viernes, 25 de marzo de 2011

El fin de semana

Hoy es viernes, lo que significa que comienza el fin de semana. Para la mayoría, esta es una genial noticia. Significa que, al fin, podemos descansar de la semana, podemos concentrarnos más en nosotros y dejar de lado las preocupaciones que nos asedian diariamente.

El fin de semana intentaremos disfrutar de la paz, o del movimiento, depende de cada uno. Y seremos un poquito más felices durante un par de días para después volver al lunes y desear que pasen las horas y nos lleven a un nuevo fin de semana.

Esta es la dinámica que me lleva dirigiendo ya varios años, y, teóricamente, esta es la tónica que regirá mi existencia durante mucho más tiempo del que llevo vivido, o al menos eso espero.

Con un poco de suerte, un día encontraré a una chica que merezca la pena y con quien desee pasar el resto de mi vida. Procuraré conseguir un trabajo que no sea demasiado malo, comprarme una casa, un coche, casarme y tener hijos. Todo dentro de esta dinámica, constantemente esperando al fin de semana para que pase rápidamente y vuelva a esperar su llegada.

Envejeceré, mis hijos crecerán y me darán nietos, serán buenos chicos. Seguramente en algún momento hagan cosas un poco feas, pero, tampoco será para tanto. Puede ser que, incluso, engañe a mi mujer con alguna otra en algún momento, pero, tampoco será para tanto, porque, aunque físicamente la engañe, por dentro seguiré queriendo a mi esposa.

Al final de mi vida, tengo que irme empezando a mentalizar, mis hijos me dejarán en alguna residencia, me vendrán a ver una vez o un par de ellas al año.

En mi lecho de muerte, pensaré que, en mi vida, he hecho lo que he podido, he intentado ser lo más bueno posible. Como decía Frank Sinatra, “lo he hecho a mi manera”. Probablemente se acordarán de mí mis familiares, por lo menos durante diez o veinte años. Después, el olvido eterno. Al fin habrá terminado mi espera, ya no tendré que contar las horas para el fin de semana.

Si este es tu plan de vida, si realmente piensas que has nacido para morir, y ser recordado por algunos años. Si crees que la complejidad de tu vida, todos los sentimientos que te embargan cada noche, esa necesidad de sentirte amado, comprendido, aceptado, son producto de una serie de casualidades naturales sin ningún fin. Si piensas que, después de todo, somos como un soplo en medio del viento del universo. Si la meta de tu vida es tener la mejor muerte posible, si tu único destino es el ser recordado, debes saber algo.

No has sido creado para morir. He estado hablando acerca de un dios durante un tiempo. Un dios que creó el universo y a ti mismo con un gran propósito, con un plan que ni siquiera puedes imaginar. Este dios, tan alto que, como decíamos el otro día es imposible llegar a conocerle, no podemos agradarle, no podemos siquiera llegar a comunicarnos con él. Pero, a pesar de todo, este Dios desea tener una relación personal contigo. Puedes tener claro, que su plan para ti no es el olvido, ni siquiera el mero recuerdo, y lo puedes tener tan claro porque, aún a pesar de nuestra bajeza, a pesar que en ningún momento buscamos seguir su voluntad o agradarle, envió a su Hijo como el sacrificio perfecto, estuvo dispuesto a sacrificar lo más valioso, lo más importante, solamente por pagar tu pena, por ofrecerte la posibilidad de instaurar esta relación, para que, al fin, pudieras cumplir este propósito que el mismo Dios tiene para ti.

No has sido creado para vivir una rutina hasta la muerte. No has nacido simplemente para morir. No eres un accidente del destino sin un propósito.

En el día de hoy tu creador te está buscando, Dios mismo ha bajado para rescatarte. Si quieres aceptar el plan de Dios para ti no dejes pasar un día más, no malgastes tu dolor o tu vaciedad. Hoy puede ser un día más de tu rutina, o el primer día del resto de tu vida, una vida con un propósito increíble.

1 comentario:

Alfonso dijo...

Como otras entradas me parece respetable tu planteamiento, xo yo recomendaría a cada persona que en esta vida lo haga lo mejor posible y disfrute y haga disfrutar a los demas en cada momento, ya que como no podemos demostrar que exista "algo" despues de la muerte, si resulta que te mueres y no hay nada mas, la has cagado toda tu vida por no hacer nada provechoso con ella cuando pudiste.
Un saludo

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