de que aquí lo importante es dar, no recibir, es hacer sentir bien, no sentirme bien. Pero también me he dado cuenta de que yo no soy capaz de mantener con vida el ramo, que yo no soy capaz de mantenerme en pie al tirarlo, que yo no soy capaz de dar un paso más con la que está cayendo.

Hoy he tirado un ramo de flores a la basura. Y, paradojicamente, es una buena noticia.

Porque he podido ver que mi vida no depende de mí, ni del olor de las flores, ni de nada que pueda controlar. Me he dado cuenta que el amor es mucho más bello que lo que se me vendió, mucho más colorido, mucho más vivo. Porque no se trata de flores, ni de cuentos, ni de mí, ni siquiera de mi mujer. Porque se trata de mi Dios y en Él, puedo estar seguro.


Hoy quiero poner esta tercera doblez en mi matrimonio, en mi vida, en todo lo mío. Hoy quiero cambiar mi contenedor por Su regazo. Hoy quiero dejar de luchar por mí y comenzar a luchar por lo que realmente importa: mi esposa y mi Dios.

lunes, 17 de febrero de 2014

Lo siento

Si has tenido el dudoso privilegio de conocerme personalmente, puede ser que hayas podido ver alguna que otra actitud en mí que haya hecho que te decepcione alguna de las cosas que digo ser y/o representar. Es por esto, que he decidido escribir esta pequeña carta, desde lo profundo de mi corazón, con la esperanza que alguien de entre las muchas personas a las que he dañado o confundido a lo largo de mi vida, la lea y pueda aceptar mis disculpas.

Y quiero comenzar por lo primero. Lo siento.

Lo siento, desde lo más profundo de mi corazón. Desde hace muchos años, he tenido amigos, amigos de esos con los que te puedes estar horas sin decir nada, porque no hace falta; amigos de esos con los que te puedes estar horas sin dejar de hablar, con los que puedes reírte sin parar durante días enteros y con los que puedes desahogarte cuando parece que el mundo se ha terminado. No os podéis imaginar lo que aprecio y extraño cada segundo que he pasado a vuestro lado. Y a pesar de todo, durante cada uno de esos años, he sido un hipócrita y un falso. Aunque no lo penséis ni lo compartáis, no sabéis cuánto lo lamento. Porque he preferido venderme a lo que todo el mundo hacía, a la diversión, a la rendición voluntaria, en lugar de plantarme y comenzar a vivir lo que realmente creo, lo que sé que es verdad. No me malinterpretéis, no estoy intentando acusar ni juzgar a nadie, mucho menos a vosotros, esta crítica va en mi contra, porque habiendo conocido al Dios Verdadero, teniendo completa claridad de lo que estaba haciendo y de por qué lo hacía, no me detuve. Pero eso no es lo peor, por lo que más me lamento es por el ejemplo que he dado, porque hablaba de unas cosas y practicaba las contrarias. Si hay algo que deseo con todo mi corazón es ver cada una de vuestras caras en la Eternidad, aunque no haya sido gracias a mí, aunque haya sido a pesar de mí, ciertamente daría todo lo que tengo ahora por esa seguridad. Cuando la distancia y la desidia hacen presa, espero que no haya querido reaccionar demasiado tarde y algún día tenga que lamentarlo eternamente.

Lo siento. A todos aquellos que habéis intentado durante años darme buenos consejos, ayudarme a comenzar a vivir la vida que debía vivir. Los que habéis estado, durante años, luchando a mi favor mientras yo no quería escuchar, os debo una disculpa. Estoy pensando en mis amigos y hermanos del Centro Cristiano de Béjar, que cuando me veíais rumbo al precipicio y sin ademán de parar, tuvisteis la valentía y el amor de hacer lo que yo no supe hacer con quienes decía amar, y me advertisteis. A todos aquellos que no habéis tomado como excusa mi mal y me habéis hecho el bien a pesar de ello, a vosotros que habéis contemplado con frustración mi dureza de corazón y no habéis cesado en vuestras oraciones a mi favor, muchas gracias. Y lo siento.

Lo siento. A unos padres que han dado lo que tenían y lo que no para, no solamente que saliera adelante, sino que lo hiciera con unas posibilidades y unas facilidades que ellos nunca tuvieron. A los que sacrificaron salud, caprichos y dinero para darme aquello que no supe apreciar, a aquellos que no estimaron sus posesiones, sus derechos y su bienestar por encima de los míos, ni siquiera al mismo nivel, sino que cedieron una y otra vez por mí. A los padres que me han presentado la lección más tangible y creíble de cómo es Dios. A los hermanos que han perdonado tanto, animado tanto. A una familia que merece mi mejor versión, y a cambio ha recibido una decepción tras otra, lo siento.

Lo siento. A la mujer más bella, inteligente, sincera y valiosa que conozco, Rebeca, lo siento. Siento no saber apreciarte como te mereces, siento que tu sensación con respecto a mí sea más bien la de darte una y otra vez contra la misma pared. He vivido demasiados años sin ti y, a pesar de eso, no puedo hacerme a la idea de no estar contigo. Dios ha hecho tanto bien en mi vida por medio de ti, que no me alcanzan las palabras para expresar lo agradecido que estoy por tenerte, por cada día que escoges amarme, por aceptarme a pesar de todo. Eres un precioso regalo en mi vida, uno que jamás mereceré, pero que quiero agradecer cada día.

LO SIENTO. Al Gran Dios que ha creado todo lo que existe, que me ha regalado la vida y con ella, el tiempo y la posibilidad de disfrutar de cada uno de vosotros; que me exige más que nadie, nada menos que la perfección, porque realmente me ama, y a pesar de todo, me acepta como el Padre que es. A Aquel que ha pagado cada una de mis culpas pasadas, presentes y futuras entregando, con el corazón sufriente de un Padre, a Su propio Hijo, para que fuera mi Salvador. Al Dios paciente que sigue perdonando y alentándome a seguir adelante, a hacerlo mejor que el día anterior. Al Rey que me exige la perfección y odia la maldad, pero que derrocha amor y misericordia en cada palabra, en cada exigencia, en cada castigo. Al que más he fallado, al que más me conoce, al que más me ha dado, al que más me ama, al que más le debo, a mi Dios, lo siento.

No tengo nada para pagaros a ninguno de vosotros, absolutamente nada. Espero que podáis aceptar mis disculpas y regalarme el perdón. No puedo pagar nada, pero hay algo que sí puedo hacer, seguir adelante, continuar en la lucha, e intentar hacerlo bien la próxima vez. Porque, junto con el perdón, va la voluntad, la urgencia y la necesidad de cambiar y, con la ayuda de mi Dios, así será.

Es tiempo de pedir perdón, es tiempo de perdonar, es tiempo de cambiar, es tiempo de comenzar a ser humanos, de aquellos que tienen un corazón tierno, de carne, de esos que están dispuestos a mirar alrededor y deciden deshacerse de su orgullo, de ellos mismos, y comienzan a hacer lo que tienen que hacer. Es por esto que hoy quiero decir LO SIENTO, quiero decirlo con todo mi corazón y puedo decirlo con la confianza y la seguridad que me da el saberme perdonado, amado y aceptado, la tremenda vitalidad que me da el saber que, en medio de mi debilidad, es cuando Dios se hace más fuerte.

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