martes, 24 de mayo de 2011

Mi Esperanza

Muy buenas a tod@s, tal y como ayer prometí, hoy intentaré compensar por haberos dejado abandonados. Ya dije que tenía una razón personal de peso, y el caso es que el sábado ingresaron a mi madre en Salamanca y estuve con ella allí hasta ayer a mediodía cuando me vine a Madrid pues hoy tenía clases. Que nadie se preocupe, aunque todavía no saben qué le pasa, ella está bien y muy tranquila y feliz en el hospital, según sus propias palabras, necesitaba una cura de sueño y descanso como la que se está tomando.

Hoy es un día de alegría.

Ahora todo es mucho más fácil. No hace muchos años, en España era un delito no ser católico. En la Iglesia Evangélica de Béjar, donde yo me he criado, en tiempos de Franco, hubo ocasiones en que la policía irrumpió en reuniones por estar incumpliendo la ley. Y cuando esto ocurría, solo unos pocos se arriesgaban y segúian adelante. Ahora hasta puedo parecer “cool” o de alguien interesante el confesar que, aunque soy cristiano, soy “protestante”. Parece algo hasta exótico, pero hubo tiempos en que era muy peligroso. Aunque haya otras fuerzas que hoy en día impulsen a seguir la corriente de la masa, afortunadamente la ley no es una de ellas, por ahora.

Pues bien, en esos tiempos hubo varios héroes que no apreciaron sus vidas más que a Dios. Que decidieron arriesgarse a la cárcel, a que la gente pensara que eran unos sucios herejes, que amaron más seguir su esperanza que tomar en cuenta lo que el mundo les gritaba a los oídos.

Hoy, si mi memoria no me falla, ha partido con su Padre la última de estos héroes bejaranos.

Rosi ha sido un ejemplo, al menos para mi, durante toda mi vida. Una anciana incansable en servir a los demás, un vivo reflejo del amor de Dios. Y esta misma mañana, ha culminado la meta, ha terminado la carrera, ha vencido la batalla, se ha cumplido su esperanza.

Para la mayoría puede parecer una tragedia, aunque los últimos tiempos de su vida hayan sido bastante sufridos, a causa de su enfermedad, el caso es que, aunque, sobre todo sus familiares, echarán en falta su presencia, hoy es un día de alegría.

Porque ahora ella está bien. Porque ahora ella ha llegado a casa. Porque la meta de su vida se ha cumplido. No es que ahora descanse en paz, es que no tiene porqué descansar, porque es completamente feliz, porque la alegría de su corazón jamás tendrá fin, porque por mucho sufrimiento que haya tenido en su vida, no es nada en comparación con su dicha, dicha que jamás acabará.

Esta era su esperanza, y esta es mi esperanza. Que algún día contemplaré con mis ojos a mi Dios y me abrazará, me hará sentir bien, que algún día podré llorar de agradecimiento a los pies de aquel que no estimó su propia vida más que la mía, aún siendo Dios.

Y si hay algo que siento de verdad es que sean tantas las veces en que no sé trasmitir esta esperanza. Porque la verdad es que el resto de lo que yo haga poco merece la pena. Porque si hay algo que tengo claro, y es por eso que soy tan pesado en este tema, es que quiero que tod@s vosotr@s estéis un día conmigo en este lugar, que no quiero echar de menos a ningun@ de vosotr@s, y mucho menos que sea por no haber sabido trasmitirlo, porque no hayáis podido ver esta esperanza en mi vida.

Y es gracias al sacrificio de Cristo que yo puedo tener esta esperanza, es gracias a su sangre derramada que mi pena está pagada, que las puertas al Edén han vuelto a abrirse de par en par, para que podáis acompañarme al paraíso perdido, a la Gran Esperanza, al propósito glorioso que tu creador tiene para ti. Porque, como Rosi creía, y yo también lo hago, nada que salga de esto merece realmente la pena.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encanta... :)



Lídia

Anónimo dijo...

Dios bendiga al remanente que quedamos, ella está ya en CASA.
mIS RESPETOS A TODA SU FAMILIA
ejemplo y desafio para mi vida y la de mi familia
Óscar

Pozo dijo...

Gracias Lidia y Óscar por vuestros comentarios. En efecto, ella ya está en casa.

A pesar de todo, como decía, hoy es un día de felicidad. Otro abrazo con todo mi cariño para toda su familia. No solamente es un reto la manera en que vivió sino la familia que nos dejó atrás es un testimonio vivo y tremendo de la forma en que vivió su esperanza.

Mone dijo...

Muchas gracias Miguel Angel. Ha sido todo un detalle hablar por aquí de la abuelita. Otra ver me has hecho llorar. Que pena que no hayas estado en el funeral porque ha sido una "fiesta" de despedida muy hermosa. Muchas lágrimas, mucha esperanza. Pero te echamos de menos. Hemos dado cientos de abrazos pero nos falta el tuyo. Queda pendiente para el domingo.

Pozo dijo...

Hecho!

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