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jueves, 25 de octubre de 2012

El Jesús no-cristiano


En otras ocasiones ya he tratado acerca de la figura histórica de aquel carpintero judío del primer siglo de nuestra era, que impactó tanto a sus marginales discípulos que literalmente cambió el mundo hasta el punto que si decimos que vivió en el primer siglo es porque precisamente contamos el tiempo a partir de su supuesta fecha de nacimiento. En otras ocasiones he explicado el por qué de mi plena confianza en que sus cuatro biografías contenidas en el canon bíblico, los evangelios. Pero hoy me gustaría cambiar un poco el chip, y hablar de lo que tienen que decirnos las gentes no cristianas ni afiliadas a ninguna “secta cristiana” primitiva.

Ya hemos hablado del ingente número de copias manuscritas a las que tenemos acceso de los evangelios y de la inmensa cercanía temporal entre ellas y los originales de estas biografías de Jesús, en comparación con cualquier obra escrita de la antigüedad. También hemos hablado de la impresionante igualdad entre estos manuscritos que nos han llegado de un 99,5%, lo que nos permite reconstruir con asombrosa precisión lo que dijeron los cuatro evangelistas en sus mismas palabras, literalmente. Pero esto no es lo único que tenemos acerca de este Jesús de Nazaret, acerca de este hombre humilde, de un rincón marginado y apartado del gran Imperio Romano, que revolucionó el mundo, cambió absolutamente todo, y tuvo la osadía de declararse Dios y demostrarlo con autoridad.

Es importante recordar que en el año 70 dC. los romanos sofocaron una tremenda rebelión de los judíos que llevó a la masacre de poblaciones enteras, a la destrucción de ciudades hasta los cimientos y a la devastación de cualquier elemento, edificio o personaje que tuviera alguna relación con el judaísmo o con la vida cultural de aquella región. Debido a esta situación tan dramática, sin duda, mucha de la evidencia que podría habernos llegado acerca del movimiento creciente que existía en aquellos años respecto a la figura de Jesús, fue destruida. Muchos testigos oculares de los eventos que relatan los evangelios fueron víctimas de aquellas guerras. Teniendo en consideración estos hechos, unidos al hecho de que Jesús vivió en una región apartada de este vasto imperio, como antes mencionaba, es muy sorprendente la cantidad de información que nos ha llegado acerca de este judío que dijo que era el Mesías esperado durante tanto tiempo. Algunas de estas informaciones, aparte de lo que nos ha llegado por los textos de la Biblia y por los primeros cristianos, son las siguientes:

Los judíos, primeros seguidores de Jesús, que también era judío, tienen algo que decir respecto a este personaje histórico. Tanto es así que en el Talmud Babilónico (Sanedrín 43ª) nos confirma la crucifixión de Jesús en la tarde de Pascua, también en este documento podemos encontrar acusaciones en su contra de brujería y de predicar la apostasía de la religión judía. El historiador judío Flavio Josefo, que presenció y escribió largo y tendido acerca de la guerra que devastó Judea en el 70 dC. nos escribió lo siguiente a principios del segundo siglo: “Ahora, había alrededor de este tiempo un hombre sabio, Jesús, si es que es lícito llamarlo un hombre, pues era un hacedor de maravillas, un maestro tal que los hombres recibían con agrado la verdad que les enseñaba. Atrajo a sí a muchos de los judíos y de los gentiles. Él era el Cristo, y cuando Pilato, a sugerencia de los principales entre nosotros, le condenó a ser crucificado, aquellos que le amaban desde un principio no le olvidaron, pues se volvió a aparecer vivo ante ellos al tercer día; exactamente como los profetas lo habían anticipado y cumpliendo otras diez mil cosas maravillosas respecto de su persona que también habían sido preanunciadas. Y la tribu de cristianos, llamados de este modo por causa de él, no ha sido extinguida hasta el presente.” (Antigüedades XVIII.33) En cualquier caso, no deja de ser sorprendente que no haya ni un solo testimonio negando la resurrección de Cristo, con lo fácil que habría sido para ellos el salir y negar este hecho, puntal básico para las doctrinas cristianas, para hacer que se viniera abajo esta "secta" que estaba naciendo de su seno y tantos quebraderos de cabeza les estaban dando al afirmar que su mesías se había levantado de entre los muertos. Esto no hace sino confirmar la exactitud de los relatos bíblicos.

Pero los judíos no son los únicos que tienen algo que decir acerca de este personaje que nos ocupa. Los romanos también nos dejaron algunos documentos que podemos usar para poner en relieve la figura de Jesús de Nazaret. El historiador Tácito, en el primer siglo, es considerado uno de los más precisos historiadores del mundo antiguo. Él menciona a los supersticiosos “Cristianos”, seguidores de "Christus", quien sufrió bajo Poncio Pilato y durante el reinado de Tiberio. Gaio Suetonio, otro historiador romano (70-160) secretario en jefe del emperador Adriano, escribió que había un hombre llamado Chrestus (o Cristo) que vivió durante el primer siglo (Annais XV.44) El historiador Talus es citado por Sexto Julio Africano en su obra en una discusión acerca de las tinieblas que siguieron a la crucifixión de Cristo, diciendo que en el libro III de su Historia explica la oscuridad como debida a un eclipse solar, pero aclara que eso sería imposible debido a que la crucifixión ocurrió en tiempo de luna llena, cuando no pudo haber ocurrido un eclipse. (Escritos Existentes, 18) Plinio el Menor registra las prácticas de adoración del cristianismo primitivo, incluyendo el hecho de que los cristianos adoraban a Jesús como Dios y eran muy éticos, e incluye una referencia a las festividades y la Cena del Señor (Cartas 10:96).

Luciano de Samosata, un filósofo y escritor griego del siglo dos, admite que Jesús fue adorado por cristianos, introduciendo nuevas enseñanzas y que fue crucificado por ellos. Explicó que algunas de las enseñanzas que este Jesús trasmitió a sus discípulos incluían la hermandad entre los creyentes, la importancia de la conversión y de negar a otros dioses. Los cristianos vivían de acuerdo a las leyes de Jesús, creyéndose a sí mismos inmortales y se caracterizaban por despreciar la muerte, la devoción voluntaria y la renuncia a los bienes materiales.

Mara Bar-Serapio fue un filósofo estoico que vivió en la provincia de Siria en el primer siglo de nuestra era. El trabajo de este filósofo solamente ha llegado hasta nosotros en forma de una carta que escribió a su hijo. Está carta se encuentra en el Museo Británico. En ella confirma que Jesús demostró ser un hombre sabio y virtuoso, que fue considerado por muchos como el rey de Israel, fue llevado a la muerte por los judíos y siguió viviendo en las enseñanzas de sus seguidores.

Además, contamos con los evangelios gnósticos y los apócrifos, de los que hablamos en otra ocasión, cuyo tema principal es la figura de Jesús de Nazaret.

En conclusión, una sorprendente fuente de información acerca de Cristo puede ser hallada de fuentes no cristianas en absoluto, y gran parte de las biografías “oficiales” puede ser autentificada solamente partiendo de esto que nos dicen los testigos de excepción que nos dan su punto de vista desde este mundo pasado ya hace dos milenios. Jesús fue llamado y proclamado como Cristo (Mesías) por sus seguidores y no pocos judíos de su época, así como por multitudes de gentiles (no judíos), hizo “maravillas” (milagros), enseñó a sus seguidores unas enseñanzas revolucionarias que cambiaron sus vidas y las de aquellos que las escucharan de boca de estos hombres y mujeres que anduvieron con Cristo, fue acusado por los judíos y crucificado en la tarde de Pascua por orden de Pilato, gobernador de Judea, a su muerte las tinieblas acabaron con el día, proclamó ser Dios, cosa que sus seguidores creyeron, adorándole como tal. Incluso tenemos detalles como la celebración de la Cena del Señor (eucaristía) y el bautismo.

En definitiva, existe una abrumadora evidencia de la existencia de Jesús, y una gran parte de lo que dicen los evangelios puede ser probada solamente contando con fuentes externas al cristianismo, sin contar evidencias internas textuales, documentales, forenses y arqueológicas. Pero seguramente la prueba más grande y más contundente de la veracidad de los cuatro primeros libros del Nuevo Testamento se encuentra en las vidas de sus seguidores, entre los que se encuentran los 12 discípulos, y de aquellos que les siguieron a ellos en su adoración y servicio a este carpintero de Galilea, hombres y mujeres que sin ningún miedo estuvieron dispuestos a vivir sus vidas obedeciendo lo que Cristo les había mandado, incluso exponiéndose así a grandes peligros, y con mayor felicidad aún entregaron sus vidas como mártires por esto que creían. Ellos vivieron con el Jesús histórico, sabían cual era la verdad porque la vivieron en propia piel. Uno puede entregar su vida por aquello que le han contado que es verdad, aun siendo mentira, si lo cree firmemente, pero nunca entregará su vida por una mentira si sabe que lo es. No hubo un discípulo de Cristo, excluyendo a Judas Iscariote, que no estuviera a morir por declarar a Jesús como su Dios y Señor. La mayoría lo hicieron.

martes, 13 de marzo de 2012

El canon II: Apócrifos


La palabra evangelio (en griego, buenas noticias), puede designar varios conceptos. Uno de ellos es la esencia de las enseñanzas de los primeros cristianos, que es la evidencia de Jesucristo hecho hombre para morir por los pecados de la humanidad y resucitar al tercer día; otra acepción de esta palabra, por extensión, designa a los relatos que nos han llegado acerca de la vida de este Jesucristo, relatos que podemos separar en dos grupos bien diferenciados: Los evangelios canónicos y los apócrifos.

Una de las preguntas que se hace mucha gente acerca de los evangelios, es la razón por la que se hayan incluido en la Biblia los relatos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y no se hayan incluido otros. ¿Cuál es la razón? ¿Qué propósito oculto está detrás de la elección de estos cuatro evangelios, y el desechar otros muchos?

La verdad es que tenemos escritos firmados por estos cuatro personajes, pero también tenemos de otros muchos que, al menos a priori, podemos considerar más fidedignos por tratarse de personas que estuvieron más cerca de Cristo como pueden ser Pedro, Santiago o María Magdalena, incluso el evangelio de Judas, el discípulo traidor. ¿Qué dirá él a todo esto? ¿No es cierto que hemos estado juzgándole tan severamente durante dos milenios sin pararnos a conocer su “versión de los hechos”?

Pues bien, ante todo esto cabe preguntarnos, lo primero de todo, cuales fueron las conclusiones que llevaron a los primeros cristianos a señalar unos escritos y desechar otros, cuales fueron los criterios de canonicidad que impulsaron a dejar definitivamente la Biblia con estos cuatro evangelios que actualmente tenemos.

Para empezar, tenemos que tener en cuenta que la Iglesia por todo el mundo, considera y ha considerado como canónicos estos cuatro evangelios desde el principio. Prueba de ello es que en todos los concilios han estado de acuerdo y que en fechas tan tempranas como mediados del siglo II, Ireneo, obispo de Lyon, nombra los cuatro evangelios que tenemos y afirma que son la base del conocimiento que tenemos de Jesús en su obra Adversus haereses allá por el 185, además, el canon “Muratori”, fechado a finales del siglo II, ofrece los 4 evangelios (1). Así que podemos considerar que estos evangelios fueron aceptados por el conjunto de la Iglesia Católica (en su sentido original, es decir, la Iglesia completa, mundial) sin problemas y desde el principio. Es decir, practicamente la totalidad de las iglesias y obispos en toda la cristiandad, siempre ha aceptado por norma lo que decían estos cuatro evangelios, y no otros.

Otra de las bases que pusieron para decidir qué manuscritos eran incluidos en el canon y cuales no era la autoridad apostólica. Así, tenemos el evangelio de Mateo y el de Juan, escritos por apóstoles de Cristo, escritos sobre su experiencia de primera mano y los de Marcos y Lucas, escritos sobre la experiencia  de Pedro y Pablo respectivamente. En esto podemos tener algún problema, pues sí que es verdad que podemos desechar algunos apócrifos por no tener esa autoridad que tanto buscaban los primeros cristianos para seleccionar sus escrituras, pero en el caso de otros, tenemos que reconocer que, en el caso de corresponder a los autores que reclaman los escritos, nos encontraríamos ante el mismo Pedro o el mismo Santiago, por ejemplo, los primeros líderes de la Iglesia y dos de los discípulos más cercanos a Cristo. 

Pero tenemos otro criterio de selección, y es que estén en consonancia con el resto de La Escritura. Para considerar un escrito como inspirado por el Espíritu Santo, tenemos que sobreponerlo al resto de la Biblia y asegurarnos que no nieguen ni contradigan nada de lo ya revelado, así se creó lo que fue llamado la regla de fe, que no es sino una defensa para tratar de evitar que se introdujeran nuevos escritos con tendencias heréticas como las que ya deambulaban por la cristiandad, sobre todo, en aquel tiempo con las sectas gnosticas, docetistas y platónicas (2). Por ejemplo, el evangelio de Tomás, muy aceptado en según qué círculos y con mucha consonancia con los evangelios canónicos, contiene ciertas afirmaciones claramente panteístas, y por ello fue desechado (3). 

Otro criterio que fue desechando “nuevos evangelios” según iban apareciendo es el de la antigüedad, es decir, si aparecía un nuevo escrito que reclamaba un espacio entre los cristianos, era desechado automáticamente si nunca habían oído de él, pues esto significaba que era de nueva producción y de esta manera, por mucho que estuviera escrito en el manuscrito que su autor era este discípulo de Jesús o el otro, no podía ser auténtico por cuanto no tenía la antigüedad suficiente (4). Estos tres criterios ya de por sí liberaban de toda duda la configuración de los evangelios, pero también se usaron otros argumentos para el canon del Nuevo Testamento, al que aludiremos próximamente, como puede ser  el de la catolicidad (catolicidad, como dije antes, referido a la universalidad de su validez, no confundir con la Iglesia de Roma).

Algunos fundamentos que podemos ver hoy para afirmar las evidencias a favor de los 4 evangelios incluidos en el canon bíblico y no otros los podemos encontrar en los manuscritos que nos han llegado hasta hoy. Tanto en cuanto a su cantidad como en cuanto a su calidad, la evidencia en su favor es claramente abrumadora. Aunque otro día hablaremos de ello más profundamente, el hecho es que no existe una obra en todo el mundo antiguo que pueda hacerle sombra, ni de una manera remota (5).

Con toda esta evidencia, podemos asegurar que los cuatro evangelios que tenemos son los que deberían estar, podemos entender las razones que llevaron a desechar los relatos que hoy llamamos apócrifos y como veremos más adelante, que las razones por las que tenemos esta Biblia y no otra, no son irrelevantes, vagas o subjetivas, sino que están bien fundamentadas y basadas en la verdad.



(1) Canon de Muratori: Date and Provenance. E. Ferguson. Studia Patristica.
(2) El canon de la Escritura. F. F. Bruce. Págs. 153 y ss.
(3) El caso de Cristo. Lee Strobel. Pág. 77.
(4) El canon de la Escritura. F. F. Bruce. Págs. 263.
(5) Fundamentos Inquebrantables .Norman Geisler & Peter Bocchino. Pág. 256.

martes, 5 de abril de 2011

Una enorme deposición humeante

El domingo pasado, según volvía de Béjar a Madrid, hubo una serie de carteles que me llamaron poderosamente la atención. El caso es que por todo Madrid había enormes anuncios del fin del mundo. No los vi muy claramente porque estaban muy lejos, pero por lo que pude distinguir, había un fondo negro y rojo y estaba escrito en grande: 21 de mayo, el día del juicio.”

En un principio, creí que se trataba de alguna obra de teatro, alguna película o algo por el estilo, me parecía demasiado fuerte que hubiera carteles anunciando el fin del mundo. Pero cuando llegué a casa le pregunté al oráculo moderno, nuestro amigo Google y la respuesta me sobrecogió.

El caso es que hay un pastor evangélico en Estados Unidos, de nombre Harold Camping que ha estado haciendo algunos cálculos y ha estado estudiando algunas profecías. El resultado de todos estos estudios le ha llevado a una conclusión dramática: el fin del mundo comenzará el próximo 21 de mayo. Procedo a detallaros algunos de sus cálculos.

Tomando como base la cronología de la historia del mundo según la Biblia, podemos llegar a calcular que la fecha de la creación se llevó a cabo en el 11.013 a.C., la fecha del diluvio en que Noé sobrevivió junto con su familia fue en el 4990 a.C., esto es, 6023 años desde la creación. Jesucristo nació en el año 7 a.C., es decir, 11.006 años desde la creación. Fue crucificado en el 33 d.C., es decir, 11.045 años desde la creación y 5023 años civiles desde el Diluvio.

El caso es que cuando Dios anunció a Noé que caería el diluvio, le dijo que comenzaría en 7 días. Este pastor dice que el diluvio, además de ser un hecho físico que aconteció hace tanto tiempo, se puede tomar desde un punto de vista espiritual, en el que el diluvio es la palabra que se usa para designar al fin del mundo que está por suceder. En el Salmo 90 versículo 4 dice que para Dios mil años es como un día y un día es como mil años. Tomando estos datos como base, podemos decir que el segundo diluvio, esto es, el fin del mundo, acontecería siete días, o para Dios siete mil años, después del primero, del que presenció Noé. Si el diluvio fue 4990 años antes de nuestra era, y le sumamos los 2011 años que llevamos desde que contabilizamos los años, llegamos al número de 7001, restándole el año 0, puesto que no se contabiliza, podemos ver que este año se cumplen los cálculos, este es el año del fin del mundo. En cuanto a porqué es el 21 de mayo precisamente, tiene que ver con la fecha dentro del 4990 a.C. en comenzó físicamente el diluvio.

Pues bien, aquí tenéis, las pruebas bíblicas de que el fin del mundo se llevará a cabo en apenas un par de meses. Así que, preparaos porque dentro de muy poco tiempo todo esto se va a acabar.

No creo que sea necesario, a aquellos que me conocen lo más mínimo, que haga mucho énfasis en que todos estos números y esta profecía mitad matemática mitad bíblica los considero como una enorme deposición humeante. Y procedo a explicar mis razones.

Personalmente confío en que la Biblia es verdad, y que no se niega a sí misma. Entonces, ¿cómo es posible que, estando escrito en Mateo capítulo 24 versículo 36 “En cuanto a ese día y esa hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre.”, y este pastor, Harold Camping, en nombre de esta misma Bíblia, asegure que él sabe aún más que los ángeles y que el mismo Jesús?.

Podría ser posible que asegurase que él sabe más que Jesús, o que la Biblia, pero, yo solamente lo concibo si el que lo asegura no cree que lo que dice este libro es la Palabra de Dios. Siendo un hombre que asegura sirve al dios de la Biblia, no entiendo que pase 50 años haciendo un estudio para intentar dejarlo por mentiroso.

Por otra parte, en la misma Biblia asegura que el profeta que dé una profecía que no se cumpla, es decir, el “falso profeta”, es digno de muerte por pretender hablar en nombre de Dios cuando realmente está hablando de su propia opinión. Con esto no estoy diciendo que, llegando el día 22 de mayo, si todo sigue como hasta ahora, lo que debemos hacer es atrapar a este pastor y quemarlo en la hoguera acusado de ser un “falso profeta”, lo que estoy diciendo es que hay que tener mucho cuidado cuando intentamos hablar en nombre de Dios. Y, claro, en el momento que sirves, teóricamente a un dios, obviamente, este dios no te va a ordenar que comuniques un mensaje que le deje a él como mentiroso, uno que vaya en contra de su misma integridad.

Por todas estas razones, y por el hecho obvio y comprobado de las miles de fechas erróneas que, a lo largo de los siglos, se han dado por las diferentes religiones para que se termine este mundo, de lo que nosotros somos fieles testigos, puedo reafirmarme en la opinión que me parece una enorme deposición humeante, exáctamente igual que las otras profecías que se han hecho anteriormente y que no se han cumplido.

Como nota curiosa, la palabra, dentro de la teología que se usa para designar al estudio de las profecías y de los últimos tiempos es “escatología”, exactamente la misma que se usa para hablar de estas enormes deposiciones humeantes que hoy nos han ocupado.

viernes, 18 de marzo de 2011

La gran noticia

Por supuesto me gustaría continuar más adelante presentando algunos otros argumentos que puedan dar un enfoque más objetivo a lo que creo, pero hoy me gustaría cambiar un poco el tono. Creo haber dejado claro que, al menos en mi opinión, tiene sentido creer lo que creo, no es una locura, ni el producto de una mente débil que necesita una “muleta” para sobrellevar las dificultades y la dureza de la vida. Hoy quiero hablaros de mí, quiero ser subjetivo, que veáis que, al menos en mi caso, lo que creo funciona, no es solamente un conjunto de ideas y valores que me diferencian de un musulmán, por ejemplo, sino que realmente trasciende lo intelectual o lo religioso.

Aunque casi desde que tengo uso de razón asisto a la Iglesia Evangélica de Béjar, realmente no siempre he sido cristiano. Hubo un momento en que yo tuve que tomar una decisión personal, es evidente que el hecho de que mis padres me hayan educado en unos valores, digamos, cristianos ha sido algo que ha influído, pero tengo claro que no ha sido en absoluto determinante, ha sido completamente una decisión personal, hecha con total libertad y conocimiento de las consecuencias.

Según la Rae, religión es un conjunto de creencias o dogmas acerca de la divinidad, de sentimientos de veneración y temor hacia ella, de normas morales para la conducta individual y social y de prácticas rituales, principalmente la oración y el sacrificio para darle culto. En este sentido, hay cientos de religiones, de maneras en que los hombres creen interpretar el mundo y dar veneración y temer a diferentes deidades o espíritus. La tónica general de las religiones es que el hombre descubre que hay alguien ahí arriba, o en un mundo espiritual no visible, y que por lo tanto, este hombre debe desarrollar una serie de ritos o de buenas obras para hacerse válido a los ojos de estos dioses o seres, y que de esta manera pueda el alma del hombre llegar a trascender o a alcanzar un nivel de salvación o aceptación. En resumen, la religión es el intento del hombre de alcanzar a Dios.

Pero durante estos días he estado hablando acerca de un dios específico, alguien que ha creado todo lo que vemos, tan sumamente inteligente para hacer una obra tan precisa. Ese es el dios en quién yo creo, pero, aceptando la existencia de este dios tan alto, tan poderoso, tan lejano a nosotros, que hemos visto que ni siquiera podemos encargarnos de nosotros mismos, considero sinceramente que no podríamos llegar a ser capaces de conocerlo, de llegar a él, y mucho menos, de tener una relación con él. Este es un principio que muchas veces me han comentado algunos amigos y estoy de acuerdo con ellos, si es que existe algún dios, le es imposible al hombre acercarse a él, es demasiado inaccesible, demasiado puro para que podamos encontrarlo. Creo que ahí es donde está el punto flaco de las religiones, muchas veces pensamos que podemos, cumpliendo una serie de preceptos, llegar a alcanzar y a impresionar o “comprar” a Dios, al ser tan inteligente que describía tiempo atrás. Considero la misma idea como una inmensa sobrevaloración de nosotros mismos y, al mismo tiempo, una infravaloración del creador.

Yo coincido con los que pensáis que, de haber un creador, es imposible que le lleguemos a conocer, aunque ahí incluyo un “pero”. Por nuestros propios medios es imposible que le podamos llegar a conocer o a impresionar, la solución llega cuando es Él mismo quién se acerca a nosotros, cuando el mismo Dios se hace hombre para estar con nosotros, para hablarnos, y lo más importante, para hacer que podamos acercarnos a Él, para pagar el precio de la culpa que nos separaba de su altura, de su pureza. Nosotros no podemos llegar a Él, pero ciertamente Él sí puede llegar a nosotros, y eso hizo.

En otro momento intentaré mostraros algunas razones que tengo para pensar, no solamente en la realidad histórica de la persona de Jesús de Nazaret, sino en que él era quién afirmaba ser y cumplió su tarea de una forma perfecta. Hoy seré subjetivo, y hablaré de lo que creo sin tapujos.

Creo que la Biblia es la palabra de Dios, que Él ha guiado a los diferentes escritores a lo largo de miles de años, para crear un libro que nos diga exactamente lo que necesitamos saber para llegar a conocerle en la medida que precisamos. Allí está lo que necesitamos, ni más ni menos. Y en este libro dice que es imposible para nosotros acercarnos a Dios por nuestros medios, por lo tanto, Dios se hizo hombre en la persona de Jesús, el Mesías largamente anunciado en el Antiguo Testamento, y pagó exactamente la pena que debíamos nosotros, suplió nuestras evidentes debilidades, cargó con nuestra maldad en su muerte en la cruz y resucitó al tercer día para comprobar que era quién decía ser, que no era uno más. Mediante este sacrificio nos dio la posibilidad de llegar a Él y de tener una relación personal, de tú a tú, con el creador.

Ese es el fundamento de mi fe, de mi experiencia, mi relación con Dios, que te aseguro es completamente real. Esa es la buena noticia que quiero trasmitir, que me gustaría que la gente entendiera. El ser humano ciertamente es malo, somos lobos para nosotros mismos, aunque nos empeñemos en camuflarlo. En nuestra situación, el llegar a Dios es un atrevimiento que no podemos permitirnos. Pero Él tomó la iniciativa, Él mismo llevó a cabo la mayor y más importante operación de rescate de la historia. Jesús no vino a indicarnos el camino a Dios, Él dijo que es el camino, no una indicación hacia este.

La decisión de aceptar este rescate es algo personal, nadie puede decidir por ti, y las consecuencias de tu sí o tu no son tan trascendentes que literalmente es cuestión de vida o muerte. El aceptar el sacrificio de Jesús, como el justo pago de tu propia deuda, aquella que no podrías pagar de ninguna otra manera es algo que cada persona debe hacer por su cuenta. Mi cometido es ofrecerte esta posibilidad, la decisión es totalmente tuya.

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